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Sábado, 16 de octubre de 2010

Como conté ayer, nuevamente estoy en el gimnasio. Esta no es la primera vez que lo hago; si nos vamos hacia atrás en el historial de este blog, creo que en promedio una vez al año hago el esfuerzo de no perder esta batalla con la gordura. Tengo una rutina de pesas y cardio que es lo más de lacra, porque requiere que esté una hora entera dándole a la maquinita elíptica, o a la bicicleta y eso me genera un tedio tenaz.

Así que cambié esa opción por 2 clases seguidas de lo que sea que estén dando; mientras brinco y doy pataditas y trato de hacer aunque sea un abdominal observo a los entrenadores. He determinado que hay por lo menos 7 clases diferentes de instructores:

  • 1. el 1 3/4:

El instructor 1 y 3/4 es aquel que hace buenas coreografías y rutinas, pero los asistentes nunca pueden seguirlo. Resulta que su metrónomo interno está un toque desfasado y no todos los beats le duran igual. No es tan fácil de cuadrarse con él, puesto que por cada 2 o 3 pasos a ritmo estándar, el que le sigue dura un poquito menos.

Acción: Sigue a alguno de los individuos que se hacen al frente de la clase. Usualmente es una chica con buena definición muscular. Ella se aprende la coreografía y la hace a conciencia con un beat estable.  Si miras en algún momento al instructor, puede que lo pilles siguiéndola a ella también.

  • 2. Narciso:

    El instructor que adora estar en el gimnasio porque es un lugar en el que puede ver toda su musculatura en diferentes espejos al mismo tiempo. Sólo le falta guiñarse el ojo en el espejo y darse besitos de reojo. A veces en medio de las repeticiones de ejercicios puedes observarlo mientras recorre su musculatura con una mirada de deseo, y si toca algún otro músculo de su anatomía, lo hace con una suave caricia. A veces se desconcentra, embelezado por tanta guapura reflejada, y pierde la cuenta de los ejercicios, dejándote haciendo squats por interminables repeticiones mientras mira cómo sus gluteos, quadriceps y gastronemios se definen con cada movimiento.

    Acción: Por lo general son inofensivos, y este culto al cuerpo (el suyo propio) no le quita a la calidad de la clase. Sin embargo, un narcisimo extremo podría llevarlo a disminuir la cantidad de piel que su ropa cubre, y aumentar la dosis de licra en cada una de sus prendas. Ya queda a gusto del usuario si esto es algo bueno o malo.

    • 3. Y ustedes,  ¿quiénes son?

    El instructor que llega, hace una rutina frente al espejo y al rato se sorprende cuando se da cuenta que hay un grupo de gente detrás siguiendo sus pasos. Es aquel que no se fija si es la misma gente de siempre que llegó a la clase, o si es un grupo distinto o hay gente nueva, porque su rutina y clase no cambiarían. Como no necesita tomar agua, tampoco se le ocurre que hay que meter pausas de hidratación. A veces durante un ejercicio se levanta y da vueltas por la clase, corrigiendo postura en algunos. Cuando termina la vuelta, regresa a la colchoneta y sigue la cuenta como si no se hubiera tomado esa pausa mientras uno seguía dándole. Suele no darse por enterado cuando en la enésima repetición de un movimiento, es la única persona haciendo el ejercicio mientras los demás están o tirados en la colchoneta tratando de normalizar su respiración, enjugándose la cara con sus toallas y/o tomando agua. Sus conteos son a su propia velocidad, entonces ni bien has terminado de subir en tu abdominal completo cuando el instructor ya ha bajado y subido 3 veces. Se ha olvidado cómo era no tener músculos y ser principiante: dirá cosas super útiles como “trata de tocar el piso con la nariz” a alguien que nunca ha hecho lagartijas y que ni siquiera es capaz de sostener su peso en los brazos estirados.

    Acción: Ser desvergonzado y no tener miedo a salirse, ir a tomar agua, y estirarse, parar los ejercicios después de 30 repeticiones seguidas y seguir tu propio ritmo para las repeticiones.

