All about Eve…

Lunes, 12 de diciembre de 2005

Nunca he sabido aceptar cumplidos. Antes los rechazaba, les quitaba mérito, negaba que hubiera hecho algo para merecerlos. Un día me zarandearon y me hicieron ver que cuando uno rechaza un cumplido básicamente le está diciendo a quien te lo dió que tiene pésimo gusto y paupérrimo criterio. Así que aprendí a aceptarlos. No lo pienso, simplemente digo “gracias”. Me he convertido en una hipócrita.

Así que para aclarar dudas sobre mi persona y desahogarme impersonalmente, he aquí una lista de mis crímenes:

  • 1. no soy segura de mi misma, lo que tengo es habilidad actoral.
  • 2. no tengo todo solucionado. Solo que hablo de lo que tengo más o menos organizado e ignoro y evito todo lo demás.
  • 3. Soy inteligente en solo unas cosas. En las demás soy una bestia cúbica, y se nota.
  • 4. Evito mi compañía cuando estoy depre y me rodeo de gente. Si es bastante grave, desaparezco.
  • 5. Me pongo chichosa cuando las cosas no salen como yo quiero.
  • 7. Soy egoista y le pido a los demás lo que no estoy dispuesta a dar. Sobre todo en relaciones.
  • 8. Manejo diferentes estándares para mi que para otros.
  • 9. Me comparo constantemente con los demás.
  • 10. ODIO ponerme en situaciones vulnerables. Las evito en lo posible.
  • 11. La mitad del tiempo no soy honesta conmigo misma.
  • 12. La otra mitad no soy honesta con los demás.
  • 13. Odio pasar sola la navidad. Aunque bromee al respecto e inevitablemente lo haga.
  • 14. No tolero que me inviten a algún lugar por lástima o compromiso. Ver #13.
  • 15. Me cuesta decir lo que siento. Me es fácil decir lo que pienso.
  • 16. Me afecta lo que otros digan o piensen de mi.
  • 17. Doy consejos que nunca seguiría.
  • 18. No sé lo que quiero de mi vida: ni siquiera donde voy a estar en un mes. O en una semana.
  • 19. No quiero repetir errores del pasado, así que he dejado de arriesgarme.
  • 20. El miedo más grande que tengo es al fracaso. Aunque sea en algo irrelevante
  • 21. Puedo ser celosa. Aunque no diga nada o lo niegue. Que lo tolere no significa que no me duela.
  • 22. No me permito a mi misma emborracharme. No quiero que me de por “ser honesta”.
  • 23. Como y fumo compulsivamente.
  • 24. Llevo cargando esta máscara por 24 años. He aprendido a vivir con ella puesta. Me da miedo la vida sin ella y por eso recurro a postear esto en un blog, en vez de realmente hacer algo y quitármela.
  • Feriales

    Lunes, 12 de diciembre de 2005

    La Feria de Artes de la UCR. La oportunidad de conseguir un original antes que el creador se haga famosos. Donde se puede comer, socializar, leer, disfrutar. Arte y artesanía: objetos de talleres académicos, objetos de hobbies y aficiones. Una vitrina de potenciales y establecidos “artistas”. Un lugar donde llego y me siento como si estuviera llegando a la casa donde me crié y crecí, y al llegar a mi antiguo cuarto veo que lo convirtieron en oficina o cuarto de visitas. La casa es igual, pero me di cuenta que ya no soy parte de ella.

    Los lentes se me oscurecen al salir al sol. Camino por los trillos, pasillos y senderos que fueron rutas obligadas por cuatro años. Observo los cambios que se han dado: un edificio remodelado por aquí, una nueva manta por allá, pero son más las cosas que permanecen: parejas en la plaza 24 de abril marcando, el solitario muchacho frente a la Carlos Monge, la fila frente al cajero de generales. Siguen reuniéndose a hacer tai-chi en el bosque de los bambúes al lado de educación. Salgo por el parqueo detrás de Bellas Artes y no han cambiado las tucas de madera para los hornos: serán diferenes pedazos de madera, pero si es el mismo lugar: hogar de ratones, lagartijas y muchísimas arañas peludas. Construyeron una acera para ir hasta las escaleras de emergencia de educación, y llego a la principal. Ahí si ha cambiado mucho, por lo menos para hoy. Hay puestos de ventas en la calle, escucho música calypso.

