Cavernas de Venado

Martes, 20 de septiembre de 2011

El fin de semana pasado fui en mi primera expedicion espeleológica oficial con Anthros.org … ya había ido a cavernas, pero había entrado en las que ya se conocían, como algo más didáctico o de práctica. Este fin de semana fuimos a buscar cavernas nuevas, y entramos a una que encontramos.

El sábado salimos en la tarde y llegamos a Ciudad Quesada como a las 9pm. Después de ir a comer algo, organizamos todo el equipo para el día siguiente. Como no sabíamos a lo que íbamos, teníamos que ir preparados: arnés, cuerdas, equipo de ascenso y decenso en cuerdas por si nos tocaba bajar en un pozo y el casco y las luces que es lo usual que se carga a cualquier caverna.  Y todo lo demás que se cargaría a una caminata: camiseta seca, comida y agua, entre otros.  Una parte del grupo había ido ese día  y habían encontrado algunas bocas de cavernas  y lugares que prometían: marcaron los puntos en el GPS e ingresaron en algunas, pero en una se dieron cuenta que no había oxígeno suficiente y les tocó salirse.

Madrugando fuimos a la zona de Cavernas de Venado (Gabinarraca) y dejamos los carros, y nos dirigimos hacia unos potreros. Resulta que por el tipo de suelos (karst) y por las formaciones de hundimientos (dolinas) uno puede predecir la presencia de cavernas. Habiendo una, es probable que existan más, y esas dolinas podrían tener una entrada hacia las grietas subterráneas.  Además, uno de los más veteranos en la exploración de cavernas en Costa Rica, Carlos Goicoechea, quien escribió un libro sobre la Caverna de Venado y la zona había localizado una entrada a una caverna hacía 15 años y la habían llamado Boca Garrapata. Teníamos una aproximación de dónde estaba localizada, pero como eso fue mucho antes que existiera GPS, era apenas un punto de partida.

Caminamos y revisamos los hundimientos, a punta de machete abriendo paso entre la vegetación. Cruzamos potreros con pasto altísimo por el que practicamente teníamos que pasar nadando, escalamos cercas de alambre para movernos dentro de la finca y en varios lugares pensamos que habíamos dado con las entradas, pero nada. Finalmente un hombre que andaba tendiendo a su ganado confirmó que había un par de bocas en un predio cercano y hasta ahí llegamos. El primero estaba rodeado de árboles y se escuchaba agua corriendo al fondo. Armamos las cuerdas para el decenso y dos de los chicos bajaron, mientras que otros dos del grupo subieron a la segunda boca. Habíamos determinado que haríamos la topografía de la caverna en la primera boca, así que nos quedamos esperando pero resulta que esa caverna resultó ser muy cortita y no valía la pena, entonces subimos a la segunda boca. Estaba rodeada de un cerco de alambre de púas, para que no cayera ninguna vaca al pozo, y había muchos árboles alrededor. La bajada al principio era pendiente y después había que descolgarse entre la pared y unas raíces, una bajada de unos 7 metros en dos etapas.  Llegamos a la caverna y resulta que sí había un curso de agua como habíamos sospechado, pero al contrario de lo que habíamos pensado, corría en la dirección opuesta de la boca de más abajo: es decir, aunque estaban aparentemente en la misma falla, corrían en direcciones opuestas.

La caverna se dividía en dos brazos, ambos muy angostos y todo el recorrido era sobre 30 cm de agua, más o menos. En algunas partes había que ir de lado para atravesar, y en otros tenía uno que tirarse al piso y gatear o arrastrarse para pasar. Llegaba hasta un sumidero, yo metí el cuerpo hasta donde más podía sin sumergir la cabeza y no se sentía que terminara, seguramente sí continúa hacia otra caverna, pero decidimos no avanzar más, en caso que fuera un pozo más profundo de lo pensado.

El el piso de la caverna por donde pasaba el agua  vimos fragmentos de tiestos que sospechamos son prehispánicos, creemos que seguro la erosión de la caverna trajo consigo tiestos y tierra y ahí quedaron sobre el camino.  Muchos fósiles de conchas en las paredes y algunos otros que no reconocimos pero podrían ser corales o algún tipo de hueso. Cangrejos, un murciélago y un pez sin temor a los humanos. También un hongo muy extraño, blanco y largo sobre el que había unas gotitas como de ámbar.  Hacia el otro extremo el pasaje se hacía tan angosto que no se podía ir de pie, ni siquiera de lado, así que había que avanzar arrastrándose. Tengo las rodillas moradas de ir gateando sobre piedras! Y después ni siquiera así, había que ir con el pecho al suelo y terminaba en otro sumidero.

No nos dio tiempo de hacer la topografía, pero ya la tenemos presente para regresar y hacerla con tiempo, ojalá quedándonos acampando más cerca del lugar y aprovechar para seguir buscando otras bocas y entradas.  Caminamos de regreso a donde habíamos dejado los carros y vimos un par de pavas y una familia de congos, y más restos de tiestos sobre el camino de tierra.  Llevábamos 12 horas de exploración,  pero parecía como que hubiéramos estado más tiempo de expedición…Y todavía había que regresar hasta San José, pobres los que iban manejando!   Finalmente a las 12:30, ya estábamos en casita, y a dormir.

Granada, Nicaragua

Miércoles, 7 de septiembre de 2011

La semana pasada estuve en un foro regional en Granada, Nicaragua. Es un lugar hermoso. Fantástico. Para visitar y volver.

From Granada 2011

Granada es una de las primeras ciudades del continente americano, y está en el mismo lugar en el que se fundó en 1524. Creo que hay que agradecer que la ola de “desarrollo” que atacó Costa Rica en los 70s de derribar edificios “viejos” para construir parqueaderos y grandes cubos con ventanas se saltó esta ciudad, porque los edificios históricos, los techos de tejas de barro y el ambiente que se vive en la ciudad es gracias a que conserva su patrimonio arquitectónico y cultural.

From Granada 2011

Me recordó a la primera Costa Rica que conocí cuando vine de Perú en 1994. Pocos carros, mucha bicicleta,  un ritmo lento y tranquilo y el aire que huele a pueblo. Sus carreteras están señalizadas, no tienen huecos y son poco transitadas. Fuimos por un camino adoquinado hasta la laguna de Apoyo y estaba impactada: 8 años de construida y parece nueva. Qué envidia.

From Granada 2011

Nos hospedamos en el hotel Gran Francia, a un lado del parque central, en una casa histórica con su patio interno y balcones que sustituyó la fuente del medio por una piscina que no tuvimos oportunidad de estrenar.

From Granada 2011

Tengo que confesar que la delegación costarricense no quedó muy bien parada… por lo menos en lo que a socialización se refiere. La primera noche en vez de ir a bailar y tomar con el resto de la gente, optamos por comprar unas cervecitas y nos sentamos en uno de los balcones del hotel y estuvimos conversando hasta que nos agarró el sueño, mucho antes de la media noche.  Al día siguiente sí hicimos acto de presencia en el bar elegido y después de varias toñas y victorias, hasta una bailadota nos echamos.  Definitivamente, así como q super sociables no fuimos: creo que nos dimos cuenta que nos caímos muy bien entre nosotros, teníamos el sentido del humor parecido y un ritmo de vida similar… es decir que preferimos profundizar en los lazos existentes más que extendernos y hacer nuevos lazos superficiales.

From Granada 2011

La madrugada del viernes salí a trotar. Bajé por la calle la Calzada hasta el malecón, y corrí a las orillas del Lago Cocibolca (Nicaragua). El lago de agua dulce más grande y que tiene además tiburones de agua dulce… tenía que verlo de cerca.  Me agarró la lluvia regresando al hotel,  y ya arrancó la segunda jornada del foro.

