Clases de Manejo

Sábado, 3 de abril de 2010

Finalmente. Después de casi 29 años como peatona, hoy me inscribí al curso de manejo.

No me gustan mucho los carros. A los 18 años, a pesar de tener un automóvil a mi entera disposición en la casa, tomé la decisión (o mi bolsillo lo tomó) de no hacer curso de manejo. Muchos motivos tuve en ese momento para que no me hiciera falta manejar. Pasaba de lunes a sábado en la universidad todo el día y vivía a 4 minutos de la facultad. No tenía trabajo fijo que me sirviera para costear el mantenimiento de un carro y los gastos fijos o incidentales como gasolina, parqueo, marchamo, posibles reparaciones en caso de accidente, seguro. Ya que compartía el mismo círculo social de mi hermana (que sí manejaba) tenía transporte ida y vuelta a las cosas a los que valía la pena ir. Si no iba mi hermana, era porque iban otros amigos y muchos de ellos manejaban también. Cuando trabajaba, iba en transporte público. Cuando salía de fiesta, mejor pagar taxi y poder tomar que pagar parqueo y tener que esar de chofer designado (o resignado como dicen por ahí).

Acá en Medellín un carro no me ha sido necesario. El transporte público acá es muy bueno, los paseos los he hecho de manera más económica en bus: no hay que pagar peajes, ni tanquear el carro. Voy a cualquier parte en metro o en bus. Los taxis tampoco son muy caros en comparación con otros lugares, entonces entre bus, metro o caminando llega a donde necesito estar.

Ha habido momentos en los que he pensado que saber manejar hubiera sido muy útil. Cuando salgo de paseo por carretera y sólo una persona sabe manejar: en caso de accidente o que el chofer se encuentre indispuesto, estaría uno jodido. Cuando estoy en una fiesta en un lugar apartado y la persona que me va a llevar a casa tiene una diferente idea sobre cuánto puede tomar antes de manejar y yo estoy completamente sobria. Cuando en Costa Rica, mi hermana está en el trabajo, yo tengo que estar en otra parte de la ciudad y el carro está estacionado en la casa. Cuando voy en bus para alguna parte, me toca pagar varios buses y caminar varias cuadras entre cada una de las paradas… y está lloviendo.

Para mi ya llegó la hora de aprender a manejar. No porque vaya a comprar carro, no porque me guste mucho la idea, sino porque así como saber nadar y cocinar (algunos dirían también que bailar), saber manejar es algo que ya era hora de marcar en la lista.

El lunes comienza mi primera clase práctica. Deséenme suerte.

Yo <3 Audiolibros

Viernes, 2 de abril de 2010

Ya en el pasado he mencionado que no siempre leo libros, sino que los escucho.

No sé por qué siento que esto es como una sucia confesión, que me mirarán con desprecio y de una vez entro a la defensiva, a justificar por qué escuchar y leer un libro tienen el mismo valor de entretenimiento. Pero sí. Desde hace varios meses me he dedicado a escuchar novelas a través de mi reproductor MP3 que he de confesar: lo conseguí específicamente porque era bueno para audiolibros.

Antes los audiolibros eran unas versiones resumidas de las obras literarias, como una manera de “escaparse” de la lectura. Yo aclaro: me gusta escuchar obras completas, “unabridged”. Sin cortes, completas. No me gusta que alguien más decida por mí qué era lo relevante de la lectura y qué no.

¿Qué es lo que me gusta de los audiolibros?

