Paseo

Día de los Museos en el Mamm

Viernes, 16 de mayo de 2008

En estos días he estado en el proceso de conformación de una corporación, OtraBanda, para formalizar las actividades que venimos realizando desde hace un tiempo en relación con blogs, nuevas tecnologías y capacitación/apropiación de herramientas. Para lanzarnos al agua y darnos a conocer, estaremos en el barrio Carlos E. Restrepo, lugar conocido como OtraBanda, este sábado a las afueras del Museo de Arte Moderno de Medellín MAMM, documentando las actividades , grabando episodio del podcast blogotemático y streaming desde el lugar, celebrando el día de los museos y el día del internet.

Tendremos venta de camisetas, entrevistas y actividades pscicopedagógico-lúdicas (los entretendremos si nos llegan a hablar). Por si les da curiosidad, el episodio lo estaremos grabando a eso de las 3pm.

Haga click en la imagen para ampliar.

Celebraciones

Martes, 22 de abril de 2008

No me acuerdo cómo fue mi fiesta de 18. Dudo siquiera que lo haya celebrado con salida a algún lado a estrenar cédula y mayoría de edad. Y así ha sido desde entonces. En general los bares me aburren a muerte. La única razón que encontraba para ir era para socializar, o escuchar música que no tenía en mi casa, pero usualmente prefería ir a tomar a la casa de alguien, y hacer básicamente lo mismo, pero sin chupar humo ajeno y pagando precios razonables por el trago.


Este año cuando sabían que mi cumpleaños caía en sábado, todos preguntaron: ¿y qué, donde va a ser la fiesta? Es como un estándar. La foto sentado en el escritorio del colegio el primer día de clases con lápiz en mano. Como tener una fiesta de 15 años en salón de fiesta y con vestido de gala con 158 invitados que cualquier otro día en el colegio no te dirigen la palabra. Como comprar un montón de cerveza que no vas a ser capaz de tomartelala toda solo porque comienza la ley seca y podrías necesitarla.
Como la despedida de soltera con bailarín exótico que te pone las bolas en la cara mientras te mueres del asco. Cosas que se supone que la gente hace para ciertos momentos hito de la vida. De las anteriores, la única que practiqué fue la de la carrera contra los policías antes de la medianoche del miércoles de semana santa. Lo único que quedaba eran 3 cajas con 24 latas cada una de rock-ice, y mi novio del momento metió todas en el carro. Ninguno de los dos tomaba rock-ice.

Así que este año decidí que sí iba a celebrar el cumpleaños, pero a mi manera. No en un bar de noche, sino con un paseo al aire libre en domingo, a compartir y conversar sin quedar afónico por el volumen de la música.

El parque ecológico El Salado será para mi paradero de domingos de desparche. Con un par de tiquetes integrados te dejan en la puerta. Entonces hay río y ranchitos para las comidas y restaurantes y manguita para tirarse y ver pasar la tarde. Como no conocía el lugar, y no sabía que esperar, llevamos comida para hacer sánduches y comer frutas y picar tortillitas con guacamole… resulta que allá hay lugares donde comer y los precios son hasta buenos.

Pasamos la tarde un tiempo al sol, y otro bajo un techito: y menos mal. Se desató un aguacero impresionante a la mitad de nuestro partido de poker y tuvimos que interrumpir la mesa de juego debido a las goteras. Se conversó bueno, nos reímos bastante, comimos hasta quedar un poco más que satisfechos… ¿cómo no tener más cumpleaños así?

Lo único que me dio DEMASIADA rabia del lugar fue que cobran el baño. 500 pesos por ir a mear, y eso después que pagaste 3000 para entrar al parque. Obviamente la gente no va a pagar para ir a orinar, así que yo no les recomendaría disfrutar tanto en los charquitos de agua. EW. Si me hubiera tocado ir al baño mientras estuve allá, mi ira hubiera hecho gala de mi nombre.

Lo único que me quedó faltando del cumpleaños fue la torta con velita y pedir el deseo. Sencillamente no hubo momento, pero por ahí me contaron que no hay fecha de expiración para eso, que es cuestión de hacer el ritual y listo. Así que lo haré. Porque yo escogeré mis rituales bobos, así me resista de por vida a hacer el baile del billete en cualquier boda.

Semana Santa de lejos en Macondo.

Lunes, 24 de marzo de 2008

Lo único que faltaba era ver a Aureliano Buendía sentado debajo del árbol de mangos. Había antes un cuarto cerrado con candado donde me imaginaba las mil bacenillas, un baño al exterior y esos corredores de vigas de madera donde podría sentarse Úrsula a bordar tranquila.

El Viernes Santo fue una ráfaga de actividad. Corrían por ahí las mujeres buscando velos adecuados: que fueran largos y decentes, pero no muy calientes. Los niños soplaban platos de peltre cargados de carbones para que no se apagaran, mientras las flores se iban colocando en las bandejas, primorosamente arregladas para poder llevar el incienso.

No soplaba nada de brisa. Las hojas de los árboles estaban anquilosadas. El cielo azul refulguraba y se reflejaba en los charcos: mojaban repetidas veces el patio para refrescar el ambiente, y así de velozmente se evaporaba el agua. Los vasos de jugo de tamarindo circulaban libremente para tratar de matar el calor.