    • 4. Speed Freak

    Estoy convencida que el speed freak tiene café con redbull en su caramañola. Sus clases son a la velocidad de la luz, da brincos en vez de pasos, ni bien ha terminado una postura cuando ya está en la mitad de la siguiente. Es en su clase que podrás escuchar a todos los artistas de moda cantar como Alvin y las Ardillas, porque le sube la velocidad a todos sus CDs. Cuenta en voz alta y da gritos de ánimo! vamos! que le salen de la garganta como chillidos. La gente hace lo posible para seguirle el ritmo, pero tarde o temprano les toca definir si es mejor hacer el ejercicio tocando el piso con la mano y perderse los 2 siguientes pasos, o hacer una versión light del ejercicio pero seguir el ritmo. Cuando observa que la gente no le sigue el paso, se da cuenta que hay un problema y entonces llega a una solución lógica sólo para él: va y le sube el volumen a la música.

    Solución: igual que la anterior.

    • 5. Action Impro

    Siempre parece que estaba en el gimnasio cuando le recordaron que tenía una clase. Si la clase se llama “aeróbicos”, da algo parecido a yoga. Si dice “Tae-bo”, da aeróbicos. Si es kickboxing, hará ejercicios localizados. Los ejercicios que hace en preparación a la coreografía no se parecerán en nada, y pareciera que no recordara que existe la pierna izquierda: los ejercicios los hace de un lado, y se olvida de cambiar al otro, o lo hace 3 repeticiones antes de cambiar de ejercicio. Siempre usa la misma música, pero por algún motivo su CD no es un track continuo y le toca ir a cambiar de canción cada 3 ejercicios, o se queda uno haciendo rutinas en silencio.

    Acción: Evitarlo o adquirir una perspectiva Zen en la que cada momento del día es una aventura y un territorio por descubrir. cambiar de pierna cada 5 repeticiones de un ejercicio para preveer el caso que el instructor se olvide de ejercitar la otra pierna.

    • 6. El Eficiente

    Su clase está pre programada, las coreografías son armoniosas, los ejercicios se balancean perfectamente en que uno que te hace contraer un músculo hasta sentir que quema es seguido por el ejercicio que estira ese mismo músculo. Las repeticiones son el número perfecto para que las puedas hacer a conciencia y sólo sean las últimas 5 las que te duelen y sientes que se te va a caer la extremidad a pedazos, pero ya le ves fin entonces sigues con el esfuerzo. Hace pausas para tomar agua y estirar, ejercita músculos que no sabías que tenías y a cada ejercicio le pone opciones de resistencia, para principiantes, asistentes regulares y avanzados. La música acompaña pero no estelariza. Te exije más de lo que crees que puedes dar, pero te das cuenta que fuiste capaz. Siempre comienza a la hora que es y termina a la hora que es. Es como una máquina de instruir

    Acción: Como cualquier máquina, él da la clase igual sin importar quién está en el grupo. Las da de tal manera que son buenas para cualquier nivel, pero tampoco recibirás atención individualizada. Pero definitivamente sabe lo que está haciendo y hay que hacerle caso.

    • 7. La mejor amiga

    La instructora que llega y saluda a todos de nombre, se da cuenta quién faltó, quién hay nuevo y pregunta nombres para acordarse. Siempre está haciendo algún plan con gente del gimnasio para salir a una caminata, o a una carrera o incluso para ir a cine. Da tips de belleza y salud y se ha convertido en algo como terapeuta de sus alumnos, quienes van y le preguntan todo tipo de cosas incluso consejos laborales y de problemas del corazón. Es super eficiente para los ejercicios y cuando corrige tu postura lo hace usando tu nombre. Cuando camina por el grupo mientras uno hace un ejercicio, te felicita si lo estás haciendo bien y todo. Tiene buena condición física pero no intimida. Cuenta chistes que hacen gracia.

    Acción: Puede causar enamoramiento inmediato.

    ¿Con cuáles otros instructores se han encontrado?

    Hipocresía

    Viernes, 15 de octubre de 2010

    Hoy toda alegre desperté lista para trabajar. Global Voices es partner de el Blog Action Day, y como tal, pues hay que escribir contenido que vaya de acorde con la meta este año, de bloguear sobre el agua. Y mirando y mirando los videos que usaría para el artículo caí en cuenta que mis hábitos en estos últimos días han sido lo más de hipócritas.

    De las primeras cosas que hice al llegar a Costa Rica fue inscribirme al gym. Ir al gimnasio es un hábito que por muchos años he querido adquirir, y ya vamos cumpliendo la semana de asistencia todos los días, un logro absoluto. Pero cuál es el dilema que me hace sentir como un ecoloco? Bueno, en primer lugar, que me ducho cada vez que regreso del gimnasio, porque la sudada que me pego es bárbara. Y que lo hago acá en casa, pero peor aún, es que estoy lavando mi ropa del gimnasio todos los días. Lo oyeron.

