San Pascual Bailón is my homeboy

Martes, 22 de septiembre de 2009

No sé por qué en el catequismo, cuando uno es niño, le enseñan todas las cosas aburridoras: lo que uno no debe hacer, las cosas que son malas, lo que está prohibido, que el pecado, que el infierno, que el purgatorio que la confesión. Con razón tanta gente se retira de la iglesia, mega aburrido. Creo que una nueva campaña pro atractivo eclesiástico tendría que ver con los beneficios inmediatos. Es decir: que nos enseñen qué santos sirven para qué cosa.

Yo no soy santera, pero hay unos que me caen lo más de bien. San Antonio consigue novios. Nunca he usado sus servicios, pero hay mucha gente que lo hace. Si yo quisiera, puedo comprar un santo con la cabeza chata al que puedo darle vuelta cuando esté necesitada, o nada más utilizar un cordel y amarrarlo de cabeza para que cumpla. Pero para las más prácticas, una pulsera con San Antonio no estaría nada mal.

Pero hoy no hablaré de San Antonio, sino de San Pascual Bailón. Resulta que es el santo de la cocina, al que le puedes pedir sazón y buena mano, pero también te encuentra cosas perdidas. Hoy ensayé sus servicios.

En esta página de internet me encontré la receta que un tal Freddy Pagán publicó para pedirle a San Pascual para que encuentre cositas:

Pero vayamos al método de encontrar cosas perdidas. Vamos a asumir que a usted se le perdió un reloj en su casa y no lo encuentra por más que se ha pasado como dos horas buscando en todos los recovecos de su casa.
Coja un pañuelo blanco limpio, se va a la esquina más oscura de su casa, le hace un nudo apretado al pañuelo y dice: ” San Pascual Bailón, si me encuentras el reloj te bailo un son y si me fallas te raspo un empujón”. Entonces siéntese relajadamente, con lo ojos cerrados a esperar. En unos minutos se le prenderá la bombillita del cerebro y se acordará en donde está el reloj. Proceda inmediatamente a bailar un son sin música, en honor y agradecimiento a San Pascual Bailón.
Si el método le falla la primera vez, no se desespere. Lo más seguro es que San Pascual esté buscando los cupones o que esté de vacaciones. Pruebe el próximo día.
Para ciertas cosas no tiene que usar a San Pascual Bailón. Por ejemplo si se le pierde algún dinero, vaya directamente a la cartera de su mujer, si son dulces lo que se le perdió, busque en el estómago de sus hijos o nietos. No falla.

Así que hice exactamente eso. Andaba buscando un sobrecito que traía unos cobertores de audífonos que me habían venido con un ipod que compré hace más de 3 años, y que quién sabe dónde los tenía. Lo último que me acordaba es que estaban en el sobre con el cd de itunes. Ya había buscado por los cajones de cachivaches y nada. A falta de pañuelo blanco, usé un kleenex. Me fui a mi balconcito y anudé el pañuelo, mientras repetía la frase. Entonces me senté en mi cama y así como lo oyen, visualizé dónde estaba. Fui y en menos de 1 minuto los había encontrado.

Así que San Pascual, gracias. Y por si no conocían su aspecto culinario, tambíen acá en este post hay variado exvoto que le han pintado al Santo en honor a los favores cumplidos en la cocina.

A San Pascual

A San Pascual

Pasto

Martes, 15 de septiembre de 2009

El reclamo principal que tengo en contra de Nariño es que a uno no le advierten que por allá el mundo es tan bello que uno corre el riesgo de cambiar planes de vida para emigrar y quedarse allá. De allá deben haberse inspirado los de la campaña de “El mayor riesgo es que te quieras quedar”.

No por nada la llaman la Ciudad Sorpresa. Uno se imagina cualquier cosa de San Juan de Pasto excepto que se parezca a esa deliciosa mezcla de progreso e historia, rodeado de cielos refulgentemente azules y cerros con mil colores de verde.

MadameWeb fue la anfitriona mientras estuve para el 15 Congreso Iberoamericano de Antropología Aplicada, cuyo tema fueron los carnavales y las fiestas, de lo profano a lo sagrado. Llevaba mucho escuchando sobre los carnavales de Negros y Blancos en Pasto y tener la oportunidad de vivirlo aunque fuera un poquito y fuera de época fue espectacular.

Carnavalito

También tuvimos chance de disfrutar los alrededores de la ciudad. Uno de los parajes más espectaculares fue definitivamente la Laguna de la Cocha. Estando allá me invadió esa sensación de no querer apartarme del lugar. Me imaginé en una de esas mañanas heladas, saliendo bien abrigada al corredor de la casa con una humeante taza de café entre mis manos, a ver cómo se disipa la neblina sobre el lago cuando comienza a brillar el sol. Sería espectacular ir a armar un taller de artistas allá. Una casa, convocar la gente, hacer proyectos divertidos, pasar temporadas por allá, con frío pero mucho calor humano. Y poder elevar cometas desde una lancha.

