El retorno en haikus.

Viernes, 23 de Septiembre de 2005

oh! ya regresé
Mis maletas llegaron
Soy feliz.

Me sirvo café.
Como un chocolate.
Respiro.

Monotonía
Siempre la misma cosa,
Trabajo.

Fin de semana
Organizar mi casa
Descansar.

Una mañana

Miércoles, 21 de Septiembre de 2005

Salgo silenciosamente del baño y me visto. Una enagua rosada, blusa negra y sandalias bajas de tacón. Me pongo un pañuelo brillante alrededor del cuello y antes de salir del apartamento le doy una mirada final a mi apariencia en el espejo del corredor. Bajo las crujientes escaleras de madera, el sonido de mis tacones resonando por el rellano y abro las dos pesadas puertas que unen el edificio con el mundo exterior. El sol brillante me encandila unos momentos mientras mis anteojos se adaptan a la fuerte luz, oscureciéndose un tono o dos. Entre los 50 metros que me separan de la estación del metro, veo una vitrina o dos, personas caminan a sus trabajos y una muchacha pasa en bicicleta. Me extraña su apariencia, va en contra de lo que he escuchado anteriormente de las mujeres en Paris. Esta vestida con una blusa tejida blanca y pantalones elásticos a la rodilla en un tono gris. Viste zapatillas blancas, pero no es turista! Los carros pasan entre ella y yo, y observo como amarra su bicicleta a la baranda de la entrada del metro. Cambia el semáforo y cruzo, acercándome a ella.

Pido un periódico al pregón frente al metro y entonces se resuelve mi interrogante. La ciclista abre el bolso que tiene en la canasta de la bicicleta y saca una enagua café voluminosa que se pone sobre su licra. Se quita las tenis y las cambia por unas sandalias de amarrar con tiritas que también extrae de la cartera. El cabello lo sacude y con un movimiento complicado pero aparentemente cotidiano para ella se hace un moño en la nuca, lo ajusta con 2 o 3 ganchitos y con estilo y clase tira su cartera sobre el hombro y campante se dirige a la panadería. Minutos después sale con un humeante cafe creme y una pieza de repostería en una bolsa. Baja las escaleras al metro con una última mirada a su bicicleta y la plena confianza que ahí seguirá cuando regrese a su casa en la noche.

Entonces soy yo la que me dirijo para la patisserie por los croissants y el pain au chocolat para el desayuno de hoy,

planes

Miércoles, 21 de Septiembre de 2005

No basta tener todo organizado para que el destino le juegue sucio a uno. Sigo en DC. Gracias a Rita, un desperfecto en el avion y la perdida de mis conecciones voy a tener que viajar manana en vez de hoy. Claro. De esto me entero en el aeropuerto, en la puerta de abordaje. No hubo tiempo de sacar mi maleta antes que saliera el vuelo atrasado asi que toda mi ropa y posesiones viajeras van rumbo a Costa Rica sin mi. Y se supone que van a estar en el aeropuerto cuando llegue. En realidad esto ejercita mucho mi positivismo. Casi que me he resignado a que mi maleta va a desaparecer. Mucho desorden en el aeropuerto, no me dieron boleta del equipaje, me dieron un numero por el telefono, no se en que vuelo va mi maleta, ni idea en que vuelo va a llegar, se supone que va a estar en Costa Rica antes que yo. Ahora… va en un maletin metido en una bolsa negra, con la etiqueta pegada a la bolsa. Ya lo veo venir. Se va a despegar la etiqueta y va a desaparecer mi maletin en el limbo a donde va a parar el equipaje que nunca es reclamado.

Mi hermana ya deberia estar llegando a Costa Rica. Le espera la sorpresa de saber que esta noche podra celebrar su velada romantica en la casa sin hermanas molestas estorbando. Claro, la hermana molesta es la que estaba cargando el maletin con los cosmeticos, cremas y perfumes. Y maldita sea, le hubiera hecho caso a mi madre que insistia que uno siempre cargara ropa extra en el maletin de mano… Claro, que como iba para mi casa, donde tengo ropa, no lo crei necesario. Ahora mi mama se daria el gusto de decirme: Se lo dije.

Nada mas espero que llegue mi maleta. Aunque ya me hice a la idea que es muy probable que no suceda. A pesar que el optimismo ayuda, en este momento creo que lo inteligente es suponer que no lo voy a volver a ver, y asi quedar placenteramente sorprendida si esta esperandome en el aeropuerto.