    Reeeesulta que yo muy previsora compré 2 pantalones y varias camisetas para el gym, pensando que serían suficientes. Eso me indica que no se contar, sobre todo porque son 5 días como mínimo a la semana que hay que ir. Además, sólo tengo 2 tops y resulta que cuando uno ejercita a conciencia, suda absoluta y desagradablemente todo. Como así:
    igualitiiica nomás

    solo que mil veces menos sexy. Entonces llego a casa y directo a la lavadora a remojar. Y debido al clima super húmedo, toma por lo menos un día completo en secarse, así que me toca lavar todos. los. berracos. días.

    Obviamente gasto un MONTÓN de agua. Porque aunque llene el tanque al mínimo, y busque más ropa para lavar, igual apenas hay 3 trapos ahí flotando en el agua. Entonces hoy me puse la mano en el corazón y la otra en el bolsillo y fui a comprar más ropa para ejercitar. Terminé con 2 tops que estoy segura que me harán más flaca, más guapa y con las tetas más paradas, porque por lo que pagué por ellos más vale que hagan todo eso. Y además compré 1.25 metros de tela para hacerme unos pantaloncitos para el gym. Ya por lo menos podré lavar una vez a la semana o algo así menos drástico.

    Por otra parte, las múltiples duchadas en el día también siguen haciendo que suba y suba el contador del agua. Entonces he optado que, dados mis hábitos ermitaños y que no me toca salir de madrugada a trabajar, me bañaré una vez al día, después de hacer ejercicio. Rebuscaré en esta casa a ver si encuentro botellas de gaseosa para meter en los tanques del servicio, y subiré un vasito para lavarme los dientes.

    Porque si es tan fácil ahorrar agua, no puede ser que nada más porque a mi no me hace falta, no haga el esfuerzo para que a otros no les falte.

    Change.org|Start Petition

    NYC

    Viernes, 1 de octubre de 2010

    Acabo de salir de  2 fantásticos días de charlas y grupos de trabajo en Nueva York. Nuevos y viejos amigos reunidos pensando en subtítulos en la red.  En las noches caminatas y buscar algo para comer. Muchos viajes en metro, pero poco turismo.

    Eventualmente sacaré notas y les contaré sobre los resultados de la reunión y lo que voy a estar haciendo a nivel personal referente a subtítulos.

    Hoy estoy en la segunda parte del viaje, la conferencia de Open video. El año pasado estuve acá, y quise repetir este año, y también estaré colaborando como voluntaria mañana.

    Estará Michael Wesch, a quien he admirado por años desde que fabricadecosas me mostró el video de The Machine is Us/ing Us.

    También estará Damian Kulash de OK Go, para tratar de explicar la frustración con la disquera que ahora prohibe la posibilidad de insertar sus videos en páginas como esta, cuando fue la posibilidad de poder incluir sus videos en blogs y páginas lo que llevó a OK Go a la popularidad y fama con su primer video Here it Goes Again, en el que juegan y cantan sobre caminadoras. Entonces porque me siento retadora, acá va otra de las copias que circulan.

    Hay otras charlas, sobre todo alrededor de HTML5, sobre copyright, Fair Use, creatividad, remixing y más.

    Una de las cosas que más me encantó es la posibilidad de conocer al creador de Buffy Vs. Edward (rebellious pixels) quien presentará otro remix hoy.

    Otro “highlight” fue conocer a Anita Sarkeesian, quien hizo este video que hace unos meses compartí al cansancio en twitter y que ha impactado la manera en la que leo y veo TV, sobre el Bechdel test para determinar la presencia de mujeres en las películas. Además de ser super cool, tiene subtítulos en sus videos :)

    Entonces bueno, por ahora esto es todo, estaré subiendo más notitas!

    Cortitos

    Jueves, 23 de septiembre de 2010

    -Fui al Dallas Zoo otra vez. Pingüinos, leones, guepardos, jirafas, cebras, okapis (una mezcla entre cebra, burro y ratón mickey mouse)  y mucha caminada. Fotos acá.

    - Ayer estuve en el jardín botánico y arboretum de Dallas. Una cosa preciosa, bien mantenida y había la cantidad más grande de calabazas que hubiera visto antes en mi vida decorando todos los caminos… no tomé tantas fotos, pero en estos días las subiré.