    Es para mi el mejor momento de una feria: cuando todo va iniciando, personas armando los cubículos, decorándolos, organizando sus tiliches de la mejor manera para que se vean atractivos y llamen mucho la atención. Inicio por el lado más alejado: hay puestos con acuarelas, grabados, litografías: también hay bolsos tejidos, cosidos, armados de sweateres viejos, de telas encontradas. Más adelante me maúlla un llavero. Tengo que llevarme esa cabecita peluda y morada. A la vuelta se me enrosca un collar y soy incapaz de abandonarlo a su suerte en esa mesa. Me encuentro con excompañeros, amigos, conocidos: algunos venden, otros visitan, otros están ahí disfrutando de la comida y el entretenimiento. Tropiezo con unas muchachas usando telares para tejer. Les hablo, les comento del grupo de tejido y la reunión este miércoles. Se ven interesadas, y sin importar si llegan o no, ya saben del grupo, y ahí pasarán la voz a otros o irán en otra ocasión.

    Sigo el recorrido y frente a mi se materializan unos compañeros de la U. Todos los días veo el joyero que les compré el año pasado, con su tapa rayada, su bandeja removible y sus dos gavetitas. Ya es el último día de la feria y les quedan los objetos más caros. Me cuentan que les ha ido muy bien, han vendido de todo, ahora les queda dar por terminado con estos últimos objetos. Sé que el próximo año estaré en la feria y los veré y pensaré en esta reunión anual que se va haciendo tradición. Me siento y me como un pinto con natilla y dos monedas de pan baggette. Los villancicos son perfecta música de fondo. Tengo un vasito con café, un vasito con horchata y un tamal esperándome. Desayuno como los grandes, disfrutando cada bocado bañado en salsa lizano.

    Aparece alguien a saludarme. Lo reconozco pero no lo ubico. Me refresca la memoria con una palabra: Monteverde, y es como encender la cinta de la memoria. Disfrutaba de un café en las mecedoras del corredor en el hotel, cuando se aparece alguien tomando fotos. Sigo con mi libro hasta que siento que me observan. Alzo la vista, un muchacho con un cojín de colochos rodeandole la cabeza me saluda y entonces lo reconozco. Compañero del Consejo de las Artes (sí, así con S), estudiante de arquitectura: Pasamos horas planeando Semana U, riéndonos de Debbie Ponchner y tratando de definir si necesitaba más aire, más luz o más agua para subsistir. Ahora me aparece ahí en Bellas Artes y lamento no acordarme del nombre. Conversamos un poco, esos intercambios de frases, palabras y saludos que sirven como para establecer un recuerdo, para que si algún día nos topamos nuevamente tengamos indicios de buenas conversaciones por llegar.

    Debo ir al cajero: mi hermana ha visto una cartera espectacular y como me prestó plata para el CD de Baula Project ya no tiene con qué comprarla. Camino sin precisa. Ya no está el grupo de tai-chi, ahora hay unos muchachos en trajes multicolores practicando acrobacias circenses, una pareja entrelazada con las raíces de un árbol, y un muchacho muy alto paseando un doberman pincher con correa. Después del cajero voy en busca de cigarros. Ya tengo que admitirme que no clasifico como fumadora social: soy fumadora, punto.

    Con una botella de agua y un paquete de cigarros regreso a conseguir la cartera roja. Roja cerezo, roja en piel de vaca. Cuero peludo y rojo, amarrada con tiras rojas también; tiras de vaca también. ¿Les he contado que eso de andar carne muerta de bolso no me llama mucho la atención? Hago el pago y salgo a buscar a la acreedora de la cartera. La encuentro haciendo otra compra. Frente a una narguilas, hay un block de papel con lapicero, en un estuche de piel labrado. Me llaman la atención las piedras y vidrios de colores del puesto contiguo.