 

From Granada 2011

 

Nos dieron un tour de varios pueblos: fuimos a Masaya al mercado de artesanías y ¿adivinen quién se olvidó la plata en el hotel? Menos mal tenía unos dólares guardados por ahí por si me antojaba de algo (un plato de madera). Igual me encontré con que la globalización es maravillosa y a la vez terrible. Chivas colombianas a las que les pintan “Nicaragua”, bolsos guatemaltecos o de la Indi… pero también hay objetos tradicionales o que sabés que son hechos localmente y a precios más bajos de lo que pagaría uno en Costa Rica. También pude aprovechar la visita que hicimos a una fábrica y escuela  de alfarería (2 tazas y un tazón). Grabé un video del proceso natural con el que elaboran la cerámica, me impresionó mucho. Nos llevaron a la laguna de Apoyo, un lindo cráter y cenamos ahí, lástima que llegamos de noche, hubiera sido fantástico poder ver el atardecer desde ahí.   Ya regresamos a Granada y al dancing!

From Granada 2011

Nuestro vuelo salía hasta las 4pm, entonces tuvimos toda la mañana del viernes disponible para turistear por ahí. Fuimos al mercado central y aunque llevé la cámara no tomé fotos. Era tanta la gente, tanto el calor, tanto el movimiento que aproveché para vivirlo a través de mis ojos y no del lente. Además compré una pitaya y un delantal de chancera. Mi hermana lo vio y peló los ojos del horror diciendo que estaba horrible.  Yo lo veo TAN feo que resulta bonito. Además la señora que me lo vendio alabó sus 3 zippers y 3 bolsillos, sus múltiples encajes y cintas. Y por otra parte, yo lo veo y pienso en Doña Silvia y otras mujeres como ella, que mantienen a sus familias a través de la costura. Y ahí le voy agregando a mi colección de delantales: ya tengo uno mexicano, ahora el nicaragüense y cuando vaya a algún otro país, otro delantal será! Dimos un vuelta por la ciudad, nos tomamos un jugo de pitaya y luego nos comimos la fruta que compré y ya era hora de empacar e irnos.

From Granada 2011

Quedo con las ganas de regresar a Nicaragua.  Como fuimos con plan de alimentación por lo del foro, pues no tuve la oportunidad de saborear la comida tradicional… ni siquiera un vigorón! Quiero ir nuevamente, regresar a los mercados y comprar hamacas y un baúl labrado como el que tiene mi mamá. Ir a la isla de Ometepe un par de días. Ir a León. Visitar las playas de las que tanto me han hablado. Definitivamente, creo que es un tesoro por descubrir.

Aquí les dejo el album de fotos. No le hacen justicia al lugar.

 

<table style=”width:auto;”><tr><td><a href=”https://picasaweb.google.com/lh/photo/3g_iEn1BzGi6QIYDtyylN4G0pZtCJKtLFr4aVue2v5c?feat=embedwebsite”><img src=”https://lh6.googleusercontent.com/-9eA5o4KcO7c/Tmfsik74aLI/AAAAAAAADFI/9rt7u5cAiI4/s400/DSCF3049.JPG” height=”266″ width=”400″ /></a></td></tr><tr><td style=”font-family:arial,sans-serif; font-size:11px; text-align:right”>From <a href=”https://picasaweb.google.com/jules.rincon/Granada2011?authuser=0&authkey=Gv1sRgCI7Bi8W4kKn4OQ&feat=embedwebsite”>Granada 2011</a></td></tr></table>

El flaco se manifiesta

Jueves, 18 de agosto de 2011

Hace unos días le pedí al flaco que escribiera algo para el blog, específicamente su perspectiva de nuestro matrimonio, la boda y cómo es esto de una relación a larga distancia. Así que en sus propias palabras, aquí se los dejo. [Nota del editor.- el flaco insiste en que la u después de la q es una vagabundería inaportante.]:

- “Flaco, ud está loco!”
- “¿Por qé?”
- “Cualqiera qe no conozca la situación pensaría eso”

Esa fue parte de la conversación qe tuve con un amigo de toda la vida cuando le dije qe me iba a casar. Cuando me decían comentarios de qe el matrimonio mata el amor, respondía qe en los cuentos qe me leía mi mamá los personajes qe se casaban eran felices y qe comían perdices, sólo para mostrar qe ese comentario es un simple cuento como los finales de las historias para niños. A la pregunta de qe si estaba nervioso respondía con qe no tenía razones de estarlo por qe la idea de casarnos la tomamos simplemente por qe qeremos vivir juntos y compartir muchos más momentos qe por la distancia se nos hace dificil y no por qe el matrimonio sea un compromiso para toda la vida frente a la sociedad, a dios o lo qe diga la ceremonia. El compromiso de estar juntos ya lo habíamos hecho desde antes, desde qe empezamos con los planes de conseguir trabajo o de ir de visita y de ver qé se podía hacer para qedarme en el pais de Medea y estar viviendo juntos en la misma ciudad. Ese era el plan y estábamos empeñados en lograrlo.

Debo admitir qe estuve alejado de los planes de cómo sería la boda, cómo adornar el lugar donde sería y ese tipo de detalles, pero me pareció genial cómo resultó todo y estoy muy agradecido con las personas qe nos ayudaron en el proceso de organizar la boda qe resultó ser mas complejo de lo qe pensaba.

En la notaría el único momento donde me puse nervioso fue cuando me tocó leer algo y es por qe soy super malo para leer en público, pero después de esto ya tenía el esperado anillo en el dedo y no hice mas qe jugar con él durante la ceremonia.

Para la “fiesta” inicialmente la idea era en un simple almuerzo sólo con la familia cercana para agradecerles por el apoyo qe nos dieron a lo largo de los 4 años y unos cuantos meses de noviazgo, pero después por variados motivos decidimos tener un grupo algo más grande con gente con la qe qisieramos compartir el momento y no ser tan egoístas con la felicidad qe íbamos a tener ese día. Entonces invitamos más gente qe de una u otra forma nos hubieran acompañado en la relación de noviazgo, pero sin llegar al punto de invitar gente sólo por cordialidad.

De la recepción son tan poqitos los detalles qe me hubiera gustado mejorar qe se pueden pasar por alto, además qe la idea inicial de compartir con gente cercana se cumplió y fue muy grato estar en compañia de las personas qe estuvieron con nosotros desde qe empezamos como una parejita de novios, conocer familiares nuevos y hablar con familiares ya conocidos. Lo triste pero inevitable es qe por la cantidad de gente y la ocasión, pasamos poco tiempo con todos los invitados ya que nos tocaba estar saltando de mesa en mesa, una charla cortica y pase a la mesa siguiente, ademas de posar para la cantidad de fotografos que resultaron en la recepción.

Después del matrimonio, me hicieron más preguntas. ¿Me siento diferente? No. El compromiso ya lo habíamos hecho antes y el hecho de tener un anillo no creo le de mas validez a éste. Mi cuñada sabía qe Medea se iba de Colombia después y me dijo qe era diferente ver qe la novia se fuera a ver qe la esposa se fuera. Primero pensé qe no tenía qe ser diferente, pero después caí en cuenta qe sí había una diferencia, pero fue lo contrario a lo qe ella dijo. No fue más triste verla cruzar la puerta para ir a tomar el avión siendo mi esposa qe siendo mi novia y es por qe los dos sabemos qe estamos un paso más cerca de cumplir con el sueño qe tenemos qe es estar viviendo juntos y compartiendo grandes y peqeños momentos.

La naturalidad con la que asumimos la violencia

Domingo, 14 de agosto de 2011

Esta semana viví algo que nunca había tenido que pasar: al medio día, trotando por Sabanilla un extraño me atacó en media calle armado con un cuchillo.

Es difícil para mi escribir estas palabras y tratar de hacerlo de una manera coherente, pero lo he tomado como parte del ejercicio que debo hacer para sanar.  Porque si bien físicamente no salí tan mal del encuentro, emocionalmente todavía estoy tratando de averiguar hasta dónde van las heridas.  Parte es vergüenza y un sentimiento de culpa.

