Viajes

La patria la llevamos en el paladar

Jueves, 2 de mayo de 2013

Este artículo fue publicado por primera vez en inglés el 29 de abril de 2013 en Future Challenges con el título Imigrantes económicos: conservando la cultura a través de la comida. Acá la traducción al español.

¿Como imigrantes económicos, dónde encontramos nuestra identidad cultural? Las respuestas probablemente son tan diferentes como cada uno de los imigrantes que llegan a un nuevo país. Así que decidí preguntarle a algunos de mis amigos latinoamericanos que también han migrado sobre los lazos que los conectan con la cultura de su hogar.

En general pareciera que los lazos culturales se encuentran primero en las personas y segundo en la comida. Que en la medida de lo posible hacemos pequeños sacrificios para obtener los objetos que nos ayudan a conectarnos con nuestro pasado, ya sea comprando ingredientes para cocinar una comida tradicional, pidiéndole a familia y amigos que nos envíen paquetes con comida que extrañamos o descubriendo en la ciudad cuál es la zona popular de imigrantes o sus restaurantes. En general, esta conexión cultural también trabaja en doble vía: una vez que salimos de nuestra tierra cambiamos, y la clave de la felicidad es aceptar esta nueva cultura híbrida.

Box of Traditional Costa Rican food items
En Londres, Diana recibe un paquete de su mamá en Costa Rica. Foto de Diana Trimiño, usada con su permiso.

 

Laura Vidal, quien vive en Francia me contó de un fenómeno extraño: ¡la nostalgia de comida se puede dar aún con platillos que ni siquiera nos gustan! Hay sabores que le recuerdan a Venezuela, a su cultura de origen e infancia y traen recuerdos del calor del hogar, incluso cuando esos sabores no le gustan. Yo he tenido la misma experiencia, cuando me encuentro dispuesta a pagar por un paquete de galletas, aunque de niña las detestara porque eran unas pastas asquerosas que nunca quería comer. Es como si  a través de la distancia, después de años, el valor de los recuerdos de las fiestas de cumpleaños y loncheras le gana a cualquier cuestión de gusto.

Para Katherine Cerdas, quien se mudó de Costa Rica a España, la cultura es algo que llevamos por dentro, algo que cargamos con nosotros como mezcla de  aprendizajes y costumbres. Entonces, cuando llegó la nostalgia, decidió aprender a cocinar en España, para poder cocinar platillos tradicionales costarricenses.

Katherine y yo tropezamos con el mismo reto: encontrar los ingredientes adecuados. Gracias a la globalización, ya hay algunos productos disponibles a través de fronteras, y ella ha sido capaz de encontrar tamales para diciembre hechos por una familia en Madrid, o enviados desde Alemania por correo. Es difícil encontrar los ingredientes regionales y étnicos para muchos platillos, como las hojas de plátano para los tamales, sobre todo si la comunidad imigrante de ese lugar no es particularmente numerosa.

En mi barrio puedo encontrar muchos productos centroamericanos así como peruanos, pero no puedo ir de compras con una receta específica en la mente, tengo que más bien ir a ver que encuentro y trabajar según esos parámetros. Hay supermercados más grandes dirigidos a la comunidad latinoamericana, pero ya que no vivo cerca ni tengo automóvil, no puedo llegar a ellos con facilidad. Internet me brinda la oportunidad de comprar algunos artículos, pero podría terminar pagando 10 veces lo que pagaría en casa por el mismo producto. Con un presupuesto es difícil justificar el gasto. Entonces aprendo a vivir sin eso, o cocino algo similar con ingredientes que sí se consiguen, haciendo mi propia versión de comida fusión colombiana. Aunque por más que pueda prepararme un perro caliente con huevos de codorniz, ensalada de repollo, ripio de papa, salsa de piña y queso encima, comerlo en casa no es lo mismo que parar en un carrito al lado de la calle, sentarse en la acera a comerlo y ver gente pasar.

Una de mis amigas desde kindergarten que ahora vive en USA descubrió esto también – que no es la comida en sí la que logra la conexión cultural, sino la gente alrededor de la mesa, el aspecto social de la comida. En Perú, los almuerzos familiares son importantes y algunos platos sólo se comparten como parte de una ocasión especial: entonces aunque haya restaurantes peruanos alrededor de la ciudad, no está la conexión con la familia y el sabor no es el mismo. Incluso los mismos ingredientes saben diferente cuando se consiguen en un lugar diferente.

La comida también se convierte en un lazo con el nuevo hogar. Para Denise Duncan, una autora Costarricense quien vive en España, esto ha generado algunas cejas levantadas cuando ella visita y las personas se enfrentan a sus nuevas preferencias alimenticias a la hora de la comida. Aunque ella siempre pide a quienes la visitan a España que le traigan una botella de la Salsa Lizano de Costa Rica, cuando ella viaja a Costa Rica ella trae consigo sus gustos recién adquiridos, tomando vinos españoles y usando aceite de oliva virgen, a pesar del costo adicional. Para ella, es parte de la riqueza de migrar, y disfruta ese proceso.

Otra amiga, Paula Calvo, descubrió que tenía más en común con su nueva cultura que con la que dejó detrás. Cuando se mudó de Costa Rica a Europa, se acercó a la historia de su familia. Aunque nunca había conocido a su abuela quien había imigrado de España a Costa Rica, pudo llegar a conocerla a través de las costumbres y tradiciones españolas que resonaron con su propia crianza y estas nuevas experiencias la acercaron a las mujeres de su familia, descubriendo que tenía más en común con España de lo que había pensado. Cuando regresa a Costa Rica y escucha comentarios de qué bueno que no se le ha pegado el acento, responde que aún si hubiera llegado con un nuevo acento, no debería importar. Hablar de una u otra manera no la hace menos persona. Y creo que esa es la lección que debemos aprender, que una cultura no es mejor que otra y que deberíamos estar abiertos al cambio tanto en nosotros como en los demás.

Al final de cuentas, como imigrantes económicos tomamos una decisión de mudarnos a un lugar diferente por mejores oportunidades económicas, para experimentar nuevas culturas y aprender nuevas cosas. Esto no significa que le estemos dando la espalda a nuestra cultura de origen, y tampoco significa que no podemos cambiar. Tal vez no podamos comprar la comida importada, comer en restaurantes de nuestro país y regresar a casa o pedir productos en línea para saciar la nostalgia, pero los aspectos importantes de nuestra cultura, bueno, esos los cargamos por dentro.