1. Puedo hacer multitasking con mucha facilidad: leer y cocinar es casi que imposible, o se te quema algo o se te ensucia el libro. El audiolibro no me incomoda mientras cocino, hago oficio, limpio el cuarto, me organizo para dormir.
2. No interrumpe mi rutina de sueño. Cuando leo antes de dormir, si está muy bueno el libro puedo quedarme despierta por horas y horas pasando páginas, la lámpara me desvela un poco también. Con el audiolibro puedo ponerlo en “sleep” unos 20 minutos. Si es una parte lenta de la historia, me duermo durante ese tiempo, pero si está entretenido, puedo volver a activar el timer unas 3 o 4 veces, pero el máximo que me quedo despierta después de ir a dormir es 1.5 horas. Igual es tiempo de descanso, puesto que estoy acostada, con los ojos cerrados, con la luz apagada y relajada.
3. Me permite disfrutar más de los viajes. Yo me mareo bastante en los viajes, así que leer me era imposible. Ahora igual puedo avanzar en la historia, pero no afecta mi salud, además me permite bloquear la horrible música que acostumbran poner en los buses interdepartamentales.
4. Ya no le temo al insomnio. Usualmente la angustia de no poder dormir aumenta esa misma imposibilidad. Entonces con el audiolibro le quito tensión al asunto. Yo me acuesto, escucho mi cuento… sea cual sea el resultado, salgo ganando. Si me relajo, me duermo. Si no me duermo, escucho más libro.
5. No ocupan espacio. Ahora que ando en plan mudanza, la idea de recolectar más libros me aterra. Tengo que dejar muchos de mis libros. Esto me ayuda a desapegarme, escucho el audiolibro y disfruto la historia, y queda guardado el archivo digital que no ocupa espacio.
6. Rinden. Es frustrante tener un libro un día, y al día siguiente ya lo terminé de leer. La relación entre el costo y las horas de entretenimientos que proveen los audiolibros es mucho más satisfactoria.

Tampoco son perfectos, estas son las cosas q no me gustan:

1. Tardo más tiempo escuchando un libro que leyéndolo. Yo soy muy veloz para leer texto, pero para un audiolibro tengo que ir al ritmo de otra persona, el lector. Entonces ni manera de devorarme un libro de tapa a tapa en un día como era usual. A veces me hace falta, ¡quiero llegar al final YA! Y no hay manera de apresurar la cosa.
2. Pérdida de detalles. A veces los libros que leo vienen con mapas. O los nombres de los personajes son parecidos. O se escriben raro los lugares. Entonces es más difícil para mi guardar memoria de lugares, distancias, y otros elementos relevantes porque sólo tengo el audio para guiarme.
3. Los otros sentidos Observar la portada, mirar los dibujos a veces es malo (hay portadas completamente inaportantes) pero hay otras que son chéveres. Hay libros con ilustraciones al principio de cada capítulo (por ejemplo Harry Potter) que uno se las pierde. Tampoco puedo sostener el libro con las manos. No hay posibilidad de ver notas al pie, de ver diferencias en los textos.
4. Hay lectores inmamables. En este caso, un libro puede ser bueno, pero si la persona a quien contrataron para leer el texto tiene una voz aburridora, cansona, o hace malas las voces de los personajes, no habrá manera de lograrlo con el libro.
5. Retomar donde quedé es complicado. Tenemos más formas de ubicarnos con la vista al pasar páginas por si perdimos donde estamos. Con el audiolibro, al no ser q nos acordemos en qué minuto íbamos, nos toca retroceder y guiarnos por el audio únicamente.

Mi intención no es convencer a los que no les gustan los audiolibros por X o Y motivos. Es como de esas cosas que te encantan o las odias y ya. Pero para los que nunca han ensayado, pues les recomiendo que le den una oportunidad a los audiolibros. Comiencen tal vez con cuentos si no se animan a algo más largo. Mauricio Duque Arrubla hace unas Lecturas de Tabaquería en las que lee cuentos, artículos y capítulos de novelas. O busquen en google “Audiolibros gratis”. O no.

Rio Claro: Inolvidable Plan BBB por excelencia

Martes, 30 de marzo de 2010

¿Qué me dirían si les contara que por aprox. 60 USD (120 mil pesos) pasé 3 días de río, kayak, espeleología y camping? ¿Y que eso incluía el transporte de ida, regreso y comida?

Así fue el viaje al Refugio de Río Claro, un paseo hyper mega super duper recomendadísimo. Sigan leyendo y les contaré cómo hacer este viaje Bueno, Bonito y Barato.