El repicar de las campanas indicaba que ya se hacía tarde, armadas de las bandejas con los carbones encendidos rodeados de flores, salieron envueltas en una nube de tules y humo.

No me hubiera extrañado ver las mariposas amarillas revoloteando por ahí.

Desconectándome

Lunes, 17 de marzo de 2008

Pasé un delicioso fin de semana lejos de las computadoras. Aunque me encante trabajar-perder tiempo online, disfruto mucho también estar lejos del computador, aunque sea para estar tirada en una cama viendo discovery channel cubierta de una cobija, comiendo waffles en buena compañía.

Estando en casa, es muy difícil que logre desafiar la fuerza gravitacional que tiene el pc. La vieja excusa de “solo voy a revisar email un ratito” la uso tanto que ya ni me engaño a mi misma. Entonces me pongo a revisar feeds, hay algo que tengo que hacer para darle seguimiento a algún email, mirá este otro website, me encontré a fulano en el chat y TENGO que contarle tal o cual cosa… de pronto han pasado 5 horas y ya mejor me quedo más rato a ver si hago algo de “trabajo serio” y compenso el lapsus.

Entonces creo que he llegado a una conclusión: mejor dicho, un compromiso. Trabajando desde casa es fácil trabajar cuando uno debería estar durmiendo, y perder el tiempo cuando uno debería estar trabajando. Así que durante el fin de semana, me dedicaré a pasear, a salir a hacer otras cosas. Si me invitan a alguna parte, evitaré lo posible decir “no puedo porque tengo que trabajar”. Me organizaré para que cuando llegue el viernes en la tarde, no me quede nada más pendiente. Por otra parte, si estoy en casa desparchada a pesar de ser fin de semana, tampoco me voy a obligar a alejarme. Si me da la gana, me sentaré a trabajar. Entre semana, cumpliré con mis obligaciones laborales, tareas y trabajos de la U.

Suena redundante y un poco tonto escribir cosas que para muchos otros son segunda naturaleza, pero ahí me perdonarán. Lo escribo más para comprometerme con mi misma que con ustedes. Ya está escrito.

36 horas de viaje después

Jueves, 28 de febrero de 2008

Tal vez es el hecho de estar sentada por 16 horas en un espacio reducido, que la luz que debía iluminar mi asiento iluminara la cara de mi vecino y por eso no pude leer, que la televisión que me correspondía tenìa rayas de interferencia en toda la pantalla y el sonido no funcionara bien… que no pudiera dormir porque cada vez que me acomodaba, alguna marte de mi anatomía quedaba en el pasillo y cuando pasaba el carrito me pegaba, o que tuviera los ojos y la nariz y la boca tan pero tan resecos que al sonarme la nariz me sintiera un poco como la dama de las Camelias. El viaje APESTÓ. Y eso fue solo la primera parte. 20 horas despuès de llegar de ese vuelo, finalmente llegué al aeropuerto de Rionegro. Las pastillas indias para el mareo no tienen el efecto somnífero de las viajesán.

Mi último día en India lo pasé leyendo los libros que me faltaban, jugando con mi sobrino, comiendo en McDonalds (donde las hamburguesas son de pollo tikka masala) y camino al aeropuerto, el mejor ejemplo del contraste que existe en Bombay.

Afuera está la calle a la que le tomè la foto el otro día, del campo minado. Es un edificio que parece un tugurio gigante. Una esfera cubierta de tierra, polvo y plásticos. Pensé que era un estadio en remodelación, pero no. Es el hotel Sahara Star.

Mi hermano me advirtió que sería algo fuera de este mundo, y resultó profético.

La entrada iluminada, perfectamente y con buen gusto. Flores naturales en adornos sobrios y depsués un maitre´d que nos preguntó que necesitábamos. Mi hermano preguntó por algo que nos pudieran servir en 20 minutos o menos, y él nos sugirió cualqueira de los buffets, o preguntarle a los chefs por especialidades al minuto. Decidimos considerar esas opciones y entrar a dar una vuelta. Lo primero que vi fue una pecera en la mitad del edificio. Una pecera que iba de pies a cabeza y ocupaba todo el centro de la estructura redonda tipo estadio. Al acercarme, mi hermano me señaló una puerta: si uno organiza un evento, ahí adentro, rodeado de peces por todos los lados , hay una mesa y un salón exclusivo. Algo como los tatamis en los restaurantes de sushi, pero con acuarios de paredes. Seguimos caminando, y el buffet estaba lleno de cocina fusión y de autor. Pequeñas ensaladas tipo francés, terrines, soufflés, torrecitas de diferentes pastas con rellenos espumosos. Por otra parte estaba la sección de comida tradicional y al otro lado lo internacional. Al seguir el camino, salimos a una laguna y había comenzado el juego láser: mientras caminaba por el borde, dos explosiones de fuego se dieron a pasos de donde estaba: era el gran final del show y el comienzo de la noche. Tienen bar para champaña, tienen bar normal, gelateria, 3 panaderías, restaurantes, diferentes ambientes y todo meticulosamente cuidado. Al rededor de toda la estructura están las habitaciones que miran hacia el centro. Pantallas gigantes mostraban algún deportista siendo entrevistado. Cascada, flores de loto, flores secas flotando en pozas con velas, era demasiado… pero en vez de verse de mal gusto, era precioso. Pero me quedó ese sabor de boca que esto es lo más cercano que he visto al término “vivir en una burbuja”. Literalmente. Las fotos no le hacen justicia. Me tomé dos whiskeys dobles y seguimos nuestro camino. Al aeropuerto, aduanas y de regreso a casa.