La Laguna de la Cocha

También fuimos a el Santuario de la Virgen de las Lajas, y las muestras de la devocion de sus fieles son palpables por toda parte. Los exvotos que forran las paredes que dan al santuario, la cantidad de gente, y cómo más que un paseo de domingo, para muchos es una peregrinación.

El Santuario de las Lajas

Si van a Nariño, disfruten la comida. La sazón, los platos, la diversidad de sabores es deliciosa y exótica. Incluso nos agasajaron con una comilona de cuy asado que estuvo bueniiiisima. Las fotos están en Altair, pero acá una muestra del alimento en “acción”.

Y bueno, no todo fue pasear: mucho rato lo pasamos en la Universidad de Nariño documentando a través de diferentes medios las ponencias respecto a las fiestas y carnavales, y pueden acceder a los archivos de video gracias a que Altair hizo una excelente labor de cobertura. Así que después de esta, creo que todos salimos un poco más conocedores respecto a de las fiestas de negros y blancos, las guaguas de pan, la simbología religiosa de muchas festividades y los diablitos.

IMG_0114

Más fotos las pueden ver por acá.

Hágalo Ud Misma.

Jueves, 27 de agosto de 2009

Mi mamá tuvo una época en la que cada vez que yo decía que no quería ayuda, decía lo siguiente, imitando mi voz de unos años antes:

“Yo pueo sola”

Remataba con reminicencias de cuando aprendí a hablar, y no me gustaba que me ayudaran a vestirme, ni a peinarme, ni a ir al baño, ni a NADA, y repetía esa frase, como un mantra, mientras insistía que yo era autosuficiente.

Puedo asegurar que sigue siendo así. De mi papá heredé la manía de hacer las cosas por él mismo. Que se dañaba la radio? No preocuparse, llegaba él con sus herramientas y abría las cosas, soldaba unas otras y zas. Había radio otra vez. Que se perdió una torre del ajedrez? No preocuparse: llegaba mi papá con un pedazo de madera, unas gubias y tallaba una pieza IGUAL a la que se había desaparecido. Que se despedazaba una pieza plástica? Llegaba mi papá con una aguja caliente y línea de pescar y cosía las piezas para devolverles su integridad. Ese blog de There, I Fixed It, resume la ideología de mi papá, aunque en mano de obra su nivel si es mucho más alto. Para qué pagarle a alguien para hacer algo que puedes hacer tu mismo? Claro, en otras cosas era de gustos caros: pagaba gente para que pintara la casa, y el carro siempre lo llevó al taller autorizado por la agencia de automóviles. Y compraba cosas de buena calidad que fueran a durar.

Mi hermano heredó el gusto por las cosas hechas a mano. Tiene un taller completo en la casa, con todas las herramientas habidas y por haber. Hizo con sus manos la cuna de mi sobrino (una cosa con partes móviles y todo) y una silla mecedora (el término es glider). Después hizo un mueble de bar de esos con luces y espejos y maderas de buena calidad.

Mi otro hermano como hobby trabaja en teatro haciendo escenarios y utilería. También disfruta del sonido de las herramientas zumbando y la satisfacción de hacer sus propios proyectos. Tiene piezas artísticas iluminadas en sus paredes, fuentes de cobre y zinc armadas por él, y es en definitiva experto armador de muebles de IKEA.

Yo he hecho muebles de madera, he hecho mi propia ropa, he hecho también utilería y vestuario para teatro, hago bufandas, gorritos, guantes y medias, hago reparaciones eléctricas sencillas, sé cocinar con o sin receta y de vez en cuando he aplicado estas cosas para hacer mi casa un poco más acogedora. Pero ahora no tengo máquina de coser, el taladro percutor está con mis papás en su pueblo y cada vez me veo recurriendo más a sopa instantánea que a las ganas de cocinar. Mi canal favorito era HGTV (Home and Garden Television) seguido de FOOD network. Ahora me conformo con los proyectos de dudoso gusto de Utilisima, pero disfruto de algunos programas de Gourmet y Casa Club TV.

Viendo el último post de Ana Vallejo, me acordé de la satisfacción de hacer las cosas uno mismo. Yo quiero tener una casa con herramientas. Quiero tener un super taller con herramientas para trabajar madera, una máquina de coser plana y una overlock, montones de tela y lanas y el tiempo para experimentar y crear y aventurarme a lo manualmente desconocido. A ensayar con la electrónica y los circuitos textiles. A hornear pan otra vez. A hacer granola. Sánduches de focaccia con berengena. Cosas de esas.