Río Claro

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Foro: Propiedad Intelectual y Licencias Libres, de la creación individual a la creación colectiva

Miércoles, 24 de marzo de 2010

Los viejos amigos de ALTAIR en la Universidad de Antioquia me invitaron a participar en un foro sobre la propiedad intelectual y licencias libres, junto a un par de eminencias en el derecho Azael Carvajal y Carlos Felipe Londoño, quienes hablaran desde el derecho sobre la situación actual de la propiedad intelectual. Mi parte era contar sobre Creative Commons y cómo estas licencias liberan también la creatividad. Sigan leyendo para leer las notas que tomé durante la conferencia, sentada allá en la mesa. (Las notas de mi intervención sí las agregué a posteriori).

Ahí sentada en la mesa de los panelistas

Ahí sentada en la mesa de los panelistas -foto por @vero_cs

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Cambios de planes

Domingo, 21 de marzo de 2010

Desde hacía meses estaba emocionada con la idea de ir en este puente a Río Claro. A explorar las cavernas de los guácharos, a tirarme por el río en neumático, a caminar por el bosque, a acampar, a nadar en el río. Pero un pronóstico del tiempo que advertía de lluvias este fin de semana dañó el paseo.

Sé que no hay con quién sentir rabia, pero cada vez q miro por la ventana y veo que no cae UNA SOLA GOTA DE AGUA me da rabia. Rabia con los pronósticos que nunca aciertan. Rabia con creerle a los pronósticos del tiempo. Rabia con haber temido que la lluvia sería más de lo que podríamos aguantar. Rabia de no tener las bolas de decir “con o sin lluvia, VAMOS”.

Así que nos vinimos para el pueblo de mis papás a pasar el fin de semana, y se ha disfrutado. Comer comida casera, conversar con mamá y papá, salir a caminar y explorar los caminos veredales, el clima que ha estado ideal: ni frío ni caliente. Y ahora iremos a unos lagos a pescar y almorzar con trucha.

Espero que pronto pueda ir a Río Claro, aunque cada día que pase lo hará más difícil. Debe ser un fin de semana largo para aprovechar el viaje, pero ya casi estamos en temporada de lluvia que dificultará cualquier paseo, sobre todo a ese lugar en el que una lluvia de 2 horas cancela todas las actividades en el río, puesto que aumenta la peligrosidad de las actividades.

A veces ciertas decisiones están fuera de las manos, y otras quedan en manos de la naturaleza. Espero que la próxima semana sí pueda ir a Río Claro. Que no me deje espantar por amenazas inciertas de lluvia.

Pi Day

Miércoles, 17 de marzo de 2010

El domingo pasado 14 de marzo en inglés se escribe como 3-14, o pi. Es un día ñoño para celebrar, pero muchas veces no necesitamos excusa, y el club d cocina se reunión nuevamente. Esta vez con un plato menos que la reunión pasada. Decidimos hacer un pie de chocolate, pedir pizza y tomar cocteles.

La receta fue de Allrecipes “Chocolate Cream Pie” . Cocinarlo fue fácil y como es usual, no requería horno. WIN.

Pi Day Chocolate Cream Pie

Como el molde que tenemos es pequeñito, nos sobró masita de galletas y relleno. Así que aprovechamos mis moldes para cupcakes e hicimos mini pies.

Al llegar al apartamento vimos los últimos momentos de cuando los bomberos apagaban el incendio de un lote frente a la casa. Lo más bonito fue ver que quien empuñaba la manguera era una chica :D Al salir de la casa ya habíamos visto que se estaba quemando, pero teníamos que ir por los amigos al supermercado cercano para comprar algunos de los ingredientes, así que nos perdimos de toda la apagada. Pero le tomé un par de videitos al momento del fuego mientras el portero llamaba a los bomberos que llegaron un par d minutos después. Lo que más me sorprendió fue el sonido del fuego.

Después tomamos unos roncitos con coca-cola, hicimos el pie, nos fuimos a meter a la PI-scina y cuando se escondió el sol regresamos a pedir la PI-zza y comer pie. Estuvimos pendientes por twitter y la web de los resultados de las elecciones (congreso, senado y otros). Y ya. Eso fue.

