Personal

Vuelve la mula al trigo

Martes, 9 de agosto de 2011

En enero del 2006 publiqué un post llamado Hamstereando. Fue uno de mis reiterados intentos de ponerme en forma, de bajar de peso, de agarrarle el gusto al ejercicio.  Alguna gente se ofendió, otra gente trató de hacerme entender que había algo más allá de lo que percibía: el post llegó a tener 29 comentarios. De hecho, uno de los comentarios era muy crítico y una chica, Iris, me contactó en aquel entonces para demostrarme que no era cuestion de ser un hamster: que se podía salir a las calles y correr y que eso fuera algo que se hiciera por gusto y no obligación.  Fui con ella  a la carrera Sol y Arena en Puntarenas, en los que corrió por la playa: la vi salir de la meta acompañada de un montón de otras personas, y la vi llegar con una cara de triunfo sobre el cansancio. Había mejorado su marca personal.

Me gustaría decir q ese fue el punto de cambio, que ahí fue que yo descubrí que se podía ejercitar y ser feliz. Pero no. Dejé el gimnasio cuando cambié de trabajo, nunca aprendí a comer ordenadamente y desde entonces he subido y bajado de peso repetidas veces.

Pensé que tendría q tomar un momento cumbre en mi vida para bajar de peso. Pero ni eso, llego el momento de mi boda y feliz amarré mi vida a la de otra persona pesando más de lo que he pesado en toda mi vida.  Pero algo había cambiado.

Resulta que hace unos meses me inscribí en un curso de espeleología. Fui a unas exploraciones de cavernas que me dejaron con ganas de más, pero rápidamente me di cuenta que tenía que hacer algo y bajar de peso, porque hay muchas grietas y gateras en las que sencillamente no podría pasar. En corredores me lanzé a una, y estuve ahí atrapada mientras averiguaba cómo podría hacer para que tetas, abdomen y caderas pasaran por ahí. Fue un parto fue vergonzoso, y supe que no podría repetirse tal humillación.

Al final del curso, conocí a una chica guatemalteca espeleóloga también que recién se había mudado a Costa Rica mientras hace su maestría. Y resulta que vive cerca de mi casa y en las mañanas sale a trotar. Por un impulso que todavía no comprendo, le dije “ey, avisame cuando salgás a trotar que te acompaño, yo nunca lo he hecho pero nunca es tarde”. Y un par de meses después las dos estábamos saliendo 3 veces por semana recorriendo 6.5 Km en menos de una hora y conversando. Descubrí que me gustaba correr, sentir el pavimento bajo los pies, ver los carros y la gente y tener esos pequeños lugares de las calles q se convierten en favoritos. Pero mis pies no lo soportaron y me dio fascitis plantar y llegó al punto que ni siquiera podía caminar sin cojear y con mucho dolor.

Reposé del ejercicio casi 2 meses y mi peso aumentó.  La recomendación había sido comprar zapatillas adecuadas para correr con suficiente acolchonamiento, pero entre gastos inesperados y necesarios que tuve q hacer y clientes mala paga, pues la situación económica no me lo permitía. Tampoco sabía cuál tipo de zapato debía comprar: de lo que leía lo más importante era ir a una tienda especializada donde miraran mi pie y determinaran el tipo de zapato que yo necesito.   La otra recomendación fue bajar de peso.

No saben ustedes el chichón q me dio. O sea, justo me meto en esta locura de salir a trotar para bajar de peso, y no sólo la báscula no se movió ni un gramo durante los 2 meses de ejercicio, sino que mis medidas AUMENTARON. Y ADEMÁS gracias a trotar, me había jodido mis pies y con costos podía caminar. No hay justicia. No quedó más remedio: tendría que ponerme a dieta.

Las dietas y yo somos viejas amigas. Me han servido para bajar de peso en el pasado. Lamentablemente apenas se termina la dieta, regreso a comer como antes, todas las cosas deliciosas que no me había permitido y zas, subía nuevamente y aumentaba. Lo que necesitaría es algo que fuera posible mantener de por vida. Que fuera saludable. Que no requiriera comprar barritas marca X o inscribirme a un plan en el que me cobraran esta vida y la próxima por adelantado.  Entonces conseguí una recomendación de nutricionista y manos a la obra.

Ya llevo 12 días siguiendo el plan alimenticio. Me gusta mucho, tiene perfecto sentido y a ratos me siento tonta porque no es nada nuevo. Básicamente: comer menos harinas, comer más frutas y verduras, tratar de que la comida sea lo más natural posible y de evitar alimentos procesados. Tomar agua y comer siguiendo estas cantidades y proporciones según mi peso actual, actividad física y peso meta.  Y EJERCICIO.

Entonces no hubo de más. Salí a caminar. Y caminando me di cuenta que me hacía falta correr. El fin de semana pasado caminé con mi hermana hasta la tienda de zapatos y de regreso.  Y me inscribí en una carrera de 8K, Corre por mí.

Así es. Ni bien llevo semana y media de haberme reunido con una nutricionista que me recomendó hacer ALGO de ejercicio y comer bien, y voy y me inscribo en una carrera… y ni siquiera  la de 4k, de una vez a los 8. Ya tengo un plan de entrenamiento progresivo en 5 semanas, para darle tiempo a mis pies de sanar, mi amiga guatemalteca regresa de Guate y nuevamente saldremos a trotar en las mañanas. Estoy comiendo sano, me siento fuerte y sé que lo lograré. Ahí estare: el 2 de octubre ingresaré al Estadio Nacional sudada, cruzaré la meta y estaré con una sonrisa de oreja a oreja.

