Meditaciones

chichitas

Jueves, 17 de julio de 2008

No saben la rabia que me da pasar por un letrero que dice “cuidado, piso mojado”, resbalarme y pegar contra el mismo letrero. No hay con quien quejarse.

Desapegándose

Martes, 15 de julio de 2008

Una de mis tareas estando acá es la de revisar las cajas que dejé “guardadas” cuando me fui, las cosas que no pasaron la selección de los bienes imprescindibles. Esta vez también tengo límite de peso en mi equipaje, y el ultimatum: lo que se queda, se bota.

Bajé 2 cajas con libros y papeles, iba a tirar una bolsa llena de recuerdos sin abrirla, para evitar la tentación de “me llevo solo esta cosa.. y esta, y esta”, cuando mi cuñada me sugirió. Por qué no le tomas una foto? Así que eso hice.

letting go

Entre los papeles encontré cartas de amor, tarjetas de cumpleaños, fotos, papelitos que uno se pasaba con los compañeros en clases y una impresionante colección de agendas, diarios y cuadernos que era donde botaba mis tendencias blogueriles desde antes que existieran.

Sé que no voy a poder llevarme esas cosas, son fetiches de tiempos pasados. El ver la cubierta de una agenda me recuerda el contenido, los amigos, las actividades. Hojeo la páginas y veo las boletas del cine, los recortes del periódico, las notitas de las amigas, dibujos, ñoñadas, recuerdos. Veo los stickers de Sailor Moon y se refresca mi memoria por el increíble geek-anime-girl crush en Haruka Tenoh. Veo los voladores de Saint Seiya y pienso en la carrera después de clases para ir a ver a Shiryu sacarse los ojos.. nuevamente. Miro las fotos de graduación de mis compañeros y no sé que hacer con ellas. Las montañas de stickers. Fotos de paseos y eventos. Recuerdos en general. Fotos de exes. Libros y libros que he acumulado a lo largo de los años, pero que a nivel de aviones, pesan demasiado. No quiero botarlos, pero el no poder llevármelos significa que dejarán de ser míos y posiblemente pasen a nueva vida.

Mi espíritu “pack rat”-ístico
me insiste que algún día podría necesitar alguna de esas cosas. Alguno de los libros de teoría del cine y dramaturgia. Las filminas de la obra de teatro. Un guión. Mi certificado de Bungee Jumping. Tengo que recordarme a mi misma que no me han hecho falta en los últimos 2 años… y probablemente no me vayan a hacer falta nunca más.

Pero por si acaso algún día los extraño, acá quedará el registro visual.

Coincidencias

Domingo, 13 de julio de 2008

Qué contraste con solo un par de semanas de diferencia.

Cuando viajaba rumbo a lo desconocido, pasando por aeropuertos nunca antes vistos a Hungría, a verme con más de 150 personas de las que sólo conocía a 3, fue un shock increíble cuando me incliné sobre la fuente llenando mi botella de agua, sosteniendo la mochila abierta con una rodilla y escuché que alguien llamaba mi nombre. En el aeropuerto de Caracas, me acababa de reconocer un compañero de trabajo quien vio mi estuche de la portátil cosido a mano, lo reconoció de la foto del flickr y supo que tenía que ser yo, quien viajaba vía Caracas a Frankfurt y luego a Budapest. Hablamos un par de horas mientras era hora que él abordara, sabiendo que nos veríamos un par de días después.

En el aeropuerto de Frankfurt, corremos de un extremo de la terminal a otra, y nos toca pasar por unas puertitas, bajar unas tétricas escaleras y subirnos a un bus que nos llevaría hasta nuestro avión. De pronto alguien dice “Catalina?”. Resulta que era Cristina Quisbert, una participante del proyecto Voces Bolivianas que es como hermano de HiperBarrio, y había reconocido a Catalina por las fotos y por su blog. En Frankfurt. A un continente de distancia.

Cada vez que salgo a las calles me imagino encontrándome con algún amigo de esos que uno tiene tiempo sin ver y que de eso salga una tomadita de café. Pero son encuentros interrumpidos. Un amigo me vio mi primera noche acá en San José en un restaurante, pero no supo si sí era yo o era mi hermana, entonces no se animó a saludar. Amigas con las que he quedado de verme me han cancelado las salidas y quedo acá en casa. Me encuentro con la mamá de una excompañera de clases y me confirma que los años pasan y ya todo mundo va sentando cabeza. Mi compañera ya va por el 7mo mes de embarazo. Quedo a la espera de más coincidencias, de más eventos que se repiten y repliegan en la historia.

aislada

Viernes, 11 de julio de 2008

Encerrada en mi casa, hago un par de citas para salir y verme con gente, pero no muchas. Me despierto temprano, trabajo, me acuesto temprano. Estoy siempre cansada. Trabajar remotamente tiene sus ventajas, pero las vacaciones nunca se sienten como vacaciones, siempre tienes algo ahí atrás puyando por avanzar. Hay que trabajar, trabajar, trabajar, y quieres trabajar y debes trabajar y salen cosas nuevas y hay que hacer tiempo para ellas también.