    Tagua: marfil vegetal que absorbe los colores y brillos que se le incorporen. Material rígido, duro y noble que da vida en vez de quitarla. Materiales nobles: madera, bambú, semillas, vidrio, papel. Yute, rafia, lana animal. Fuego también, pero el fuego no me lo pueden dar en una cajita, o en una bolsa, sólo consigo tener el fuego en el efecto que tiene en otros materiales. Unos aretes se enganchan en mis orejas y un colgante morado brinca a la cartera. Ya la billetera pierde grosor, se nota desinflada. Una última vuelta y unos alfajores nos hacen desviarnos antes de partir para la casa a descansar, a esperar: la feria ya terminó para nosotras.

    El bolso de la Srita. Poppins

    Jueves, 8 de diciembre de 2005

    Edición:
    Algunos comentarios me generaron una inquietud y les hago una adicional pregunta:

    Todos aquellos quien no cargan tanto tilichero. ¿Cómo hacen cuando necesitan algo que no tienen con ustedes? Piden prestado? Lo compran? Buscan alternativas? y si están aburridos y no cargan nada para entretenerse: qué hacen?

    Mi bolso generalmente pesa demasiado: hoy, como es usual, lo he recargado de las mil y una cosas que podría ser que me resultaran útiles durante el día. Para mi las carteras o maletines son el equivalente terrestre al chaleco de seguridad. El magnífico “carpetbag” de MaryPoppins que contenía de todo y más. Como el caracol que carga con su casa a cuestas, mi bolso representa intereses, planes y herramientas con las que podría alimentarme emocionalmente. A veces pienso en qué pasaría si llegara un día a ver mi casa hecha cenizas. Mi vida se reduciría a lo que cargo en el maletín. Otros días considero el peligro que me roben el bolso: Mi vida se vería privada de aquellos implementos que denominado esenciales.

    Haciendo un recuento mental he determinado que hoy mi bolso contiene:

    Un libro de patrones de tejido, mi bolsito de tejer que contiene las agujas de doble punta y lana gris para hacerme unos guantes.
    Un libro sobre publicidad e imagen de marca.
    Una cartuchera con pasta de dientes, cepillo, desodorante.
    Mi botella de agua con Badtz-Maru.
    Lapiceros. Un cuadernito. Mi PAD.
    El celular. La billetera, un monedero aparte, llavero,Unas tarjetas para escribir y mandarle a mis papás.
    Un sweater extra, la sombrilla,
    una cajetilla de cigarrillos con un cigarro y un encendedor.
    Pastillas para planificar que nunca me acuerdo de tomar, acetaminofén, graneodín para la garganta y una curita. Bloqueadores solares: uno para la cara y otro para el resto del cuerpo.
    Una prensa o cola entre algún pliegue del fondo del maletín.
    La Nación de hoy

    No me imagino saliendo de mi casa con menos que eso en una cartera y por eso torturo mis hombros cargando todo eso en un maletín de mensajero. Todo depende del lugar y el humor para definir si saco la lana y tejo un rato, si me sumerjo en el libro, si escribo las cartas: Un mundo de oportunidades y opciones para elegir. O por lo menos me quedo con la ilusión de escoger.

    No comprendo a aquellos que pueden cargar únicamente la billetera con un par de billetes, tarjeta de débito, crédito, cédula y licencia y el la otra bolsa celular y las llaves. O las muchachas que cargan esas carteras baguette miniatura donde ni siquiera la billetera entra: hay que sacar la cédula, la tarjeta y algo de efectivo y meterlas directamente al bolso con el celular. Yo podría hacerlo en una discoteca, saliendo de noche… pero andar así por la vida? en el día a día? O acaso sentirán más bien una liberación de lo material, de las posesiones terrenales de la que me veré excluida?