Slow Show

Lunes, 25 de julio de 2011

Para escuchar:

 

http://youtu.be/-KhGUE_KjIo

Hasta la noche antes de mi boda no se me había ocurrido que haría falta música durante la recepción: mi hermana lo resolvió a la 1 am sacándome del recuerdo los nombres de las canciones que me gustaran que hablaran de amor. Resultó en un playlist fantástico. Esta canción, Slow Show de The National es mi favorita y es la que escucho en mi cabeza cuando recuerdo el día.


Durante días antes de la boda tenía miedo de perder la cédula, sin la cual no podríamos casarnos. Pensé en dejarla en casa con el pasaporte y andar una fotocopia y todo. El día de la boda, mi hermana estuvo arreglándome el pelo y maquillándome en la madrugada, y casi no tuvo tiempo de arreglarse ella: me quedé esperándola con mi hermano y salimos para la notaría. Casi llegando le pedí que me pasara la billetera para sacar la cédula y ponerla en un lugar más eficiente y resulta que no estaba. No tienen idea. Casi me da algo. Tuvimos que devolvernos, y ella subió a buscar la cédula en mi cartera. Finalmente apareció dentro de mi cuaderno de apuntes y fuimos hasta la notaría, llegando 2 minutos antes de la hora estipulada. En la noche, charlando con mis hermanos caí en cuenta que nunca nos pidieron la cédula.

From Boda

No tenía idea de cómo sería la ceremonia y tampoco habíamos hablado con el notario para saber qué diría ni nada.   Entonces cuando sacó el código civil y comenzó a hablar sobre nuestra obligación con la patria como ciudadanos casados de propragar la especie casi me da un ataque de risa. Y cuando reiteraba que teníamos que vivir juntos me daban ganas de responderle que esa también es nuestra prioridad, así que le avise a los gobiernos involucrados q nos colaboren.

Me hubiera gustado un fotógrafo profesional super cool para la boda, de esos q leen mentes y sacan fotos geniales pero nada cursis y que se encargan que haya ciertas fotos aunque a uno no se le ocurran:  porque hay fotos que me gustaría tener, como una donde me vea yo con el vestido y ramo con un fondo bonito, o de toda la gente de la fiesta. Ojalá tomadas con esos lentes q hacen q todo mundo parezca supermodelo.
Por suerte tengo muchas fotos que tomaron familia y amigos que me gustan y me hace feliz verlas. Lo lindo fue que apenas supieron que no teníamos fotógrafo, muuuchos llevaron sus cámaras y todaví me falta recibir algunas de las fotos. Un día de estos buscaré quién les de un vistazo y les haga arreglos de balance de tonos y recortar y esas cosas que saben hacer los fotógrafos para poderlas imprimir y tener en la casa.  Por otra parte, ya una amiga super talentosa se ofreció a hacernos unas fotos cuando el flaco venga a Costa Rica, entonces nos daremos el gusto del toque profesional.

From Boda

Lo mejor del día fue que mi hermana me acompañara. Compró el tiquete una semana antes con mucho sacrificio y salvó el día más de una vez. Hizo milagros durante su estadía: Velo, maquillaje y peinado fueron todos gracias a ella. Fue DJ, fotógrafa de bodas y cuando llegó la hora del brindis y no encontrábamos a mi papá, fue ella quien se levantó y habló y me di cuenta que no podría haber habido mejor persona para darlo. Fue genial. Mi hermano sirvió de correo entre usa y Colombia: nos trajo el segundo par de anillos que pedimos de las tallas correctas, trajo las telas de mi velo, los kindles de reposición que Amazon nos envió y además el juego de cartas fantástico de ZombieFluxx. Si me preguntan, la mejor manera de despedir la soltería es sobreviviendo una invasión zombie con los seres queridos. Aquí estamos la noche antes de la boda:

From Boda Joan y Juliana

En la notaría nos confundimos de anillos y el flaco no lograba que mi dedo entrara en el de él, y la comida del desayuno tenía una presentación completamente diferente a la que nos habían mostrado en la degustación (lástima que ese día no le tomamos fotos para reclamar), estábamos muy cansados en la tarde para salir a “celebrar” con rumba y tragos… pero a la larga esos detalles me recuerdan por qué esas bodas de revista son como las modelos fotoshopeadas: muy lindas pero falsas. Lo importante se hizo, la recepción resultó ser lo tranquilo y familiar que quisimos, nos ayudó mucha gente y aunque me hizo falta mi hermano que no pudo ir, sé que estuvo presente en pensamiento y espíritu.  Los amigos llegaron, la familia, todos se llevaron bien y se notaba que estaban muy felices por nosotros. Al final de cuentas lo importante no es tanto quién está en la boda, sino quién lo sigue acompañando a uno a lo largo del matrimonio.

En la notaría había una iguana de cemento en la fuente: yo quise que no estuviera sóla la iguana y le llevé representación de mis otros países: un ekeko peruano (tiene orígenes en el altiplano andino) y una nigüenta costarricense. El ekeko es un gordito dios de la prosperidad de los andes a quien le pones miniaturas de lo que buscas en la vida. La nigüenta es una niña gordita también que se está sacando nigüas (ácros) de los pies y que se acostumbraba a tener en las casas para traer suerte.

From Boda

Las invitaciones me ayudó a diseñarlas mi cuñada, el ramo y las flores de mi cabeza las armó una tía, la torta la mandamos a hacer y el velo lo armé yo.

