Perder-Perder

Miércoles, 13 de febrero de 2013

Hoy me siento derrotada. Gorda y derrotada. El lunes tuve una cita médica: hace unos meses había hecho unos exámenes de laboratorio, pero no habíamos revisado los resultados, y tras de eso, estaba notando que mi salud iba empeorando en vez de mejorar.  Pues resulta que la dosis que me recetaron de la medicina es insuficiente y como consecuencia, comencé a ganar peso. Durante navidad y año nuevo aumenté como 10 libras, que es un montón, a pesar de haber continuado en el gimnasio como usual. Asumí que había comido más de la cuenta, entonces comenzando el año en el gimnasio me recetaron una dieta baja en carbohidratos y alta en proteína, y seguí con mi rutina de ejercicios. Un mes después de seguir la dieta estrictamente, el resultado es que no he bajado ni de peso ni el porcentaje de grasa.

Mi cuerpo está en huelga. No quiere usar grasa como energía. Todo el esfuerzo que puse sencillamente fue para mantener mi peso y no engordar otras 10 libras en un mes. Ese es el estado natural de mi organismo. Engordar.

En contraste con NO perder peso, ayer perdí mi trabajo. Como cualquier startup, dependíamos de unos pocos clientes. Uno de ellos se retiró y eso significó que la empresa tuvo que reducirse a su mínima expresión para poder cubrir los gastos. Y mi puesto fue uno de los recortados. Entonces por más que no haya sido algo que yo hice, y que estaban muy contentos con mi trabajo, ahora estoy sin empleo.

Extrañamente, pude lidiar tranquilamente con la perdida del empleo. Es algo que pasa, no es un reflejo de mi trabajo, no hay algo que pudiera haber hecho mejor o diferente: es un tema de cómo funciona la industria. Pero con la falta de pérdida de peso me destruí. En el gimnasio mientras me tomaban las medidas me contenía las lágrimas y trataba de buscarle un lado positivo, pero no fui capaz. Todavía no soy capaz. Tengo un cuerpo que no sabe hacer las cosas normales. Tengo una condición para la cual recetan como santo remedio bajar de peso, pero la misma condición hace que lograr bajar de peso sea virtualmente imposible.  Ya estoy siguiendo una dieta que para cualquier persona normal hubiera resultado en efectos inmediatos y visibles. Si consumo menos calorías mi cuerpo entraría en modo “hambruna” y también se bloquearía para bajar de peso. Si consumo más seguiré aumentando.  Tengo un cuerpo que me exige que le de azúcar y harinas, porque no sabe qué hacer con tanta insulina que produce. Si en algún momento quisiera tener hijos, me enfrentaré a un viacrucis doble: el primero para tratar de concebir, y el segundo para no destruir mi salud completamente si lo logro. Y para terminar, la depresión es usualmente un síntoma que acompaña todo este otro grupo. Y es fácil entender porqué.

Estoy harta. Estoy harta que vivo en un mundo donde no importa los esfuerzos que haga, la gente me juzga por mi peso, como si fuera una falla de mi carácter, falta de fuerza de voluntad, falta de ganas. Como si yo hubiera tomado la decisión de ser así, y como si hubiera una relación directa entre lo que como y mi apariencia.   Estoy harta que para haber logrado la pérdida de peso del año antepasado, requirió 3 horas diarias de ejercicio y una dieta estricta y ni así llegué al peso meta. Estoy harta que lo que me tomó 6 meses lograr, y 6 mantener, se haya perdido en un par de meses, y ahora todo el esfuerzo es sólo para mantener el peso. Estoy harta.

La comida se ha convertido en mi enemigo. No importa lo que coma o no, es una batalla. Tengo una adicción a los carbohidratos y a diferencia de las otras adicciones, no es algo que “pueda dejar”, porque el cuerpo necesita de los carbohidratos para funcionar, y si no los consumo mi cuerpo igual reacciona a como si lo hubiera hecho. Coma o no los coma, estoy jodida. Es como decirle a un alcohólico que tiene que tomarse una copa de vino, pero sólo una.