Despues de todo, hay peores cosas que perder una maleta.

Equipaje

Martes, 20 de Septiembre de 2005

Si empacar bien una maleta es un arte, el viajar con mochila debe ser una expresión de arte postmoderno. En las maletas de antes, uno tenía una superficie plana y rígida en la que yacía las camisas, pantalones y demás aditamentos del viajero de tal manera que no se arrugaran. Había recomendaciones para envolver las blusas con papel de seda para evitar que se mancharan, poner los zapatos en sus bolsitos especiales con lanolina para brillarlos y mantener el cuero en perfecto estado y utilizar la barrita para poner los pantalones sin que se les hicieran muchas arrugas.

Una mochila? Meta todo a como pueda con tal que ocupe el menor espacio y las capas exteriores protejan cualquier cosita quebrable que haya en el interior. Dese por vencido con las arrugas y cargue una planchita viajera, o aprenda a viajar con ropa que no se vea tan mal arrugada o se planche facilmente con el calor del cuerpo. Que hacer rollitos con la ropa… que empacar por niveles, que utilizar la técnica del armario, que utilizar las medias para rellenar zapatos, esquinas y ángulos del maletín, que las cosas livianas van abajo y las pesadas arriba, que las pesadas van contra el cuerpo y las livianas hacia el exterior. Mi técnica? Meter lo esencial y usar la ropa sucia como el equivalente viajero de los packing peanuts. Calzones, bufandas, brassieres, camisetas, pantalones… todo va metido en esquinas. Lo que me toca es rogar que no sea el agente guapo de aduanas al que le toque rebuscar entre mis medias cochinas. Si es la señora amargada, pues me da igual.

Equipaje de mano? Averiguar el máximo tamaño permitido y llenarlo con las cremas, cosméticos, lociones y champú. Cualquier botella que vaya en la maleta explotará y llenará todo de pasta blanca… mejor prevenir. Zapatos cómodos, cartera con pasaporte listo, y esperar que no haya límite de peso para el equipaje.

Tengo en mis genes esa manía de cargar tiliches. Conzco gente que para la playa una semana empacan una de esas bolsitas para cargar los tacos d fut. 2 bikinis, un vestido, un short, el cepillo de dientes, jabón y una peinilla. 2 pares d calzones 1 brassiere 1 camisa y listo. Yo? viajo hasta con botiquín de primeros auxilios. Tengo varios libros, porque no sé si me cansaré de uno, y mejor tener opciones. Llevo mi diario, ropa elegante para paris, muchos pares de zapatos, cosméticos, y decenas de bufandas y pañoletas. Creo que hay algunas prendas que con costos usé una sola vez. Otras que ni las miré. Sin embargo no puedo evitar empacarlas porque tengo la certeza que de no haberlas llevado se me hubieran presentado mil y una oportunidades para lamentarme de su ausencia. Mañana salimos de casa a las 4am. El vuelo de mi hermana sale a las 650 y el mío a las 8:15, pero llegamos a San José con apenas 15 minutos de diferencia. Mañana se termina este hiato en mi vida y pasado mañana regreso al laburo. A ver a los compañeros de trabajo, a la rutina diaria y al despertarme a las 5am. A los cafés con amigos, las reuniones de tomar vinito y comer queso, las caminatas por el boulevard central. A los buses ineficientes, un tren que ojalá y esté funcionando y ganas de seguir para adelante. A mis gatos, la subida de 3 pisos para llegar a mi casa, y el típico desorden con las comidas por falta de tiempo y organización.

Mi vida para muchos podrá ser como mis maletas, llena de cosas necesarias y otras superfluas. Pero todo tiene su razón de ser y justificación para estar ahí, y aunque sean cosas que a la larga no me serán de provecho, si no estuvieran sé que me harían falta.

En el avión.

Lunes, 19 de Septiembre de 2005

El vuelo de regreso lo pasé al lado de un Francés de 698 años de edad… o eso parecía. Era un nativo de Grenoble, y vive en los Alpes Franceses. A su edad avanzada le encanta esquiar en la nieve, jugar golf y viajar por el mundo. Hace 1 año murió su esposa, después de 55 años de casados… el iba a viajar a Méjico con ella pero ese viaje se canceló. Casi todos los años va a hacer trabajos comunitarios en diferentes países. Escampuchea, África del Sur, Tailandia, Etiopía… y cuando era jóven viajó por muchos lugares nada más a conocer y visitar.