Los milagros del sol

Miércoles, 27 de marzo de 2013

Pasé un fin de semana fantástico en San Francisco, lleno de sol y de amigos y risas y fue lo que necesitaba.  El motivo fue que iba a presentarme en una conferencia sobre descripción de videos para invidentes, para hablar de cómo se podría manejar el control de calidad si se dispusiera un sistema para hacer descripción a través del crowd-sourcing.  Iba representando a mi empresa anterior, porque era un compromiso adquirido desde antes de saber que ya no seguiría con ellos y ya tenía tiempo y energía invertidos en eso, además de tiquetes y hotel para mi y el flaco, quién se pegó al paseo aprovechando que ya un tiquete estaría pago.

En la conferencia aprendí mucho: resulta que en mi ignorancia, hasta hace poco no sabía que para la gente ciega, hay personas que “describen” los videos y películas, y es un servicio que se puede conseguir y usar a través de la televisión. Entonces en esas escenas donde se “muestran” cosas importantes, tales como letreros que nadie lee o que hay acción sin diálogo, una voz describe lo que sucede y las personas que no ven pueden saber qué está sucediendo sin tener que adivinar. Por ejemplo esta descripción de The Green Mile. Obviamente resulta obvio: la descripción ha existido desde siempre, desde que alguien se sentó a la par de otra persona que no podía ver y le narró lo que sucedía frente a ellos. Ahora es que hay maneras mecánicas de hacerlo sin requerir un amigo o familiar.

Nos quedamos en Japan Town, una zona de SF hacia el norte y como su nombre lo indica, estaba llena de personas, comida, locales y TODO Japonés. Estuve en el paraíso. Comi bentos baratísimos, sushi, mochi, crepes con helado de té verde y salsa de frijoles rojos, compré chucherías y cientos de hojas de papel para origami. En las noches salíamos con amigos a recorrer la ciudad y charlar tomándonos algo y el fin de semana me fui a quedar con una buena amiga que conocí gracias a este blog por allá en sus inicios, que ahora vive allá en SF.

Paseamos. Caminamos por el Golden Gate. Subimos la torre, miramos el mar, subimos a los cerros y observamos el panorama. Comimos sabroso, nos empapamos de la ciudad. Quedé con ganas de regresar.

Ya de vuelta en DC, sigo enviando hojas de vida, buscando oportunidades de trabajo, viendo a ver a qué me gustaría dedicarle los próximos años de vida. Poco a poco van llegando los mensajes de “lo sentimos, escogimos a otros candidatos” y los de “cuando hagamos la preselección le avisamos”. En una semana llegan mis papás de visita, y de cierta manera pienso que es fantástico el saber que voy a poder disponer de todo mi día para estar con ellos y así trataré de buscarle el lado bueno a la situación. Ya estamos en medio del festival de cerezos y el sábado iré con mi hermano y el flaco a volar cometas y ver la competencia de cometas, rodeados de hermosos cerezos en flor. No ha cambiado mucho de mi situación actual, los problemas que tenía los sigo teniendo, pero con el sol alejando la depresión, he encontrado energía y ánimo para ver esto como una oportunidad y sacarle el mayor provecho a la situación.

Granada, Nicaragua

Miércoles, 7 de septiembre de 2011

La semana pasada estuve en un foro regional en Granada, Nicaragua. Es un lugar hermoso. Fantástico. Para visitar y volver.

From Granada 2011

Granada es una de las primeras ciudades del continente americano, y está en el mismo lugar en el que se fundó en 1524. Creo que hay que agradecer que la ola de “desarrollo” que atacó Costa Rica en los 70s de derribar edificios “viejos” para construir parqueaderos y grandes cubos con ventanas se saltó esta ciudad, porque los edificios históricos, los techos de tejas de barro y el ambiente que se vive en la ciudad es gracias a que conserva su patrimonio arquitectónico y cultural.

From Granada 2011

Me recordó a la primera Costa Rica que conocí cuando vine de Perú en 1994. Pocos carros, mucha bicicleta,  un ritmo lento y tranquilo y el aire que huele a pueblo. Sus carreteras están señalizadas, no tienen huecos y son poco transitadas. Fuimos por un camino adoquinado hasta la laguna de Apoyo y estaba impactada: 8 años de construida y parece nueva. Qué envidia.

From Granada 2011

Nos hospedamos en el hotel Gran Francia, a un lado del parque central, en una casa histórica con su patio interno y balcones que sustituyó la fuente del medio por una piscina que no tuvimos oportunidad de estrenar.

From Granada 2011

Tengo que confesar que la delegación costarricense no quedó muy bien parada… por lo menos en lo que a socialización se refiere. La primera noche en vez de ir a bailar y tomar con el resto de la gente, optamos por comprar unas cervecitas y nos sentamos en uno de los balcones del hotel y estuvimos conversando hasta que nos agarró el sueño, mucho antes de la media noche.  Al día siguiente sí hicimos acto de presencia en el bar elegido y después de varias toñas y victorias, hasta una bailadota nos echamos.  Definitivamente, así como q super sociables no fuimos: creo que nos dimos cuenta que nos caímos muy bien entre nosotros, teníamos el sentido del humor parecido y un ritmo de vida similar… es decir que preferimos profundizar en los lazos existentes más que extendernos y hacer nuevos lazos superficiales.

From Granada 2011

La madrugada del viernes salí a trotar. Bajé por la calle la Calzada hasta el malecón, y corrí a las orillas del Lago Cocibolca (Nicaragua). El lago de agua dulce más grande y que tiene además tiburones de agua dulce… tenía que verlo de cerca.  Me agarró la lluvia regresando al hotel,  y ya arrancó la segunda jornada del foro.

 

From Granada 2011

 

Nos dieron un tour de varios pueblos: fuimos a Masaya al mercado de artesanías y ¿adivinen quién se olvidó la plata en el hotel? Menos mal tenía unos dólares guardados por ahí por si me antojaba de algo (un plato de madera). Igual me encontré con que la globalización es maravillosa y a la vez terrible. Chivas colombianas a las que les pintan “Nicaragua”, bolsos guatemaltecos o de la Indi… pero también hay objetos tradicionales o que sabés que son hechos localmente y a precios más bajos de lo que pagaría uno en Costa Rica. También pude aprovechar la visita que hicimos a una fábrica y escuela  de alfarería (2 tazas y un tazón). Grabé un video del proceso natural con el que elaboran la cerámica, me impresionó mucho. Nos llevaron a la laguna de Apoyo, un lindo cráter y cenamos ahí, lástima que llegamos de noche, hubiera sido fantástico poder ver el atardecer desde ahí.   Ya regresamos a Granada y al dancing!