Hoy me acurruqué con las gatas en la cama y dormí hasta tarde. Hoy no quiero trabajar, no quiero salir, no quiero pensar en todo lo que hay para hacer. Hay tanta gente que me gustaría ver y no hay tiempo para verlos a todos. Me gustaría organizar una cena algún día en algún lado. Llegue todo mundo y ahí nos ponemos al día.

Entonces sigo. Escribo, procrastino, trabajo un poco.

Reencuentros

Miércoles, 9 de julio de 2008

No es cualquier día que te hablas con tu primer novio, el primer amor, el flechazo instantáneo que te hizo pensar en que eso del amor era real, existía y se podían construir castillos en el aire.

Tal vez es extremo, pero juré que el chico en cuestión me odiaba así con “odio jarocho”. Cuando le terminas a alguien el día del cumpleaños, después lo ignoras cuando lo ves después de años (ese día era un mal día), y tu última conversación es a gritos, es de esperarse. Pero demostró ser mejor persona que yo, o tener una memoria más selectiva.

Resulta que han pasado 10 años desde que nos conocimos y enamoramos, y tal vez 8 años desde la última vez que nos vimos. A través de facebook llega el contacto y resulta que ahora vive en otro país y es padre soltero. Al igual que yo, tiene dificultades para quedarse tranquilo en el mismo trabajo más de un año.

Son extraños estos “reencuentros” virtuales. Escribes el nombre de una persona y ZAS te aparece completamente el perfil, las fotos, y aprendes más de la persona por medio de la pantalla de lo que podría ser una conversación de “bueno, tanto tiempo, y qué me cuentas?”. Una ventaja incomparable es que hay tiempo para prepararse. Uno ve el nombre y uno puede decidir si responde o no. Nadie le ve la cara roja a uno, y uno no se preocupa por no haberse arreglado para la ocasión. Deja de importar si lo ven a uno en sudadera con camiseta con un hueco en la axila y el maquillaje de la noche anterior mientras ellos andan en un traje Armani oliendo a colonia cara.

El computador, sin querer, se convierte en un mediador diplomático. Das tu mejor imagen, todas las cosas que están en la página web son escogidas por uno, y cruzas los dedos que no les de por ver las fotos desafortunadamente espantosas tuyas que taggean tus amigos. Después recuerdas que en cualquier caso, te han visto en peores fachas.

Imposible no pensar en la vida paralela al lado de aquella persona que le movió el piso a uno para toda la vida. El primer amor en que uno se va de cabeza es importante. Pero me cuesta ser nostálgica si lo pongo en la balanza con todo lo que he vivido en estos años. Estaría casada y con hijos? Sería ama de casa o trabajaría… o horror de horrores, las dos a la vez? Habría decidido mudarme? No puedo saber cómo hubiera sido, pero puedo pensar en lo que es: No habría vivido en tantas partes distintas que me enseñaron tanto. Ni Monteverde, ni San Vito, ni Medellín estarían en mis recuerdos. La gente, los amigos, los otros amores que llenaron pantallas enteras de este blog. Los cuentos, las historias, los romances fugaces. He aprendido y he crecido y he vivido experiencias más compatibles con el Sturm und Drang que el “happily ever after”.

Tal vez es señal que uno crece y madura. Tal vez es el tiempo que sana todas las heridas. Tal vez la sabiduría que la vida de cada quien ha sido muy, pero muy buena y que bien que mal, uno no cambiaría nada de la propia historia.

De bodas

Domingo, 6 de julio de 2008

Es uno de esos posts cursis sobre gente que se casa y es feliz por siempre. Y me alegro mucho más porque sé que quien se casa no lo hace ni por moda, ni porque la deja el tren, ni para “amarrar” al novio. Lo hace porque es lo que le nace hacer con esta persona con la que quiere estar por el resto de sus días.

Obviamente a la hora del almuerzo tuvimos que comentar el asunto de “casarse o no” con los amigos.

Porque tengo bastante definido que eso de las bodas, hacer listas, conseguir vestido, encargar flores, organizar catering, que la despedida, que los anillos que las visitas… eso no es para mi. Nada de eso me emociona, es una estructura alrededor de un compromiso de la que podría prescindir. Pero el hecho de sentarte y pensar: Hey, podría pasar el resto de mi vida junto a este infeliz parcero… es priceless. Porque es una de esas decisiones que no se piensan, sino que se sienten. Y tal vez esa parte me da un poco más de envidia. El poder decir “sí acepto” sin dudas ni remordimientos ni pensando que el pasto está más verde al otro lado de la cerca. Sin tener esa voz en la parte de atrás de la mente saboteandolo todo.