Cocinando Ando

Lunes, 22 de febrero de 2010

Con unos amigos hemos estado haciendo tardes culinarias. La semana anterior hicimos 3 platos: Sopa de cebolla francesa, ratatouille y pie de fresa. Esta semana decidimos sólo 2: ceviche estilo peruano y picarones.

El primer problema fue no encontrar camote (batata) en ninguna parte. A pesar de la riqueza agronómica de Colombia, la gente come las mismas 5 cosas porque parece ser lo único que venden en el mercado. Así que después de una ida fallida a la minorista, tuvimos que mirar cómo modificábamos ambas recetas, ya que para las dos se requería camote.

Conseguir buen pescado en una ciudad alejada de la costa es una odisea. Nos dijeron que en la minorista se conseguía de todo, así que fuimos en busca del pescado más fresco posible. Me hubiera conformado con una tilapia, aunque el pescado de mar es el ideal. Sin embargo, regresamos con las manos vacías: hacía un calor de los once mil demonios, y apenas en algunas mesas se veían los últimos rastros de cubos de hielo entre montañas de tilapias y bagres babosos. Que ajco.

Terminé comprando corvina congelada y empacada al vacío en una de esas cadenas de supermercados caras. Valió la pena.

La receta del ceviche es sencilla: corvina, cebolla morada, limón, sal, ajos, un poco de pimentón o rocoto si es más valiente con el picante , y cilantro. La cebolla se corta en plumas y se remoja en agua con sal para que se amanse. La corvina se corta en cubos, se sumerge en el jugo fresco de los limones más ácidos que encuentre, con los demás vegetales picados finamente y se mete en la refri a marinar. 30 minutos después se sirve. El ceviche peruano se acompaña de un pedazo de camote y una rodaja de chóclo o maíz que sirven para cortar el picante. Este era un ceviche para novatos, así que el pique cada quién le echó al gusto, y para acompañar hicimos patacones. Cocina fusión podríamos llamarlo.

De postre unos picarones. Son como unas donas fritas con miel de panela (tapa dulce) aromatizada. Los picarones son una de las razones por las que iba a misa durante mi infancia: a la salida pasábamos a comer anticuchos y picarones. Cuando dejaron de hacer, dejé de ir a misa. No comía desde hacía más de 15 años, así que me puse a la tarea de hacerlos en casa. Resultaron más fáciles de lo que pensé, y sabían exactamente como me acordaba.

Las recetas que se encuentran por ahí requieren camote además de zapallo, y además una “cuchara para picarones”. Yo me acordé de las señoras picaroneras y cómo no necesitaban cucharas de ningún tipo: nada más armadas de sus manos y un par de palitos hacían esas delicias. Entonces buscamos una receta base y modificamos: duplicamos la cantidad de zapallo (ahuyama) y buscamos una textura buena: mezclar hasta que la masa no se pega a las manos cuando uno las humedece en agua con sal. Tapar y dejar duplicar tamaño. Después calentar aceite, formar aros con la masa y poner a hervir. El hueco en el centro es vital: a través del huequito es que uno pasa el palito para sacar los picarones del aceite. Servir inmediatamente con la miel. La miel por su parte no requiere mucha atención. Una cáscara de naranja, clavos, canela y una panela o tapa de dulce en 4 tazas de agua. No sabíamos que era “pimienta de chapa” así que la omitimos. Dejar hervir y reducir hasta formar un jarabe. A nosotros se nos pasó del punto y ya estaba para hacer caramelo, así que agregamos un poco más de agua.

Mis disculpas porque la serie de fotos que no reflejan todos los pasos, pero eso de cocinar y tomar fotos al tiempo es como complicado.

Provecho.

¡Gracias a Manuel, Vero y Joan por ceder a mis antojos y experimentos culinarios!

Faivel va al Oeste

Martes, 16 de febrero de 2010

Nada más para contarles que el ratoncito ya fue liberado.