From Granada 2011

Nuestro vuelo salía hasta las 4pm, entonces tuvimos toda la mañana del viernes disponible para turistear por ahí. Fuimos al mercado central y aunque llevé la cámara no tomé fotos. Era tanta la gente, tanto el calor, tanto el movimiento que aproveché para vivirlo a través de mis ojos y no del lente. Además compré una pitaya y un delantal de chancera. Mi hermana lo vio y peló los ojos del horror diciendo que estaba horrible.  Yo lo veo TAN feo que resulta bonito. Además la señora que me lo vendio alabó sus 3 zippers y 3 bolsillos, sus múltiples encajes y cintas. Y por otra parte, yo lo veo y pienso en Doña Silvia y otras mujeres como ella, que mantienen a sus familias a través de la costura. Y ahí le voy agregando a mi colección de delantales: ya tengo uno mexicano, ahora el nicaragüense y cuando vaya a algún otro país, otro delantal será! Dimos un vuelta por la ciudad, nos tomamos un jugo de pitaya y luego nos comimos la fruta que compré y ya era hora de empacar e irnos.

From Granada 2011

Quedo con las ganas de regresar a Nicaragua.  Como fuimos con plan de alimentación por lo del foro, pues no tuve la oportunidad de saborear la comida tradicional… ni siquiera un vigorón! Quiero ir nuevamente, regresar a los mercados y comprar hamacas y un baúl labrado como el que tiene mi mamá. Ir a la isla de Ometepe un par de días. Ir a León. Visitar las playas de las que tanto me han hablado. Definitivamente, creo que es un tesoro por descubrir.

Aquí les dejo el album de fotos. No le hacen justicia al lugar.

 

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Panamá: el resto del viaje

Jueves, 12 de mayo de 2011

Vengo cayendo en cuenta que nunca terminé de contar mis aventuras en Panamá, así que acá va un corto resumen:

Salí a pasear por el casco antiguo, y entendí cuál es la magia de conservar esos edificios viejos que se van desabaratando. Porque llega un momento en que esas construcciones dejan de ser ruinas y se convierten en historia, en que hay la posibilidad de restaurarlas y darles nueva vida, regresarlas a su gloria original. En Cartagena lo hicieron y es el atractivo que la ha convertido en una ciudad a la que hay que ir en el mundo, y hora Panamá quiere un poco de eso. Por ahora ves un edificio restaurado junto a uno del cual sólo quedan paredes carcomidas por los años, pero me imagino que en unos 10 años la transformación será completa y estará llena de apartamentos con parejas über-cool que hayan decidido vivir en un pedazo de historia, bares y restaurantes por todo lado para que uno pase de uno a otro brincando y tomando y gozando. Invertir ahora allá creo que será bien recompensado.

contrastes

Los mejores helados del mundo: No les había contado, pero como desde principios de año, descubrí que ya no me gustan los helados. Fue raro y repentino y me di cuenta que en mi cabeza y recuerdo, los helados SIEMPRE saben mejor a la triste realidad de leche batida con mucho aire y sabores artificiales. Cuando me llevaron a comer los mejores helados del mundo, fui dispuesta a comprar, probar y decidir que sí, que los helados ya no son lo mío. No podría haber estado más equivocada. Granclement son LOS MEJORES helados que he probado en mi vida, incluyendo un cono que me comí en París y fue delicioso y costoso y se acabó muy rápido. Probé un poco de helado de lavanda (muy fuerte) otro de agua de rosas (rico pero no para seguir comiendo)  y me decidí al final por un helado de albahaca y uno de limonada con hierbabuena.  Sigo imaginando todas las combinaciones que me perdí. Fue algo asombroso. Fantástico. Imperdible. Justificaría regresar a Ciudad de Panamá sólo por ese helado.

los mejores helados del mundo

Causeway: Cuando sacaron toda la tierra para hacer el canal, tenían que ponerla en algún lado, así que se les ocurrió construir una calle que conectara una serie de islas. Eso es el Causeway. Ahora es un excelente lugar para salir a correr y pasear. Alquilan bicicletas de todos los tipos y desde las de una persona, a tandem a recumbentes y a carretillos familiares a fuerza de pedal. Hay restaurantes y bares y lugares para tomarte refrescos y jugos y nada más sentarte y disfrutar del paisaje.

Cruce de halterofilistas

Regreso en Bus: el viaje es normal, la parada en la frontera de regreso fue más ágil que la de salida. Casi siempre duermo durante todo el viaje, pero en este bus, sorprendentemente tenían buenas películas. Como eran las 11am, pues tampoco era que el sueño me ganara así que me vi Una Mente Brillante y después una en la q salía Marc Anthony y una carajilla que era la hija quien tenía un guardaespaldas en México pero no recuerdo muchos detalles porque la veía entre pestañeadas cada vez más largas.

Pero ahora sí va el aviso de servicio público. Señor. Señora. Si va a viajar en bus, por lo que le sea más sagrado: báñese. Cámbiese la camiseta. Sus compañeros de bus tienen derecho a respirar oxígeno.

Resulta que estaba en la fila y delante mío venía este señor con sobrepeso que olía a los 11 mil demonios. Uno de esos gringos que cree que es lo máximo porque viaja sin equipaje, libre como el viento por todo centroamérica con su mochila diminuta.  Eran las 11am en la calurosa ciudad de Pnamá y se notaba a leguas que el señor no se había bañado ni cambiado la ropa del día anterior. El sudor hacía surcos de sal secos sobre la ropa. Un asco. Pero yo iba tranquila, había comprado mi tkt de bus con anticipación y este señor apenas lo estaba comprando. Cero estrés. Excepto que llegué al bus y ¿adivinen quién me tocó al lado?  No les puedo explicar lo que era sentarse junto a alguien que no sólo ocupa su silla sino además la mitad de la tuya y hiede.  Me ardían los ojos y no sólo de las ganas de llorar pensando en que me esperaban 18 horas de tortura. Apenas estaba el bus arrancando, le avisé al muchacho cobrador que tenía que pasarme, que no podría soportar aquello, y me pasé a otro puesto en el que estuve hasta que llegó su dueña en David. Para ese entonces mi asiento estaba ocupado por un pobre muchacho, pero unos asientos más atrás había uno disponible, pude acomodarme bajo mi cobija dormir. Cuando me desperté en un momento, el asiento junto al pestilente estaba vacío. El muchacho me imagino que hizo lo mismo que yo.