Y nada. Es como que ha sido una semana de perros y apenas vamos por la mitad.  No tengo herramientas para levantarme el ánimo. Nadie con quién desahogarme y salir por un café y que me digan que va a estar todo bien y no tener al flaco como el único paño de lágrimas.  Terapia de compras tampoco: con ingresos inciertos, mejor tener la mano agarrada a la billetera y evitar el despilfarro. No puedo ir a comerme mis sentimientos como usualmente lo haría porque lo único que hará es que me sienta peor, físicamente (hola hipoglicemia!). fuck.

 

Nivel de respeto disminuyendo

Jueves, 24 de enero de 2013

Una amiga de la infancia compartió esta imagen en facebook:

 

texto que supuestamente define a una mujer (o alguien descuidado de cualquier género)

cosas que me generan ira

Casi me planto a escribir un comentario por el mismo medio expresando por qué esto es la señal de por qué estamos como estamos, y que cómo una mujer que se respete va a compartir tal basura y bla. Pero después pensé que tal vez esto es cierto para ella. Que no lo está interpretando como yo.  Y que nada ganaba cayéndole encima. Al rato ella sí se identifica y ese será su problema (o no).

Va traducción al español:

Sí, soy una mujer. Empujo puertas que claramente dicen JALE. Me río más duro cuando trato de explicar por qué me estoy riendo. Entro a una habitación y me olvido de por qué estoy ahí.  Cuento en mis dedos cuando hago matemáticas. Escondo mi dolor de mis seres queridos. Digo que es una larga historia cuando realmente no lo es. Lloro mucho más de lo que crees que lo hago. Me importa gente a la que yo no le importo. Trato de hacer cosas antes que suene el microondas. Te escucho inclusyo cuando no me escuchas a mí. Y un abrazo siempre ayudará. Sí, ¡soy una mujer! Comparte si estás orgullosa de ser una, vamos chicas.. <3

¿Por qué me generó tal reguero de bilis? Este mensaje da la idea clara de que este tipo de comportamientos definen a una mujer, y son causa de orgullo. No es una mujer individual diciendo “esta soy yo, soy una persona que no le gusta X o Y, que no hace esto bien, que hace estas otras cosas mejor, que le gusta tal”. Es una generalización. No todas las mujeres son olvidadizas. No todas son analfabetas o descuidadas. No todas escuchan atentamente ni mienten. Ni tampoco es algo que sólo hacen las mujeres.  Este tipo de comentarios lo que hacen es normalizar el sexismo, el definir ciertas características como de mujeres y en nuestra cultura que disfruta de las dicotomías, por ende definir que no son de hombres.

Hay una diferencia entre aceptar comportamientos de un individuo (independiente de su género) y de aceptarlos POR ser de un género específico. Esa diferencia es ENORME.  La primera es amor, compasión, afecto, comprensión. La segunda es sexismo.

El sexismo puede ser benevolente (cuidamos a las mujeres porque son un bien precioso y delicadas y hay que protegerlas) o hostil (las mujeres no valen la pena), pero por más que sea benevolente, sigue siendo sexismo. Que nos beneficie no significa que sea bueno, como dice este artículo del sexismo en Daily Kos, viejito pero bueno (aunque ya no tiene imágenes, buu):

For example, it is benevolent sexism that men should be the family’s “breadwinner,” which some women may favor. However, this sexist “breadwinner” rule is still used by employers today to justify higher pay for men who perform the same work as women, even when the woman just happens to be a better worker.

Traducción: Por ejemplo, es sexismo benevolente que los hombres deban traer el pan a la casa, que puede favorecer a algunas mujeres. Sin embargo, esta regla del “sostén familiar” todavía se usa por empleadores para justificar salarios más altos a hombres que hacen las mismas labores que mujeres, incluso cuando la mujer resulta ser mejor trabajadora.