Ahora que estoy de regreso, pienso en lo que resultó del viaje. Por ahí me preguntaron sobre la búsqueda espiritual. Yo no investigué, no indagué ni me interesé. No sé qué será lo q inspira a la gente en alejarse de su mundo para encontrarse a si mismos. Después de todo, el yo interno siempre está con uno, o no? Así que no hice yoga, no fui a un ashram, no seguí a ningún guru, no abrí el tercer ojo ni nada por el estilo. Creo que para seguir un camino espiritual, no es necesario salir de casa. Si algún día se me ocurre, creo que será tan factible acá en medallo, en Costa Rica o donde sea que vaya a vivir.

Así que con esto termino las crónicas de viaje. Si quisieran saber algo más de la experiencia, pueden hacerme preguntas en los comentarios y les responderé. ¡Gracias por leerme estos días, por los comentarios y por compartir mis aventuras!

Kerala, La mismita tierra de Dios

Domingo, 24 de febrero de 2008

Este era el viaje que redimiría la experiencia en India. Así que en este post feliz y descomplicado les cuento de hoteles 5 estrellas, y de la ciudad con gobierno comunista donde ví una altísima concentración de gente blanca comprando parafernalia católica de la época de la colonia en medio de un pueblo judío, y de camarones más grandes que las mismas langostas.

El viaje fue a Cochin en Kerala. Después de muchos chistes sobre si la gente de Cochin son Cochinos, nos montamos en un avión rumbo a Kerala, a 2 horas de distancia. Kerala es un departamento al sur de la India cuya lengua es el malayalam que se escribe como nada que haya visto antes, puros rizos y enredos y rueditas.

En el avión me dediqué a ver un episodio de Scrubs, uno de bob esponja y The Office, desayunar alguito, tomar té y relajarme.

Al salir del aeropuerto, nos recibió el chofer del hotel con un carro doble tracción y una canastita con toallas para limpiarnos el sudor de viaje (33 grados al sol), mentitas para pasar el sabor de boca y una serie de revistas para ver si el mundo había cambiado algo mientras estábamos en el aire. 45 minutos después nos recibían en el hotel con un polvito amarillo que nos pintaron en el 3er ojo nos saludaban con un “namasté”. Check in, los botones nos llevaron a la habitación, Room service para comer alguito y después salimos a reconocer los predios. Nos contaron que había happy hour en un salón a 3 puertas de nuestro cuarto, así que ni cortas ni perezosas, para allá nos dirijimos.

El fin de semana se pasó en esas: comer, dormir, comer, dormir. Íbamos a salir a un tour de las aguas en algo llamado un “houseboat” pero al final d cuentas como que no nos organizamos para ir, así que nos quedamos en piscina y hotel. Yo leí montooooooones. El sábado sí salimos a conocer un poco del lugar. El fuerte Cochin, JewTown y las redes de pesca chinas.

El sitio web de Kerala dice:

A hundred percent literate people. World-class health care systems. India’s lowest infant mortality and highest life expectancy rates. The highest physical quality of life in India. Peaceful and pristine, Kerala is also India’s cleanest state.

Población 100 por ciento alfabetizada, servicios de salud de clase mundial. Los índices de mortalidad infantil más bajos de la India y la expectativa de vida más alta. La más alta calidad de vida física de India. Pacífica y pura, Kerala es también el estado más limpio de la India.

Pareciera que lo que dicen es cierto. Kerala es un lugar que volvería a visitar. Definitivamente que sí. Cuando vas a ver chucherías, los vendedores no te atacan para que les compres. La gente no te cobra por foto, están muy orgullosos de su comunidad y ciudad y lo demuestran. Los números de población, como en toda la India, son impactantes: 31,838,619 personas viven únicamente en Kerala, de diferentes religiones y hay armonía: entre la gente y para con el medio. Hay árboles, hay órden, las calles son limpias y no hay comunidades enteras establecidas en cualquier espacio de acera disponible.

Cómo es que han logrado esto? Algunos dirían que es siguiendo una sencilla máxima del desarrollo: la separación del estado y la iglesia. Los que están actualmente en el poder en Kerala son los del partido comunista, elegidos democráticamente. Argumentando que la religión es el opio del pueblo, decidieron establecer un estado laico, educación para todos y protección para el ambiente. Como un interesante contraste, este estado tiene un bajísimo ingreso y capital, hay mínima inversión de corporaciones, pero el desarrollo humano y educativo es altísimo… es algo conocido como el fenómeno Kerala. La gente en Kerala es participante activa de la política y governación y por ende hay bastantes huelgas, demostraciones, marchas y las elecciones son reñidas. Pareciera que la gente piensa sus decisiones y las toma a conciencia, no son votantes ignorantes.