En la frontera, noté que la gente se aseguraba de no acercársele mucho al oloroso, y si estaban lejos, no estar en la dirección del viento. Yo pasé bastante rato pensando: qué será lo que me evita decirle al señor que olía horrible? No fui capaz cuando estuve sentada a su lado, no fui capaz tampoco en la estación de buses ni en la frontera. Como que sentía que era grosero… pero  lo grosero era el olor y la falta de higiene. No sé. Como que ponerlo en evidencia haría peor la situación, o no haría nada para mejorarla.

Pero bueno. Esa fue mi historia en Panamá.

Panamá Parte 1

Sábado, 23 de abril de 2011

Ya llevo un par de días acá en Ciudad de Panamá y lo estoy disfrutando mucho. Hay algo interesante de esta ciudad y no puedo evitar compararla con lo que conozco. La ciudad para mi tiene un aire como si Puerto Limón se hubiera convertido en metrópolis llena de rascacielos. Se ven edificios modernos junto a apartamentos con aire tropical, construcciones sobre pilotes y esa capa de musgo que cubre todo en el trópico.

El viaje en bus desde San José salió a las 11pm y llegó a Ciudad de Panamá unas 15 horas después, incluyendo las 3 horas que tardamos en la frontera.  El bus era, honestamente, muy incómodo y me hizo extrañar los viajes a Bogotá o a Pasto en Expreso Bolivariano o Magdalena, en los que uno puede descansar las piernas, y si se te cae algo al piso  eres capaz de agacharte por él. En este bus estaban tan pegados los asientos que cuando se me cayó el mp3 al piso, no fui capaz de recogerlo con las manos. Tuve que quitarme los zapatos sin usar las manos (no alcanzaba mis pies) usar los dedos de los pies para encontrar el mp3 y con mi flexible pie levantarlo y depositarlo dentro de un zapato, que luego usando los pies pude levantar hasta alcanzarlo, sacar el mp3 y zafar los cordones del zapato para poder meter mis pies nuevamente sin tener que usar las manos. No podía reclinar mi asiento porque la muchacha detrás se quedó sin rodillas cuando intenté hacerlo.  Lo que sí tenía igual que los buses interdepartamentales en Colombia era el aire acondicionado a nivel siberiano. Creo que era la persona más ridícula en el bus, pero estoy segura que dormí mejor que ninguno. Llevaba mis aditamentos usuales para el viaje por tierra: Doble media, pantalón largo, zapatos cómodos, bufanda, gorro de lana, jacket, guantes, cobija peluda y máscara para dormir, además de alimentos y bebidas por aquello de ataques de hambre a las 3 am. Dormí como un lirón, y eso que ni siquiera tuve que tomarme mis pastillitas para dormir.

En la frontera, nos bajamos del bus y fuimos a hacer fila: faltaba un cuarto para las 5am. La ventanilla abrió hasta las 6 y aprovechando mis dotes narcolépticos, me senté en el piso, cruzé las piernas, apoyé mi mochila en ellas y  la usé de almohada y dormí creo que todo el rato que estuvimos esperando. Luego de llegar a la ventanilla, recibir el sello, había que caminar hasta el lado panameño, unas 3 cuadras. No me imagino esa vuelta bajo la lluvia. Hacer otra fila eterna, y llegando a la ventanilla ver que como requisito para ingresar (que nunca te dicen que hay requisitos al momento de comprar el tiquete) tenía que llevar 500 USD en efectivo (o tarjeta de crédito), tiquete comprado de regreso o de salida de Panamá a otro lugar y pasaporte vigente por 6 meses adicionales.  Una muchacha sufrió por la falta de tiquete de regreso, ahí la vi reclamando que nadie le había dicho.  Luego había que esperar a que tooodos hicieran la fila para que nos revisaran las maletas, mientras tanto fui al supermercado más triste del planeta.   A las 7am (hora panameña) el piso estaba mugrosísimo, con hojas de lechuga mustias, pegajoso y lleno de tierra. Anaqueles polvorientos, una ratonera de pasillos y refris en mal estado, oliendo a que en algún lugar vendían carne de la época de Noriega.  Salí corriendo con mi botella de agua y ya nos revolcaron las maletas y nuevamente a subirnos al bus. Nos dieron sanduchitos, dormí otro gran rato, desperté y ya mi vecino de asiento se había bajado y llegó la hora del almuerzo (también incluido). Miré el paisaje por el pedacito de ventana que me correspondía y aunque suene ridículo, tenía la esperanza de poder ver las dos costas desde alguna montaña, pero era terreno muy plano. Dormí otro rato y ya, habíamos llegado a Ciudad de Panamá.

Crucero saliendo hacia el Pacífico

Ayer me llevaron al Canal de Panamá, a las exclusas de Miraflores.  Primero me pareció sospechosamente angosto el canal. Tomé algunas fotos  pero no había actividad de barcos, al parecer todos pasan a partir de las 2pm. Así que pedimos que nos sellaran nuestros tiquetes de la entrada y aprovechamos para ir a almorzar a la reserva natural de Gamboa. Junto a una fuente de agua, se ve puro bosque y en el río se veían muchas tortugas. De pronto me di cuenta que ey sí, las tortugas tienen hábitats naturales y se la pasan ahí nada más parchaditas en el agua, nadando con la cabecita por fuera y los caparazones llenos de musgo. Regresamos a las exclusas de Miraflores y ahí pude ver un crucero ENORME atravesar el canal, dejando apenas 30 centímetros a cada lado entre el borde del barco y las paredes del canal.

crucero saliendo del canal

Es un circo cuando pasa un barco, sobre todo un crucero en el que los huéspedes se acercan a las barandas a tomar fotos y a mirarnos, mientras los que estábamos en el edificio frente a las exclusas mirábamos desde nuestros balcones a ellos. Un animador gritaba y pedía a la gente que aplaudiera y le diera la bienvenida al crucero, los del crucero nos gritaban de vuelta, todo mundo aplaudía y después nos daban cifras: que cuál era el peso, que cuánto costaba el crucero, que dónde estaba el capitán, que cómo se movía. Básicamente en esa exclusa, hay una bajada de 8 metros, y tardó unos 20 minutos en atravesar esa parte del canal.

Me maravilló la ingenuidad de los inventores. Que ese plan loco que llevaban maquinando diferentes naciones, construyendo desde antes que Panamá fuera una república finalmente hubiera resultado y que ahora uno fuera y pudiera ver esa obra de la ingenería.  Me sorprendió reconocer una sensación que había tenido antes: una cuando vi el Taj Mahal y otra cuando vi las pirámides. Que los humanos han sido capaces de construir cosas maravillosas, magníficas y enormes que perdurarán en el tiempo. Sólo basta tener suficiente poder para que aunque todos piensen que estás loco, nadie se atreva a decírtelo a tu cara.