La boda en sí fue espectacular. También fue la primera vez en mi vida que he visto a una amiga o amigo casarse. Es algo más personal. El hotel era de clima frío, tipo tirolés-suizo y muy elegante pero poco presuntuoso a pesar de ello. La comida estuvo genial, la decoración genial, la ceremonia estuvo corta y al grano, genial también. Mi amiga se veía divina en su vestido, el peinado, el maquillaje y los detalles, preciosos. Fue una boda de buen gusto: nada de lanzar ramo, ni quitar ligas ni mordisco de queque ni baile del billete.

Les deseo lo mejor a ellos dos, se lo merecen.


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Tiquicia en gotero

Sábado, 5 de julio de 2008

Caminar por las viejas calles, pero con diferente soundtrack.

La lluvia cae a las 12 md. en punto. Acá el tiempo da el tiempo.

Mi (ex)gata está feliz, atenta y gordita. Creo que sería cruel llevármela cuando vive tan bien acá.

Arrastrar la “r” va regresando a mi. Rwapido corwen los carwos rwojos en Costa Rwica.

Vi las vacas del cowparade y pasé tomándoles fotos. Increíble verlas enrejadas, rotas, vejadas, pintadas y dañadas. Cierto segmento de la población pareciera que en vez de sentirse afortunados de tenerlas, les da rabia que ellas estén ahí. Otros será que se llevan un souvenir: un cacho por aquí, una oreja por allá.

Regresé a mis tiendas favoritas: Las de ropa americana. Ir a rebuscar en las repisas de ropa usada, de ropa con etiqueta que pasó de moda, con cosas nuevas, buenas, bonitas y baratas que uno no se explica cómo llegaron ahí.

Tomar un café en el viejo lugar de siempre, mirando la misma intersección, con los mismos vendedores ambulantes desde mi trono en el segundo piso. Lleno de ticos, con un puñadito de turistas: definitivamente un favorito entre los locales.

Ver a mi mejor amiga con un traje de novia que le quedaba espectacular, comparando notas a ver si eso de casarse daba tantos o más nervios que estrenar una obra de teatro. Creo que ganó la obra en nervios, y la boda en satisfacción.

Un perrito en tuxedo para una boda es una elegancia incomparable.


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Una comunidad Global

Miércoles, 2 de julio de 2008

Uno cuenta que trabaja para una organización global remotamente, y es complicado explicar exactamente qué hace uno y cómo funciona todo. Cómo puede haber un grupo de trabajo donde las personas no se conocen en persona, pero en el momento en que se ven pareciera que fueran amigos de siempre?

Aún en la junta directiva hay muchos que no saben qué es lo que hacen los compañeros en su vida laboral. Tanta gente es voluntaria para Global Voices que el hecho de escribir o traducir para el website se convierte en una parte de la vida más tangible que la otra que genera ingresos. Nadie pregunta “y qué, en qué trabajas?” Tampoco se pregunta edad, ni estudios, ni cuál es tu familia. Preguntamos sobre música favorita, comidas que nos gusta cocinar, lo que nos gusta comer, hobbies, pasiones… pero ninguna pregunta suena entrometida. Igual, somos bloggers, casi que ni necesitamos que nos pregunten para compartir el conocimiento libremente entre todos.Nadie tiene que probarle nada a nadie, ya lo venimos haciendo a través de nuestro trabajo.

Los grupos de trabajo que hicimos los últimos dos días fueron maravillosos. Uno se apuntaba en un grupo y no sucedía lo que pasa en muchos lugares, que la gente busca trabajar con los amigos o la gente más cercana. Uno iba al taller que le interesaba o la mesa de discusión y sabía que no importaba qué, siempre habría gente muy interesante, inteligente e interesada dispuesta a trabajar.

Creo que entre Campus Party y el Summit de Global Voices he tenido mi dosis necesaria de unidad, de sentirme parte de un todo más grande y compartir con gente muy similar. Es como ir a una reunión de familia donde todo mundo te cae bien y no hay intrigas. Fue genial.