Entonces es un lugar lindo y pintoresco. Casi no hay perros callejeros, un contraste muy notorio con Mumbai. En Agra tampoco, pero yo creo que es porque los carnívoros monos se los comen… yo los vi muy bien alimentados. En Kerala lo que hay por todas partes son cabras. Cabras en las bancas de los parques, en el muelle, en las calles, comiendo basura, podando las canchas de cricket, o alimentándose de restos de frutas. Las cabras son más adorables que los perros, hay que aceptarlo. Ver a una mama cabra comiendo cáscaras de sandía mientras su cabrito comparte fruta que interrumpe con unos cuantos sorbos de leche es algo lindo para ver. Y a cambio de los perros, las cabras suenan todas tiernas, Beeeeeeeeee beeeeeeeeeeeeeee, y uno apenas espera escuchar cantos tiroleses por ahí y ver niños con las mejillas rosadas salir corriendo por entre el edelwëiss llamando a Copo de Nieve.

Mi sobrino era todo un acontecimiento. Como si ver un niño rubio cargado por una señora rubia era como ganarse la lotería. Unos chicos se acercaron a mi hermano cuando andaba cargando a su hijo en los hombros si les podían tomar una foto. (Huy mira unos gringos! mis amigos no me van a creer que vi un especímen gringo bebé, hay que tomarle foto!) Mi hermano les dijo que sí, con mucho gusto. Que eran 50 rupías. Lo gracioso es que los chicos dijeron: 50 rupees? No, too much. Y no.tomaron.la.foto. Jijiji. (seguro que la tomaron d lejos y con zoom, pero no tuvieron el honor d aparecer en la imagen).

Almorzamos en un restaurante muy lindo cerca al fuerte donde los meseros estaban como locos con mi sobrino. Ahora leo y resulta que Kerala es conocido como un lugar donde se ADORAN a los bebés. Los bebés son honrados, amados y apreciados y es la única provincia abiertamente en contra de femicidio fetal. Cada vez me gusta más Cochin y Kerala.

Después fuimos a un museo poco memorable y saliendo por una puertita nos encontramos en la zona d la ciudad conocida como Jewtown. En ese callejón con balconcitos de madera con estrellas de david labradas vivía la comunidad judía a corta distancia de la sinagoga. Ahora está en manos de goim, como pude observar: todas las tiendas abiertas un sábado. Entramos a una tienda de antiguedades, de esas que la gente sueña encontrarse en algún lado. Puertas de 3 metros de alto labradas con aplicaciones, paredes enteras de iglesia, techos de madera labrados, baúles, santos, saris viejos, y toda la parafernalia necesaria para monarse una iglesia: biblias, ropa, sotanas y esos delantales que usan los sacerdotes. Mi hermano casi se compra uno para ponerse cuando hace carne asada, pero al final no. Ya era tarde, hacía mucho calor y mi sobrino estaba cansado y de mal genio, entonces nos regresamos con las manos vacías pero el corazón contento.

En la noche cenamos en el restaurante de comida de mar, donde pedí 4 langostinos en salsa, y cada uno de ellos se salía del plato de lo grande que era. Una de las fotos del puerto de Cochin muestra a los langostinos mutantes… Mi hermano sí se pidió la langosta que la alimentaron con lo mismo, porque también era gigante. Hm. He comido langostinos mariscos y comida de mar en general que da gusto, como para durarme el resto del año en antojos.

Hoy regresamos a Mumbai, y tomé las últimas fotos que aparecen en el flickr, de los campos minados a los bordes de la calle. No he podido agarrar a nadie infraganti en cámara, pero sí de los recuerdos que dejan.

Mañana será mi último día acá. Aunque me ha encantado compartir con mi hermano y mi cuñada y mi sobrino, creo que ya es tiempo de partir, de regresar a la vida real y a entrarle de lleno a este año que me espera en Medallo, que pinta muy pero muy bien.

The best laid plans of mice and men.

Domingo, 17 de febrero de 2008

Ayer conocí lo que cualquier turista visitando tierras mexicanas llamaría “La Venganza de Montezuma“, sólo que en mi caso creo que tendría que ser algo más parecido a “La rabia de Kali”, “La revolución de Gandhi” o “La opresión de Shiva”. Advierto: este recuento no es apto para quienes sean altamente suceptibles. Si no quieren seguir leyendo, les recomiendo dirigirse hacia blogotematico.info, donde hay un nuevo episodio con un pequeño segmento más agradable enviado con cariño desde la India para ustedes.


El caso es que amanecí con migraña… así que aprendiendo de mi jaqueca pre viaje, decidí atacarla desde su inicio con un medicamento traido expresamente para ese fin. Sin embargo, después del almuerzo, me recosté un rato y el mundo no paraba de girar. Como después de una salvaje fiesta, sólo que en mi caso no había hecho nada fuera de lo ordinario, excepto tomarme la pastilla, una combinación de acetaminofén con tramadol. Desperté del estupor, porque ni siquiera fue sueño, completamente desubicada. Pensé que tal vez eran nauseas de la medicina, así que como el dolor seguía, entonces decidí no tirarle más medicamento del anterior, pasé a algo más liviano y me tomé un antigripal normal, a ver si en vez de migraña era sinusitis o algo así. Tenía una salida pendiente, así que me alisté y salí a la fiesta. Mandé un mensaje avisando que iba de camino.