De un golpe con el cuchillo en la mano el tipo me cortó en la ceja y en la misma línea debajo del ojo hay un golpe. Luego me tiró al suelo, con lo que mi codo resultó bastante golpeado y raspado. De eso fue lo que primero me di cuenta, ya que tenía la cara bañada en sangre y me dolía el codo. Ya en mi casa noté que mi pecho tenía morados. De milagro no resulté apuñalada, el cuchillo era un cosa enorme del que recuerdo el color oscuro de la hoja y que tenía un tipo de sierra en parte de su filo.  El auricular de mi audífono tiene unos rayones: fueron hechos con la sierra de ese cuchillo, el sólo pensar que el audífono estaba en mi oreja al momento del ataque me hace agradecer que no hubiera sido más grave nada.

Porque al principio yo no entendí lo que me estaba pasando. Estaba escuchando música y vi a un joven que me saltó en frente y lo primero que se me pasó por la mente es que se veía perturbado, pensé que tal vez necesitaría ayuda y cuando subí las manos para quitarme los audífonos y escuchar lo que tenía para decir fue cuando me agarró con fuerza del pecho y vi el cuchillo. No entendía lo que decía, no lo escuchaba. Movía la boca y yo trataba de alejarme de él mientras gritaba pidiendo ayuda.  Había un carro cerca y yo nada más me preguntaba por qué no hacía nada el conductor. Yo trataba de alejarme y huir y recuerdo que el tipo acercaba el cuchillo hacia mi con fuerza y en mi mente logré pensar que ya me estaba apuñalando y yo no lo estaba sintiendo.  Después fue el golpe en la cara, me tiró al suelo y salió hacia el carro y yo desde el piso miraba cómo corría con algo negro con blanco en la mano y pensaba que ahora iba a atacar a los que iban en el carro, cuando resulta que abrió la puerta, se subió y el carro se fue.

Me levanté y vi que se me había caído el audífono, con su cable pelado y pensé que eso era lo que se había llevado, los audífonos. Me fui a sentar a la acera, llevé la mano hacia mi cara y vi que estaba sangrando. Una chica me pasó una taza con agua a través de las rejas de su casa y un señor desde la UCR me decía algo que yo no entendía, sospecho que ofreciendo ayuda pero mi mente no estaba funcionando bien. Escuchaba una música y no sabía de donde salía, cuando vi que en mi mano derecha tenía agarrado el celular que ya sin los audífonos estaba en modo parlante. Sentía que estaba en una nube de algodón. Más gente llegaba a mi alrededor y una señora salió a preguntarme si estaba bien. Yo nada más le dije. Sí, nada más creo que estoy sangrando un poco. Entró a su casa y salió con pañitos húmedos, yo trataba de limpiarme pero no estaba logrando hacerlo bien. Pensé en pedir un espejo y un señor me dijo dónde debía limpiarme, y después pidió permiso para ayudarme. Me limpió y miró la ceja y junto con otro muchacho que había aparecido debatieron si necesitaba o no puntos, ganando el que pensaba que se veía superficial y que no haría falta. Extrañamente, la gente preguntaba de primero “muchacha, se llevaron algo?” tal vez porque la respuesta a la pregunta “le pasó algo” era bastante obvia.

Al rato me di cuenta que andaba una mochilita a la espalda, y al pasarla al frente y abrirla vi que había un casco y unas luces de espeleo y me acordé del motivo por el que andaba trotando por ahí. Llamé a mi amigo a ver si por casualidad sí andaba en su casa para avisarle que me habían atacado, pero que andaba el equipo y ya iba para allá. Él subió por mi y me acompañó a su casa. No me podía comunicar con mi hermana porque el teléfono me tiraba a la contestadora, le mandé un mensaje.

Lo que me sorprende de todo el asunto es cómo asumí que no necesitaba ir a un médico, que ya había pasado y no era nada. Que como no me habían robado, no había nada que denunciar. Llamé un taxi desde la casa de mi amigo y me fui para la casa  a bañarme. Mi camiseta estaba cortada y rasgada, me senté a remendarla. Finalmente mi hermana llamó asustada, me preguntó si necesitaba algo y le dije que nada más quería compañía y un abrazo y ella pidió permiso en el trabajo y vino a hacerme compañía.  Pasé la tarde tranquila, tratando de pensar en otras cosas. En la noche una amiga me mandó un mensaje a preguntar si iba al Art City Tour y le dije que no, que estaba como q golpeada y asustada y que no quería salir. Me llamó y hablamos un rato y me preguntó que a qué hora iba a hacer la denuncia. No se me había ocurrido. O más bien, sí se me había ocurrido ir a hacer la denuncia, pero asumí que no era tan grave, que no tenía nada que denunciar.

Que ella me preguntara eso me hizo darme cuenta que sí tenía que denunciar. Que si los maleantes siguen haciendo lo que se les da la gana incluso al mediodía en una calle transitada es porque creen que no tienen nada que perder. Porque gente como yo o como otros creemos que no podemos hacer una denuncia porque no sabemos quién fue, ni tenemos información. Según los vecinos el carro había sido un elantra y el color era como café o naranja o un color ahí intermedio. Yo no recuerdo la cara del que me atacó, si ni siquiera en el momento estaba consciente de lo que estaba sucediendo como para recordar señas.  No se habían llevado nada “de valor”.  Pero sí me había golpeado, y si no me acuchilló fue porque le dio miedo o no supo cómo o porque ya había mucha gente mirando, pero que nadie debería pasar por algo así.  Entonces fui con ella al día siguiente a denunciar, primero a la policía para que por lo menos lleven la patrulla por esos lados con más frecuencia, y ellos me recomendaron que fuera al OIJ.

Lo primero que uno nota en el OIJ es que uno no está sólo ni es el único. Extranjeros, locales, gente asaltada, atacada, robada. Una señora al a quien al quitarle la cartera le rompieron un dedo de la mano. Un señor al que se metieron al lugar que estaba cuidando y lo golpearon en la cabeza, lo tiraron a la parte de atrás de un camión  y lo dejaron en un monte no sin antes golpearlo y patearlo.  Después de esperar una hora por mi turno ya pasé a ventanilla y allá les conté la historia y me di cuenta que recordaba más detalles de los que inicialmente pensaba. Recordaba la camiseta del tipo, el pelo y también  a la mente se me venían flashbacks de cómo yo veía el cuchillo venir hacia mí. Es extraño pero la manera en la que pude entender lo que me había sucedido fue contándolo. Caí en cuenta que lo que el señor quería probablemente era el celular que tenía en la mano y con el que venía escuchando música.  Pero como me tenía agarrada con la mano derecha y tenía el cuchillo en la mano izquierda, yo giré mi cuerpo alejándome de él lo más que podía, por lo que la mano que tenía el celular  le quedaba mucho más lejos. Cuando traía la mano con el cuchillo hacia mi cuerpo seguro era tratando de quitarme el teléfono, pero yo lo único que veía era ese cuchillo y trataba de esquivarlo, pero el tipo no tenía una mano libre para arrancarme el teléfono de la mano.

En la OIJ me preguntaron si iría a medicina forense. Pregunté que para qué y me contestaron que como estaba denunciando al individuo por agresión, necesitaría cómo probar las agresiones: como no había ido a un hospital o médico, la manera sería en Medicina forense. Así que acepté y me citaron en San Joaquín de Flores al día siguiente. Y fui. Y la espera fue corta, muchas personas estaban allá con heridas causadas por accidentes de tránsito, y otro par por agresión como yo. Entré, me midieron los golpes y me mandaron para la casa. Salí y el sol de mediodía iluminaba todo. Ya que estaba en Heredia, había hecho planes de visitar a una amiga. No me podía comunicar con ella por celular ni por teléfono público y no sabía cómo llegar a su casa. Yo sé donde vive, he llegado hasta ahí, pero no sabría cómo decirle a un taxista que me llevara, no sabía cómo se llamaba la zona para averiguar una ruta de bus y la gente que conocía el área me decía por facebook que nada más tenía que caminar hasta el colegio y agarrar culquier bus.