    Qué cosas son imprescindibles para ustedes? Con qué llenan su cartera, el maletín?

    The L Word

    Miércoles, 7 de diciembre de 2005

    Soy fatal para los programas de tele. Me vuelvo tonta y esclava a estar amarrada semana tras semana para seguir las aventuras de personajes imaginarios de series, o día a día, si por desgracia me vuelvo adicta a una novela. Recuerdo cuando daban el Clon, y que todos los días a las 9 si salía a tomarme unas birras con compañeros de la U, buscábamos un bar con tele para no perdernos el episodio. Desde hace dos años que ya no veo tele: le dije adiós a la programación de televisión nacional y al cable.

    Ahora cuando veo programas de televisión es por motivos especiales: invitaciones o cuando me pasan los dvd’s de alguna serie. Convertí el ver tele en un evento en sí, no lo que hago por falta de algo mejor para hacer. De hecho, me emociono cuando voy a ver algún programa, crea expectativa y lo espero con tantas ansias como espero el siguiente libro de Harry Potter! Esta semana me voy a desquitar. Hoy, después del trabajo, me dedicaré a ver la 2da temporada de the L Word. Sin interrupciones, sin comerciales, y sin tener que pagar cable.

    I need my fix.

    ausente

    Martes, 6 de diciembre de 2005

    A partir de hoy cambiará probablemente la frecuencia de posteo debido a un nuevo proyecto de la empresa que va a requerir arduo trabajo para cumplir con fechas límite.

    Por otra parte, el jueves inicio ensayos para una obra de teatro en la que me pidieron actuar, y a partir del 16 (que tenga aguinaldo) voy a meterme al gym para iniciar con las resoluciones de año nuevo por adelantado. Espero ya para la próxima semana que se solucione el asunto con el computador, en cuyo caso postearía desde la casa… pero no hay nada seguro.

    Así que si no me aparezco, o si los postes están microscópicos, no crean que los tengo olvidados, simplemente estaré bastante ocupada y ofuscada con trabajo.

    cheerio y felices fiestas!

    Pronoia: El Antídoto para la Paranoia

    Lunes, 5 de diciembre de 2005

    Gracias a un conecte pseudo-laboral, tengo acceso a maravilloso material de lectura periódico: la revista The Sun, una mensual producción literaria sin fines de lucro y libre de publicidad. Cuentos, ensayos, entrevistas, poemas e historias cargan sus páginas de material que indudablemente me dejan mucho que rumiar. Hay lecturas que tengo que detener a la mitad, respirar hondo y continuar. A veces continúo hasta haber digerido lo leído, incluso días después. Hay otras donde me río en voz alta. Hay historias ajenas y extrañas, otras que me llegan al tuétano. Una de ésas últimas fue la entrevista con Héctor Aristízabal, un Colombiano que trabaja en USA con personas en alto riesgo, grupos minoritarios y brindando tratamiento y terapia para torturados, prisioneros, pandilleros, pacientes con SIDA, marginados.

    Durante la entrevista el Sr. Aristizábal retrata una Colombia desnuda de la que salió bajo peligro de muerte y a la que ha regresado en varias ocasiones a enterrar familiares torturados o asesinados. Desde su perspectiva de hombre que ha vivido la tortura y los conflictos armados en carne propia, le quita el caparazón y la venda a las conecciones entre la “Escuela de las Américas” , ahora conocida como “Western Hemisphere Institute for Security Cooperation” y los torturadores en Colombia, y el lazo entre la guerrilla, los paramilitares y los proveedores de armas norteamericanos.

    Al terminar de leer la entrevista quedé sacudida. En el mundo suceden cosas horribles, y sin embargo, aquí hay alguien que ha vivido la corrupción y violencia en carne propia y aún insiste en ver el mundo de una manera positiva más, en crear historias de las vidas y mitificar a quienes las viven. Habla con aquella mujer embarazada de 7 meses que cruza el Rio Grande nadando, ve ahogarse a sus compañeros de viaje frente a ella, cruza el desierto sin tener qué comer ni tomar para llegar a un país buscando un mejor futuro y vida para su nueva familia… y describir la reacción de ese hijo, ya crecido, cuando escucha por primera vez la aventura a la que se lanzó su madre por él, y saber que él fue parte vital de esa historia. Darse cuenta que todos somos héroes de nuestras historias, de nuestras vidas.