Iba sudando frío y con náuseas en el carro, pero eso no es poco frecuente. Me pasa a cada rato en Medellín, sobre todo cuando ando en bus. El chofer me iba señalando puntos importantes de la ciudad de camino. “Esta es una gran lavandería al aire libre”, “este es un secadero de pescado”, “esta es una celebración de boda hindú”. Yo cada vez veía menos, se me iba cerrando la visión. Tomaba sorbitos de agua. Deseaba abrir las ventanas para recibir aire fresco pero en esa zona de Mumbai no hay aire fresco si abres la ventana. Lo que recibes son mendigos por docenas y olor a desagüe… el aire acondicionado no era suficiente y tuve que pedir al conductor que parara el carro. Lamentablemente no sucedió a tiempo y terminé abriendo la puerta de golpe montada en un carro en movimiento, vomitando a medias en el carro y en la calle y mirando de reojo como el conductor del carro que golpee cuando abrí la puerta me sacudía el puño con una expresión como de sorpresa y rabia mezcladas.

Así que tuve que tomar una de esas decisiones rápidas, y con una gran sensación de vergüenza… tuve que decir que dieramos media vuelta y regresaramos. Aunque he de confesar que pensé que mejor era seguir el camino, ya casi llegábamos y regresar era más de una hora de tráfico antes de llegar a la casa. Pero no. Porque vomitar durante una fiesta es mal visto, pero vomitar antes de llegar a ella creo que es peor. Y estoy casi que segura que llegar vomitada a una fiesta no es la mejor manera de causar una buena impresión y hacer amigos.

Recuerdo que traté de mandar un mensaje de texto disculpándome por no poder ir varias veces, pero en vez de send le daba al boton de salir. Tampoco sabía que decir. Cuánto es demasiada información demasiada información? “Disculpa, no puedo ir porque me vomité. Gracias! Tomemos cafe estos días”. O sea. “Sorry, el cordero biryani no me sentó bien y tuve un accidente en el carro. Por favor me disculpas de toda la gente que llegó a tu casa para conocerme. Bye!!!”. Finalmente mandé algo como “Perdón. Estoy enferma, tuve que regresarme a mi casa. Mil disculpas. Hablamos despues”.

A la hora y algo sonó mi celular, y era mi amigo preocupado porque había desaparecido. Después de tanto esfuerzo para mandar el mensaje, nunca lo recibió. Así que me disculpé, pero creo que cualquier cosa suena a disculpa barata. Así que no logré conocer a los blogueros de Mumbai en este viaje, y creo que quedarán con una muy mala impresión de mi. Pero mejor que quede la duda a que se hagan la imagen que los blogueros latinoamericanos olemos a vómito.

Llegué a la casa y me recibieron con un vaso con agua y pocas preguntas. Pobres. Creo que mi hermano y mi cuñada me han visto en los peores estados de indigestión e intoxicación de la vida. Hace 3 o 4 años mi hermano me llevó prácticamente inconsciente a la clínica, por un cuadro de intoxicación severo. Estaba viviendo sola en esos días y fue pura casualidad que ellos estuvieran de visita, rumbo a un resort veraniego al norte de Costa Rica. No me quiero imaginar qué me hubiera pasado si no hubieran estado ellos.

En fin. Así que hoy me la pasé en piyamas. En cama. Leyendo y dormitando. Ahora tengo nuevamente la migraña, pero me da miedo tomarme la pastilla y que me de nauseas otra vez. Aunque no sé si más bien no tomármela fue lo que me hizo daño.

Creo que tal vez fue la mezcla de migraña, cordero biryani y las calles de mumbai que fueron demasiado para mi.

Para el martes de la próxima semana tendré que ver cómo me va con la fuerza y energía. Me espera todo un día de viaje: Creo que tomaré mareol antes de salir.

notas al margen

Jueves, 14 de febrero de 2008

Hay lugares que invitan a explorar sus calles, a conocer su gente, a sumergirse en la cultura. Hay otros lugares que no sólo no invitan, sino que te insisten que no lo hagas. Así siento a Mumbai hoy.

En el periódico hay advertencias sobre lo que en cualquier parte del mundo se llama acoso sexual o abuso, y acá le dicen “eve-teasing”. Mi hermano lo había mencionado, y asumí que era paranoia y que es porque no quiere que nada me pase mientras estoy acá. Pero cuando es un artículo largo en un periódico, pues uno como que se da cuenta que es una realidad. El asunto es que se maneja en algunos sectores la idea que las libertinas chicas blancas occidentales llegan acá con deseos de encontrar un local que les haga sentir lo que es placer, y ellos gustosos acceden. Que la responsabilidad recae en las chicas, para que no llamen atención sobre ellas, se vistan apropiadamente y no tengan comportamientos que las pongan en riesgo.

Si llamamos la atención incorrectamente, es nuestra culpa. Viviendo bajo este tipo de cultura, comprendo perfectamente que la burka o el uso del velo en realidad podría ser un alivio para la mujer. Porque puedes pelear contra el sistema y aguantar el abuso, o puedes asumirlo y adaptarte. Entonces la dupatta se usa para tapar siempre tus pechos, aunque no estés usando escote. La idea es que la tela que te cruza por el frente impida que se distinga cualquier forma debajo de tu ropa. Las prostitutas se reconocen no por el tipo de ropa que usen, sino porque ven a los hombres a los ojos.