X partida doble

Lunes, 24 de agosto de 2009

Hoy una excompañera del colegio subió una foto a facebook, y me vi nuevamente como era a los 4 o 5 años. A mi lado sale mi dopplegänger, estamos vestidas igual, con la misma diadema amarilla que trata de contener unos rizos que mi mamá nunca supo manejar, y unas camisetas con vegetales pintados y los zapatos bubblegummers que adoré sobre todas las cosas. Entonces hablando con una amiga surgieron ciertas dudas que tienen que ver con esto de crecer junto a una persona que parece tu imagen de espejo. En nuestro caso somos mellizas (2 óvulos) y nuestro parecido es pura coincidencia, no genética.

1. ¿Cómo sabemos que no nos confundieron en algún momento de nuestras vidas y resulta que yo me debería llamar como ella y ella como yo?

Una vez le pregunté a mi mamá, y se quedó callada. Un silencio que se extendió por varios momentos. Al rato lentamente dijo que cuando salimos del hospital teníamos brazaletes con nuestros nombres y los usamos hasta q ya no nos quedaban, luego fueron unas pulseras de plata. Nos ponían aretes diferentes: mi hermana usaba aritos y yo topitos. Eventualmente aprendieron a reconocernos por otras cosas (yo tenía la cara más redonda q mi hermana, ella tenía un lunar en el cachete) Pero también nos cuidaban nanas, y a ciencia cierta no se podría saber. Tampoco me molesta no saber: me siento cómoda siendo yo y al no ser que me ponga a sacar impresiones de mis pies y compararlos con las que le sacan a uno de recién nacido, creo que no habría manera de saber. Y no, no planeo hacerlo tampoco.

2. ¿Quién es la mala?

Creo que depende de a quién le preguntes y respecto a qué. Mis amigos siempre me quisieron más a mi que a mi hermana, y vice-versa. Las dos tenemos mal genio, y las dos somos tercas como mulas. Creo que fuimos muy democráticas y equitativas en nuestra infancia, y nos turnamos. Es decir, apenas mis padres iban pensando que yo era la mala, cambiaba mi rol y me convertía en la hija ideal, mientras mi hermana se dedicaba a hacer estragos. Al tiempo intercambiábamos nuevamente. También hay q ver q la maldad es relativa. Dejemoslo en que yo soy la mala (para bailar).

3. ¿Alguna vez cambiamos de lugares?

No. Éramos demasiado egoístas y orgullosas para aceptar que nuestros compañeros no sabrían reconocernos. Y en serio, nuestros amigos sí nos reconocían. Tenían que a veces revisar si estaba el lunar, pero daban en el blanco. Además, eso de ir a clases a que te pregunten cosas que no te enseñaron como que no suena tan chévere. Y ni me quiero imaginar cómo hubiera ardido Troya si hubiera sacado malas notas en sus trabajos el día de intercambio.

4. ¿Alguna vez engañaron a los novios?

Esta me sorprende. El solo pensarlo me incomoda. Creo que el sólo hecho que una pareja sentimental pudiera ser engañada, sería suficiente para que demita del puesto. Además, si es la media naranja, ¿por qué querría compartirla? Sólo sucede en los libros y en las películas (y en los realities) . Y tal vez gemelos hombres lo harían. No sé, creo que la ética y moral masculina en esos casos es distinta… sobre todo porque resultan ser hombres casi todos los que hacen esta pregunta. Y no. ¬¬ Tampoco compartiríamos uno.

5. ¿Si una se golpea a la otra le duele?

Sólo si uno fue la causa y la otra se desquitó. Eso no sucede. El único día que mi hermana se hubiera beneficiado de mis habilidades de pitonisa (época previa al celular), fue el día que se le reventó el menisco de la pierna, mis papás estaban fuera de la ciudad y yo estaba en el cine con mi mejor amigo. A ella sola le tocó arrastrarse hasta el teléfono y tener llamar a la ambulancia repetidas veces porque creían que estaba bromeando. Yo llegué a la casa y me tocó leer la nota que ella estaba en el hospital :/. Mi héroe. Y no. No sentí nada. De hecho, en el momento disfruté mucho la película, pero ahora no podría acordarme de cuál fue.

6. ¿Cómo se siente ser melliza?

Lo mismo me pregunto: Sin punto de referencia, es difícil saberlo.

7. ¿Y no se hacen mucha falta?