Si mis hormonas problemáticas deciden hacer fiesta de mis emociones cada cierto tiempo y mi esposo lo aguanta… es porque me ama y entiende que a pesar de las medicinas, no tengo tan buen control de mis emociones cuando las hormonas entran en juego.  Pero de ahí a que dijera “ah, es que es una mujer y las mujeres se vuelven locas una vez al mes” hay mucho trecho. La primera opción acepta que soy un individuo con circunstancias específicas. La segunda descalifica a las demás mujeres que pueden no tener ningún problema hormonal o excelente control de sus emociones y acciones haya o no hormonas. Entonces a través de la segunda, si una mujer se queja de injusticias en su trabajo, preguntan si anda regluda. Si se siente frustrada y llora, dicen que es porque es cierto tiempo del mes. No asumen que puede tener quejas válidas o de verdad está pasando por un mal rato.

Este tipo de frases son una muestra que se ha internalizado tanto el sexismo e institucionalizado, que mucha gente ya ni lo ve, o si lo ve asumen que no es TAN importante, porque “hay otras cosas más serias de qué preocuparse”. Pero el que haya atropellos más fuertes contra las mujeres, no significa que debamos ignorar los pequeños.  Yo estoy trabajando en mejorar esto de mi. En darme cuenta cuando estoy siendo sexista, en cuando estoy generalizando y en tratar de no hacerlo, tanto para mi como para el flaco.  Yo generalizo. Meto a mucha gente en el mismo saco. Asumo que como soy de un grupo y tengo un comportamiento, todos los de ese grupo tienen ese comportamiento… estoy haciendo un esfuerzo de mejorar. Y tal vez escribirlo me ayude.

Monstruosamente Yo

Lunes, 21 de enero de 2013

Cada cierto tiempo lucho contra unos demonios de las expectativas que otros tienen de mi, las que yo tengo de mi y las que socialmente he internalizado como lo que yo debería cumplir (que son diferentes a las que admito abiertamente).

Me peleo contra la sensación de que soy yo la que debe encargarse de la casa.  Por más estudios y lecturas y mundo moderno, siento el peso de una responsabilidad no asignada de “tener bien la casa”. El flaco, por cultura o por ser él quien es, no siente ese peso. Cuando le cuento que ver la cocina sucia es como sentir que estoy fallando, creo que no logra comprender que para mi no es una cocina sucia simplemente, sino que representa cómo “fallo” en mi rol de “esposa”, aunque no sea un rol de esposa con el que estoy de acuerdo ni comparta. Que cuando hay zapatos tirados en medio de la sala cuando yo la limpié en la mañana lo siento como que me dijera “eso que hiciste no importa ni vale la pena”. Aunque yo exactamente lo mismo y no tenga ningún subtexto además de “acá me los quité y me olvidé de guardarlos” el que otro lo haga lo tomo personal.

Complica más las cosas cuando ya de por sí los roles tradicionales están trocados en nuestro matrimonio: yo trabajo tiempo completo y él está trabajando medio tiempo. En teoría eso significaría que él se encargaría de las “cosas del hogar”, y efectivamente hace gran parte de las tareas. El monstruo levanta su cabeza cuando siento culpa por no hacer más. Por no cocinar más. Por no limpiar más. Por no “disfrutar” y hacer con alegría lo que me corresponde. Parte de mi insiste en que debería estar haciendo la mitad de las labores y no estoy haciendo lo suficiente, pero la otra parte insiste en que no, que mi contribución al hogar ya la estoy haciendo de otras maneras.  Pero siento que fallo. Estoy segura que los hombres en la misma situación (trabajan y traen salario, en la casa ayudan después de las horas laborales) no sienten culpa por eso. Pero mi modelo de esposa fue el que me dio mi mamá y ella era ama de casa. No conozco cómo se comporta una mujer trabajadora más allá d lo que veo en la tele y leo en los blogs, pero esas mujeres todas son de mentiras, uno no ve detrás de las cámaras. Y tengo esta lucha de descubrir qué significa para mi, y creérmelo.