    A los días abro el siguiente número de la revista y me topo de frente con un concepto desconocido para mi: la pronoia.El concepto “anteojos rosa” de la pronoia pareciera estar en completa oposición con el mundo en el que estamos. No es nueva, pero si subversiva. Y si un señor como don Héctor puede vivir su vida mpleando mucho de la pronoia, por qué yo no? La pronoia me permitiría eliminar la parálisis de la que soy presa cuando veo que hay demasiado por hacer y ningún lugar obvio por donde comenzar. Cuando sé que me espera una larga lucha en frente. Como si estuviera en la cocina del hotel frente a una pila gigantesca de platos y vasos por lavar, sin saber por donde entrarle ni cómo empezar. La pronoia sugiere estrategias para desbloquear la cabeza y me daría el chance para que se me ocurren estrategias sin quedar paralizada con la idea que cualquier cosa que vaya a mover derribará la montaña sobre mi. La pronoia también me invita a darme cuenta que el hecho que tengo mi cuerpo intacto y completo cada mañana que llega es un milagro. Que pueda escribir, leer, plasmar mis ideas, caminar, familia que me quiere, un techo sobre mi cabeza y un trabajo digno son cosas por las que debo agradecer a diario. Abro un tubo y sale agua limpia, fresca y que puedo tomar sin preocuparme: recuerdo cuando no tenía agua por semanas y había que esperar al camión cisterna y acompañar a mi mamá con baldes, cubetas y botellas para llenar y que rindiera hasta la próxima vez que pasara, agua que después había que hervir para poder tomarla, cocinar o lavarse los dientes. Cuántas personas ni siquiera tienen acceso a agua a kilómetros a la redonda? Pronoia no significa ignorar lo que está mal, sino ponerlo en perspectiva y darme cuenta que el hecho que se haya caido el cepillo de dientes a la taza no es tan importante en el transcurso de mi día y mucho menos de mi vida.

    Y qué si a veces pienso en mi vida como una épica? Que soy un personaje en una historia que va en una dirección desconocida. Eventualmente llegaré a mi destino y encontraré obstáculos y enemigos en el camino: después de todo la bondad de un héroe es proporcional a la maldad del villano. Que las trabas y los bloqueos que se me ponen en frente podrían ser una herramienta más a mi favor. Pongamos de ejemplo un embarazo. Si estoy esperando un bebé, puedo estar completamente preparada a tenerlo a los 4 meses. Por más que quiera que salga, que considere que tengo todo el conocimiento para ser excelente madre o que ya no tolere tener esa panza que sigue creciendo, el bebé no está listo para nacer hasta la semana 40, me guste o no. No tiene que ver con mi habilidad o conocimiento, sino con algo que está fuera de mi control. Los enemigos son aquellos que nos dicen que no puedo coger la manzana, que no debo bajarla del árbol. Lucho contra ellos, trato de eliminarlos, peleo hasta que finalmente, después de un tiempo, desaparecen. Entonces me acerco al árbol y agarro una manzana y con delirio le pego el mordisco: no sólo está en su punto perfecto de maduración sino que sabe aún mejor por que representa el sabor del triunfo. Si el enemigo-obstáculo no hubiera estado, hubiera comido una manzana verde, inmadura, inapetecible.