 

Los anillos tienen movimiento y los dos son iguales. Lo que la gente más me pregunta: dónde los conseguimos y si no me parece muy grande y qué significa. Las respuestas:  son Kinekt gear rings. Los ví hace un tiempo en un blog y me gustaron y cuando necesitamos buscar anillos pues investigando anillos geeks volví a toparme con ellos y nos decidimos. No les miento, es un anillo grande. Pero mis manos también lo son y como no uso otra joyería, no compite con nada más. No es común tener anillos que no sean metales preciosos, pero creo que nosotros también nos salimos de lo común entonces nos van muy bien. No los compramos pensando en una simbología profunda, sino porque nos gustaron muchísimo y era un anillo que los dos nos podíamos comprometer a usar o hacerle el intento. Pero como a la gente le gustan las historias pues ahí les va una:

El anillo tiene una serie de engranajes redondos que al mover el borde del anillo giran y transmiten el movimiento al borde opuesto. Son dos tipos de piezas muy diferentes que trabajan en equipo, lo importante no es lo que tienen distinto sino lo que tienen en común y cómo encajan.   Si le cae arena o basura al anillo, dejará de funcionar entonces hay que cuidarlo y limpiarlo, pero el material es muy fuerte y tienen una garantía de por vida. El matrimonio, al igual que el anillo es una maquinaria que debe moverse armoniosamente y que con buen cuidado durará por siempre.


 

Me casé sin gafas. Me costó un montón tomar esa decisión, pero al final de cuentas voy a estarme cambiando a lentes de contacto y eventualmente cambiaría el estilo de los anteojos y además que el maquillaje se me veía super lindo y no quería tener que estar pensando en el ángulo de la cabeza para que no se vieran reflejos raros en los anteojos. Pero me tomé unas fotos con los lentes para recordar:

From Boda
From Boda

No me siento diferente después de la boda. Creo que yo me sentí casada en el momento en que tomamos la decisión de hacerlo. Para mi esa acción de comprometerme fue la que me hizo sentir distinto y mirar la vida de otra manera y la ceremonia y la notaría fue nada más la manera de hacerlo legal y compartirlo con los demás. Ahora viene la primera parte difícil: lidiar con un matrimonio a larga distancia y esperar que no pase mucho tiempo antes que podamos armar un hogar juntos, compartiendo el código postal.

A ver si la nigüenta y el ekeko nos colaboran.

Grandes Pasos y pequeños detalles

Sábado, 2 de julio de 2011

Llegué el 15 de junio a Colombia, a correr y alistar las cosas para la boda.

Suena tan raro decir eso… nunca planeé casarme con nadie. Cuando pensaba en mi futuro me imaginaba que sería alguien como Katherine, el personaje de Lindsay Duncan en Under the Tuscan Sun… super glamourosa, viviendo sola, usando sombreros fantásticos y disfrutando la vida, ojalá con un par de gatos. Si no saben de quién hablo, sale en el minuto 3:10 de este video y reaparece en el 5:55.

Nunca abrí una revista de novias con algo más que curiosidad que rápidamente se convertía en perplejidad y una sensación de “por qué se somete la gente a tanto estrés” y los programas de novias neuróticas me aterrorizaban… de hecho, todavía lo hacen. Sobra decir que no estaba NADA preparada para organizar una boda.  Obviamente mi boda no se parece en nada a las que salen en la tele o películas o revistas de esas y eso ha sido bueno y a la vez malo.

Bueno porque va a ser lo que nosotros queremos que sea, no lo que la sociedad o las revistas o las expectativas de otros nos indican que debe ser. Aclaro que si a alguien le gusta y le emociona la idea de la boda super elaborada y con cientos de invitados y puede pagarlo, genial. Pero qué triste que terminen haciendo todo eso por obligación y no sea algo que los vaya a hacer feliz a ellos.

Es malo porque muchas veces tenemos que explicar y lidiar con el juicio de otra gente, usualmente extraños, quienes sienten que deben opinar sobre todo lo que no estamos haciendo “como se debe”.    Desde la elección del pastel, a la cantidad de invitados, el hecho que no sea por la iglesia, por el color del vestido, por decidir no tener anillo de compromiso,  por el pelo, por casarme con gafas y no aprovechar para verme “diferente”.  Esa es la q más me revienta. Por qué querría verme diferente el día de mi boda si soy muy feliz con quien soy? Sí, tampoco soy inmune y a veces me da un poco de inseguridad sobre mi apariencia, pero no tiene nada que ver con usar anteojos y tener el pelo rizado, muchasgracias.  Afortunadamente no es algo que nos mantenga angustiados y despiertos en la noche, pero sí cositas que al momento chocan y amargan un poco hasta que me acuerdo que al final de cuentas quien se casa soy yo y no ellos y a mi me gusta mucho cómo lo vamos a hacer.

El flaco y yo estamos pagando todo, y desde el principio establecimos que no nos endeudaríamos para casarnos, o sea, que todo lo estamos pagando a contado y sólo con la plata que ya tenemos. De las cosas que nos parecen importantes y que es una meta para nosotros como pareja es la de no tener deudas de consumo  y que si nos endeudáramos, sería para pagar algo que sea una inversión, como una casa por ejemplo, o equipo para trabajar.  Endeudarnos para pagar una fiesta sencillamente no va con nuestra manera de ver el mundo y que eso signifique que tiene que ser algo sencillo y pequeño no nos molesta en lo más mínimo.