En pocas palabras. Si algo me pasa, es completamente mi culpa.

Es una responsabilidad muy, muy grande, sobre todo cuando uno no entiende muy bien las reglas del juego. Esto hace que salir de noche sea una pesadilla logística. Con quién va uno, con quién se regresa, para donde va, dónde queda. Preguntas para las que tengo pocas respuestas. Acá lo “in” es saltar de club en club hasta que ya uno no de más. No sé a que hora termino ni donde. Conozco sólo a 1 persona de los que van. No sé en quien confiar y en quién no. Me entra miedo. Y este miedo no lo conozco.

Estoy acostumbrada a ser autosuficiente. A andar con confianza. Porque uno como que conoce un poco mejor las señales de peligro y de cuidado de la cultura propia. Uno sabe qué tipo de comportamiento es normal y cuál no. Acá no comprendo el lenguaje verbal ni el no verbal. La gente mueve la cabeza diciendo no… y eso no tiene nada que ver con un no.

La gente que conozco acá es progresiva. Es moderna. Es bastante occidental. Son locales y están acostumbrados a la manera en que las cosas se mueven acá. De ellos no me preocupo… pero debería? Los conozco tanto? Como serán sus amigos? En mi mente dan vueltas las historias de terror que uno siempre escucha. Creo que ahora puedo sentir un poco lo que siente un turista viajando a Medellín. No sé a qué atenerme y me siento como un pez fuera del agua.

Hoy por ejemplo:
Por los disturbios: mejor no ir al centro de la ciudad porque podría ser que no pudiéramos regresar.
Por ser Día de San Valentín: el Shiv Sena está en contra de estas manifestaciones y costumbres importadas, libidinosas y consumistas.
Por ser de noche: necesito chaperón.
Por ser mujer extranjera sin acompañante en San Valentín: mejor quedarme en casa.

Así que argumenté que tenía asuntos laborales, que debía encargarme de ellos inmediatamente y que muchisimas gracias, pero no podría ir.

Hoy admiro muchísimo más a todas las chicas que se han venido a viajar solas por la India. No debe haber sido nada fácil.

Consumismo occidental

Miércoles, 13 de febrero de 2008

Finalmente el jet lag me alcanza, y la energía que me queda la uso para trabajar, ver noticias de los disturbios, leer y hacer compras.

Ah. Las telas. Los bazares. Las tiendas. Ayer fui a Fabindia, una tienda de telas para el hogar. Es decir: cubrecamas, cojines, cortinas, toallas y todas esas cosas q hacen q las casas se vean como hogar. Si bien no tengo en mente dónde quiero vivir, sí tengo claro cómo quiero vivir. Rodeada de color, de aire, luz y amigos. Entonces me encargué del color por ahora. Compré de esas cosas que tendré guardadas por algunos meses hasta q me emancipe, y después saldrán a lucirse en ese apartamento que tengo imaginado y espero encontrar en versión física.

Estando en la tienda, comenzaron las llamadas. Disturbios en Mumbai. Resulta que hay un fundamentalista llamado Raj Thackeray que es un neonazi local, y quiere pasar leyes que hagan que el estado de Maharashtra (donde está Mumbai),sea de los locales. Como que de Medellín echaran a todos los que no son de Antioquia y les dijeran que no pueden tener tiendas, negocios, taxear y tras de eso los insultaran. Este Thackeray ha estado haciendo mucho problema, y finalmente el gobierno decidió mandarlo preso. Ayer pasaron la orden de arresto y se dieron disturbios en el centro d la ciudad. Hoy lo agarraron y disturbios nuevamente. Claro que pagó fianza y ahora anda libre nuevamente.

El sistema judicial acá es, por decirlo con tacto, un desastre. Usualmente los policías son de castas más bajas que los criminales de cuello blanco, así que como se imaginarán no son demasiado eficientes ni amedrentadores. Lo que sí es que atrapan los homicidas en 3 patadas. No importa el crimen, a los dos días tienen al culpable en sus manos. Qué casualidad que resulten ser dalits o intocables con cara de culpables sólo por ser pobres. CSI India podría ser un oximorón.

Entonces nos vinimos para la casa, salimos a caminar al Jogger’s park con mi sobrino y colapsé por unas cuantas horas… me habían invitado para salir pero terminé roncando envuelta en un cubrecamas. En la noche tuve una competencia con el cansancio debido a una reunion de trabajo a las 230am por internet. A las 4am me dormí, y a las 9am de hoy me llamó un amigo para confirmar lo de la fiesta el sábado: Habrá reunión bloguera en su casa y yo soy la invitada superestrella exótica latinoamericana. Aunque sospecho que la pizza y el vino serán la razón para que todos lleguen.