A veces pienso qué sucedería si la situación estuviera invertida. Creo que asumiría el rol de ama de casa con el que crecí. Sentiría que tendría que hacer cosas en casa todos los días para contribuir. Buscaría maneras de ahorrar dinero. Haría un presupuesto, listas de compras con lo que está en temporada y pensando en qué es sano y cómo ahorrar. Haría un menú de comidas variado, preocupandome de innovar en la comida y no servir siempre lo mismo.  Mantendría la casa organizada: un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Metería mano con la jardinería, unas lindas hierbas en el patio trasero para sazonar. Estaría buscando cómo hacer la casa más cómoda y hogareña: fotos, afiches, adornos, cobijas para el sofá, cojines, alfombritas, etc. Creo que ya que mis hobbies están bastante ligados a ciertas labores, podría hasta disfrutar de ese nuevo rol y además, en nuestra casita no hay mucho que hacer.

Cuando vivía sola trataba de hacer de esas cosas y balancear el trabajo con lo doméstico, y resultaba en que decidía que algunas cosas no eran tan importantes y no me hacía enredos. Cuando ya era suficiente el desastre, hacía algo al respecto, pero no había auto-drama. Soltera era más relajada, si era desordenada era sencillamente quien era y ya: mujer que vive sola. Y cuando mis compañeros de casa, como mi hermana, se quejaban de mi desastre, me parecía que estaban sobredimensionando las cosas.  Ah, el karma.  Ahora, soy quien era y por días no me importan las cosas, dejo todo pasar: si no se lavan los platos, q más da? si no está limpio el baño, pues la otra semana vienen las que limpian y ya. A veces hay una voz dentro de mi que me dice “Soy una mujer moderna y trabajadora, mi lugar no está detrás de una esponja, no señor! Me he liberado.” Hasta que un día mi mirada cambia y cae todo el peso de lo que no se ha hecho y soy yo la culpable.  Porque pueden pasar semanas sin q me importe algo, pero un día exploto y es LO MÁS IMPORTANTE y como no lo he hecho soy un fracaso. Es horrible. Pero lo peor es que usualmente el chivo expiatorio de estos picos hormonales termina siendo el flaco.

Si los dos estamos novatos en esto de compartir el espacio con la pareja, él también es primíparo en este cuento de vivir independiente.  Está tratando de aprender y tiene el handicap de tener  la peor maestra. Un día le digo que todo está bien, que su ayuda es suficiente, que hace más de la cuenta y más de lo que se podría esperar. Otro día exploto porque está pegajoso el mostrador con todo el tono de “por qué me haces esto a mi”.  Me olvido convenientemente de todas las veces en las que he sido yo quien ha dejado el mostrador sucio.  Porque no  soy consecuente. Yo no educo con el ejemplo y tengo diferentes estándares. No sólo para él y para mí, sino para mí y para cualquier otra mujer en mi misma situación. Y los estándares siempre cambian. Es horrible. Me siento como la peor persona.

El flaco trabaja a punta de amor: tener una casa limpia o en orden  le importan en la medida en que me hacen feliz a mí. Nunca me renegaría por no hacer algo un día, porque sabe que puede que esté cansada, o no tenga ganas o lo que fuera. Él no requiere un hogar a mis estándares, las cosas están bien como están. Y sé que el esfuerzo que hace día a día para mejorar y cumplir con mis expectativas es inconmesurable, sobre todo porque no tiene un filtro interno que le dice que “así está bien” entonces todo lo tiene que pensar y medir. Hace las cosas como yo digo porque quiere que yo sea feliz con eso. Yo nunca tengo que hacer algo a su gusto, porque como yo lo haga está bien para él.