Al principio queríamos algo íntimo sólo con los padres e invitarlos a almorzar, luego mis hermanos se unieron a la fiesta y amigos solicitaron que los incluyéramos y bueno, al final no es todos los días que uno se casa así que nos pusimos a buscar salón para hacer una pequeña recepción.  Mi mamá encontró un hotel en el que se podrá hospedar mi familia que viene del exterior y además nos pueden organizar todo para un desayuno de recepción y sólo nos toca pagar por la comida. YEAH. Después de ver los datos de bodas de otras personas me doy cuenta que no tener que pagar por sillas, por cubiertos, por manteles, por mesas, por flores y por alquilar el local… es una ganga :D

Nos casaremos en una notaría, y será en las horas de la mañana.  Puesto que yo no estoy confirmada y ninguno va a misa, eso de casarnos por la iglesia como que ni nos llamó la atención.  En la notaría organizan una pequeña ceremonia a la que podemos llevar 10 invitados, que son la familia inmediata de cada uno y ya, luego iremos al hotel para el desayuno.

Tendremos torta de chocolate. Lo que para muchos es normal, pero pareciera que acá en Colombia es sacrílego eso de no casarse con la “torta de novias” que es una cosa negra llena de frutas y nueces y pasas y macerada en vino.  Les encanta tanto la torta de novias (o torta negra envinada) que en las pastelerías la gente puede comprar un pedazo y comérselo, y también es la torta que usan para bautizos, graduaciones, cumpleaños y esas ocasiones elegantes. Odio la torta envinada. La he probado varias veces… y siempre compruebo que no es idea mía, realmente no me gusta. En realidad es una ventaja, puesto que por una torta envinada le cobran a uno el doble. Entonces mandamos a hacer la torta por encargo para que se ve bonita por fuera y sea deliciosa por adentro.

Hasta después de tener todo programado es que mandamos a hacer las invitaciones… y ya dentro de una semana es la boda y apenas hoy me las entregaron (están lindísimas) . Como nos vamos de paseo de fin de semana entonces hasta el martes las repartiremos.  La ventaja es que quienes van a la boda ya están invitados y saben, nada más recibirán la invitación como un formalismo. Y por cómo las redactamos nos servirán como anuncio de la boda para los que no pudimos invitar o que no pudieron venir, ésas las enviaremos después de la boda.

Nunca me visto de blanco, de hecho no tengo ni siquiera una camiseta, brassiere o calzón de ese ¿color?.  Y como tampoco soñé nunca con una boda de blanco, pues naturalmente decidí que me casaría con un vestido de un color que me gustara y que podría volver a usar. Tuve suerte y un par de días antes de venirme a Colombia lo encontré y me encanta. Hace un par de días conseguí los zapatos y ya estoy casi lista.  El flaco ya consiguió su ropa y se ve absurdamente guapo. Como así.  Creo que lo único medio tradicional que tendré es que voy a usar un velo que tengo pendiente hacer con mi hermana.

 

Pelo y maquillaje me lo haré yo sóla… en pocas palabras odio los salones de belleza y a las estilistas que inmediatamente asumen que la única manera de verse bien es con el pelo cepillado y aplanchado.  Por lo del maquillaje, no tengo ningún recomendado de confianza que no sospeche que me vaya a dejar como bataclana o vedette cincuentona:  tengo un trauma de maquillistas y gracias, pero paso.  Es tanto mi trauma con los salones de belleza que ayer fui a que me aplicaran un tinte y aunque no sucedió nada trágico en el salón, la desatención del personal y la insistencia de todas las personas que me atendieron por que me cepillara el pelo (lo tomaban como si fuera lo más lógico del mundo) fue suficiente para que me pusiera a llorar en la casa.  Los ODIO.

Los anillos los mandamos a pedir por internet y son unos super ñoños que nos encantaron. Ninguno de los dos usamos anillos ni joyas, pero éste fue un diseño por el que los dos haremos la excepción.  Decidimos que no haríamos lo del anillo de compromiso: el compromiso entre nosotros está y no necesitamos símbolos.. y pensando en que se vienen gastos bastante fuertes para nosotros como tiquetes de avión y gastos consulares y trámites de residencia y otros, pues mejor invertimos ese dinero del anillo en esos trámites que representan mucho mejor el compromiso entre nosotros.

Estoy satisfecha. A pesar de los problemitas que han surgido ya lo importante está. Mis hermanos y mi mamá han resultado ser los resolvedores de problemas por excelencia, brindando apoyo y consiguiendo encargos imposibles. Mis suegros han sido un gran apoyo durante todo el tiempo que he estado acá en la casa de ellos.

Estamos a 8 días de la boda. Los dos emocionados.  Será fenomenal.

 

PD. He estado un toque obsesionada con las bodas de otros a través de internet. Encontré el bálsamo perfecto para las bodas de revista y películas en ciertas páginas que se centran en las bodas pequeñas, diferentes, que se salen de lo normal.  Por si alguien quiere darles un vistazo, las recontra recomiendo:  The Offbeat Bride, RockandRoll Bride, A Practical Wedding, Green Wedding Shoes.

Los Ezequieles de mi vida Parte 2

Lunes, 23 de mayo de 2011

Hace dos años honré a los Ezequieles y Ezequielas del mundo. Hoy hablaré de  un Ezequiel en particular. Uno del que hace un año me estaba despidiendo sabiendo que me iba a otro país y no sabíamos que nos depararía el futuro.

Ezequiel. …novios que son el buen chico. El buena gente. El que no es el más guapo ni el más emocionante ni el más cotizado pero tiene un corazón de oro. Es el viaje en botecito de pedales del parque de diversiones, no la montaña rusa.

Repetimos la depedida en enero con muchas más lágrimas y tristeza, porque en mi mente ya creía saber qué tenía el futuro para nosotros: un adiós y el cierre de ese capítulo. Un fue muy bonito y mejor nos despedimos.