Hoy salimos a las tiendas callejeras y de regreso participamos en un ejercicio cultural: le preguntamos a la nana cuanto pagaría ella por las cosas que compramos y después nosotras le decíamos lo que habíamos pagado y ella se reía de lo mucho que nos habían tumbado. Digamos que no servimos para regatear, y el hecho de vernos extranjeras con pocas ganas de pelear por un precio hace q a uno le cobren lo q les da la gana. Menos mal hay tiendas donde el precio es fijo y eso es lo que uno paga. Es como ir a otro país, estar en la calle y que te ofrezcan bonice a 300 pesos. Uno dice “wow, que barato” y lo compra. Después uno aprende que en ese lugar sólo los turistas pagan más de 200 por el bonice. Igual. Digamos que colaboramos con la industria local.

Una de las cosas que he aprovechado para hacer durante estas vacaciones es leer. Como el sueño me da es en las tardes, y en las noches estoy un poco desvelada, me pongo a mirar los libros que tienen en la casa. Ya me terminé 3: Night @ the Call Center, Holy Cow y Fishing Salmon in the Yemen. También me leí los cuentos de mi sobrino sobre los dioses, la mitología y la Ramayana. Si los cuentos para niños normalmente son crueles: Hansel y gretel casi comidos por la bruja, caperucita digerida por el lobo, madrastras malvadas que encierran a las princesas y otros, los cuentos de por acá se llevan el premio en sangre, muertes, engaños, desgracias y maleficios. Y todos y cada uno de los cuentos tienen su fuerte moraleja: Amarás a tu prójimo, no irás en contra de la naturaleza, el que engaña termina sin amigos ni apoyo, pelear entre hermanos ayuda a que los enemigos ganen, Amarás a tus padres por sobre todas las cosas, el amor vence todos los obstáculos. No son para nada malos preceptos por los cuales vivir.

Isla Elephanta

Martes, 12 de febrero de 2008

Las actividades del domingo: Visita a la Isla Elephanta en plan turista, almuerzo, coca cola de mentiras y la mejor cena en el mejor restaurante en el que he estado En Mi Vida.

El Domingo salí temprano con mi hermano a las Islas Elephanta. Él no había hecho ese tour así que fue algo nuevo para los dos. Llegamos a Colaba y al sur de Mumbai, que es de los pocos lugares donde el “downtown” queda “down”. De camino vi la mesquita de Hadji Ali, una mesquita que queda en medio del agua. En marea alta, de hecho no se puede cruzar hasta ahí. Le pregunté a mi hermano si podríamos ir a conocer, pero él humildemente me confesó una cosa: no cree que tenga la fuerza de espíritu para poder hacer ese camino entre la costa y la mesquita. A cada lado de la ruta, hay una fila interminable de mendigos, leprosos y tullidos. Todos quieren plata, una limosna o algo de uno. Al ser un visitante blanco, la atención aumenta. Como parte de la religión musulmana es la obligación de dar limosna y ayudar al más necesitado, es un punto estratégico para cualquiera q necesite dinero gratis. Así que seguimos el camino. Colaba es la otra zona de plata de Mumbai, con edificios altos, y calles relativamente limpias. Eso no significa que no hayan tugurios en los parques, las esquinas y cualquier zona disponible. A lo largo de toda la costa hay un malecón, y las parejas de novios salen ahí a pasar un rato a “solas”. Uno ve parsis, cristianos, musulmanes, hindúes, judíos y turistas de denominación no establecida, todos caminando tranquilamente uno junto al otro. Llegamos finalmente al “Gateway to India”, un gigantesco arco construido para el único beneficio de dos personas: el rey y la reina de Inglaterra, Jorge y María. Frente al arco, parece un bazaar. Cantidades de gente tomando fotos, vendiendo, tratando que les compres algo, que les hagas caso, no entienden no como respuesta (literalmente, acá no se conoce el no como respuesta). El chofer nos recomendó un guía para Elefanta, una llamada después ya estaba todo coordinado: su amigo nos recibiría en la isla, y ya teníamos los precios de todo: del ferry, de la salida del puerto, de la entrada a las cuevas.

El viaje en ferry dura una hora, y de camino estuvimos hablando sobre lo que es la vida en Mumbai, de política, de la manera como funcionan las cosas. Creo que India es de esos lugares a los que la gente llega apasionada por lo exótico, por la tradición, y se encuentra que esas dos características hacen imposible el desarrollo. Acá no existe la política ambiental excepto porque los organismos internacionales lo requieren: entonces hay regulaciones pero nadie las cumple y nadie tampoco las hace cumplir. Son tantas las religiones, culturas, castas y diferencias entre cada grupo, que tener leyes que apliquen para todos es extremadamente complicado. No hay una noción de ayudar al necesitado, porque en la cultura Hindú, el pobre es pobre porque por destino le tocó nacer en una casta menor: no hay necesidad de ayudar ni nada, si se portan bien, podrán reencarnar en una casta más alta. El femicidio y feticidio cada vez aumenta más. Tener una mujer es sinónimo de pérdidas a lo largo de la vida. La dote, la falta de educación, el hecho que una mujer nunca ganará lo mismo que un hombre. Entonces tener hijos varones es sinónimo de ingresos económicos a lo largo de la vida. No existe la seguridad social: la pensión toma la forma de hijos que cuidarán de sus padres, y una mujer cuida de los suegros… una vez que se casa, ya no tiene mucho que ver con su familia de nacimiento. Esto cada vez va cambiando, pero eso no necesariamente significa que las cosas vayan a mejorar.