No pude. La idea de salir caminando sola por ahí me hizo entrar en pánico.  No estaba reaccionando como normalmente lo haría, sentándome a esperar tranquila o preguntándole  a alguien o lanzándome a la aventura. Decidí darme un tiempo a ver si me componía, pero sólo pensaba que el bus que sí sabía para dónde iba era de regreso a mi casa y que sería lo mejor nada más regresarme a la casa y meterme en mi cama y todo estaría mejor.  Sentía mucha rabia conmigo misma de no poder funcionar, de no poder resolver algo. Una señora detrás mío lloraba y caí en cuenta que estaba en la puerta de la morgue y que quienes estaban entrando y saliendo del edificio eran personas con problemas mucho más serios que el mío. Mi hermana llamó  y en vez de palabras al contestar se me salió el llanto. Por la impotencia, por sentirme vulnerable, por el sabor de cobardía y el sentimiento de culpa por sentir todo lo anterior.  Al final ella logró comunicarse con mi amiga, decirle dónde estaba y  mi amiga pasó por mi y ya me pude ir a su casa en donde conversamos, tejimos, cocinamos y la pasamos tranquilas.  Mi hermana pasó por mi y así no tuve que regresarme sola a casa.

Parte del impacto emocional es el hecho que después del ataque, lo único que pensaba era que afortunadamente el tipo no se había llevado nada. De una vez, automáticamente, desconté el hecho que me hubiera herido para pensar en las cosas materiales.  Pero sí me arrebató algo y es mi seguridad. Tengo que darme cuenta que ahora me da miedo salir sola a la calle. Que la luz del sol ya no es sinónimo de más seguridad. Que si voy por la calle y se me acerca alguien, mi corazón se acelera. Que cuando se me vienen imágenes del ataque a la mente si le doy rienda suelta a mi cerebro termino yo agarrando a puñaladas a quien me atacó, o reventándole la cabeza contra el suelo como si fuera una escena de Spartacus.  No quiero ser el tipo de persona que cuando piensa en qué haría si esto vuelve a suceder lo que primero se le venga a la mente es que debería comenzar a entrenar Krav Maga a ver si aprendo como causar la mayor cantidad de daño posible.  No quiero sospechar de la gente, no quiero andar con miedo. No quiero llorar cada vez que salgo al semáforo. Ni apretar los dientes todo el tiempo hasta que me duelen las mandíbulas.

Me da rabia que toda persona que se ha enterado de lo que me pasó tenga una historia (o varias) usualmente peor. Que la reacción principal es pensar qué hicimos para merecernos eso: que no debería andar con el celular si voy a trotar, que no debería andar audífonos, que no debería salir a trotar sola, que todo mundo sabe que es peligroso trotar afuera de la UCR, que no debería haber pasado por esa calle, que… pero no! No hay NADA que haya hecho que haya estado mal. La persona equivocada no soy yo, es el maleante que cree que puede atacar gente a plena luz del día porque sabe que las leyes, o más bien, la ausencia de ellas lo protegen.  Yo tengo derecho de salir a la calle por mi cuenta sóla y que no me suceda algo malo. Tengo derecho a tener bienes y que no me los traten de quitar a la fuerza. Tengo derecho a no tener miedo. A ser feliz otra vez. Y a no sentirme culpable porque no he podido nada más “superarlo” como si debiera estar feliz que no fue peor. Estoy agradecida con la providencia porque pudo haber sido mucho peor, pero eso no lo hace aceptable.

Ya hice lo que podía: denunciar al individuo, reportarlo a la policía, dejar un registro en el que tal vez ya no se salga con la suya como mero “asaltante” sino como el agresor que es. Y cada vez que escribo o que cuento lo que me pasó pierdo la vergüenza de haber sido víctima.  Porque de pronto ahora entiendo un millonésima parte de lo que es ser víctima de algo y cómo está amarrado  a la vergüenza: antes me parecía ridículo que una víctima de agresión se culpara a sí misma, pero uno lo hace. No es coherente pero es lo que pasa por mi mente.   Ahora nada más me queda poder salir a la calle otra vez a trotar. Desde ese día he encontrado excusas convenientes para no hacerlo pero en realidad no necesito excusas sino que hay una razón. Me da miedo. Y nada más espero que ese miedo se me quite pronto.

Vuelve la mula al trigo

Martes, 9 de agosto de 2011

En enero del 2006 publiqué un post llamado Hamstereando. Fue uno de mis reiterados intentos de ponerme en forma, de bajar de peso, de agarrarle el gusto al ejercicio.  Alguna gente se ofendió, otra gente trató de hacerme entender que había algo más allá de lo que percibía: el post llegó a tener 29 comentarios. De hecho, uno de los comentarios era muy crítico y una chica, Iris, me contactó en aquel entonces para demostrarme que no era cuestion de ser un hamster: que se podía salir a las calles y correr y que eso fuera algo que se hiciera por gusto y no obligación.  Fui con ella  a la carrera Sol y Arena en Puntarenas, en los que corrió por la playa: la vi salir de la meta acompañada de un montón de otras personas, y la vi llegar con una cara de triunfo sobre el cansancio. Había mejorado su marca personal.

Me gustaría decir q ese fue el punto de cambio, que ahí fue que yo descubrí que se podía ejercitar y ser feliz. Pero no. Dejé el gimnasio cuando cambié de trabajo, nunca aprendí a comer ordenadamente y desde entonces he subido y bajado de peso repetidas veces.

Pensé que tendría q tomar un momento cumbre en mi vida para bajar de peso. Pero ni eso, llego el momento de mi boda y feliz amarré mi vida a la de otra persona pesando más de lo que he pesado en toda mi vida.  Pero algo había cambiado.

Resulta que hace unos meses me inscribí en un curso de espeleología. Fui a unas exploraciones de cavernas que me dejaron con ganas de más, pero rápidamente me di cuenta que tenía que hacer algo y bajar de peso, porque hay muchas grietas y gateras en las que sencillamente no podría pasar. En corredores me lanzé a una, y estuve ahí atrapada mientras averiguaba cómo podría hacer para que tetas, abdomen y caderas pasaran por ahí. Fue un parto fue vergonzoso, y supe que no podría repetirse tal humillación.

Al final del curso, conocí a una chica guatemalteca espeleóloga también que recién se había mudado a Costa Rica mientras hace su maestría. Y resulta que vive cerca de mi casa y en las mañanas sale a trotar. Por un impulso que todavía no comprendo, le dije “ey, avisame cuando salgás a trotar que te acompaño, yo nunca lo he hecho pero nunca es tarde”. Y un par de meses después las dos estábamos saliendo 3 veces por semana recorriendo 6.5 Km en menos de una hora y conversando. Descubrí que me gustaba correr, sentir el pavimento bajo los pies, ver los carros y la gente y tener esos pequeños lugares de las calles q se convierten en favoritos. Pero mis pies no lo soportaron y me dio fascitis plantar y llegó al punto que ni siquiera podía caminar sin cojear y con mucho dolor.

Reposé del ejercicio casi 2 meses y mi peso aumentó.  La recomendación había sido comprar zapatillas adecuadas para correr con suficiente acolchonamiento, pero entre gastos inesperados y necesarios que tuve q hacer y clientes mala paga, pues la situación económica no me lo permitía. Tampoco sabía cuál tipo de zapato debía comprar: de lo que leía lo más importante era ir a una tienda especializada donde miraran mi pie y determinaran el tipo de zapato que yo necesito.   La otra recomendación fue bajar de peso.