Compartió conmigo sus experiencias en Noruega donde experimentó el sol de medianoche, su amor por las mermeladas, conservas y jaleas de frutas, su finca y fábrica de mermeladas en Grenoble que maneja una de sus hijas. Dos de los hijos viven en Paris, y 2 en Lyon. Hablamos de las maravillas de Paris, y las diferencias con otras ciudades grandes, del cáncer de piel y la necesidad e importancia de protegerse del sol. Él conversó con la azafata quien resultó ser de la misma región, y como viejos amigos charlaron de las maravillas de la vida en las montañas. La mesera entonces le ofreció una copa de champán, y por ser la nueva amiga del señor, yo también pude disfrutar una champaña de excelente calidad, catada por mi compañero de asiento.

No pude ver el final de ninguna de las películas porque el señor me conversaba en las mejores partes, así que opté por apagar la tele y hablar con él. Mi plan de pasar las 7.5 horas durmiendo se esfumaron cuando me vi enredada en discusiones filosóficas sobre la pobreza y la familia. Mis libros quedaron guardados en mi maletín. Por qué leer un libro sobre Francia cuando tenía un Francés de pura cepa sentado junto a mi? Con paciencia y sonrisa de oreja a oreja toleró mis mutilaciones al idioma de Balzac, de Victor Hugo y de Berlioz. Con paciencia esperaba a que terminara de explicar mis ideas con el vocabulario de una niña de 5 años. No me arrepentí de cambiarle el asiento a la turista gringa para que se sentara junto a su amiga. Pensar que Yves no hubiera tenido con quién conversar durante el largo vuelo, solo para bajarse y subir a otro avión rumbo a California… las cosas suceden por buenas razones.

Gracias Yves por el excelente viaje, la champaña y una final demostración de la hospitalidad francesa.

Artes

Lunes, 19 de Septiembre de 2005

El eterno debate. Tomar fotos para tener un recuerdo, o utilizar todos los 5 sentidos para recordar y no necesitar un recuento visual.

Lo útil y necesario:

Lo cotidiano:
De lo inesperado:
De lo clásico:
Sobrepasando fronteras:
Especial para turistas:

Como explicarlo?

Lunes, 19 de Septiembre de 2005

Ayer regresé de Europa y nuevamente al mundo del acceso a internet. Son las 4am, estoy con el reloj descuadrado y sigo pensando que en Paris serían las 10am y hora de levantarse. No tengo ni la menor idea de cómo resumir 10 días maravillosos en un blog. De transmitir la aventura, las palabras, las conversaciones en un café sentados en la terraza hasta las 2am, el incesante caminar por calles y avenidas. Las vitrinas que son arte, las mujeres que parecen no decidir si dejar de serlo o serlo más para convertirse en maniquíes, independiente del tamaño de su cintura. Las olas de cuadros barrocos y renacentistas, los afiches y calcomanías que se encuentran por todo lado, pegadas de tal manera que no cuesta quitarlas y fijarlas a donde mejor plazca. Las tiendas que aparecen y desaparecen en el transcurso de una semana, los letreros que solicitan que no camines por el césped recordándo que “la pelusa descansa”. Los precios escritos a mano en las tiendas, los restaurantes con menús en pizarra, donde todos los días podés encontrar un menú diferente al anterior y con precios variables, según lo que se compró en el mercado en la mañana, el humor del chef y el clima o día de la semana.

He llegado a la conclusión que por más que escriba páginas y páginas llenas de aventuras, de pequeños detalles, no lograré resumir la fantástica experiencia que fue visitar el País de las Maravillas, la ciudad de la luz, el hogar de infinidad de gente MUY amable… de hombres atractivos y mujeres de revista. De perritos consentidos y metros ordenados a su estilo. Sui generis. Pero hay que hacer el intento. Aproximarme a la esencia de lo aprendido.