…el chico Ezequiel es como el Dr. Salinas de Café con Aroma de Mujer. Un hombre bueno, soltero, sin vicios, destinado a nunca tener a su Gaviota porque ella siempre se irá con el otro. El Ezequiel es por el que apostaríamos aún sabiendo que va a perder ante Sebastián Vallejo. Aunque Sebastián sea un borracho que hace numeritos en la calle, que te ignora unos meses y que después vuelve a buscarte aunque está casado, el Dr. Salinas nunca podrá contra él.

Pero pasó el tiempo y aunque no se perdió el contacto, por mi lado traté de ir reconstruyendo la vida, acostumbrándome a la ausencia. Después de todo, uno emigra y siente que pierde las raíces; que no tiene sentido aferrarse a un pasado.  Que, como decía una valla hace muchos años en Las Palmas…  Atrás ni pa coger impulso.

Los Ezequieles estarán ahí con sopa de pollo cuando estés enferma, te harán cariño en la cabeza cuando estés tirada en la cama llorando porque te acaban de dar malas noticias. Son los que te acompañan a las fiestas de familia, a los funerales, a hacer trámites aburridos que tardan todo el día. Es justamente con el que te sientas frente a frente, cada quién en su computador, trabajando un viernes o sábado en la noche, mandandose mensajes por messenger y jugando con los pies debajo de la mesa. A veces los modelos de Ezequiel vienen sin chip culinario, pero no importa… los Ezequieles quieren hacer las cosas bien y aprenderán a cocinar. Tal vez no lo más rico e inspirado, pero siempre podrán sorprenderte con unos pancakes, una sopita, o unos sanduchitos que no tendrás que levantarte a preparar. Nunca te celarán, no te controlarán ni se sentirán intimidados porque tengas tu propia vida aparte de la relación.

De pronto nació la posibilidad de que el Ezequiel se viniera de visita, como ya habíamos venido juntos años atrás. Y una vez acá, que pudiera conseguir un trabajo. Y que una vez que tuviera trabajo, pues así podía quedarse y estaríamos juntos nuevamente.  Pero cuando te dan un no rotundo en un consulado, de pronto quedás con las manos vacías.

Hay momentos de duda. De querer tener un Rhett Butler en la vida, que te sorprendan de alguna manera para sacarte de la rutina. Pero recapacitemos: en una relación hay que hacer las cosas de a dos, no es todo problema de ellos. Que si quiero hacer algo más que comer y ver películas, es cuestión de decirlo y organizarlo. Ellos son llevaderos y se apuntan a cualquier plan. Es cierto, no bailan, pero nunca te van a hacer un numerito de celos porque bailes con cualquier otro, o te metas en grupos de baile o salgas con tus amigos a bailar. Que de ellos no es la culpa que en vez de salir uno se quede todo el día en la cama sin hacer nada: uno puede hacer planes de picnic, o de ir a la montaña, de ir a caminar.
Eso sí. Muchas veces ellos dirán que no. Te tocará ir a hacer todo eso sola. Pero cuando regreses a casa empapada después de la caminata porque les agarró un aguacero, allá estarán con un chocolate caliente y una toalla esperándote.

Entonces ¿qué hacer cuando te destraman los sueños y deseos? ¿Cuando los cuidadosos planes, tranquilos y estables, resultan insuficientes?  Pues uno hace esas cosas que anteriormente pensaba que nunca haría.  Decidís que no hay que cumplir con las expectativas de nadie más que de las propias. Que las cosas se pueden hacer a como uno quiere y decide y no como se “estila”.

En julio, en el Medellín en el que nos conocimos y disfrutamos juntos, mi Ezequiel y yo iremos a una oficinita, firmaremos un papel, nos intercambiaremos anillos y diremos que sí. Sabemos que no será fácil el proceso de resolver residencias y cambiar de país y muchas mudanzas, pero tenemos muy claro que queremos estar juntos, trabajar hombro a hombro y que sea para siempre.  Y que cuando nuevamente lleguen las épocas de calma, de quieta felicidad en conjunto, de rutina de vernos las caras todos los días todo el tiempo, de salir a los mismos lugares y hablar con la misma gente y hacer las mismas cosas, nos parecerá lo más maravilloso del mundo.

30

Martes, 12 de abril de 2011

En una semana estaré cumpliendo 30 años.

Ha sucedido tanto en estos últimos 10 años que me sentiría ridícula diciendo que el tiempo ha pasado volando. Siento que me gané mis 30. He vivido en 2 países distintos, he viajado, estudié una carrera, he trabajado en un montón de cosas, he tenido amores, aventuras y experiencias inolvidables.

Me hubiera gustado llegar a mi meta de recibir los 30 delgada, pero no sucedió. Pero pensándolo friamente tampoco estoy triste por eso.  Como que peso lo que tengo que pesar. Lo que sí es que mi vida está mucho más saludable: como menos harinas, menos dulces, menos carbohidratos simples y más vegetales y proteínas. Estoy haciendo ejercicio 3 veces por semana y mi condición física está bien.   No bajo ni un gramo de peso, pero ya eso está fuera de mis manos: yo estoy haciendo mi parte.

Ya soy miembro del Grupo Espeleológico Anthros y pronto tendremos un curso de topografía de cavernas que estoy coordinando. Hago prácticas de ascenso y descenso en cuerda y ya compré mi propio casco. Con una espeleóloga es con la que salgo a trotar en las mañanas y me ha dejado mucha satisfacción estar metida en una actividad tan aventurera.

A nivel de noviazgo pues qué les diré: el flaco se quedó en Colombia y a veces hacemos planes locos de que él se viene para Costa Rica y acá encuentra trabajo y colorín colorado, pero hay que tener paciencia con eso y no armar castillos en el aire, ir poco a poco haciendo lo necesario.