De Catar

Miércoles, 16 de marzo de 2011

Hace un par de meses cuando me invitaron a participar del foro de Al Jazeera en Catar ni me lo quería creer. Tomando en cuenta las dificultades de conseguir la visa, preferí no adelantarme a los hechos. Viendo el payaso soltando la risa. Y finalmente estaba ahí, en el avión, aterrizando en Doha.

panorámica del skyline en Doha

Claro que no todo fue tan sencillo: resulta que la visa que me habían dado tenía un pequeño error y como estaba en árabe yo ni cuenta me dí. Me cambiaron la nacionalidad y ahora el documento decía Turkmenistán… obviamente hubo problemas y por cosas del destino terminé esperando con otro asistente de la conferencia, un chico de Mauritania que llamó a sus contactos en Doha y logró que arreglaran nuestras visas. A partir de ese momento en que ya estaba oficialmente dentro de territorio catarí me di permiso de disfrutarlo.

¡Y cómo lo disfruté! Es un lugar tan distinto pero a la vez en muchas cosas se reconocía eso que tenemos todos en común sin importar a donde vayamos. Entonces vamos con un recuento de ideas y cosas vistas:

mix

-La vestimenta: yo iba con un poco de preocupación referente a cómo debía vestir y compré ropa que no fuera escotada ni de mangas muy cortas, y además llevaba camisas manga larga para poner por debajo. Pero a decir verdad el lugar es muy permisivo para con los “expats”. Me pareció super interesante la vestimenta de los cataríes: todo hombre de Catar se viste con el thobe que es como un camisón manga larga con cuello formal y mangas con mancuernas y que llega casi hasta el suelo. Lo usan perfectamente almidonado y de un blanco muy pulcro. En la cabeza usan el ghutra o keffiyeh, que se lo sostienen con una tira negra llamada ogaal. Así como uno se acuerda del Rey Hussein. Es considerada vestimenta formal, y más que tradición es una cuestión de orgullo.
Las mujeres por su parte hay en toda variedad de vestimenta: las que se tapan hasta los ojos, las que usan el niqab con los ojos al descubierto, las que se cubren todo el cabello, las que usan el velo pero permiten que se asome un poco de pelo al frente y las que no se cubren la cabeza del todo. Las abayas que usaban algunas eran lindísimas, y ellas se veían muy elegantes en ellas.

Souq Waqif

La Ciudad: Doha es una ciudad que huele a nuevo. Para los amantes de la arquitectura moderna es un paraíso. El museo de arte islámico diseñado por I.M.Pei era una locura, mostrando ese balance entre diseño modernísimo y lo tradicional. La parte que vimos y por la que estuvimos es la que sigue la Avenida Corniche, que va abrazando la bahía. A un extremo está el aeropuerto, el puerto y los museos y el mercado y al otro extremo estaba nuestro hotel.

Museo de Arte Islámico

El mercado o el Souq Waqif es un ejemplo de cómo Doha está construido para recibir visitantes. Si bien ahí había antes un mercado, en algún momento decidieron que necesitaba ser más auténtico y con mayor sabor local, así que rehabilitaron construcciones, quitaron algunas adiciones modernas que desentonaban y construyeron un complejo gigante al estilo antiguo. Le dicen el New Old Souq porque en efecto: cuando entregan la obra terminada, ya hasta la han avejentado profesionalmente para que uno sienta que está en un cuento de las mil y una noches. Es limpia, ordenada y el olor del tabaco frutal de las shishas permea el ambiente.

Souq Waqif

La Conferencia: Fue impresionante. Yo me considero medianamente informada de lo que sucede en el medio oriente gracias a mi trabajo, pero estar ahí y conocer a las personas que hicieron parte de la historia fue darme cuenta que mientras más aprende uno más le queda por aprender. Originalmente los blogueros íbamos a hacer foros y presentar diferentes proyectos: en mi caso me invitaron para contar sobre mi experiencia formando jóvenes en medios ciudadanos: pero faltando poco para la conferencia, les tocó cancelar la mayoría de foros para ese día porque sencillamente los nuevos desarrollos en Baréin y Libia requerían de toda la atención de los organizadores y reprogramaron los eventos.

panel de jóvenes activistas

Las mejores sesiones: De lo que logré conversar con otros asistentes coincidimos en que las sesiones más interesantes fueron la de los jóvenes activistas que contaron de sus experiencias de primera mano montando las revoluciones, la charla de los nuevos medios y cómo están cambiando el panorama, y la del nuevo rol del periodismo. A mi en lo personal me gustó el keynote de Lula da Silva y también la conversación que tuvimos con él por aparte.

Twitteando a Lula da Silva

Lo adicional: Durante los días de conferencia nos pegamos escapaditas a la playa, a la piscina y a turistear. Como no había tiempo en el programa para ir a conocer la ciudad, nos lo tomamos. El primer día fuimos a la playa y nos sentamos un rato al sol, leyendo los documentos que necesitaríamos para la sesión de la tarde. Después fuimos al museo de arte islámico. Otro día fuimos a la piscina y jacuzzi, y al tercero nos fuimos al mercado.

golfo árabe

Lo extraño: Un día decidimos ir a tomarnos algo y terminamos en un bar de cigarros en el four seasons. Resulta que mi amigo de Mauritania andaba vestido con un túnica tradicional y un tipo de tocado en la cabeza, y casi no lo dejan entrar. Pero oh, no sabían con quién se metían, ¡era un grupo de periodistas y activistas! Inmediatamente varias personas sacaron sus cámaras de video y lo grabaron contando lo que estaba sucediendo. Ellos para evitar problemas, entonces lo dejaron acompañarnos, nada más que con la condición de que no podía pedir nada de alcohol. La ironía del caso es que este amigo no toma licor. En ese mismo lugar, es donde venden el siguiente coctel no apto para cardíacos ni tacaños:

El Coctel más caro de Qatar

La explicación que nos dio uno d los extranjerons trabajando en AJ English con el que andábamos era que esa era la política del local: no permitir la entrada a personas con ningún tipo de tocado o de sombrero, para así evitar tener a personas obviamente musulmanas tomando licor en el bar. Es decir, mientras no parezcan musulmanes no importa que tomen.