No sé cómo lo hacen otras mujeres. No sé cómo lo hacen otras personas. No sé cómo lo hacen otras parejas. A veces creo que sí, que ya estoy logrando un balance, pero llega el ogro que tengo en mí y un día nada más explota y destruye toda la armonía. Y cada vez me cuesta más perdonarme por eso.

 

El día más largo del año (que es el más corto también)

Viernes, 21 de diciembre de 2012

Hoy es el solsticio. Técnicamente significa que desde el verano, cada día se ha hecho segundos más cortos, y hoy es el día más corto del año, a partir de mañana, el sol se ocultará unos segundos después y así irá aumentando hasta llegar a verano! Pero a la vez, también es el día más largo para mi.

Desde hace 5 años no me he tomado unas vacaciones. Ni siquiera cuando me casé saqué vacaciones, fue un fin de semana y después a seguir trabajando el lunes.  En varios momentos tuve dos trabajos a la vez y hacía otras cosas freelance, entonces podía tener vacaciones de un lado, pero no pagadas… cuando uno es independiente, cada día libre uno sabe que representa menos dinero, menos productividad. Igual viajaba y paseaba, pero me llevaba el portátil y trataba de completar mis responsabilidades, no me desconectaba. Por eso hoy es un día mágico:  Hoy salgo a vacaciones!

Hasta el 2 de enero dispondré de mi tiempo. Podré sentarme a coser sin interrupciones por hoooooooras. Cocinar. Hornear. Dormir. Ver series completas.  Pero lo mejor es que mi hermana viene de paseo y está de vacaciones, y mi hermano también sacó los días libres.  Ir a patinar en hielo. Ir a esculcar en los museos, ir de compras, ir a ver Les Miserables al teatro.

Ha sido un año hermoso y difícil. Cambié de empleo, finalmente resolvimos todos los asuntos migratorios decidiendo abandonar Costa Rica definitivamente y vivir de lleno entre USA y con Colombia como mi segundo hogar. Cumplimos un año de matrimonio haciendo maletas para emigrar. Hemos organizado nuestra primera casa juntos y hemos aprendido a vivir juntos.  Tenemos nuestra salud, tenemos suficiente dinero para no tener que preocuparnos ni vivir contando los centavos a fin de mes. Estamos libres de deudas, tenemos lo que necesitamos. Estamos felices, estamos en familia.

Si todavía hay gente que pase por acá, pues les deseo unas felices fiestas y los mejores deseos.  Que el 2013 sea mucho mejor que el 2012 y que sean felices.

Haciendo Amigos

Viernes, 2 de noviembre de 2012

Cada vez que levanto raíces y las echo en otra parte, me toca nuevamente comenzar a hacer amistades. Una de las pocas desventajas de trabajar desde casa es que casi no veo gente que no sea el flaco o mi hermano que vive en el piso de arriba. Y como no tengo compañeros de trabajo ni gente con la que me tope en el bus o metro rumbo al trabajo, hacer amigos no es tan orgánico como lo sería para otros, que llegan a trabajar a un nuevo lugar y ya tienen sus amistades incluidas en su combo laboral. Y si tomo en cuenta que soy una persona introvertida, que me cansa estar rodeada de gente y que necesito recargar baterías, salir a “hacer amigos” es agotador.

Por ahora he salido a lo que se llaman “meetups”. Es una página web donde se planean reuniones o salidas con algún interés en específico. Un día fuimos a caminar por todos los monumentos de Washington. Cerca de 8 millas en 5 horas con un grupo de caminantes que parecía que iban motorizados, y no había cómo relajarse y armar conversación. Los lunes y miércoles a las 6:30am hay otro meetup para salir a correr: son mucho más rápidos que yo, entonces voy a mi máximo y ellos bajan su paso para acompañarme, pero no me jodan que ahí no me da chance de decir ni mu… pero ya tengo gente con quién salir a correr por acá cerca. Y hay un meetup que me ha gustado bastante: el de tejido. Es que esa actividad solitaria se ha tornado en algo sociable: vamos a un bar/cafetería cercano, nos sentamos a tejer y 4 o 5 horas después de hablar de todo un poco, cada quien para su casa. Y sucedió algo mágico: un par de mujeres que van a las reuniones viven a pocas cuadras de mi casa, entonces nos regresamos juntas.