Mi trabajo me encanta y estoy haciendo varias cosas emocionantes a la vez: sigo con Global Voices, estoy trabajando escribiendo contenido para otra página independiente y también estoy de lleno con la dirección de una obra de teatro que si todo sale como planeado estrenará en mayo.   Además estoy participando de un programa de liderazgo progresista y mi área de incidencia sería en ciberciudadanía y gobierno abierto lo que me hace sonreir de oreja a oreja y me inspira a hacer más.

Mi gata me quiere más que nunca, no se separa de mi durante el día y es la mejor mascota sobre la faz del planeta: ella y yo nos entendemos bien. Me comunico constantemente con mis padres y el vivir con mi hermana está resultando mucho más tranquilo (de buena manera) de lo que pensé que sería.

Mi cumpleaños lo pasaré en Panamá con la amiga que me llevó un queque que ella misma cocinó hasta la casa de mis padres en Guácimo, Limón para mi cumpleaños hace más de 10 años. Esas cosas se agradecen de por vida.

Así que feliz cumpleaños a mi. Me siento muy satisfecha de lo que he logrado para los próximos 10 años, espero seguir haciendo cosas que me llenen, me hagan sentir útil y más importante, me hagan feliz. A los 17 me planteé que lo que quería de mi vida era ser feliz y he de confesar que lo estoy logrando.

Disco Duro

Miércoles, 9 de febrero de 2011

-Entiéndame -explicó-, considero que el cerebro de cada cual es como una pequeña pieza vacía que vamos amueblando con elementos de nuestra elección. Un necio echa mano de cuanto encuentra a su paso, de modo que el conocimiento que pudiera serle útil, o no encuentra cabida o, en el mejor de los casos, se halla tan revuelto con las demás cosas que resulta difícil dar con él. El operario hábil selecciona con sumo cuidado el contenido de ese vano disponible que es su cabeza. Sólo de herramientas útiles se compondrá su arsenal, pero éstas serán abundantes y estarán en perfecto estado. Constituye un grave error el suponer que las paredes de la pequeña habitación son elásticas o capaces de dilatarse indefinidamente. A partir de cierto punto, cada nuevo dato añadido desplaza necesariamente a otro que ya poseíamos. Resulta por tanto de inestimable importancia vigilar que los hechos inútiles no arrebaten espacio a los útiles.

Sherlock Holmes, Estudio en Escarlata

Tengo unos amigos que se saben de memoria la letra de cientos de canciones, y pueden hacer revisión mental para buscar esa frase o esa estrofa que necesitan para ilustrar una forma de sentirse o de pensar. Son de los mismos que no tienen que ver la letra en un karaoke, y no sólo con la canción favorita: pareciera que se las sabe todas de memoria.

Otro amigo guarda detalles. Tiene una memoria prodigiosa y se acuerda de cosas que sucedieron hace años de años de años… pero no como una nebulosa de “ay, yo creo que sí fuimos” sino que puede decirte quiénes estaban, qué película se vio y en qué restaurante se comió. Incluso puede acordarse de qué se habló mientras estaban sentados en la fila.

Están también los que cuando comparamos notas sobre alguna serie de TV, se saben el nombre y número del episodio, la temporada y pueden citar frases. O los que ve uno en cierto tipo de fiestas, que tienen una frase de algún famoso para cualquier momento “Como dijo Lacan”, “Ortega y Gasset en X año mencionó”, etc. En el pasado eran los que se acordaban de los números telefónicos de todos. Ahora estarán los que ponen passwords distintos para cada página y se acuerdan de todos. Esa amiga que conoce a alguien y nunca se olvida del nombre ni el lugar en el que se conocieron: ella le cae bien a todo el mundo.

Me pone un poco nerviosa este asunto. Porque definitivamente no tengo memoria disponible para recordar caras, ni fechas importantes ni para cumpleaños. No me sé los teléfonos de nadie, y soy pésima para saberme la letra de las canciones, si acaso me sabré 3 de memoria, las demás me las he olvidado. Lo confieso: no recuerdo los detalles de lo que estudié en la Universidad y no sé si seré la única de mis compañeros que no puede repetir de memoria los monólogos que hice. No recuerdo las citas ni salidas, en muchos casos tampoco tengo idea de “cómo fue que nos conocimos”. ¿Entonces, en qué estoy ocupando mi memoria?

Creo que mi cerebro es como el cuarto del necio, lleno de cosas que me van gustando, no tanto porque sean útiles. Recuerdo frases de libros favoritos, pero no citables sino nada más como sensaciones. Sospecho que si me pusieran un violín en las manos, mis dedos recordarían dónde posarse y poder tocar “The Long Song”. . Mis manos se acuerdan de cómo deben moverse para tejer un par de medias, o un sombrero o una sencilla bufanda. En la cocina a veces no mido ni peso ni calculo volúmenes: lo hago a puro ojo, basándome en lo que ya leí sobre la receta o las veces que la he hecho antes. Recuerdo videos que he visto, historias que me han contado, cosas sobre las que he escrito.

Recuerdo instrucciones de cómo brillar una lata de gaseosa con una chocolatina para poder hacer un espejo de emergencias o para concentrar la luz y lograr encender yesca. Sé cambiar llantas, puedo encender chimeneas, y a punta de tips and tricks he logrado salvar más de una situación. Para todo lo demás, guardo recordatorios abstractos de lo que he visto, frases sueltas, trucos, consejos, trivialidades que me hacen cosquillas en el cerebro. Datos que me intrigan o me hacen sentir bien, o noticias que me dan vueltas.