Es aparente que hay una doble moral respecto a los extranjeros y depende grandemente de qué parte del mundo vienen. Los expats británicos o gringos tienen derecho de ir a cualquier parte, pero hay una problemática seria con la población imigrante de trabajadores. Como un amigo nos contó, hay un día a la semana en los centros comerciales llamado “family day” y los hombres no pueden ir al centro comercial al no ser que estén acompañados por mujeres, a veces incluso a 3 mujeres por cada hombre. Según este amigo expatriado esta es la manera de evitar que los obreros provenientes de Filipinas, India o Bangladés puedan ir al centro comercial ya que en teoría no tendrían con quién ir. De igual manera, en el Souq Waqif, en la zona de restaurantes a la que fuimos, también filtran la población que puede ir, aunque no me quedó claro cómo es que lo hacen. Lo que sí es que el costo de la comida es un filtro en sí, y la población que va a esos lugares son o extranjeros del primer mundo (o que lo aparenten), turistas y cataríes.

Souq Waqif

Estampas: observé varias cosas curiosas que me llamaron la atención. Los hombres jóvenes cataríes andan juntos en grupos por las calles, pero no creo que vi un grupo de mujeres cataríes andando juntas. Ya que no se permite el alcohol, excepto en lugares donde hay turistas, en los restaurantes y cafés lo que ofrecen son los mocktails: jugos de frutas y cocteles mezclados que sencillamente se veían espectaculares. En un vaso, una capa de jugo de mango, encima una capa de jugo de kiwi, otra capa de jugo de fresas y coronado por jugo de guayaba blanca, que sabía como a cas, pero más dulce. También los helados son super populares, y por algún motivo me hizo gracia. Yo sé que el helado es algo universal, que le puede gustar tanto a hombres como a mujeres, pero no estoy acostumbrada a ver a hombres a las 11pm sentados alrededor de una mesa fumando shisha y comiendo banana splits. Los hombres también se demuestran afecto físicamente. Andar de las manos, abrazarse y tocarse la rodilla o brazo cuando hablan es super común y me costaba cambiar el cassette y no suponer que eran gay, aunque de lo que contaban por ahí, tampoco es extraño que algunos entren en relaciones con otros hombres sin identificarse como gay: sencillamente hay una faltante de mujeres con la cual relacionarse.

billetes

Otro día estaba en el souq y vi a un chiquillo de 13 años que andaba caminando por la calle con un halcón en el brazo. Resulta que en Catar, la caza con halcones es un deporte, y aunque quisimos llamar al muchacho para que posara para una foto, se nos escurrió.

También vi a un papá con su hijo, los dos vestidos tradicionalmente con thawb y ghutra rojiblanca y ogaal . A nosotros nos pareció extraño pero encantador, y al quedarme observando un rato me di cuenta que no éramos los únicos: otros hombres cataríes pasaban y se detenían a comentar con el hombre y a saludar efusivamente al niño, y se notaba que le estaban felicitando por seguir la tradición.

modernidad

También me gustaba el hecho de ver a estos chicos jóvenes, vestidos con el thawb y ghutra sentados fumando shisha, tomando té o café y 100 % pendientes de sus teléfonos móviles. Mujeres en la conferencia que estaban con la cabeza cubierta y un ipad en el regazo.

Regreso con la cabeza llena de ideas: desde que en el 2007 en PopTech tuve mi primera aproximación al mundo árabe gracias a ciertos ponentes, hasta este momento en el que lo viví de cerca unos días. Me encantó y lo repetiría sin pensarlo.

Foro Al Jazeera desenchufado: ¿Puede la blogosfera incitar cambios políticos y sociales?

Sábado, 12 de marzo de 2011

La sesión “desenchufada” del foro AlJazeera en la que los blogueros tienen el piso y responderán hacia cómo se están dando los cambios políticos y sociales utilizando las herramientas de nuevos medios. La sesión inicia con un mensaje del músico inglés Peter Gabriel, quien presenta un nuevo proyecto de Al Jazeera llamado Courage Connect que le permitirá a las personas utilizar las redes para documentar cómo están viviendo las revueltas, protestas, revoluciones que están sacudiendo el medio oriente. El tema es una visión de Malcolm Gladwell en la que considera que las redes sociales no son determinantes ni importantes para las revoluciones, que hay demasiada atención en las herramientas.  Les dejo una lista de ideas sueltas, todas refiriéndose al rol de las redes sociales en las revoluciones y cambios.  La mayoría de participaciones fueron cortas, gracias a un sistema bastante eficiente en eliminar la gente que nada más se queda hable que hable de un tema: cuando la gente que hablaba llegaba a su límite, pusieron a sonar una vuvuzela.

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Rebekah Heacock considera que es una dicotomía falsa: no todas las relaciones en línea son débiles ni todas la relaciones en el mundo 3D… Gladwell ve el mundo en blanco y negro mientras que hay que ver que hay muchos tonos de gris.

Hisham: no, pero hay algo de verdad. A través de las redes se distribuye propagandas, se cuentan historias y se dan perspectivas desde la gente que está en el lugar de los hechos. Considera que las nuevas redes sociales han hecho de estos procesos algo mucho más rápido: hace 20 años, este tipo de revolución si bien se hubiera dado, hubiera tomado mucho más tiempo en volverse “contagioso” y difundirse por la región.

Mark Levine: Gladwell tiene una perspectiva muy “gringa”. En sociedades en las que no se puede congregar abiertamente, las redes sociales lo hacen posible: es un espacio virtual en el que la gente se puede reunir.

El próximo integrante comenzó a hablar rapidísimo en árabe

Georgia: Global Voices es completamente virtual, entonces desde la perspectiva de alguien que maneja una organización de 400 personas desde una isla en el Caribe, dice que Gladwell está equivocado cuando supone que los lazos en línea son débiles.

George Ramsey:  En las revoluciones del 99 de Irán se manejaron máquinas de fax, cassettes y fotocopiadoras como las herramientas de la revolución: en estas revoluciones se están usando otras herramientas. El énfasis debe estar en la parte de Sociales y no tanto “redes”. A pesar de la virtualidad, se forman lazos fuertes a través de las redes mientras haya algún tipo de contacto físico: conocerse cara a cara.  Esa sería la condición.

Nasser Weddady: Gladwell es un buen teórico de revoluciones del Siglo XX, pero no del Siglo XXI. El habla mucho de revoluciones a la antigua, pero en estas nuevas revoluciones, las redes sociales  permitieron el intercambio de información rápido y la fácil distribución. Los medios sociales no provocan revoluciones, pero sí las democratizan y las distribuyen con más rapidez, facilidad e informan.

Los medios sociales no son catalizadores, pero sí son una herramienta valiosa.  Se abre el micrófono para otra gente.

Golnaz: en Irán donde no hay plataformas públicas para expresarse libremente, las redes sociales brindan estos espacios. Las conversaciones entre iraníes que se dan en las redes como facebook o twitter son usualmente de temas tabú en la sociedad, temas que no se tocan en los medios masivos. Estos lazos pueden iniciar como débiles, pero se van fortaleciendo con el tiempo.