Sí. Sobre todo porque después que compartes el útero materno y los primeros 18 años de vida, no compartir más los chistes personales, los chismes con la gente que ambas conocen y las mismas referencias pop es complicado. No hay nadie que lo entienda a uno como la melliza. Pero la distancia diluye eso, ahora tenemos nuevos amigos e intereses distintos y vidas separadas. Igual, cuando nos vemos, parece como q se conectaran los cerebros otra vez. E internet ayuda: vemos las mismas series, leemos casi q los mismos libros (cuando importan) y leemos casi q los mismos blogs. Siempre tengo con quién babear de los últimos inventos en MAKE: o reirme de los chistes de XKCD. Claro, cuando coincidimos en tiempo libre para chatear. Pero de fijo, si viviera nuevamente en el mismo país que ella, gastaría muchos minutos hablando con ella por celular :P

8. ¿Qué piensa tu hermana d X,Y o Z?

No sé. Para averiguar me tocaría hacer lo mismo que todo el mundo: preguntarle. Antes tal vez podría saber, pero la vida tiende a sorprenderlo a uno.

9. ¿Alguna vez pelearon por algún chico?

No. Tampoco por ninguna chica. Lo que nos gusta en nuestras parejas es MUUUUUUUY diferente. Claro que lo que buscamos debe ser lo mismo: alguien inteligente, independiente, con buen sentido del humor y un futuro brillante. Y que nos aguanten.

10. Quería tener un #10, pero no se me ocurre. ¿Alguien más tiene alguna pregunta?

#metiemblaelojo

Jueves, 20 de agosto de 2009

Creo que #metiemblaelojo es el tag más entretenido que me haya encontrado en twitter. Resume infinidad de males que lo aquejan a uno con la edad: eso que uno ya no digiere ciertos alimentos, que no te podés ir de fiesta, que trasnochas y tu cuerpo te pasa la factura, que el cansancio se acumula y uno comienza a quejarse por todo. Que la ciática, el lumbago, la gastritis, colitis, jaquecas, espasmos musculares, dolor en el pecho y articulaciones.

Lo más gracioso es que quienes usan el tag (que no son muchos, costarricenses y fue hace ya un rato) son de mi edad: ya entraditos en los veintes, en la supuesta flor de la juventud. Pero en la vida de ciudad la expectativa de vida es más corta o somos más debiluchos. La contaminación, las horas de trabajo, las presas (o tacos) en las autopistas y la falta de ejercicio (y exceso de cervezas) aumentan la incidencia de #metiemblaelojo.

He estado pasando una semana de esas, en q me gustaría publicar todo con el tag del ojo tembloroso. Pero recuerdo que ese mal está en la familia, el de llamar a los parientes y que lo único que uno tenga para contar sea justamente lo mal que le va a uno de salud (sobre todo cuando ninguno de los síntomas es remotamente mortal). Así que mejor lo limito acá al blog, donde entrar ya viene con advertencia de aguantarse mis neurosis.

Padezco migrañas. Para lidiar con las migrañas me han recetado una medicina con una lista interminable de posibles efectos secundarios. Me toca tomármelas hasta que pueda ver al neurólogo, y resulta que en la clínica donde me dieron la cita ya no hay neurólogo, así que se extiende el periodo de espera. Y estoy viendo como me ataca cada uno de esos efectos secundarios, aunque la dosis que consumo es mínima. Entonces sí, las migrañas son horribles, debilitantes y me dan ganas de sacarme los ojos con una cuchara, pero vale la pena bloquearlas para después sufrir de malestares estomacales, boca seca, mal genio, fatiga extrema, pérdida del apetito, aumento de peso, caries y reacciones cutáneas? Vale la pena quejarse de la boca seca y los ojos arenosos cuando existe la posibilidad que la jaqueca ceda? Y que sólo se pondrán peores los efectos secundarios antes de mejorar lo de las migrañas.

Entonces dejo acá la queja. Y seguiré tomando las medicinas y echándoles la culpa de todos mis males, pero confiando que me vayan a resolver aquel que me impide salir de casa, y suerte, se me aguantan el mal genio.

Elevación

Martes, 18 de agosto de 2009

No me acordaba de la creciente sensación de triunfo que acompaña el sencillo hecho de tener un pedazo de plástico amarrado a un hilo, y sentir que el viento te lo arrebata de las manos y lo lleva al cielo, tan alto que sientes que aún si tuvieras todo el hilo del mundo, podría seguir elevándose, sostenido ahí, inmóvil en el cielo.

cometas

Quedé encantada. Yo sé que hay magia en ciertos actos, cuando nos aproximamos a eventos que retan nuestra capacidad de creer en lo imposible. Cuando uno pone una semilla en la tierra y emergen plantas que crecen poco a poco, hasta que te das cuenta que es imposible que todo eso haya estado contenido en ese puntito llamado semilla.  El hechizo también es tangible cuando uno hace fuego sin usar fósforos, y te das cuenta que de el choque de dos rocas  o el roce de palitos o el brillo del sol a través de un vidrio tienen en su interior una chispa, una llama, la energía para incendiar todo un bosque, o cocinar tu cena.  Y creo que vicariamente, cuando uno se acerca a la experiencia de volar.