Podré poner fotos, describir eventos, hacer recuento de actividades, lo que vi, lo que me gustó, lo que me impresionó. A algunos los aburriré mortalmente, otros leerán interesados con ganas de vivir vicariamente y algunos se sentarán a criticar mi ortografía, gramática y estructura morfológica sintáctica. No importa. Tengo mi cuaderno hecho a mano, con cariño y amor antes de irme de viaje. Un libro pequeño y masivo en pasta dura. Con interior de papel de artista cosido a mano con unos pequeños folios de papel cuadriculado y rayado insertos por ahí, porque uno nunca sabe cuándo va a querer un poco más de orden. Con su elástico negro con “strawberries yum” impreso en el reverso, rescatado de ropa interior comprada de la talla equivocada. Con las postales, entradas, facturas, recortes, recuerdos pegadas con tape, para convertirlo en una experiencia más táctil.

Ese cuaderno es mío, pero insuficiente. Tiene lo que escribí en el momento. Mis sentimientos, mis angustias y sensación de ser un monito en la mitad del conflicto familiar. El de pasar de ser la chica migraña a convertirme en ” la mediadora”, rol necesario cuando me topo a mis nemesis, a quienes son más yo que ninguna otra persona que conozca. En cuya compañía me veo reflejada cada vez que abren la boca, dicen algo o discuten. Porque compartimos sangre, mañas, mates e inseguridades. Todos tercos líderes decidiendo jalar cada quien para su saco. No quiero poner mis pensamientos poco humanitarios en este espacio ciberal… esos quedarán escondidos como desahogo y secreto en mi vergonzosa caligrafía. Pero quiero transcribir lo bello, lo alucinante, lo inspirador. Quiero sentarme y asimilar lo visto y conocido, y verlo en retrospectiva. Como un purgante de incomodidades, donde quede inmortalizado lo enriquecedor y placentero.

Pronto, pronto…

Histoires de la Rue Roi de Sicile

Lunes, 12 de Septiembre de 2005

El apartamento que tenemos en Le Marais es una maravilla. El ambiente de casa vieja se siente desde la entrada con unas escaleras en caracol en madera que ya estan pandeadas en el centro del uso que han recibido. El depa es grandecito tipo loft, una gran habitación dividida con unas columnas de madera antigua que quedaron cuando se decidió eliminar la pared que dividía el depa en diferentes aposentos. No tiene vista, porque estan remodelando el cour o patio interno del edificio y hay andamios, plásticos y todas las señas de gente trabajando… sin embargo es lo de menos, sobre todo cuando pasamos fuera todo el día.

Paris no es como me la imaginaba. Pensaba que iba a ser este lugar intimidante, gigantesco, con gente insoportable y un ambiente de elegancia y clase con el que no podría sentirme a gusto. Sin embargo, encuentro que amo esta ciudad, sobre todo la zona donde estamos viviendo, Le Marais. De hecho, me recuerda mucho a las ciudades grandes de América Latina, nada mas que con gente mas cortés y nadie diciéndote cochinadas, piropos cochinos o tocándote cuando caminas por las calles. Similar a Sudamérica, no hay letreros de “Se prohibe” por todo lado, como si encuentra uno en USA. Lo refrescante que es estar en la parte mas alta de la Tour Eiffel y no leer NINGÚN letrero de “no tocar”, “cuidado” o “usted se acerca bajo su propio riesgo”. Las rejas acá no significan “cerrado” sino “no queremos perros sueltos acá dentro”. A veces va uno caminando, ve un portoncito de metal, se asoma a ver al interior y es un jardin precioso… y el portón está abierto para que uno entre a buscar refugio un momento, a comerse su almuerzo o abrir su botellita de vino y disfrutar de un libro.

La gente es SUPER flaca. Mi hermano piensa que es porque comen comidas muy naturales y caminan para todo lado, la comida es libre de preservantes, sana y fresca. Según lo que he visto en los cafes, las personas no comen fuera, solo se toman un expresso, fuman y ven pasar la gente. 3 euros te compran una hora de sentarte en una mesita a ver y que te vean con una tacita con 3 cucharadas de café expresso. Mi teoría del por qué la gente es flaca? Dieta de café, cigarro y sexo, mucho sexo. No hay franceses feos! Es decir, hasta las personas feas tienen su encanto. Toda mujer se arregla, y se ve elegante, aunque sea para ir al supermercado. Las que se ven zarapastrosas son las turistas mochileras… pero una francesa parisienne? Jamás! Igual los hombres. Arregladitos, bien peinados… y es un mito que huelan feo! De hecho, para ser un lugar donde el aire acondicionado es considerado un gusto extra, se respira bastante fresco.