    Es un reto enfrentarnos al mundo armados de pronoia y el deseo de ayudar a otros a encontrar felicidad: que la sociedad está desbaratada, que se deshace, que ya no se puede vivir. Pero acaso nos va a ayudar a vivir estar sumidos en la angustia de ver enemigos y amargarse constantemente por lo que no podemos cambiar? El tener una perspectiva diferente no va a cambiar nuestro rumbo, pero si puede cambiar la forma de llegar a nuestra meta. La vida es corta como para estar constantemente frustrada por todo lo que me sucede que no controlo. Tengo que aceptar que hay muchas cosas que no sé, y eso está bien. Si hasta los científicos admiten que en el universo hay muchas cosas que no entienden y que no entenderán, por qué cuesta tanto admitirme que hay situaciones en mi vida para las que no tengo respuestas? Que no sé si van a funcionar, si valen la pena, si se justifican los riesgos, si me lleva en el camino de mi felicidad. Pero estoy bien no sabiendo.

    Así que hoy me propongo una meta para Diciembre: Voy a emplear todo lo aprendido sobre cómo la bendición está junto a la herida y cómo cada evento es un peldaño que me acerca a mi destino para enfrentarme de una manera positiva cada vez que cruce San José centro durante el avenidazo. Puña. Hasta me cuesta escribir esto sin que se me salga la angustia. “Un poco de confetti no ha matado a nadie” (excepto cuando es rejuntado del piso, lanzado violentamente a los ojos y genera una septicemia). Voy armada con paciencia y con una cartera llena, no de ladrillos, sino de mantras cortesía de The Sun:

    “If you break your neck, if you have nothing to eat, if your house is on fire, then you got a problem. Everything else is inconvenience.”
    Robert Fulghum

    “The sun shines and warms and lights us and we have no curiosity to know why this is so; but we ask the reason of all evil, of pain, and hunger.”
    Ralph Waldo Emerson

    “That some good can be derived from every event is a beter proposition than that everything happens for the best, which it assuredly does not.”
    James K. Feibleman

    “The best years of your life are the ones in which you decide your problems are your own. You do not blame them on your mother, the ecology, or the president. You realize that you control your own destiny.”
    Albert Ellis

    “Since the house is on fire, let us warm ourselves.”
    Italian proverb

    “I know God will not give me anything I can’t handle. I just wish that He didn’t trust me so much.”
    Mother Theresa

    “Joy, happiness… we do not question. They are beyond question, maybe. A matter of being. But pain forces us to think, and to make connections,… to discover what has been happening to cause it. And, curiously enough, pain draws us to other human beings in a significant way, whereas joy or happiness, to some extent, isolates.”
    May Sarton

    Baulas

    Lunes, 5 de diciembre de 2005

    Update en el voluntariado en Playa Grande, Guanacaste

    Hice las llamadas de rigor y hablé con el responsable de voluntarios en el parque marino Las Baulas, quien amablemente me facilitó la información pertinente.

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    Requisitos para ir a cuidar tortugas baulas en el período de desove:
    Quedarse una semana mínimo.
    Pagar 2500 por día para cubrir alimentación (les cocinan y todo!)
    Tener ganas de trabajar.

    La UCR tiene un convenio con el parque y por ser vacaciones de la Universidad de Costa Rica los cupos pueden estar particularmente peleados. Así que si se apunta, es cuestión de ir a la Vicerrectoría de Acción Social para pedir información, ya que directamente con el parque es más complicado el proceso. Lo que entendí de lo que me explicó don Edelmo es que no es necesario ser estudiante para participar en el grupo de la UCR. Pero en caso de haber ahí obstáculos, pedirles que les digan cuándo es que les quedan más campos vacíos y solicitar con el parque esa semana para que si faltan voluntarios lo llamen.