Para salir de los barcos del ferry, hay que cruzar por otros barcos que están en puerto, entonces uno salta de uno a otro para llegar a tierra firme. Ahí hay un tren que te lleva a lo mucho unos 200 metros. Después comienzan los 120 escalones para llegar a las cavernas, y a lo largo del camino hay cuanta venta de chuchería te puedas imaginar. Mi paciencia con los vendedores cada vez es menor. A uno por ser extranjero le cobran el triple, y eso que ya estás en un lugar donde hay un sobreprecio sobre lo que sea que quieras conseguir.

Arriba, Mili nos dio un excelente tour de las cavernas. Originalmente, era un lugar donde llegaban los yoguis a practicar su yoga. A meditar, a ejercitar, a estar en paz con dios. Una vez ahí, decidieron que todo el mundo debería tener derecho de aprender sobre la historia de la India y su mitología, así que hicieron una serie de tallados que cuentan sobre los mitos, la vida, lecciones y moralejas. Es impresionante lo mucho que hay en común con el Antiguo testamento, incluso existe un diluvio universal y un arca de Noé, pero todo en hindú. Los portugueses que encontraron esta isla, se encargaron de bautizarla Elefanta por la escultura de Ganesh que daba la bienvenida a todos, y también, como es usual de los conquistadores, destruyeron la mayoría de los cuadros tallados. Sólo hay uno que respetaron, donde se ve las 3 representaciones de dios. Ahí en flickr tiene el nombre de G. O. D. Generator, organizer destroyer. Brahma, Vishnu y Shiva. Creo que hasta ellos pudieron reconocer a la santísima trinidad.

Otra de las cosas de esta isla es la impresionante cantidad de monos que allí habitan. Los Mumbaikars llegan a elefanta y pagan una suma bastante baja para entrar, como 20 centavos de dolar. El extranjero paga 6 dólares. Ellos usan la isla para meditar, orar y mayormente picnics… así que los monos y perros están muy acostumbrados a ser alimentados. Un mono te robará la comida de tu mano, y vimos eso suceder. Una turista tenía una lata de cocacola light que puso a su lado un momento mientras buscaba algo en la cartera, y el mono se la robó y huyó con ella. Unos monos casi atacan a una pareja que felizmente comía una manzana debajo de un árbol. Los monos y los perros pelean entre ellos, y ninguno parece tenerle miedo a la gente.

Mili vive ahí en Elefanta… La isla no cuenta con electricidad, y es triste pensar que esta isla genera tanto ingresos por turismo y nada se reinvierte en mejorar la vida de los locales. Ahí solo pueden vivir los lugareños, algo como en las islas galápagos, que no admite inmigrantes. Hay tanta mugre, tanta falta de conciencia de un ambiente. La gente deja la basura tirada por donde sea, aunque haya un basurero a 10 pasos. Excepto por los Parsis y Musulmanes, que en su religión el orden y limpieza es un precepto inviolable.

Hacía hambre, entonces buscamos algo para comer… Me pedí una Coca Cola y ahí me di cuenta que la malicia Indígena debe provenir de la India. Me dieron una coca cola que no se veía como coca cola, no olía a coca-cola y no sabía a coca cola. Pero en botella de vidrio de cocacola con pitillo ahí metido. EW. Uno no reclama porque nadie va a admitir que es de mentira. A nadie le importa y el servicio al cliente no existe. Parte de vivir acá es aprender que hay batallas que se pueden hacer y otras que no. Llorar por una coca cola es de esas que no vale la pena. Me imagino que Patton podrá indignarse… pero hay tantas otras cosas por las cuales se podría luchar que una coca cola no tiene mayor relevancia.

El camino de regreso fue poco emocionante, una vez en puerto buscamos algo para comer. Entramos al Taj Mahal hotel. Es el hotel más opulento que he visto en mi vida. Resulta que a un hindú le prohibieron la entrada a un hotel. Entonces qué hizo? Construirse el suyo, mucho mejor que el que había antes. Tal parece que el arquitecto que diseñó este monstruo que domina el puerto envió los planos por correo, y construyeron el hotel al revés. El frente mira atrás y atrás es el frente. Entonces el arquitecto se suicidó tirándose de una de las torres. O eso dicen.

Terminamos almorzando en Leopold’s, uno de los restaurantes más antiguos de Mumbai. De ahí regresamos a casa, porque teníamos una salida planeada.

La cena fue en el restaurante más lindo y bonito y espectacular en el que he estado en toda mi vida. Y para llegar ahí hay que pasar por el slum más grande de Mumbai. De esos sitios que si no sabes donde quedan, no llegas. Nosotros sabíamos y casi no lo logramos. Pero valió la pena. Está construido en una ex-maquila. Entonces entras por una puerta sin mayor pena ni gloria, y entonces te abren esta otra puerta que tiene por lo menos 30 metros de alto. Entras y hay fuentes y esculturas gigantes, la iluminación es perfecta, los ambientes divinos, el servicio genial. La decoración es de las cosas más impactantes que he visto, cada detalle perfecto. La comida y bebida no se quedaron atrás. No hay palabras, así que mejor anímense a ver las fotos en flickr que pronto subiré.

Eso fue el Domingo. El lunes aproveché para descansar, dormir y jugar con mi sobrino. Esto es vida.

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