    -Dos días de mucha caminada resultaron en que no fui al gimnasio ninguno de esos días. Hoy ya fui y quedé hecha una piltrafa.

    -Mañana será más caminada. Comienza el Texas State Fair, el paraíso de todo lo frito, y las artes manuales tradicionales y animales y carruseles y esas cosas. Trataré de tomar aunque sea unas fotos, de las deep fried margaritas y el deep fried beer y subirme a la rueda de chicago más grande que he visto en mi vida.  Creo que lo disfrutaré un montón!

    Regreso

    Martes, 21 de septiembre de 2010

    Se me acaban los días de este viaje, y en 2 semanas estaré de regreso en Costa Rica. Aunque les cuento un secreto: no quiero regresarme.

    Acá estoy a gusto, con familia, acompañada, con mil proyectos.  En las mañanas hay alguien esperando que me despierte para contarme sus aventuras de superhéroe, o para charlar un rato mientras tomamos un café. Después voy al gimnasio y tengo un entrenador que sabe qué ejercicios ponerme según el día.  Llego y hay refri llena de cosas ricas para comer.  Cocino comidas deliciosas y exóticas porque se consiguen los ingredientes fácilmente y lo demás ya existe dentro de la alacena.  Trabajo en las noches o tardes o mañanas y respiro aire fresco todos los días. Paso poco tiempo sentada frente a la compu. En pocas palabras:  he estado en un delicioso limbo y no quiero despertar.

    Tengo miedo: de un lugar que me suena cada vez más ajeno y de la posibilidad que al llegar lo confirme.  Que los amigos del pasado obviamente han seguido sus vidas y que no haya espacio para mi en sus ajustadas agendas. Que tal vez tengan espacio y yo descubra que ya no tenemos nada en común.  Que no tenga suficiente plata para el estilo de vida que la mayoría de ellos ahora manejan. Que mis hábitos ermitaños me terminen aislando. Que sin celular como que uno no es persona.  Que todos se hayan convertido en hipsters y yo en intolerante.  Que sin carro no se pueda salir. Que con carro no se pueda salir. De la inseguridad. De lo desconocido. De los conocidos que se convierten en desconocidos.

    No me decido si es miedo a lo desconocido o más bien soy como un marinero: que no se siente gusto llegando a puerto al no ser que sepa que pronto volverá a zarpar.

    alistando todo

    Sábado, 11 de septiembre de 2010

    En pocos días vienen mis papás a Dallas a conocer al nuevo nieto. Eso de ser abuelo de lejos es complicado, mucho más que ser tía de lejos. Yo recuerdo que mi relación con mis abuelos fue casi inexistente ya que ellos viviendo en Colombia y yo en Perú, ver a alguien cada año o dos no sirve para estrechar lazos.  Y mis padres saben eso y creo que les duele un poco saber que muy posiblemente así será la relación con su nieto al no ser que se haga un gran esfuerzo.

    Mi otro hermano ha colaborado con parte del esfuerzo: les pagó los tiquetes a Dallas y después a DC para que conozcan su nueva casa ganadora de premios.  Y me gusta mucho poder ver a mis papás a quienes dejé hace un par de meses en Medellín… y en otros cuántos meses los volveré a ver por allá para navidad.

    Entonces hoy pasé la mañana acomodando la casa de huéspedes para admitir dos visitas más. Cambiamos el sofá cama de una persona por la cama nido que acomoda dos. Limpié el baño y desocupé repisas para las cosas de ellos. Ahora aspiraré y terminaré de recoger las cosas que tengo tiradas por todo lado.

    Mientras tanto mi hermano tiene un “brisket” (falda) ahumándose con madera de nogal. Acá en Texas creo que es la manera más popular de cocinar y me parece algo exótico, sobre todo viniendo de una cultura en la que usualmente quienes hacen asados insisten en que tienen que verse llamas lamiendo (no de éstas)  la carne o algo anda mal. Acostumbrada a un ambiente en el que  los secadores de pelo son asistente indispensable para encender carbón si no es que usan gasolina o ACPM o chispas químicas, y que el asado es algo inmediato que ni bien se enciende el carbón y ya hay que estar comiendo o los comensales se desesperan.   En cambio acá se enciende el ahumador, se pone el fuego bajito y se mete la carne a la chimenea. Y ahí se quedará por más de 5 horas cocinándose.