No saben ustedes el chichón q me dio. O sea, justo me meto en esta locura de salir a trotar para bajar de peso, y no sólo la báscula no se movió ni un gramo durante los 2 meses de ejercicio, sino que mis medidas AUMENTARON. Y ADEMÁS gracias a trotar, me había jodido mis pies y con costos podía caminar. No hay justicia. No quedó más remedio: tendría que ponerme a dieta.

Las dietas y yo somos viejas amigas. Me han servido para bajar de peso en el pasado. Lamentablemente apenas se termina la dieta, regreso a comer como antes, todas las cosas deliciosas que no me había permitido y zas, subía nuevamente y aumentaba. Lo que necesitaría es algo que fuera posible mantener de por vida. Que fuera saludable. Que no requiriera comprar barritas marca X o inscribirme a un plan en el que me cobraran esta vida y la próxima por adelantado.  Entonces conseguí una recomendación de nutricionista y manos a la obra.

Ya llevo 12 días siguiendo el plan alimenticio. Me gusta mucho, tiene perfecto sentido y a ratos me siento tonta porque no es nada nuevo. Básicamente: comer menos harinas, comer más frutas y verduras, tratar de que la comida sea lo más natural posible y de evitar alimentos procesados. Tomar agua y comer siguiendo estas cantidades y proporciones según mi peso actual, actividad física y peso meta.  Y EJERCICIO.

Entonces no hubo de más. Salí a caminar. Y caminando me di cuenta que me hacía falta correr. El fin de semana pasado caminé con mi hermana hasta la tienda de zapatos y de regreso.  Y me inscribí en una carrera de 8K, Corre por mí.

Así es. Ni bien llevo semana y media de haberme reunido con una nutricionista que me recomendó hacer ALGO de ejercicio y comer bien, y voy y me inscribo en una carrera… y ni siquiera  la de 4k, de una vez a los 8. Ya tengo un plan de entrenamiento progresivo en 5 semanas, para darle tiempo a mis pies de sanar, mi amiga guatemalteca regresa de Guate y nuevamente saldremos a trotar en las mañanas. Estoy comiendo sano, me siento fuerte y sé que lo lograré. Ahí estare: el 2 de octubre ingresaré al Estadio Nacional sudada, cruzaré la meta y estaré con una sonrisa de oreja a oreja.

Slow Show

Lunes, 25 de julio de 2011

Para escuchar:

 

http://youtu.be/-KhGUE_KjIo

Hasta la noche antes de mi boda no se me había ocurrido que haría falta música durante la recepción: mi hermana lo resolvió a la 1 am sacándome del recuerdo los nombres de las canciones que me gustaran que hablaran de amor. Resultó en un playlist fantástico. Esta canción, Slow Show de The National es mi favorita y es la que escucho en mi cabeza cuando recuerdo el día.


Durante días antes de la boda tenía miedo de perder la cédula, sin la cual no podríamos casarnos. Pensé en dejarla en casa con el pasaporte y andar una fotocopia y todo. El día de la boda, mi hermana estuvo arreglándome el pelo y maquillándome en la madrugada, y casi no tuvo tiempo de arreglarse ella: me quedé esperándola con mi hermano y salimos para la notaría. Casi llegando le pedí que me pasara la billetera para sacar la cédula y ponerla en un lugar más eficiente y resulta que no estaba. No tienen idea. Casi me da algo. Tuvimos que devolvernos, y ella subió a buscar la cédula en mi cartera. Finalmente apareció dentro de mi cuaderno de apuntes y fuimos hasta la notaría, llegando 2 minutos antes de la hora estipulada. En la noche, charlando con mis hermanos caí en cuenta que nunca nos pidieron la cédula.

From Boda

No tenía idea de cómo sería la ceremonia y tampoco habíamos hablado con el notario para saber qué diría ni nada.   Entonces cuando sacó el código civil y comenzó a hablar sobre nuestra obligación con la patria como ciudadanos casados de propragar la especie casi me da un ataque de risa. Y cuando reiteraba que teníamos que vivir juntos me daban ganas de responderle que esa también es nuestra prioridad, así que le avise a los gobiernos involucrados q nos colaboren.

Me hubiera gustado un fotógrafo profesional super cool para la boda, de esos q leen mentes y sacan fotos geniales pero nada cursis y que se encargan que haya ciertas fotos aunque a uno no se le ocurran:  porque hay fotos que me gustaría tener, como una donde me vea yo con el vestido y ramo con un fondo bonito, o de toda la gente de la fiesta. Ojalá tomadas con esos lentes q hacen q todo mundo parezca supermodelo.
Por suerte tengo muchas fotos que tomaron familia y amigos que me gustan y me hace feliz verlas. Lo lindo fue que apenas supieron que no teníamos fotógrafo, muuuchos llevaron sus cámaras y todaví me falta recibir algunas de las fotos. Un día de estos buscaré quién les de un vistazo y les haga arreglos de balance de tonos y recortar y esas cosas que saben hacer los fotógrafos para poderlas imprimir y tener en la casa.  Por otra parte, ya una amiga super talentosa se ofreció a hacernos unas fotos cuando el flaco venga a Costa Rica, entonces nos daremos el gusto del toque profesional.

From Boda

Lo mejor del día fue que mi hermana me acompañara. Compró el tiquete una semana antes con mucho sacrificio y salvó el día más de una vez. Hizo milagros durante su estadía: Velo, maquillaje y peinado fueron todos gracias a ella. Fue DJ, fotógrafa de bodas y cuando llegó la hora del brindis y no encontrábamos a mi papá, fue ella quien se levantó y habló y me di cuenta que no podría haber habido mejor persona para darlo. Fue genial. Mi hermano sirvió de correo entre usa y Colombia: nos trajo el segundo par de anillos que pedimos de las tallas correctas, trajo las telas de mi velo, los kindles de reposición que Amazon nos envió y además el juego de cartas fantástico de ZombieFluxx. Si me preguntan, la mejor manera de despedir la soltería es sobreviviendo una invasión zombie con los seres queridos. Aquí estamos la noche antes de la boda:

From Boda Joan y Juliana

En la notaría nos confundimos de anillos y el flaco no lograba que mi dedo entrara en el de él, y la comida del desayuno tenía una presentación completamente diferente a la que nos habían mostrado en la degustación (lástima que ese día no le tomamos fotos para reclamar), estábamos muy cansados en la tarde para salir a “celebrar” con rumba y tragos… pero a la larga esos detalles me recuerdan por qué esas bodas de revista son como las modelos fotoshopeadas: muy lindas pero falsas. Lo importante se hizo, la recepción resultó ser lo tranquilo y familiar que quisimos, nos ayudó mucha gente y aunque me hizo falta mi hermano que no pudo ir, sé que estuvo presente en pensamiento y espíritu.  Los amigos llegaron, la familia, todos se llevaron bien y se notaba que estaban muy felices por nosotros. Al final de cuentas lo importante no es tanto quién está en la boda, sino quién lo sigue acompañando a uno a lo largo del matrimonio.

En la notaría había una iguana de cemento en la fuente: yo quise que no estuviera sóla la iguana y le llevé representación de mis otros países: un ekeko peruano (tiene orígenes en el altiplano andino) y una nigüenta costarricense. El ekeko es un gordito dios de la prosperidad de los andes a quien le pones miniaturas de lo que buscas en la vida. La nigüenta es una niña gordita también que se está sacando nigüas (ácros) de los pies y que se acostumbraba a tener en las casas para traer suerte.

From Boda

Las invitaciones me ayudó a diseñarlas mi cuñada, el ramo y las flores de mi cabeza las armó una tía, la torta la mandamos a hacer y el velo lo armé yo.