Mañana nos toca ir de museos. Ya dimos el recorrido por le Marais, Montmartre, Rive Gauche y Rive Droit, caminamos hasta la torre Eiffel y subimos por las gradas hasta la 2me etage, y tengo los tenis totalmente gastados. Ya comí pain au chocolat, tome mi cafecito en la terraza de un restaurante, hice picnic en les Champ de Mars con pan, queso, jamón y vino y hago lo posible para no ser confundida con turista, y creo que ha funcionado. Solo caras amables, gente amigable, y experiencias positivas con los Parisiens.

Ya hay fotos, pero no downloadeadas, esas tendrán que esperar. Salut mes amis et amies! Au voir!

Mecano

Miércoles, 7 de Septiembre de 2005

Parece mentira
que después de tanto tiempo
rotos nuestros lazos
sigamos manteniendo la ilusión
en nuestro aniversario.

La misma mesita
que nos ha visto amarrar
las manos por debajo
cuida que el rincón de siempre
permanezca reservado.

Y aunque la historia se acabó
hay algo vivo en ese amor
que aunque empeñados en soplar
hay llamas que ni con el mar.

Las flores de Mayo
poco a poco cederán
a las patas de gallo
y nos buscaremos con los ojos
por si queda algo.

El siete de Septiembre
es nuestro aniversario
y no sabremos si besarnos
en la cara o en los labios.

Y aunque la historia se acabó
hay algo vivo en ese amor
que aunque empeñados en soplar
hay llamas que ni con el mar.

El siete de Septiembre es nuestro aniversario.

En honor de todos los amigos que ya no lo son, y aquellos que simplemente marchamos por diferentes caminos.

Hoy

Miércoles, 7 de Septiembre de 2005

Hoy hice un tour de la empresa donde trabaja mi hermano. Fue elegida como una de las mejores empresas para trabajar, especialmente para madres de familia y mujeres en general. Es un complejo gigantesco de unos 5 edificios y todo con mega seguridad. Una de las zonas que más me impresionó fue el “petting zoo”, un salón donde tienen state of the art equipment, inventos que han probado y a los que le han dado el visto bueno, y simplemente fun gadgets. Mis favoritos? Un teclado para una persona que solo tenga uso de una mano. Ergonómicamente diseñado para que la persona pueda mecanografiar con el mínimo de desplazamiento y el mouse trabaja con pedales. Otro teclado funcionaba como un tipo de guante plano, donde empujando con los bordes de los dedos hacia al frente, los lados y hacia uno tecleabas otros números, y uno que es con laser, que lo que hace es proyectar un teclado en luz rojita sobre cualquier superficie plana y lee los movimientos de los dedos.

Obviamente la tecnología más avanzada fue la que probablemente ni le di pelota, lo que se veia poco interesante, que no demostraba su gran utilidad. Vi auditorios con “top security clearance”, un estudio de televisión con tecnología muy de avanzada, estudios de radio y todo un piso dedicado a guardería y daycare para los hijos de los empleados. Vi scanners de retina, de huellas digitales, magnéticos, cámaras ocultas y lo que se sentía era un ambiente laboral muy relajado. Cada quien hace el trabajo que le toca, apenas se aburre o está listo para otro tipo de proyecto puede solicitar cambio. Igual tienen un grandísimo programa de extensión donde podés recibir clases gratuitamente de lo que te de la gana. No hacen publicidad, todo el mercadeo de la empresa lo logran por medio de proyectos que hacen y actividades de caridad. Ahora están con el Make a Wish Foundation Triatlon, para el que había estado entrenando mi hermano. Nevertheless, no podrá asistir porque su próximo proyecto lo llevará a Budapest el próximo domingo por 2 semanas.

Me gustaría ver más empresas similares en Costa Rica y el resto de América Latina, esta empresa no produce nada, lo que exportan no son productos sino ideas. Think Tanks, consulting services, opinión de expertos. Se esfuerzan por contratar lo mejor de lo mejor y se encargan que estén felices en la empresa, que tengan muchos beneficios y pocas ganas de salir de ahí, ya que se van a ver en problemas encontrando un ambiente más tranquilo, relajado, flexible y funcional. En algunos lugares ya están cayendo en cuenta que chinear a los empleados solo trae beneficios. Ahora hay que esperar que sea contagioso.

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