    Como muestra, mañana habrá un BBQ del barrio en una de las calles del vecindario, y ya los encargados de asar la carne ya están encendiendo las parrillas y comenzando a cocinar, porque seguramente estarán dándole todo el día y toda la noche cuidando las brasas y para mañana estará esa carne que se cae de los huesos y se deshace en la boca en una explosión de sabor.

    Y bueno, así van avanzando las cosas por acá. Después de la visita de mis papás saldré yo rumbo a Nueva York, y después ya seguiré a Costa Rica y de pronto siento que el viaje se me va escurriendo entre los dedos y pronto regresaré a la realidad.

    Tornado

    Jueves, 9 de septiembre de 2010

    Ayer viví mi primera emergencia por tornado. Estaba toda fresca viendo un programucho cualquiera mientras cosía la colcha cuando sonaron unos pitos de la tele y abajo se veía un letrero que parpadeaba y decía Tornado Warning Dallas County o algo así. Pensé que era interesante, pero mi programa era aún más interesante, así que seguí cosiendo y mirando el programa. Al rato vino mi cuñada a mi casita y me avisó que saldríamos en 10 minutos. Pensé que si saldríamos era q no pasaba nada serio, así que me alisté y fui para la casa principal. Lloviznaba pero no soplaba nada de brisa, así que ni me preocupé.

    Allá de pronto el televisor volvió a pitar y mi hermano llamo por teléfono diciendo que venía de camino y que podía ver la muralla de nubes negras que apuntaba directamente hacia nosotros. Que buscáramos un lugar seguro. Mi cuñada le contó que estábamos en la casa. Él confirmo: que buscáramos un lugar seguro  DENTRO de la casa.

    Al rato comenzó a sonar la sirena del barrio, que me recordó a las películas del Blitz cuando suenan alarmas que le indican a la gente que vaya a esconderse en los refugios de las bombas. Entonces nos fuimos a meter al pasillo, porque esta casa no tiene sótano. Es un lugar lejos de las ventanas y está el baño en el que también uno podría esconderse porque no tiene ventanas. Y con la tele encendida se podía ver de reojo cómo de esa nube negra gigante de pronto sacaba un brazo que tocaba la tierra, y donde hacía contacto se veía una nube grande de cosas brillantes subir: me imagino que pedazos de lámina y techos y vidrios y otras cosas recogidas con esa fuerza.  Dejó de sonar la alarma y salimos a mirar la tele, pero otra vez arrancó y oootra vez nos escondimos. Mi sobrino estaba un poco curioso, preguntando qué estaba pasando, y le contamos y se puso un poquito nervioso: mi cuñada le aseguraba que su trabajo más importante es mantenerlos seguros, y que ella haría bien su trabajo. Al rato otra vez dejó de sonar la alarma y nos sentamos otra vez a ver la tele y pudimos ver como iba perdiendo fuerza el tornado y se fue calmando la cosa y a pesar que hizo contacto varias veces en el suelo, afortunadamente era en la zona comercial y como que no hubo muertes, sólo daños materiales.

    Entonces subimos al carro, fuimos por pizza y cerveza y ya.

    Gracias Internet

    Lunes, 30 de agosto de 2010

    Hace un rato estaba sentada viendo feliz las fotos de The Big Picture de gente celebrando Ramadán alrededor del mundo, cuando de pronto se me vino una pregunta. De lo que sé del Ramadán porque amigos musulmanes me contaban era que entre las responsabilidades durante ese mes está el de hacer un ayuno desde el momento en que sale el sol hasta el momento en que se oculta.  Pero de pronto me pregunté si eso significa que en algunas partes del mundo, ya que existen temporadas y el largo de los días cambia según el lugar, el periodo de ayuno dura más que en otros . Viviendo la mayor parte de mi vida en una zona del mundo para la cual los días duran lo mismo que las noches nunca le puse mucha cabeza al asunto

    Por ejemplo, un musulmán observando Ramadán acá en el hemisferio norte se encontrará que por primera vez en mucho tiempo, la celebración cayó en el puro verano. Temperaturas altísimas y además días larguísimos.  El sol sale a las 7 am y se oculta a las  8pm en Dallas, resultando en un día de 13 horas.  Si estuviera en Toronto, más al norte, tendría que agregarle una hora más al día, en Anchorage, Alaska  serían 14:30 horas! Por si eso fuera poco, gracias a internet se enterarán que aquellos que viven en Concepción, Chile estarán ayunando 11 horas, y si por casualidad algún musulmán está en Ushuaia, su ayuno durará 10 horas y media.