Entendí perfectamente por qué Leonardo daVinci se obsesionó con el vuelo. Porque con la cometa en la mano sientes que el viento y el cielo te llaman. Te jalan y te piden acompañarlos, y uno quisiera hacer ese momento, en el que la cometa es la extensión de tu brazo, eterno.

Pero se disfruta justamente por lo fugaz. Porque el viento que mantiene la cometa en el aire repentinamente puede cambiar de dirección o detenerse. De pronto, deja de soplar: entonces comienza a caer la cometa, y uno recoge el hilo lo más rápido que puede, esperando que tal vez con un poco más de tensión la cometa se anime a seguirse elevando.  La cometa se rebela, y de pronto arranca nuevamente hasta el infinito y el hilo se desliza fulgurante y se lleva la piel de los dedos y manos, castigándonos por limitar su libertad. Sigue el estira y afloje, el entregar un poco de hilo y recoger otro tanto, manteniendo el balance entre la cometa y el aire.  La cometa también es envidiosa, no resiste ver otra que esté más alta y más lejana porque entonces gira errática alrededor del hilo de su contrincante, enredándola y haciéndola más pesada, trayéndola abajo consigo.

Lástima que lloviera temprano, y que se nos hiciera corta la tarde de volar cometas.  Creo que mi cometa se resintió, porque la mía se suicidó en el regreso a casa, partiendo sus dos columnas de balso en un momento no determinado. Un final poco poético para un plástico que lo que quería era volar.

Literary Crush

Martes, 11 de agosto de 2009

Estoy enamorada de Neil Gaiman.

En mis sueños arranco a conquistarlo y a decirle que estoy 100% dispuesta a dejarlo todo por él y dedicarme a la casa, los hijos y al cuidado de sus abejas.  Y a dejarlo tranquilo para que escriba. Y que siga escribiendo. Y que siga leyendo lo que escribe. Y entonces sería yo la que aparecería junto a él en la foto del perfil de twitter. Después de todo, es brillante, gracioso e interesante.  Y para ser un autor de sci-fi/fantasía, es extremadamente atractivo.

No es la primera vez que me enamoro a través de lo que alguien escribe. Y ya ha sucedido que conozco a la persona detrás del escrito y me enamoro nuevamente. Cuando alguien escribe bien, es como una ventana a su cabeza, a sus sueños, fantasías, deseos y esperanzas. Todo eso que enriquecería las charlas de almohada, o una tarde de pereza tomando limonada mientras uno espera que refresque el ambiente cuando caiga la noche.

Afortunadamente para Neil, soy demasiado perezosa para ser una stalker. Lo sigo en twitter, pero no estoy pendiente de sus últimas actualizaciones, aunque sí, lo confieso, le he mandado @reply a algunas cosas que trina. También, afortunadamente para mi, no me ofendo porque no me preste atención. Después de todo,  recibir un trino del susodicho sería como que saliera a la calle y una zarza ardiente me hablara.

Mi romance unilateral comenzó con Neverwhere, un relato sobre un Londres subterráneo y paralelo que leí unicamente porque me enteré que el autor estaba permitiendo que la gente descargara y leyera el libro en .pdf por un mes sin costo. Lo leí y después repetí con un audiobook. Siguió Coraline en audio,  The Graveyard Book, después American Gods y Anansi Boys.  Siguió Stardust y ahora estoy con Smoke and Mirrors, una colección de relatos. Algunos leídos por él, otros por actores.  Cualquiera de esos títulos los recomiendo. Me encantaron.

Pero esa no es la confesión más grave. Hay una peor, vergonzosa, humillante y que podría traer sobre mi todo el repudio y oprobio de las masas.

De todo el contenido Gaimanesco que he disfrutado, lo único que he pagado es la entrada a ver Coraline en 3D.

Tengo mil excusas: que acá no se consigue, que no puedo pedir en línea porque no tengo tarjeta,  que tampoco estoy descargando para hacer copias y venderlas en los semáforos, que el amor floreció después de mi regreso de USA, así que allá ni se me ocurrió ir a buscarlo en las librerías.