En la más reciente versión de Sherlock Holmes (recomendadísima de la BBCOne) Sherlock moderniza la frase que colgué ahí arriba cuando le dice a John que su cerebro es como un disco duro de espacio limitado. Tal vez en eso me parezca a mi cerebro: yo casi no mantengo información en mi disco duro de la compu, todo lo pongo en la red, queda conservado en la nube, disponible desde cualquier punto, e ilimitada. Nada más etiqueto algo para saber cómo encontrarlo después cuando lo necesite. En mi caso tal vez mi disco duro es externo, y se llama internet.

Año Literario

Viernes, 19 de noviembre de 2010

Anoche mi hermana me miró con cara de tragedia y me dijo: necesito más libros de ficción. Y comencé a pasar mi lista mental de qué recomendarle y me di cuenta que este año he consumido bastantes libros, y todo pinta que ahora que tengo un lector de ebooks seguirá creciendo la cantidad. Aunque todavía no sé qué recomendarle para leer, ya muchos de estos también se los ha leído.

Confieso que leo poco en español. Es mi lengua materna y todo, pero por cuestiones de la vida mi hábito de lectura se formó a punta de Baby  Sitters Club, Sweet Valley, Judy Blume y Beverly Cleary.  En la biblioteca del colegio la sección en español era diminuta y llena de diccionarios, clásicos del siglo de oro o traducciones de libros y el resto del espacio era ocupado por cientos de libros para niños y jóvenes en inglés, así que la carga gravitacional fue mucho mayor en esa dirección.  Todavía conservo el gusto de libros para “adultos jóvenes”, esos que cuentan historias, aventuras y eventos mágicos.  Entonces si de casualidad también tiene el gusto parecido al mío, voy con una reseña de algunos de los libros de ficción que he leído este año, en ningún orden aparente:

1. Codex Alera: Serie de 7 libros escritos por Jim Butcher que siguen la historia de un chico raro en el reino de Alera. A diferencia de todos los demás habitantes del reino, él pareciera ser el único sin magia. Básicamente fue en respuesta a un reto que le plantearon, cuando él se opuso a la noción que es una buena idea la que hace un buen libro.  Entonces él dijo que haría un MUY buen libro con 2 malas ideas. Le propusieron Pokémon y la legión romana perdida y les cuento: @longshotauthor ganó la apuesta con creces.

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2. Dresden Files:   Otra serie de Jim Butcher. Éstos tratan de un mago  que trabaja como investigador privado, porque no sólo de magia vive el hombre, y éste tiene que pagar alquiler y comprar comida.  Eventualmente trabajará también con la policía de Chicago, haciendo consultorías de todo lo extraño que sucede en la ciudad.  En SyFy pasaban una serie basada en estos libros, pero no logró engancharme. Mucho mejor leídos!

3. Sherlock Holmes: Después de ver la película y la serie, no pude resistirme a descubrir más de los personajes, y ahí poco a poco voy leyendo todas las aventuras. Lo bonito de los clásicos es que ya son de dominio público y puede usted descargarlos absolutamente gratis en todos los formatos que guste.

4. The Hunger Games:  Es una trilogía de Suzanne Collins para jóvenes. Tiene lugar en un futuro en el que el circo romano ha regresado a todo su esplendor agregándole el ángulo del reality show; todos podemos ver cómo se matan los jóvenes tributo de diferentes pueblos.  Y ahí arranca la historia de nuestra heroína y cómo hacer para sobrevivir cuando lo que debe hacer es matar o ser matado.

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5. The Wheel of Time: Mi hermano me advirtió de estos libros. Imagínense que JK Rowling hubiera muerto antes de terminar la serie de Harry Potter. Eso pasó con Robert Jordan y la fanaticada casi se suicida colectivamente. Menos mal tampoco tomó al autor de sorpresa y él tenía copiosas notas y se logró encontrar a alguien quien pudiera terminar la serie según los deseos del autor. La cosa es que al inicio iban a ser 6 libros y bueno, eso es normal. Todo pinta que terminarán siendo 14 libros, y cada uno es más gigante que el anterior. Ya me leí 12 de ellos, y estoy esperando poder conseguir el que salió a principios de mes y ya esperar al último número de la serie para saber como #%! termina!

6. Trilogía Millenium: Tres  novelas policíacas publicados póstumamente de  Stieg Larsson sobre una joven hacker medio asperger que patea culos y un periodista con la misión de desenmascarar la corrupción.  Los libros son bestsellers y tienen razón de serlo; Te atrapan y necesitas saber cómo continúa la historia y entonces consigues el siguiente lo más rápido posible.  Yo escuché los audiolibros, por lo que agradezco no haber tenido que sortear ese universo de diéresis para los nombres de todos y todas las cosas. A cambio tuve que afinar el oído para distinguir los nombres de los malos, porque cómo hay de montones y todos con nombres que a mis oídos vírgenes del sueco sonaban todos igualitos.

7. The Magicians:  Leí la descripción de alguien que decía que era como Harry Potter para adultos. Yo agregaría que tiene mucho de C.S.Lewis y que me gustó un montón.  Es una novela de Lev Grossman y para cualquiera que ha tenido una infancia medio metida en un universo imaginario, la va a disfrutar.

8.  The Help: Esta novela se sale del patrón usual de fantasía, porque más bien es casi que ficción histórica. Relata la vida de las mujeres afroamericanas que ayudaban en las casas de familias blancas en el sur de Estados Unidos durante los 60s.  Un ambiente de KKK, violencia y segregación y una chica del otro lado del pueblo quien decide romper todas esas barreras para poder alcanzar su sueño.