    Obviamente para otros esto es más obvio que el dulce, así que incluso hay quienes han preguntado si se vale viajar al sur durante Ramadán para ayunar menos horas. Hace 2 años alguien lo preguntó y si se pudiera mirar rayado por internet (¬¬) lo hubieran hecho.  El año pasado fue la misma cosa.

    Entonces no. No se puede. Ya que la intención del ayuno vale mucho, no sólo hacerlo. Incluso el que planea romper ayuno antes de poder comer tiene q repetir el día. Y hay otros lineamientos y excepciones, quién no debe ayunar, quién puede romper su ayuno, penalidades, etc.

    Y nada. Que me encanta que gracias a internet no me tuve que quedar con esa duda.

    Con el sudor de mi frente

    Viernes, 20 de agosto de 2010

    Me encanta crear y construir. Me encanta tener ingredientes, unirlos y producir como resultado un pastel, una cena o docenas de galletas.  Agarrar un par de palitos y una bola de hilo y después de invertirle tiempo resultar con unas medias, un abrigo, una bufanda. Hacer torrecitas de legos altas altas altas me gusta, y a mi sobrino le fascina tumbarlas, así que es una buena relación simbiótica. Mi más reciente proyecto me tiene muy satisfecha: una colcha de retazos en la que usé una gran variedad de kangas que el hermano de mi cuñada ha traído de sus múltiples estadías en África.

    Es la primera colcha que hago desde 0. Buscando un patrón, diseñando la distribución de las piezas, cosiéndolas entre sí y planchando después de cada costura. Ir a buscar telas para hacer los bordes y el revés, y juntarlas todas. Ahora queda la parte complicada, digo yo: la de acolchar toda la cosa para unir el frente, el “relleno” y la parte trasera.

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    ¿Sabían que cuesta 150 USD mandarlo a acolchar con una máquina? La gente cobra .02 centavos de dolar por la acolchada de cada pulgada cuadrada en un diseño sencillo, y una colcha matrimonial rápidamente suma y suma.  He pensado en acolcharlo en la máquina de coser que me prestaron, pero necesito partes que no tengo. Entonces creo que me echaré la titánica tarea de acolchar todo eso a mano.  Eso, o encontrar a alguien con una máquina de acolchar en casa que me quiera enseñar a usarla. O comprar las cositas extras y aprender a usar la máquina de coser para acolchar.

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    Hay gente que piensa que no tiene habilidades para crear cosas. Yo les recomendaría ensayar. Para crear no hay que ser creativo necesariamente. Se puede seguir un patrón al pie de la letra: unir punto a con sección b. Se puede cocinar apegándose a una receta. Construir con legos.  O pueden tratar de salir del área de confort y pintar algo (aunque salga feo), bailar, o aprender a modelar con plastilina. Y sé que habrá gente que nunca lo intentará, porque piensan que eso de hacer cosas es para otros y me da un poquito de tristeza por ellos.

    Así que seguiré haciendo y disfrutando y creando cositas tangibles que apelan a mis sentidos.

    No hay noticias

    Viernes, 30 de julio de 2010

    Me gustaría contarles de la ciudad de Dallas, la situación nacional, las fiestas y salidas y paseos.

    Pero no, no tengo nada de eso para contar. En cambio podría decirles que mi respeto por las amas de casa aumenta cada día más, sobre todo si son madres.  Que mis planes de dieta se ven truncados por comidas ricas llenas de carnes y tortillas y ensaladas monumentales, pero también de meriendas y snacks.  Que mi sobrino cada 2 o 3 días me pregunta si me voy a quedar a vivir con ellos, y cuando le cuento que todavía me voy a quedar un rato más, aunque no a vivir, me responde que estará muy triste cuando me vaya.

    Que cambio pañales y juego con niños y tengo a un bebé en brazos durante diferentes momentos del día. Que estoy viendo narconovelas en la noche con mi hermano y me da nostalgia el hablado colombiano.  Que hay días en los que tengo que llegar a colgar la ropa empapada en el baño por jugar con agua en el jardín y otros días en los que bailo música ochentera en medio de los pasillos de los supermercados porque mi sobrino me lo pide.

    Paso menos tiempo frente al computador que nunca.  Igual logro hacer el trabajo que necesito hacer y me he vuelto más eficiente.

    Y también les contaría que a pesar de llenar mis días de actividades, igual me queda tiempo para extrañar al flaco. Y ya.

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