Siento que voy en la dirección correcta para hacer amistades. Con una de ellas ya he salido en otras ocasiones, a ir en busca de telas y artículos de pasamanería, y ella ha venido a dejarme unos materiales y yo la visité en su edificio y tejimos un rato. Cuando me refiero a ella, la llamo “mi amiga”. Pero sé que no es lo mismo tener una amiga para organizar algunas salidas que tener una amiga para llamar cuando uno tiene un mal día, para tomarse un té o salir a pasear sin planear, pero poco a poco.

Es complicado llegar nuevo a una ciudad: conocer gente que ya tiene sus amigos y sus planes y su vida armada, y que probablemente les cuesta meter en el día a día a una nueva persona. ¡Yo soy así también! Entonces le pongo buena cara y le meto el hombro a estas actividades: es difícil hacer amigos, y es una tarea que hay que tomarse en serio. Ahí voy.

En la Capital

Lunes, 8 de octubre de 2012

Cada vez me alejo más de las redes y de la socialización en internet. No quiero decir que esté socializando más por fuera de la red, pero sí le estoy sacando tiempo a hacer todos los días cosas que me dan mucha satisfacción lejos del computador. Muy d vez en cuando salgo a trotar, últimamente hay un frente frío que me pone cobarde, y apenas recuerdo que hace un año corría 5k varias veces a la semana, charlando y disfrutando. Ahora lo hago sola y no es lo mismo.  Estoy tejiendo bastante, porque se viene el clima frío y hay bufandas, sombreros, cobijas y demás por tejer! Tengo televisor ahora también, lo que me permite poner el cerebro en off mientras veo algún programa bobo que no requiera neuronas y avanzo pulgadas en mis labores.

De vez en cuando salgo a tejer con un grupo de chicas. De vez en cuando salimos a recorrer calles y museos. Los fines de semana nos animamos a salir a bailar salsa casino. Nos sentamos en la alfombra a salvar el mundo con nuestros juegos de mesa colaborativos. Hacemos mandados y labores domésticas. Fuimos a una clase de cocina a aprender a hacer sopas.  Trabajo mis 8 horas diarias en lo que pone el pan sobre la mesa.  La gata está feliz, tiene una ventana para entrar y salir de la casa con tranquilidad durante el día, de noche se hace una bolita a los pies de la cama.

Todo en orden. Si vienen por estos lados nada más avisen.

En Dallas

Jueves, 9 de agosto de 2012

Llegamos a Dallas pensando que nos quedaríamos un par de meses o más.  Visitar la familia, no tener que pagar alquiler, hacer trámites con tranquilidad. Pues resulta que la falta de un lugar al que podamos llamar “hogar” nos ha impulsado a adelantar nuestra ida al apartamento que nos espera en Washington, DC.

No es que no nos guste estar con familia: pasar tiempo con mi hermana, con mi hermano, mis sobrinos, mi cuñada… todo eso es fantástico. Pero ya son años que llevo sin vivir en un lugar con ánimo de hacerlo de manera permanente. Finalmente está tan cerca ese momento que no quiero esperar más.

Allá también me espera un hermano y un cuñado fenomenales, que nos han adecuado el apartamento de tal manera que no tendremos que preocuparnos por amoblar ni comprar nada… un mejor regalo que ese creo que sería difícil de encontrar. Creo que serán los mejores caseros del mundo!