Hoy El Flaco lo encontró en el balde, y rápidamente buscó con qué taparlo. Encontró un cojín. Como le pareció insuficiente, le puso otro cojín encima. Y una báscula. Yo seguía durmiendo. Después del almuerzo nos tocó definir qué hacer con Jorgito. ¿Cómo sacarlo de la casa? ¿Dónde lo iríamos a soltar? Definimos que la canalización a unas 7 cuadras de la casa sería suficientemente lejos para un animalito de su tamaño, sobre todo porque de camino hay un centenar de casas más cercanas y apetitosas. Así que quitamos rápidamente la báscula y los dos cojines, y tapamos el balde con una bolsa. Le dimos vuelta al balde, cayó el ratoncito a la bolsa y quitamos la bolsa. TADA!

Su nuevo hogar

Su nuevo hogar

Luego un huequito a la bolsa para q no se asfixiara el roedor y a la caja d zapatos. Caminamos y lo soltamos, pero el tontillo se dio un paseo por el puento y la acera antes de regresar al lugar que habíamos escogido como el propicio: lleno de matas, pasto y una quebrada. Se escondió entre unas briznas de hierba y ahí lo dejamos.

jorgito el enmantequillado se esconde

jorgito el enmantequillado se esconde

No sabemos si Jorgito dejó descendencia, familia o dependientes, así que la trampa sigue activada y preparada. Pero ya nos aprendimos la rutina, y dentro de pocos días, tampoco será ya mi problema.

Medea Vs. el Ratón

Miércoles, 10 de febrero de 2010

Les cuento que sigue vivo. Sigue merodeando por ahí. Sigo tratando de atraparlo.

Ayer descubrí por qué parecía q la trampa no funcionaba: efectivamente, sí daba buenos resultados, pero el ratón era capaz de salirse del balde. Anoche escuché la lata y golpes en el balde, así que me asomé y ahí estaba, atrapado, el ratoncito. Hice la danza de la victoria y me sentí un poco como Tom Hanks en esa película del náufrago cuando logra domar el fuego. Tomé una foto, vine a twitearlo mientras pensaba en si debería salir a las 2 am a tirarlo a la calle, si volvería a entrar, si se escaparía, si lo lanzaba por la ventana. Entonces alguien mencionó que los ratones saltaban, q cuidado se escapaba. Corrí al balde y dicho y hecho: el ratoncito ya no estaba.

El ratón en la trampa :D :D  on Twitpic

Busqué nuevamente en internet y vi instrucciones respecto a poner vaselina o aceite en el interior del balde, para evitar que pueda salirse. Sin embargo también leí que los ratones son muy inteligentes, y aprenden. Entonces probablemente ya ni siquiera caiga en la misma trampa.

La solución que dan en las páginas web es: 1. ponerle agua al balde para q el ratón se ahogue. 2. tener un balde muy alto para q el ratón no sea capaz de saltar fuera de él. 3. usar trampas de jaula que se cierre después de atrapar al animal.

Ya le puse la ratonera otra vez, pero el ratoncito ya sabe sacar el cebo sin disparar la trampa. El balde lo aceité con PAM sabor mantequilla y está a la espera que el ratón nuevamente intente llevarse la mantequillita de maní. Igual no sé que hacer. Los ratones transmiten enfermedades y ya no lo quiero en mi casa. Me da miedo salir y tropezar con él en la noche, me da cosa que salte y se suba a mi cama, estoy aburrida de lavar todos los platos antes y después de comer de ellos.

Tampoco quiero una nueva mascota, sobre todo si no está desparasitado, despulgado etc etc. No me gustan las trampas de pegamento desde que supe que los ratones quedan pegados y tratan de despegarse mordiendo a través de las patitas que tienen pegadas :´(.

Tengo hasta el 28 en este apartamento. Nada más espero que al mudarme sólo sea yo la que se vaya y no se vaya de polizonte el ratón.

Lavando ropa

Sábado, 6 de febrero de 2010

De las cosas sorpendentes de vivir en Medellín, es la posibilidad de no tener una lavadora, y aún así poder lavar en casa con toda la comodidad del caso.  Acá la historia.

Lavando Ropa on PhotoPeach

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