Lo  que me sorprende es el sentimiento de culpa que estoy sintiendo por este asunto. Es decir, yo descargo series, películas, libros de audio todo el tiempo y en ningún caso me he sentido mal, ni forzada a comprar el producto. Después de todo, qué culpa tiene uno que lo que a uno le gusta acá no se venda, y haya que ser de los afortunados poseedores de una tarjeta de crédito para poder soñar en obtener los textos en su idioma original?  Pero con Gaiman siento que hay una deuda. Si él fuera estrella de rock, pues entonces más fácil sería ir a la tienda y comprar el CD. O esperar a que vengan e ir al concierto. Pero ¿con un autor?  Siento como si le hubiera robado plata a mi abuelita. Sobre todo porque lo que más me gustaría es tener sus libros en mi biblioteca.  Que queden ahí hasta que de leerlos y releerlos y estén a punto de desbaratarse. Y que sigan ahí aunque mantenga las tapas pegadas al lomo a punta de ligas elásticas.

Entonces, mientras consigo un alma caritativa que me pidaloslibrosporfavorqueyoselospago, ¿qué me queda por hacer? Porque les puedo recomendar a uds que lo lean… pero qué lograría con eso, si la opción que tendrían sería la misma mía: descargarlos, disfrutarlos y después gran remordimiento de conciencia. Excepto si… el contenido hubiera sido creado intencionalmente para que lo disfruten de gratis.

Entonces acá se los presento, una pequeña dosis para que también se enamoren de este autor. En esta serie de videos, Neil Gaiman hizo un tour para presentar su libro The Graveyard Book,  y en cada presentación, leyó un capítulo entero de su libro.  Este libro es maravilloso, yo también lo disfruté narrado por el autor, pero en MP3. El libro ganó la medalla  Newberry del 2009 y recientemente también se llevó el Hugo Award. Hagan click acá para ver los videos de las lecturas. Este que sigue es un trailer sobre el libro. Nos presenta a Nobody, y cómo fue criado por los habitantes de un cementerio.

También pueden leer en su página los primeros capítulos de sus novelas y cuentos completos, a ver si por ahí se enganchan.  La otra es que pasen por la página web del autor, donde bloguea, enlaza a su cuenta de twitter y tiene algunos juguetitos, como este oráculo que predice el futuro según sus escritos.

¿Cómo no amar a alguien que escribe así?

Verde te quiero verde

Miércoles, 5 de agosto de 2009

Todavía me encanta pasear por Medellín y Antioquia. Me gusta el paisaje, cómo se ve Medellín desde arriba, cuando uno va saliendo o entrando a la ciudad. No me deja de asombrar el hecho que las montañas sean verdes. Pasé los años formativos de mi vida rodeada de lotes baldíos color arena y montañas que le hacían juego, el verde de la vegetación no deja de parecerme algo como un milagro. Acá se quejan que no hay suficientes parques, que son puro cemento. Y acá yo considero parque cualquier separador con árboles. Para que se hagan una idea: esta foto fue tomada por un Enrique Salazar, y es practicamente la misma vista que yo tenía desde mi apartamento, nada más que yo vivía más hacia la izquierda.

Las Lagunas de La Molina

Las Lagunas de La Molina

Detalles: ven el parquecito? A ese tienen que echarle agua Todos los Santos Días para que esté verde. El lote vacío que se ve detrás de la hora? Ese es el terreno “sin intervenir”. La laguna es verde… porque está tan contaminada que no crece más que algas y unos peces medio mutantes. Las montañas atrás son peladas. Los pocos árboles han sido plantados. Como nota capciosa, cuando había atentados terroristas en la ciudad, uno podía pararse en la terraza y mirar el hongo de la explosión elevarse sobre la ciudad al fondo a la izquierda. Muchas veces después de esos atentados, había muertos entre los militares, y esos arbolitos que se ven sobre el cerro en el centro de la foto están en el cementerio militar. Desde mi casa se escuchaba el redoble de tambores y los cañonazos en honor de los caídos.

Yo todos los días me fijo en los cerros tutelares de Medellín. Me encanta, aunque a algunos les ofenda, cómo los edificios se encaraman en las lomas y se mezclan con el verde. Me gusta todavía más ver que queda mucho verde todavía. Que de una acera puede crecer una planta, y que debajo de un puente o en el muro de una casa vieja puede prender una semilla y crecer un árbol, enganchado en las juntas. Me gusta ir por la carretera y ver Medellín desde arriba. un valle serpenteante donde el verde aparece a pesar del crecimiento de la ciudad. Que las canalizaciones son bordeadas de (aunque sea) 10 metros de vegetación. Cosas que acá muchos toman por sentado, pero quienes nos criamos en el desierto, se nos parecen mucho al Edén.

Comenzar de cero.