Hoy fuimos a sacar la licencia de conducir… me quedé hasta tarde asegurándome de tener todo lo que necesitaba impreso y listo para presentar y me olvidé un documento super importante, después de hacer la fila de una hora nos dimos cuenta… a devolvernos a la casa y regresar a hacer nuevamente el trámite. en total pasamos 5 horas haciendo la vuelta incluyendo el examen teórico para darnos cuenta que no hay citas hasta el 28 de agosto para el examen práctico… OOps. Ya para esa fecha estaríamos en DC y nos tocaría hacer todo el trámite nuevamente, desde cero. Así que haremos ROAD TRIP a otra ciudad donde sí habían citas disponibles la próxima semana y haremos el examen práctico.  Todo para tener un documento de identificación y la posibilidad de conducir si en algún momento alguien nos presta un carro o decidimos alquilar alguno para pasear, puesto que todavía no tenemos ningún plan de querer tener uno propio.

 

 

Rumbo a Kenia

Jueves, 17 de mayo de 2012

Global Voices Citizen Media Summit 2012 - Nairobi, Kenya. July 2-3

Me escuchó

Miércoles, 16 de mayo de 2012

El domingo tuve una leve crisis al contemplar lo que será nuevamente una mudanza por avión con gata, sobre todo porque estaríamos llegando a un lugar que no será nuestro destino final. Decir que mi gata no es una buena viajera es como decir que El Increíble Hulk no tiene el más dulce temperamento.  Es como me lo justifico cuando pienso en lo que significará viajar nuevamente por horas con un animal que desde que entre en su jaula hasta que llegue a su destino, no parará de aullar desconsolada.

Además de no viajar bien, la gata no lidia bien con eso de compartir su espacio con otros felinos: de estar en casa con un gatito, a estar en una con dos gatos adultos, parecía que siempre estábamos a un zarpazo de tener que ir a una visita veterinaria de emergencia. Además se le había concentrado la amargazón, no podía acariciarla porque me gruñía, andaba siempre de mal genio y parecía que algo irreversible había sucedido y esa gata cariñosa e independiente ya no estaba por ningún lado.

Entonces, esta semana estuve hablando con mi hermana del tema, contándole los pros y contras y las razones por las que tal vez sería mejor buscarle un hogar a la gata acá en Colombia donde no tuviera que lidiar con otros gatos, y tal vez recuperaría su buena disposición. Hablé con mi cuñada, hablé con el flaco: basicamente necesitaba sacarlo de mi sistema y ver si hablándolo lo podía procesar y dar con una mejor solución.

Creo que en una de esas, la gata escuchó. Porque desde entonces se está llevando bien con los otros gatos, no serán los mejores amigos, pero ya han podido dormir en la misma cama a 20 cm. de distancia y no ha habido pleito ni pelea. Me busca para que le de cariño, lo que no hacía desde hacía mucho, y deja que la acaricie y moleste sin perder el buen humor. Hasta le compré una correa para gatos, a ver si la puedo sacar a pasear a la calle, y dejó que se la pusiera y acomodara: el arnés no se lo dejé puesto, pero la correita al cuello con campanita la tiene puesta y creo que le gusta, no ha tratado de quitársela.

He de confesar que su misión de recapacitación está funcionando. Ahora estamos buscando cómo enviarla por separado a USA, y viajar después:  será un viaje más placentero para todos los involucrados.

Nos vamo’ pa’ la Yunai

Sábado, 5 de mayo de 2012

Ayer, después de un proceso que inició en el 2000 ya recibimos una respuesta: nos aprobaron la visa de residente para Estados Unidos.  En poco tiempo el flaco y yo nos mudaremos para USA.

Es excelente finalmente saber qué pasará en nuestro futuro y poder planear nuestra futura vida. Tenemos ganas de vivir en Washington, DC.  Nos gustaría irnos en mes y medio más o menos, pero tenemos hasta 6 meses para decidir.

Al fin.

RSS