 

Los anillos tienen movimiento y los dos son iguales. Lo que la gente más me pregunta: dónde los conseguimos y si no me parece muy grande y qué significa. Las respuestas:  son Kinekt gear rings. Los ví hace un tiempo en un blog y me gustaron y cuando necesitamos buscar anillos pues investigando anillos geeks volví a toparme con ellos y nos decidimos. No les miento, es un anillo grande. Pero mis manos también lo son y como no uso otra joyería, no compite con nada más. No es común tener anillos que no sean metales preciosos, pero creo que nosotros también nos salimos de lo común entonces nos van muy bien. No los compramos pensando en una simbología profunda, sino porque nos gustaron muchísimo y era un anillo que los dos nos podíamos comprometer a usar o hacerle el intento. Pero como a la gente le gustan las historias pues ahí les va una:

El anillo tiene una serie de engranajes redondos que al mover el borde del anillo giran y transmiten el movimiento al borde opuesto. Son dos tipos de piezas muy diferentes que trabajan en equipo, lo importante no es lo que tienen distinto sino lo que tienen en común y cómo encajan.   Si le cae arena o basura al anillo, dejará de funcionar entonces hay que cuidarlo y limpiarlo, pero el material es muy fuerte y tienen una garantía de por vida. El matrimonio, al igual que el anillo es una maquinaria que debe moverse armoniosamente y que con buen cuidado durará por siempre.


 

Me casé sin gafas. Me costó un montón tomar esa decisión, pero al final de cuentas voy a estarme cambiando a lentes de contacto y eventualmente cambiaría el estilo de los anteojos y además que el maquillaje se me veía super lindo y no quería tener que estar pensando en el ángulo de la cabeza para que no se vieran reflejos raros en los anteojos. Pero me tomé unas fotos con los lentes para recordar:

From Boda
From Boda

No me siento diferente después de la boda. Creo que yo me sentí casada en el momento en que tomamos la decisión de hacerlo. Para mi esa acción de comprometerme fue la que me hizo sentir distinto y mirar la vida de otra manera y la ceremonia y la notaría fue nada más la manera de hacerlo legal y compartirlo con los demás. Ahora viene la primera parte difícil: lidiar con un matrimonio a larga distancia y esperar que no pase mucho tiempo antes que podamos armar un hogar juntos, compartiendo el código postal.

A ver si la nigüenta y el ekeko nos colaboran.

Grandes Pasos y pequeños detalles

Sábado, 2 de julio de 2011

Llegué el 15 de junio a Colombia, a correr y alistar las cosas para la boda.

Suena tan raro decir eso… nunca planeé casarme con nadie. Cuando pensaba en mi futuro me imaginaba que sería alguien como Katherine, el personaje de Lindsay Duncan en Under the Tuscan Sun… super glamourosa, viviendo sola, usando sombreros fantásticos y disfrutando la vida, ojalá con un par de gatos. Si no saben de quién hablo, sale en el minuto 3:10 de este video y reaparece en el 5:55.

Nunca abrí una revista de novias con algo más que curiosidad que rápidamente se convertía en perplejidad y una sensación de “por qué se somete la gente a tanto estrés” y los programas de novias neuróticas me aterrorizaban… de hecho, todavía lo hacen. Sobra decir que no estaba NADA preparada para organizar una boda.  Obviamente mi boda no se parece en nada a las que salen en la tele o películas o revistas de esas y eso ha sido bueno y a la vez malo.

Bueno porque va a ser lo que nosotros queremos que sea, no lo que la sociedad o las revistas o las expectativas de otros nos indican que debe ser. Aclaro que si a alguien le gusta y le emociona la idea de la boda super elaborada y con cientos de invitados y puede pagarlo, genial. Pero qué triste que terminen haciendo todo eso por obligación y no sea algo que los vaya a hacer feliz a ellos.

Es malo porque muchas veces tenemos que explicar y lidiar con el juicio de otra gente, usualmente extraños, quienes sienten que deben opinar sobre todo lo que no estamos haciendo “como se debe”.    Desde la elección del pastel, a la cantidad de invitados, el hecho que no sea por la iglesia, por el color del vestido, por decidir no tener anillo de compromiso,  por el pelo, por casarme con gafas y no aprovechar para verme “diferente”.  Esa es la q más me revienta. Por qué querría verme diferente el día de mi boda si soy muy feliz con quien soy? Sí, tampoco soy inmune y a veces me da un poco de inseguridad sobre mi apariencia, pero no tiene nada que ver con usar anteojos y tener el pelo rizado, muchasgracias.  Afortunadamente no es algo que nos mantenga angustiados y despiertos en la noche, pero sí cositas que al momento chocan y amargan un poco hasta que me acuerdo que al final de cuentas quien se casa soy yo y no ellos y a mi me gusta mucho cómo lo vamos a hacer.

El flaco y yo estamos pagando todo, y desde el principio establecimos que no nos endeudaríamos para casarnos, o sea, que todo lo estamos pagando a contado y sólo con la plata que ya tenemos. De las cosas que nos parecen importantes y que es una meta para nosotros como pareja es la de no tener deudas de consumo  y que si nos endeudáramos, sería para pagar algo que sea una inversión, como una casa por ejemplo, o equipo para trabajar.  Endeudarnos para pagar una fiesta sencillamente no va con nuestra manera de ver el mundo y que eso signifique que tiene que ser algo sencillo y pequeño no nos molesta en lo más mínimo.

Al principio queríamos algo íntimo sólo con los padres e invitarlos a almorzar, luego mis hermanos se unieron a la fiesta y amigos solicitaron que los incluyéramos y bueno, al final no es todos los días que uno se casa así que nos pusimos a buscar salón para hacer una pequeña recepción.  Mi mamá encontró un hotel en el que se podrá hospedar mi familia que viene del exterior y además nos pueden organizar todo para un desayuno de recepción y sólo nos toca pagar por la comida. YEAH. Después de ver los datos de bodas de otras personas me doy cuenta que no tener que pagar por sillas, por cubiertos, por manteles, por mesas, por flores y por alquilar el local… es una ganga :D

Nos casaremos en una notaría, y será en las horas de la mañana.  Puesto que yo no estoy confirmada y ninguno va a misa, eso de casarnos por la iglesia como que ni nos llamó la atención.  En la notaría organizan una pequeña ceremonia a la que podemos llevar 10 invitados, que son la familia inmediata de cada uno y ya, luego iremos al hotel para el desayuno.

Tendremos torta de chocolate. Lo que para muchos es normal, pero pareciera que acá en Colombia es sacrílego eso de no casarse con la “torta de novias” que es una cosa negra llena de frutas y nueces y pasas y macerada en vino.  Les encanta tanto la torta de novias (o torta negra envinada) que en las pastelerías la gente puede comprar un pedazo y comérselo, y también es la torta que usan para bautizos, graduaciones, cumpleaños y esas ocasiones elegantes. Odio la torta envinada. La he probado varias veces… y siempre compruebo que no es idea mía, realmente no me gusta. En realidad es una ventaja, puesto que por una torta envinada le cobran a uno el doble. Entonces mandamos a hacer la torta por encargo para que se ve bonita por fuera y sea deliciosa por adentro.

Hasta después de tener todo programado es que mandamos a hacer las invitaciones… y ya dentro de una semana es la boda y apenas hoy me las entregaron (están lindísimas) . Como nos vamos de paseo de fin de semana entonces hasta el martes las repartiremos.  La ventaja es que quienes van a la boda ya están invitados y saben, nada más recibirán la invitación como un formalismo. Y por cómo las redactamos nos servirán como anuncio de la boda para los que no pudimos invitar o que no pudieron venir, ésas las enviaremos después de la boda.

Nunca me visto de blanco, de hecho no tengo ni siquiera una camiseta, brassiere o calzón de ese ¿color?.  Y como tampoco soñé nunca con una boda de blanco, pues naturalmente decidí que me casaría con un vestido de un color que me gustara y que podría volver a usar. Tuve suerte y un par de días antes de venirme a Colombia lo encontré y me encanta. Hace un par de días conseguí los zapatos y ya estoy casi lista.  El flaco ya consiguió su ropa y se ve absurdamente guapo. Como así.  Creo que lo único medio tradicional que tendré es que voy a usar un velo que tengo pendiente hacer con mi hermana.