Las redes sociales peuden ser peligrosas: un régimen totalitario podría invertir mucho dinero para seguir, grabar y espiar en los comportamientos que suceden en la red, como una respuesta anticipada a una posible revolución: cómo se está protegiendo la gente? Cómo se están cuidando los usuarios de las redes para evitar correr peligro.

Si la blogósfera es tan liberadora, entonces qué alguien le explique por qué en USA se están dando el efecto contrario: el tea party, los republicanos, Sarah Palin.

Siguiendo los eventos en Túnez y Egipto, las redes permitían dar vvoz a los disidentes insatisfechos. al Jazeera pudo alimentarse de las redes sociales porque estas redes producen información.  Sería bueno saber cuándo es que la gente cayó en cuenta que las redes sociales podrían ser potenciadores de procesos sociales y políticos .

Respecto al caso tunesino: el idioma inglés no tuvo ningún rol en las revoluciones… el francés y tunesino fueron los que lograron motivar la revolución. Había un lugar virtual en el que podían tomar parte de las discusiones. Blogueros que se pasaron a twitter y facebook.

De Egipto: Nosotros nos dimos cuenta del impacto social de facebook y twitter… desde que tuvieron correo electrónico se dieron cuenta que la posibilidad de tener retroalimentación era lo que lo hacía fuerte. Entonces no es algo nuevo.  Ahora no sólo usan foros como fcebook y twitter para llamar a manifestaciones sino para tener conversaciones serias sobre la constitución y el futuro del país que no tienen espacio en los medios tradicionales.

Responder al comentario sobre el uso de las redes de los republicanos, también trae al tema el uso de Obama de redes sociales: es parejo.

Los medios sociales facilitan y aceleran los procesos que ya se iban desarrollando en otros medios o herramientas.

La revolución de Irán por twitter a mucha gente logró cambiarles su percepción de twitter como catalizador de cambios.

Hay medios tradicionales como Fox News que lo que hacen es resaltar la presencia de los conservadores en la red, mientras que no hay medios demócratas que hagan lo mismo para resaltar a los liberales que se mueven en la red.

Hay una guerra informática: hay que buscar aliados y armar coaliciones pero también protegernos.

Hace 30 años, si le hubieran preguntado a la gente si una página web podría incitar a cambios, la respuesta hubiera sido un contundente no. Y ueno: YouTube tuvo una fuerte importancia en la facilidad de demostrar lo que estaba sucediendo, subir abusos y mover a la población a través de videos.  Ahora que cualquiera puede subir contenido a la red, eso permite que todos tengan voz.

Las redes sociales le permiten a la gente movilizarse con menos miedo de ser enviados a la cárcel o perseguidos. En las demostraciones egipcias se vio el uso de grupos que lograron integrar a la gente: mucha gente marchó gracias a que se identificaron con una causa que conocieron a través de facebook.

Los peligros de las redes sociales: si una revolución es exitosa y qué bien por las redes.. Pero si fallan, el contenido ahí queda, entonces los blogueros son enviados a la cárcel, son perseguidos. Entonces la red se vuelve en un enemigo.

La gente no se reune alrededor de malas ideas.  Las ideas son contagiosas, y la gente se entera de una buena idea y le cuenta a otros que le cuentan a otros. Esto no es nada nuevo, las redes sociales lo que hacen es volverlo exponencial.

Los jóvenes han tenido un rol determinante en las revoluciones al ser tan activos en las redes sociales y lograron ponerle una cara a las revueltas: había un twittero o bloggero con el que nos podríamos relacionar y con el que lo podíamos conversar. En Libia no hay eso, y se está notando.

Ahora entraremos en conversaciones grupales en las que debatiremos las siguientes preguntas:

1. ¿Cuál es el rol de los blogueros en estados democráticos, no-democráticos y en transición?

2. ¿Cómo pueden ser sobrellevadas las dificultades y restricciones técnicas?

3. ¿Cuál es la clave para que los blogueros puedan influir el cambio en las sociedades?

No llegamos a conclusiones fuertes, pero un compañero del grupo tuvo un comentario bastante interesante: Cuando las redes sociales llegan, en un inicio están compuestas por gente a la que le gusta el cambio y esto se ve reflejado en los temas que se tocan, más temas tabú. Pero cuando internet y las redes sociales se vuelven “mainstream” entonces entran a participar aquellas personas que apoyan el status quo, y los temas se volcarán hacia los temas más conservadores.

También comentamos que hay países que son mucho más sofisticados para controlar conversaciones que otros.  Irán y China son expertos en saber el uso que se le da a los medios para bloquearlos, para infiltrar las redes y para participar en las “conversaciones” aportando desinformación que confunde a los medios.

Y finalmente, que traer abajo un gobierno es mucho más fácil que reconstruirlo: tal vez el rol de los blogueros es el de informar, y brindar espacios en los que se puedan llevar a cabo discusiones sobre temas de política, constituciones, y similares.

Hablar de blogueros está desactualizado: hay muchos otros medios que se están usando efectivamente que no son los blogs y que tal vez la función del personaje que entra a sustituir a este “bloguero” es el de agregar información y filtrarla.

Twitter tiene la ventaja de que se autocorrige: los rumores vuelan, pero así de rápido es fácil corregirlos y revisarlos.

No todos los “blogueros” son líderes. No todos son políticos.

Espeleología

Jueves, 24 de febrero de 2011

La espeleología (del griego σπηλαιου spelaion que significa cueva-logía, tratado), es unaciencia cuyo objeto es la exploración y estudio de las cavidades subterráneas.-Wikipedia

Puede que no parezca, pero me encantan las expediciones aventureras. Ir a embarrarme, a arrastrarme por el pantano, a ensuciarme es algo que disfruto, pero no hago lo suficiente. Hace un mes decidí cambiar eso al matricularme en un curso de espeleología con un instituto acá en Costa Rica.

Todo fue porque un amigo publicó en su muro de facebook la información sobre el curso. Lo ví, me llamó la atención, hice click, me enteré del curso y me animé. Le dije a mi hermana y a los días ya estábamos inscritas.  Este fin de semana será nuestra primera gira, iremos a la zona sur del país por Ciudad Neilly y ahí entraremos a la caverna Corredores.

Para preparnos hemos estado en lecciones sobre la geología de la zona, la formación de las cavernas, medidas de seguridad, técnicas de descenso y ascenso en una sola cuerda, información sobre flora y fauna de las cavernas, también hemos estudiado mapas (cartografía) y uso de GPS, cómo tomar fotos en las cavernas y hoy veremos la parte de cómo mapear cuevas.