Lunes, 27 de julio de 2009

Un muchacho que decidió ver si alguien podía pasar de no tener casa ni trabajo a tener un apartamento (arrendado) un carro y un empleo estable en un año. Se graduó de la universidad, pero en su nueva vida no podía aprovechar ni mencionar sus estudios. Tendría que trabajar en un empleo de cuello azul.  La película esta de Into the Wild del muchacho que decide vivir fuera del sistema y se va a Alaska, donde come hierbitas y subsiste solo, abandonando a su familia. La de un señor quien vive en una cueva, y no utiliza dinero… y no porque no pueda sino porque ha decidido que no quiere. Mi amigo Gaurav que el año pasado decidió que viviría consumiendo lo menos posible: los productos básicos, pero que no compraría ni música, ni videos, ni libros, ni vino, ni comería por fuera de la casa alimentos preparados. La decisión no la tomó por estar en recesión, más bien él estaba en el negocio de crearle necesidades a la gente (mercadeo) y ganaba más dinero del que podía gastar. Fue porque creía que era posible, y que aprendería mucho sobre él mismo y sobre la mayoría de la población mundial quienes no pueden comprar y gastar al antojo. Las cientos de personas que han perdido el empleo en los últimos meses y les ha tocado inspirarse y buscar como rebuscarse para subsistir ellos y mantener la familia: y lo han logrado muchos también.

Hoy por hoy tengo una vida soñada. Trabajo en algo que me encanta, doy clases y me gusta un montón darlas. Vivo sola y me alcanza el dinero para cubrir mis necesidades básicas, algunos lujos y gracias a fortuna viajo mucho,  y sorprendentemente la mayoría no salen de mi bolsillo. Tengo por primera vez mis propias cosas: Cama, nevera, cocina, muebles. Pero el problema con vivir la vida ideal es qué hacer cuando esa vida ya no es posible. Qué sucede si uno pierde el empleo. Cuando por algún motivo cambian las reglas del juego. Hasta hace unos días, era una angustia constante. ¿Qué haría? Mi vida como la conozco se acabaría.

Como Edward Norton antes que se incendie su apartamento en Fight Club, me toca recordar que NO soy el trabajo, ni la gente con la que salgo, ni los restaurantes donde como, ni la ropa que uso, ni los libros que tiengo, ni el apartamento en el que vivo. Que el día de mañana puedo terminar sin nada, pero tengo la capacidad de comenzar de cero nuevamente, y la actitud para tomarlo como una aventura. Me da miedo, pero por lo menos no es ese miedo incapacitante.

Que lo más valioso lo llevo dentro de mi. Está en las experiencias de vida, en el conocimiento, en los libros que he leído, las películas vistas, los sentimientos, los lugares que he conocido, la gente con la que he conversado. Que así como arranqué mi vida de raíz hace 2 años para venirme a Colombia, lo puedo volver a hacer, aunque las circunstancias no sean planeadas. Puedo lanzarme a vivir otras experiencias en otros pueblos, otros países. No tengo graves ataduras. No tengo que mantener a nadie excepto a mi misma.

No es que quiera hacerlo. Estoy feliz donde estoy en este momento y con la gente con la que estoy. Por ahora estoy tranquila, y si decido seguir mi camino por el mundo espero que sea con cierta estabilidad económica. Pero por lo menos vivo con más paz, porque sé que si me toca, puedo comenzar de cero yo también.

Al final de cuentas, como me dijo mi hermana ayer, uno no yace en el lecho de muerte pensando: “debería haber trabajado más”. Que la vida es una gran aventura, y tal vez el secreto es verla y vivirla como tal.

Ser Un-cool

Miércoles, 22 de julio de 2009

Pasé una infancia tratando de ser aceptada. Es parte de crecer. Y no me enorgullezco pero pasé una etapa en la que no era suficiente tener amigos interesantes q lo quisieran a uno: uno tenía que tener los amigos correctos que aumentaran el status.

Eventualmente logré ser la amiga de temporada de muchas de esas niñas cool y entendí que tenían tantas o más inseguridades que yo, sobre todo porque había tanta gente pendiente de lo que hacían o no hacían. Que ellas, quienes establecían esa necesidad de tener que cambiar de amigas como se cambia de ropa según la nueva tendencia de la temporada, eran víctimas de su propio invento. Ellas tenían que andar con las otras chicas populares aunque no se cayeran bien: porque así estaba establecido. Y cuando alguna de ellas establecía que no era bien visto andar conmigo… pues me tocaba salir de circulación como amiga de temporada. Y siempre dolía ese rechazo, pero había que seguir los designios del “cool crowd”: no andar con parias sociales (comme moi).  Ya a los 13, tenía mis amigas para almorzar, pero de vez en cuando me quedaba almorzando con otra gente: con los del club de ciencias, con los chicos de la clase de arte, me metía en la biblioteca y me encontraba con los chicos que también pasaban sus almuerzos allá. Nunca sentí que “pertenecía” a un grupo, tal vez andaba de paracaidista a ver si podía pasar de un ambiente a otro.