 

Pelo y maquillaje me lo haré yo sóla… en pocas palabras odio los salones de belleza y a las estilistas que inmediatamente asumen que la única manera de verse bien es con el pelo cepillado y aplanchado.  Por lo del maquillaje, no tengo ningún recomendado de confianza que no sospeche que me vaya a dejar como bataclana o vedette cincuentona:  tengo un trauma de maquillistas y gracias, pero paso.  Es tanto mi trauma con los salones de belleza que ayer fui a que me aplicaran un tinte y aunque no sucedió nada trágico en el salón, la desatención del personal y la insistencia de todas las personas que me atendieron por que me cepillara el pelo (lo tomaban como si fuera lo más lógico del mundo) fue suficiente para que me pusiera a llorar en la casa.  Los ODIO.

Los anillos los mandamos a pedir por internet y son unos super ñoños que nos encantaron. Ninguno de los dos usamos anillos ni joyas, pero éste fue un diseño por el que los dos haremos la excepción.  Decidimos que no haríamos lo del anillo de compromiso: el compromiso entre nosotros está y no necesitamos símbolos.. y pensando en que se vienen gastos bastante fuertes para nosotros como tiquetes de avión y gastos consulares y trámites de residencia y otros, pues mejor invertimos ese dinero del anillo en esos trámites que representan mucho mejor el compromiso entre nosotros.

Estoy satisfecha. A pesar de los problemitas que han surgido ya lo importante está. Mis hermanos y mi mamá han resultado ser los resolvedores de problemas por excelencia, brindando apoyo y consiguiendo encargos imposibles. Mis suegros han sido un gran apoyo durante todo el tiempo que he estado acá en la casa de ellos.

Estamos a 8 días de la boda. Los dos emocionados.  Será fenomenal.

 

PD. He estado un toque obsesionada con las bodas de otros a través de internet. Encontré el bálsamo perfecto para las bodas de revista y películas en ciertas páginas que se centran en las bodas pequeñas, diferentes, que se salen de lo normal.  Por si alguien quiere darles un vistazo, las recontra recomiendo:  The Offbeat Bride, RockandRoll Bride, A Practical Wedding, Green Wedding Shoes.

Justicia

Sábado, 11 de junio de 2011

Por cosas de la vida estoy acá sentada en una charla sobre la reforma tributaria. Por lo general es un tema que no me interesa mucho, pero hoy mencionaron algo que me resonó fuertemente, sobre todo porque en mi caso, fue algo que aprendí hace varios años por mi propia cuenta.

Resulta que aunque soy una profesional, egresada de la universidad y demás, también he vivido en una situación de pobreza relativa en diferentes épocas de mi vida. Eso que uno no puede subirse a un bus más durante el mes porque el presupuesto se descuadra.

Cuando la noción de poder ahorrar es un sueño imposible, porque éxito financiero era llegar a fin de mes sin tener que pedir prestado.
Aquí rápidamente les cuento: José Luis Arce del Concejo Nacional de supervisión Financiera nos dio una visión de la situación fiscal del país: básicamente hay un déficit. El estado está gastando más de lo que está recaudando. Se necesita una reforma fiscal. José María Villalta quien es Diputado de Frente Amplio habló de los problemas que tienen los proyectos que se han presentado de reforma tributaria, en el que no es equitativa la tributación, hay vacíos y es fácil para quienes tienen mucha plata pagar abogados para descubrir maneras de eludir los impuestos. Juan Carlos Mendoza García, presidente de la Asamblea Legislativa, entonces cayó en el problema de aumentar el impuesto de ventas, que es uno de los proyectos propuestos y pasarlo de 13% a 15%… y ahí es cuando no pude hacer más que asentir.

El sistema de porcentajes de primera entrada me parece que es un sistema justo: es decir, si me toca repartir gastos con alguien que gana el doble que yo, se me ocurriría sugerir que paguemos por porcentajes. Que se yo, que cada uno de 10% de sus ingresos para X fin. Pero en mi época de pobreza de las que les hablé antes, aprendí que el sistema no es tan justo.

Cuando uno vive mes a mes y no tiene ahorros, la flexibilidad está a un mínimo en lo que es gastos. Un alquiler de  500 USD no es lo mismo si uno gana 1000 USD o si gana 5000. No es un porcentaje equitativo. Es injusto de cierta manera, que para quien gana muy bien tiene toda una variedad de lugares para vivir de muchos precios, y que representan un bajo porcentaje de sus ingresos, mientras para quien gana poco, no tiene opciones de casas baratas.
Cuando suben un impuesto a las ventas, en teoría parecería que es una ley que nos afecta a todos por igual y por lo tanto es equitativa, y nada está más alejado de la realidad.

Para la gente que gana dinero a diario y tienen q repartir un salario mínimo  para la compra de alimentos y arriendo, q suban los impuestos o costos le pesa muchísimo más que para quien tiene más plata. Es la diferencia que sentí en aquellas épocas, cuando en el supermercado miraba si este mes podría comprar algún alimento o no. O cuando subieron los pasajes de transporte público y me di cuenta que tendría que reformular todo mi presupuesto porque esa pequeña alza en bus, significaba que tendría que recortar del rubro de alimentación.  Para quien tiene plata, el q suban un pasaje de bus no lo afecta en lo más mínimo. Sólamente los afecta el aumento en el precio d la gasolina, pero para los peatones también va el golpe al bolsillo.

Hay una injusticia muy grande en este mundo. Los pobres cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos y nosotros, los de la clase media nos cuesta suplir el costo de vida pero tampoco podemos ser beneficiarios de los proyectos para los más pobres. Ahí, en un limbo en el que no tenemos derecho de soñar con casa propia porque ni nos darán un préstamo en un banco, ni tampoco podríamos solicitar una casa de interés social. Que para los que tienen carro, se los comen los intereses para pagar el préstamo y que muchas veces no les alcanza para pagar un seguro de vehículo y cuando llega el momento de pagar el marchamo ahí se va todo el salario de un mes.

Que si cobran impuestos en los ingresos del extranjero no sean los pobres que reciben remesas para la subsistencia quienes tengan que sacar grandes tajadas de su dinero sacrificando necesidades básicas mientras que los millonarios con sus cuentas offshore terminan pagando con su dinero destinado a lujos.

Me encantaría ser brillante y tener respuestas para estas preguntas, tener una idea genial para que los ricos paguen como ricos y los pobres como pobres, ser una luminaria que pudiera formular un proyecto de ley que supliera las necesidades del país sin ser una daga en el costado de quienes pagan los impuestos.

Lo bueno es que el enfoque de esta charla justamente es salir con propuestas o criterios mínimos necesarios para una política fiscal del Estado. Por lo menos me anima saber que hay gente en situaciones de poder quienes sí están interesados en generar más justicia y soluciones.

Worst Case Scenario

Domingo, 5 de junio de 2011

Hoy hice una idiotez. De vez en cuando me tinturo (tiño) el pelo, y hoy decidí también hacerme las cejas para que combinaran mejor con el color del resto del pelo. Hasta ahí todo bien. Cuando llegó el momento de lavármelas y retirar el tinte, pues hice lo q usualmente hago, agarrar un poco de pasta de dientes en un cepillo viejo y usarlo para eliminar los rastros de tintura de la piel… Pues resulta que era pasta de dientes de esa mágica que trae químicos para blanquear los dientes y me ardió la piel de una manera impresionante. Entré en pánico y me quité la pasta y aprovechando q la botella de vinagre blanco estaba en el baño, me eché un poco en las cejas para neutralizar los químicos (si sirve con gas lacrimógeno, por qué no con químicos raros?). Aunque no cayó nada en mis ojos, los siento cansados y como que me arden y en mi mente puedo recordar con exactitud fotográfica la parte del instructivo donde advierte que no se debe usar  la tintura en  combinación con otros químicos y que si se usa en cejas ellos no se hacen responsables de la posible ceguera. Y pensé: ¿ qué sucedería con mi vida si por vanidad y estupidez quedara ciega?