Estoy encantada. Acá en la sala ya está lista la carpa, el colchón inflable, las bolsas de dormir y la comida. Ya fuimos a la ropa americana (ropa de 2da) a comprar prendas desbaratables y ensuciables para arrastrarnos en el fango guanoso de la caverna; tengo una mochila escolar para echar la merienda, casco y agua; hoy estuve estrenando mis botas de hule con las que iré a caminar.  En la noche empacaré mi maletín para tenerlo listo para la salida mañana a las 5pm, porque me toca hacer mil y un mandados antes de eso.  Hasta tengo un moleskine nuevecito cuadriculado listo para destinarlo a libreta de expedición.

Lo que les quedaré debiendo son fotos: La última vez que llevé mi cámara a una caverna, salí con una cámara mojada e inservible y perdí todas las fotos que había hecho.  Además, sin trípode ni modo “bulb” no creo que valga la pena. Más bien iré dispuesta a tomar fotos mentales y a guardar bien todo en la memoria.

¡No me aguanto las ganas de ya estar allá!

NYC

Viernes, 1 de octubre de 2010

Acabo de salir de  2 fantásticos días de charlas y grupos de trabajo en Nueva York. Nuevos y viejos amigos reunidos pensando en subtítulos en la red.  En las noches caminatas y buscar algo para comer. Muchos viajes en metro, pero poco turismo.

Eventualmente sacaré notas y les contaré sobre los resultados de la reunión y lo que voy a estar haciendo a nivel personal referente a subtítulos.

Hoy estoy en la segunda parte del viaje, la conferencia de Open video. El año pasado estuve acá, y quise repetir este año, y también estaré colaborando como voluntaria mañana.

Estará Michael Wesch, a quien he admirado por años desde que fabricadecosas me mostró el video de The Machine is Us/ing Us.

También estará Damian Kulash de OK Go, para tratar de explicar la frustración con la disquera que ahora prohibe la posibilidad de insertar sus videos en páginas como esta, cuando fue la posibilidad de poder incluir sus videos en blogs y páginas lo que llevó a OK Go a la popularidad y fama con su primer video Here it Goes Again, en el que juegan y cantan sobre caminadoras. Entonces porque me siento retadora, acá va otra de las copias que circulan.

Hay otras charlas, sobre todo alrededor de HTML5, sobre copyright, Fair Use, creatividad, remixing y más.

Una de las cosas que más me encantó es la posibilidad de conocer al creador de Buffy Vs. Edward (rebellious pixels) quien presentará otro remix hoy.

Otro “highlight” fue conocer a Anita Sarkeesian, quien hizo este video que hace unos meses compartí al cansancio en twitter y que ha impactado la manera en la que leo y veo TV, sobre el Bechdel test para determinar la presencia de mujeres en las películas. Además de ser super cool, tiene subtítulos en sus videos :)

Entonces bueno, por ahora esto es todo, estaré subiendo más notitas!

Fe

Lunes, 11 de agosto de 2008

Abrí los ojos a las 6:50am. Mientras me acurrucaba debajo de la delgada cobija y hundía mi cabeza llena de nudos en la almohada más profundamente pensaba en si debería darme la vuelta y seguir durmiendo o… algo tenía importante que hacer. Ese pensamiento irrumpía en mi mente y fue creciendo como un tsunami en mi cerebro. Algo… algo… algo. A… Aeropuerto! Miré nuevamente el reloj: 6:50. Mierda. No me habían llamado a despertarme a las 5 y a las 5:15 como había solicitado a la recepción. Mi avión salía a las 8:05 minutos, y se recomienda estar 2 horas antes en el aeropuerto. Mierda.

Me puse la ropa del día anterior, me amarré la maraña que hacía el papel de “pelo” esa mañana y agarré cuanta cosa estaba fuera de la maleta para salir corriendo. Un sobre quedó bajo la puerta sin que me percatara de él. Tuve que devolverme a medio camino porque llamaron del hotel a avisar que lo habían encontrado roto bajo la puerta. Más minutos perdidos. El taxista hacía zigzag, se metía por calles y yo nada más rezaba porque el vuelo se atrasara. “Que se retrase el vuelo, que se retrase el vuelo”. Llegué al aeropuerto a las 7:20, corro a cambiar toda la plata en pesos mexicanos que tenía, me brinqué todas las filas y logré convencer a otros pobres que también estaban a punto de perder vuelos, pero después del mío, que me dejaran pasar. Mi cara de angustia, de “mi vuelo sale en media hora” creo que fue suficientemente convincente. Entonces el supervisor me señala a la ventanilla y me dice “ya es tarde, perdió el vuelo”. Pido por favor, me quedo en la fila, ruego que alguien se apiade de mi y de mi maleta. Estoy dispuesta a dejar mis dos botellas de tequila, mi champú, mi perfume, los líquidos con tal de subirme con mi maleta en el avión.

De pronto la chica sube mi maleta en la báscula, le pega las etiquetas y me da los pasabordos: “la puerta de embarque todavía está sin definir”. Whoa!Woohooo!
Salgo corriendo por el aeropuerto. Corro por los pasillos eternos con cuadros turísticos. Llego a información y no me sale la voz de lo agitada que estoy. Trago bocanadas de aire y mascullo la pregunta: me señalan hacia la sala y me dicen “no se agite, que tiene tiempo”. Increíble pero cierto. Había tiempo. Pude llegar a la sala, seguir caminando para recuperar el semblante tranquilo y gastarme las monedas en un chai frapuchino de Starbucks que tuve que dejar en el counter a medio tomar porque no lo podía subir al avión. Agradecí a Dios por ayudarme con esta, por no tener que pagar un tiquete extra por perder el mío, por poder estar subida en el avión, por que mi maleta iba a llegar intacta y sin problemas.

Al final de cuentas, ya en el avión, medité. Llegó un momento en el taxi, mientras el conductor calibraba la velocidad de tal manera que todos los semáforos los agarráramos en verde que me di cuenta que no había NADA que yo pudiera hacer. Nada. Si iba a perder el vuelo lo perdería. Por más que me apurara, al no ser que se atrasara, estaba tarde. Llegar con media hora antes que arranque un avión no es suficiente. Me entró una paz. De esa que da cuando ya dejaste todo en otras manos. Y al final de cuentas resultó. Ni tengo claro qué cosas me olvidé en mi salida apresurada, pero sea lo que fuere, valió la pena. Porque llegué bien.

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