    Así que si tiene una semana libre, le chorrean las ganas de ver tortugas baulas y quieren hacer algo positivo por su país estas vacaciones, he aquí una buena manera. Yo por mi lado seguiré investigando a ver si hay alguna manera de ir sin tener que pasar toda la semana, o de ir a otros parques a ayudar con otras tortugas. Las loras creo que están desovando en Ostional… seguiré en la búsqueda.

    certezas

    Viernes, 2 de diciembre de 2005

    A los 11 años, cuando alguien me preguntaba qué quería ser de grande, tenía una respuesta certera: Comunicadora entre especies. Pensaba que el trabajo de Dian Fossey, y la Dra. Francine Patterson era lo máximo a lo que podría aspirar, y me leí biografías, compraba revistas, me encerraba en la biblioteca de mi escuela a leer y ver fotos de la gorila Koko utilizando un teclado adaptado, comunicandose por lenguaje de señas, y me impresionaba el concepto de poder tener una conversación con un gorila sobre sentimientos, instincto maternal y por qué no, un día llegar a conversar de filosofía, teología y qué cree que hay más allá.

    Muchos años después, esa niña que quería ser veterinaria-comunicadora pasó a querer ser misionera, maestra y finalmente arquitecta. Eventualmente ninguno de esos sueños se logró cuajar y terminé como teatrera no practicante (así, como una religión) y “escritora” o para no ofender suceptibilidades “creadora, digitadora y editora de texto optimizado para páginas web”. Curioseando, hoy regresé a mis merodeos pro el mundo de los primates, y me di cuenta que todavía queda gran parte de mi que se impacta y emociona con el hecho que una gorilla de 30 años sea capaz de no sólo comunicar sus necesidades básicas sino que reacciona a las conversaciones humanas o chismes que se dan a su alrededor.

    Recuerdo que en mi pasión por los gorilas, estaba completamente motivada: escribía cartas, participaba en recolectar fondos, leía, y soñaba estudiar comunicación entre especies… si en algún lado existía esa carrera, y que algún día estaría trabajando para la fundación de gorilas. Quisiera volver a encontrar esa pasión que me movía, me motivaba, me hacía tomar la iniciativa y hacer que sucedieran las cosas. Jugueteo con la idea de seguir mi sueño de infancia, pero ahora me da miedo.

    Miedo de no volver a encontrar ese impulso, ese espíritu de lucha. Que no se puede resucitar emociones ni convicciones, que ya he cambiado y un pajarito no puede regresar al cascarón. Pero además del miedo, queda una alegría… he sentido la fuerza, aunque de una manera precoz, de la vocación y la convicción por un propósito. Está en mi. Ahora me toca encontrarlo y hacerlo crecer.

    *sigh*

    Jueves, 1 de diciembre de 2005

    Perdí la ida por la compu. Resulta que apenas me presenté decidió que ya no quería conmigo y le fallaron todos los sistemas, no leía la memoria, no aceptaba correr el antivirus… y eso que duré toda la vida en el taller. Así que el gajillo quedará más tiempo mientras la revisan.

    Por otra parte, encontré unas dulzuras de camisetas.. Creo que me haré un par:

    Esta me encanta.. solo que si la uso en el trabajo podría suceder esto.

    Cuanto valgo?

    Jueves, 1 de diciembre de 2005

    Aparentemente a alguien se le ocurrió hacer un sistemita que define que tan importante es tu blog y le adjudica una cantidad monetaria en USD. Sneaksleep lo comentó en su blog y no me resistí ese impulso narcisista de averiguar.

    medeamaterial
    My blog is worth $19,194.36.
    How much is your blog worth?

    Deberían dar brownie points o algo. Ese dinerito pagaría un año de mi maestría en Georgetown.


    Ya hoy pagaron, después de saldar deudas quedaré con una minúscula fracción. Que impresionante que el diciembre pasado un día como hoy entré a trabajar a esta empresa con la mitad del salario que hago ahora y sin embargo lograba subsistir. A punta de arroz y frijoles y quedándome en casa todas las noches, pero lo hacía. Un año después, en vez de tener ahorros, lo que tengo son deudas. Por dicha ya hoy voy a recoger el computador que me dieron en préstamo permanente: un trueque como en los viejos tiempos, trabajo por el derecho a tener herramientas para mi uso.

    Falta de plata y diciembre: se han convertido en sinónimos más que diciembre y navidad.

    “llegó navidad, y yo, sin tí, en esta soledad…”

    o dinero en la bolsa, como te extraño.

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