Pensé que sería en la mañana que me daría cuenta. Abriría los ojos y no podría ver nada. No tendría idea de qué hora es, si todavía es de noche o ya amaneció. Gritaría a ver si está mi hermana y al darme cuenta que no está, hiperventilaría unos minutos mientras pensara qué hacer. Podría llamarla al celular… pero no me sé su número ni lo tengo en marcado automático.  No podría entrar a internet a buscarla porque tampoco podría ver dónde estoy navegando.  Tendría un par de opciones: marcar el último número al que haya llamado por mi celular, y esperar a ver quién responde. Le contaría mi dilema y le pediría que se contacte con mi hermana y le avise que venga a la casa de inmediato, que es una emergencia, que me quedé ciega.  Entonces llamaría al 911 y les pediría que vengan por mi, que estoy ciega y necesito que me lleven a un hospital a ver qué sucedió. Saldría de mi cama y buscaría ropa para ponerme, utilizando mi memoria para adivinar dónde dejé los zapatos y tanteando la ropa para saber de qué lado ponérmela y esos detalles. Agarraría la cartera y revisaría q la billetera estuviera adentro, y bajaría a esperar la ambulancia.

Digamos que no pudieran resolverlo… tendría que replantearme la vida como persona no-vidente y estoy segura q hay gente en los hospitales que te ayuda en eso: enseñarle a uno a caminar con bastón, a cocinar, a vivir. Qué haría por diversión? Ensayaría a puro tacto cómo hacer que funcione el text-to-voice de mi kindle para poder “leer”, y aumentaría la cantidad de audiolibros.  Tendría que aprender a usar la compu con algún software de lectura para seguir trabajando.

En mi imaginación llegué hasta el momento en que me tocara viajar a Colombia. Pensé que pediría q alguien me espere en el aeropuerto y que me acompañaran todo el trayecto. Pasaron unos 30 segundos desde q me ardieron los ojos hasta estar en un avión a Colombia. En la mente todo va a la velocidad de la luz.

Ya no me arden los ojos. Estoy en cama y vuelvo a ver al celular. Recuerdo dónde está por si necesitara encontrarlo a tacto en la noche.  Tengo mi visión, audición y todos mis sentidos. Sé que en un santiamén un accidente sucede y la vida cambia. Nada más espero que si alguna vez llega a suceder, yo sea capaz de enfrentarlo y seguir adelante. ¿Mientras tanto? No volver a hacer idioteces.

 

Los Ezequieles de mi vida Parte 2

Lunes, 23 de mayo de 2011

Hace dos años honré a los Ezequieles y Ezequielas del mundo. Hoy hablaré de  un Ezequiel en particular. Uno del que hace un año me estaba despidiendo sabiendo que me iba a otro país y no sabíamos que nos depararía el futuro.

Ezequiel. …novios que son el buen chico. El buena gente. El que no es el más guapo ni el más emocionante ni el más cotizado pero tiene un corazón de oro. Es el viaje en botecito de pedales del parque de diversiones, no la montaña rusa.

Repetimos la depedida en enero con muchas más lágrimas y tristeza, porque en mi mente ya creía saber qué tenía el futuro para nosotros: un adiós y el cierre de ese capítulo. Un fue muy bonito y mejor nos despedimos.

…el chico Ezequiel es como el Dr. Salinas de Café con Aroma de Mujer. Un hombre bueno, soltero, sin vicios, destinado a nunca tener a su Gaviota porque ella siempre se irá con el otro. El Ezequiel es por el que apostaríamos aún sabiendo que va a perder ante Sebastián Vallejo. Aunque Sebastián sea un borracho que hace numeritos en la calle, que te ignora unos meses y que después vuelve a buscarte aunque está casado, el Dr. Salinas nunca podrá contra él.

Pero pasó el tiempo y aunque no se perdió el contacto, por mi lado traté de ir reconstruyendo la vida, acostumbrándome a la ausencia. Después de todo, uno emigra y siente que pierde las raíces; que no tiene sentido aferrarse a un pasado.  Que, como decía una valla hace muchos años en Las Palmas…  Atrás ni pa coger impulso.

Los Ezequieles estarán ahí con sopa de pollo cuando estés enferma, te harán cariño en la cabeza cuando estés tirada en la cama llorando porque te acaban de dar malas noticias. Son los que te acompañan a las fiestas de familia, a los funerales, a hacer trámites aburridos que tardan todo el día. Es justamente con el que te sientas frente a frente, cada quién en su computador, trabajando un viernes o sábado en la noche, mandandose mensajes por messenger y jugando con los pies debajo de la mesa. A veces los modelos de Ezequiel vienen sin chip culinario, pero no importa… los Ezequieles quieren hacer las cosas bien y aprenderán a cocinar. Tal vez no lo más rico e inspirado, pero siempre podrán sorprenderte con unos pancakes, una sopita, o unos sanduchitos que no tendrás que levantarte a preparar. Nunca te celarán, no te controlarán ni se sentirán intimidados porque tengas tu propia vida aparte de la relación.

De pronto nació la posibilidad de que el Ezequiel se viniera de visita, como ya habíamos venido juntos años atrás. Y una vez acá, que pudiera conseguir un trabajo. Y que una vez que tuviera trabajo, pues así podía quedarse y estaríamos juntos nuevamente.  Pero cuando te dan un no rotundo en un consulado, de pronto quedás con las manos vacías.

Hay momentos de duda. De querer tener un Rhett Butler en la vida, que te sorprendan de alguna manera para sacarte de la rutina. Pero recapacitemos: en una relación hay que hacer las cosas de a dos, no es todo problema de ellos. Que si quiero hacer algo más que comer y ver películas, es cuestión de decirlo y organizarlo. Ellos son llevaderos y se apuntan a cualquier plan. Es cierto, no bailan, pero nunca te van a hacer un numerito de celos porque bailes con cualquier otro, o te metas en grupos de baile o salgas con tus amigos a bailar. Que de ellos no es la culpa que en vez de salir uno se quede todo el día en la cama sin hacer nada: uno puede hacer planes de picnic, o de ir a la montaña, de ir a caminar.
Eso sí. Muchas veces ellos dirán que no. Te tocará ir a hacer todo eso sola. Pero cuando regreses a casa empapada después de la caminata porque les agarró un aguacero, allá estarán con un chocolate caliente y una toalla esperándote.

Entonces ¿qué hacer cuando te destraman los sueños y deseos? ¿Cuando los cuidadosos planes, tranquilos y estables, resultan insuficientes?  Pues uno hace esas cosas que anteriormente pensaba que nunca haría.  Decidís que no hay que cumplir con las expectativas de nadie más que de las propias. Que las cosas se pueden hacer a como uno quiere y decide y no como se “estila”.

En julio, en el Medellín en el que nos conocimos y disfrutamos juntos, mi Ezequiel y yo iremos a una oficinita, firmaremos un papel, nos intercambiaremos anillos y diremos que sí. Sabemos que no será fácil el proceso de resolver residencias y cambiar de país y muchas mudanzas, pero tenemos muy claro que queremos estar juntos, trabajar hombro a hombro y que sea para siempre.  Y que cuando nuevamente lleguen las épocas de calma, de quieta felicidad en conjunto, de rutina de vernos las caras todos los días todo el tiempo, de salir a los mismos lugares y hablar con la misma gente y hacer las mismas cosas, nos parecerá lo más maravilloso del mundo.

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