Una vez,  el consejero del colegio se acercó a preguntarme (estando yo en 7mo) que si había pensado en las materias que matricularía el próximo semestre (uno en el colegio se diseñaba el programa según los intereses). Yo le conté que no estaría el siguiente semestre porque me mudaría de país. Me preguntó que cómo me sentía con eso, y yo le contesté que ¿honestamente? Genial. Estaba cansada de sentirme como un “outsider”, tenía ganas de arrancar en un nuevo colegio, con nueva gente. Me preguntó que si no extrañaría a mis amigos del colegio. Le dije que en el colegio no tenía realmente amigos, pero que extrañaría a mis amigas del barrio. El me miró sorprendido y me preguntó que cómo así, que él consideraba que a mi me iba muy bien, que era popular. Yo creo que me reí un poco en su cara, por la noción de popularidad, pero él contestó que siempre que pasaba por los pasillos, me veía almorzando con gente diferente, chicos y chicas, muchos de ellos de otros años. Pensé entonces que era una de esas cosas q dicen los consejeros para hacer sentir mejor a los estudiantes con bajo autoestima, así que inventé cualquier excusa y me fui por ahí.

Fue hasta mucho después que entendí lo que tal vez me quiso decir:  él estaba viendo las dinámicas de estudiantes según la mirada adulta, cuando a decir verdad, en la adolescencia lo que más importa es pertenecer a un grupo definido, a un clan. Entendí entonces las caras extrañadas de mis compañeras cuando me veían sentada almorzando y conversando con algún chico de 8vo o 9no. Éramos compañeros de clase de dibujo y algo estábamos conversando de alguna bobada. Después no faltaban las preguntas de “es tu enamorado?”. Yo era tan poco cool que no me daba por enterada de las jerarquías de los otros años, no sabía si eran cool o no, si eran amigos kosher para los estándares de popularidad, pero más importante, todavía no había descubierto a los chicos como interés sentimental, creo que por eso me resultaba fácil hablarles, jamás se me cruzaba por la mente algún episodio romántico ni nada por el estilo. También en mi ignorancia había descubierto por pura casualidad cómo hace uno para conocer gente con la que se podría llevar bien. Sencillamente, cuando llegaba la época de matricular las clases, sucedía que todos se reunían en los grupitos de amigos y yo quedaba ahí suelta, sin tener con quién debatir cuál electiva matricular. Entonces para salir más rápido del asunto y de la clase, miraba las opciones y matriculaba la clase que me gustaba más. Así, si iba a estar sola, por lo menos me divertiría. Y resultaba que en la clase conocía a otra gente que había matriculado la clase porque le gustaba, y teníamos de qué hablar, y conversábamos y de vez en cuando nos veíamos para almorzar.

Ahora, muuuuchos años después de eso, he pasado por épocas clánicas, donde la identidad del grupo casi que me identificaba más que la propia, y pasábamos todo el día casi q pegados de la cadera, incluso nos reuníamos a aburrirnos juntos, cuando no había nada que hacer. También he pasado épocas de soledad, cuando me mudé a Monteverde y no conocía a nadie ni tenía con quién salir. Ahí aprendí a almorzar y cenar sola en restaurantes, también fui a bares sola (y regresaba a las 3am después de tomar mucha cerveza y hablar únicamente, y muy poquito, con el bartender) escuchando en mi discman y cantando bajito “How Soon is Now” de The Smiths mientras caminaba de regreso a mi casa.

¿Y ahora? Pues sigo siendo dolorosamente “un-cool”, sólo que ahora es un poco más socialmente aceptado, o he buscado círculos de conocidos donde mi ñoñez extrema no sobresalga demasiado. Mis amigos los he hecho gracias a internet, y me he dado cuenta que quienes se burlan de esto, son los que han tenido una vida siempre en el mismo barrio, o en la misma ciudad. Los que no han tenido que comenzar de cero haciendo amigos en un lugar en el que uno además de ser nuevo, no entiende la idiosincracia. Me ha dejado de importar el estigma que esto traiga. A veces leo por ahí que la gente que tiene muchos amigos “virtuales” no los tiene en la vida 3d, y pues yo miro a mi alrededor y a quienes considero amigos de internet también los integro en mi vida análoga. No puedo separar el uno del otro.  Igual, a veces siento como un rebote de esas épocas de infancia cuando alguien declaraba que andar conmigo era haram, y noto que hay quienes nunca superaron esa etapa de tratar de definir con quién se puede o no se puede andar.Y pa que, pero uno se hace el fuerte, y a veces uno logra ignorarlo y otras veces las espinas pasan la coraza.

Entonces caigo en cuenta que a nadie que me importe le importan esas cosas. Y que la vida sigue igual.

RSS