9. Looking for Alaska:  Me gustan las novelas de gente desadaptada y esta no será la excepción. Tiene lugar en un internado (siempre me han intrigado esos lugares a donde mandaban a los chicos a vivir y estudiar) y sigue la vida de 4 amigos dividido en un antes y un después. Esta historia no tiene magia ni fantasía ni ciencia ficción, nada más cruda realidad.

10.  PopCo: creo que este está en la lista de libros favoritos que quiero volver a leer.  Lo he recomendado y ha gustado y así que creo que de todos en esta lista, si van a leer alguno y saben inglés, les recomiendo este. Sobre todo si alguna vez han estado repentinamente cuestionando su vida, su trabajo y cuál es su lugar en el mundo.

popco

Y ustedes ¿qué han leído, qué les ha gustado, qué les ha indignado?  Así como para recomendarle a mi hermana :)

Regreso

Martes, 21 de septiembre de 2010

Se me acaban los días de este viaje, y en 2 semanas estaré de regreso en Costa Rica. Aunque les cuento un secreto: no quiero regresarme.

Acá estoy a gusto, con familia, acompañada, con mil proyectos.  En las mañanas hay alguien esperando que me despierte para contarme sus aventuras de superhéroe, o para charlar un rato mientras tomamos un café. Después voy al gimnasio y tengo un entrenador que sabe qué ejercicios ponerme según el día.  Llego y hay refri llena de cosas ricas para comer.  Cocino comidas deliciosas y exóticas porque se consiguen los ingredientes fácilmente y lo demás ya existe dentro de la alacena.  Trabajo en las noches o tardes o mañanas y respiro aire fresco todos los días. Paso poco tiempo sentada frente a la compu. En pocas palabras:  he estado en un delicioso limbo y no quiero despertar.

Tengo miedo: de un lugar que me suena cada vez más ajeno y de la posibilidad que al llegar lo confirme.  Que los amigos del pasado obviamente han seguido sus vidas y que no haya espacio para mi en sus ajustadas agendas. Que tal vez tengan espacio y yo descubra que ya no tenemos nada en común.  Que no tenga suficiente plata para el estilo de vida que la mayoría de ellos ahora manejan. Que mis hábitos ermitaños me terminen aislando. Que sin celular como que uno no es persona.  Que todos se hayan convertido en hipsters y yo en intolerante.  Que sin carro no se pueda salir. Que con carro no se pueda salir. De la inseguridad. De lo desconocido. De los conocidos que se convierten en desconocidos.

No me decido si es miedo a lo desconocido o más bien soy como un marinero: que no se siente gusto llegando a puerto al no ser que sepa que pronto volverá a zarpar.

No hay noticias

Viernes, 30 de julio de 2010

Me gustaría contarles de la ciudad de Dallas, la situación nacional, las fiestas y salidas y paseos.

Pero no, no tengo nada de eso para contar. En cambio podría decirles que mi respeto por las amas de casa aumenta cada día más, sobre todo si son madres.  Que mis planes de dieta se ven truncados por comidas ricas llenas de carnes y tortillas y ensaladas monumentales, pero también de meriendas y snacks.  Que mi sobrino cada 2 o 3 días me pregunta si me voy a quedar a vivir con ellos, y cuando le cuento que todavía me voy a quedar un rato más, aunque no a vivir, me responde que estará muy triste cuando me vaya.

Que cambio pañales y juego con niños y tengo a un bebé en brazos durante diferentes momentos del día. Que estoy viendo narconovelas en la noche con mi hermano y me da nostalgia el hablado colombiano.  Que hay días en los que tengo que llegar a colgar la ropa empapada en el baño por jugar con agua en el jardín y otros días en los que bailo música ochentera en medio de los pasillos de los supermercados porque mi sobrino me lo pide.

Paso menos tiempo frente al computador que nunca.  Igual logro hacer el trabajo que necesito hacer y me he vuelto más eficiente.

Y también les contaría que a pesar de llenar mis días de actividades, igual me queda tiempo para extrañar al flaco. Y ya.

Mi vicio

Lunes, 8 de septiembre de 2008

El otro día, dejando de lado violentamente trabajo, comida, higiene personal y amigos, me abandoné al vicio, a esa adicción que sufro desde los 10 años, o tal vez antes. No me bañé, no comí, no organicé, no trabajé, no salí. Me quedé acurrucada en mi cama, obsesionada por una novela que había caído a mis manos.

Creo que me sentía como ludópata en Las Vegas. No me importara que fuera en PDF y no en el formato análogo que prefiero: incluía una historia de la que me era imposible alejarme.

Así me viene pasando. Consigo una nueva lectura, como la serie Twilight de Stephenie Meyer, y en menos de 48 horas me he devorado los 4 tomos. Neverwhere de Neil Gaiman lo fulminé en menos de 12 horas. Desde Harry Potter me di cuenta que mi bibliodependencia no solo me afectaba a mi sino también a mi familia. Podía pelear y gritar con mi hermana por quién tendría derecho a leérselo primero, y que nos interrumpieran en medio de la saga era motivo de pelea con jalada de pelo, aruñazos, patadas y manotazos: mi mamá siempre decía que las damas no se dan de puños.

El problema con ésta, como con todas las demás adicciones es que uno va creando resistencia y buscando experiencias más fuertes. Uno cierra un libro bueno y sabe que está condenado a buscar un libro mejor que los siga para alimentar la adicción. Pero justo ahora, me encuentro sin material de lectura para continuar. Menos mal. Porque ya era hora de sentarme a trabajar.

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