Semana de locos

Sábado, 14 de junio de 2008

Ha sido una semana de locos, en mi nuevo apartamento desde el miércoles. Pintamos la terraza y se ve de lujo con ese color nieve de limón que me da la bienvenida desde que voy en el metro a mi casa. La cama entró de puro milagro a la casa, no quisimos hacer la prueba de pasarla más hacia el interior de la misma por lo intrincado de sus pasadizos… además, que el cuarto del fondo tiene piso de madera… y cama doble sobre piso de madera es garantía para desvelar a los vecinos. Y menos mal. Ese cuarto del fondo es ahora mi estudio. Tengo mis power tools, mis lanas, mis telas, mis tiliches, chunches y corotos revueltos esperando que me siente a trabajarles. Cuando estoy en el cuarto escucho esa relación amor odio que tiene mi vecina de abajo con su hijo, algo que creo que debe ser más que común en casos donde la mamá tiene 15 años y su hijo se debate entre ser una bendición y una maldición con el chasquear de un dedo.

Estar en un lugar es diferente a verlo de lejos. Me doy cuenta que el baño no tiene asiento de los que se levantan para que los hombres vayan al baño y que se baja para que las mujeres lo usen. Si uno se sienta bien en la taza, podés lavarte los dientes perfectamente en el lavamanos sin derramar una gota de agua: parece un escritorio posmoderno. No hay espacio para vestirse en el baño tampoco. Las visitas tendrán que hacer malabares para no dejar caer su ropa en la taza sin tapa o en la ducha mojada, y para no salirse por la cortina que está colocada en vez de la puerta. Todavía no hay electricidad, entonces me manejo con una extensión conectada en el piso de abajo, y por primera vez en mi vida me baño todos los días con agua helada. Me he convertido en una experta del baño económico y ecológico. En 3 minutos me he bañado y enjabonado, 5 si me tengo que lavar la cabeza.

La cocina también es diminuta. Con el fogón de gas ya no tengo mostrador, mi lavaplatos es un lavadero de ropa con borde inclinado y todo. Pero ya le puse cortina debajo del mostrador para esconder las ollas y el plan es construir repisas para poner la comida y organizar mejor el espacio.

Las ventanas gigantes de la sala convierten iluminan la casa de día y hacen mover las cortinas cuando están abiertas. De noche también estaban iluminando la casa, menos mal tenía cortinas gruesas que puedo cerrar de noche para poder dormir. Es la primera vez que tengo cama propia comprada con mi salario, y la sensación es incomparable. Es tan grande que no me acostumbro a la movilidad existente. Cocino, desayuno frutas, lavo platos, lavo trapos encero los pisos, barro y trapeo con regularidad que sé que es momentánea: eventualmente limpiaré por donde pasa la suegra.

Ya la terraza se ha convertido en lugar para ver la mañana: los gallinazos se paran en el techo del frente y miro estos animales tan grandes que se paran saludando al sol todas las mañanas, el sol reflejándose en esas plumas negras como petróleo. Me tomo un café sentada en el piso con la espalda apoyada contra una de las paredes y el café apoyado en una silla, y miro el metro, miro las montañas, miro los pajaritos y los gallinazos mientras las sombras se van acortando sobre el suelo.

Ya he salido a correr en las mañana. A regañadientes conmigo misma. Prefiero la azucarada energía de las instructoras de aerobics a la soledad de trotar mientras tipos que no tienen nada mejor que hacer me dicen cosas: veo sus bocas moverse pero mis audífonos me impiden escuchar sus oleaginosas palabras. Creo que terminaré en el gimnasio a 3 cuadras, saltando al ritmo del 3 más, 2 más, 1 más, grapevine!

Hay muchos planes para seguir remodelando la casa. Para seguirme acostumbrando, para hacerla más mi espacio, para organizarme. Falta ponerle internet, que me reconecten la luz y el teléfono, para conseguir una nevera. Pero en una semana salgo de viaje y hasta dentro de un mes regresaré a mi reino… esas cosas pueden esperar.

Dos días más

Miércoles, 4 de junio de 2008

Se avecinan muchos cambios, si todo.se.da.como.está.planeado. Que ya sabemos que la mitad de las veces no pasa así.

-conformación oficial y legal de Otrabanda.org esta semana. Seré toda una emprendedora 2.0 ;)
-la señora 2#%$#!%$ que se pa’traseó se volvió a contradecir y ahora el apartamento está nuevamente disponible y se supoooooooooone que firmo contrato esta semana. Ahora ando buscando los documentos de los fiadores y esos trámites engorrosos espantosos.
-Me salió una oportunidad de dar clases en EAFIT para el próximo semestre en Comunicación Social, dando el Laboratorio de Cibermedios.
-Decidí no matricular laboratorio dental el próximo semestre, y más bien dedicarme a ver si saco una especialización en comunicación o docencia o algo similar.

De mecánica dental me queda experiencia haciendo modelos en cera, moldes, trabajo con metal y acrílicos. Si todo va bien y en orden, puede que regrese a terminar el próximo año, pero por ahora, es más un gasto que una ganancia. A otra cosa mariposa.

Enhorabuena, no?

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