Familia

El flaco se manifiesta

Jueves, 18 de agosto de 2011

Hace unos días le pedí al flaco que escribiera algo para el blog, específicamente su perspectiva de nuestro matrimonio, la boda y cómo es esto de una relación a larga distancia. Así que en sus propias palabras, aquí se los dejo. [Nota del editor.- el flaco insiste en que la u después de la q es una vagabundería inaportante.]:

- “Flaco, ud está loco!”
- “¿Por qé?”
- “Cualqiera qe no conozca la situación pensaría eso”

Esa fue parte de la conversación qe tuve con un amigo de toda la vida cuando le dije qe me iba a casar. Cuando me decían comentarios de qe el matrimonio mata el amor, respondía qe en los cuentos qe me leía mi mamá los personajes qe se casaban eran felices y qe comían perdices, sólo para mostrar qe ese comentario es un simple cuento como los finales de las historias para niños. A la pregunta de qe si estaba nervioso respondía con qe no tenía razones de estarlo por qe la idea de casarnos la tomamos simplemente por qe qeremos vivir juntos y compartir muchos más momentos qe por la distancia se nos hace dificil y no por qe el matrimonio sea un compromiso para toda la vida frente a la sociedad, a dios o lo qe diga la ceremonia. El compromiso de estar juntos ya lo habíamos hecho desde antes, desde qe empezamos con los planes de conseguir trabajo o de ir de visita y de ver qé se podía hacer para qedarme en el pais de Medea y estar viviendo juntos en la misma ciudad. Ese era el plan y estábamos empeñados en lograrlo.

Debo admitir qe estuve alejado de los planes de cómo sería la boda, cómo adornar el lugar donde sería y ese tipo de detalles, pero me pareció genial cómo resultó todo y estoy muy agradecido con las personas qe nos ayudaron en el proceso de organizar la boda qe resultó ser mas complejo de lo qe pensaba.

En la notaría el único momento donde me puse nervioso fue cuando me tocó leer algo y es por qe soy super malo para leer en público, pero después de esto ya tenía el esperado anillo en el dedo y no hice mas qe jugar con él durante la ceremonia.

Para la “fiesta” inicialmente la idea era en un simple almuerzo sólo con la familia cercana para agradecerles por el apoyo qe nos dieron a lo largo de los 4 años y unos cuantos meses de noviazgo, pero después por variados motivos decidimos tener un grupo algo más grande con gente con la qe qisieramos compartir el momento y no ser tan egoístas con la felicidad qe íbamos a tener ese día. Entonces invitamos más gente qe de una u otra forma nos hubieran acompañado en la relación de noviazgo, pero sin llegar al punto de invitar gente sólo por cordialidad.

De la recepción son tan poqitos los detalles qe me hubiera gustado mejorar qe se pueden pasar por alto, además qe la idea inicial de compartir con gente cercana se cumplió y fue muy grato estar en compañia de las personas qe estuvieron con nosotros desde qe empezamos como una parejita de novios, conocer familiares nuevos y hablar con familiares ya conocidos. Lo triste pero inevitable es qe por la cantidad de gente y la ocasión, pasamos poco tiempo con todos los invitados ya que nos tocaba estar saltando de mesa en mesa, una charla cortica y pase a la mesa siguiente, ademas de posar para la cantidad de fotografos que resultaron en la recepción.

Después del matrimonio, me hicieron más preguntas. ¿Me siento diferente? No. El compromiso ya lo habíamos hecho antes y el hecho de tener un anillo no creo le de mas validez a éste. Mi cuñada sabía qe Medea se iba de Colombia después y me dijo qe era diferente ver qe la novia se fuera a ver qe la esposa se fuera. Primero pensé qe no tenía qe ser diferente, pero después caí en cuenta qe sí había una diferencia, pero fue lo contrario a lo qe ella dijo. No fue más triste verla cruzar la puerta para ir a tomar el avión siendo mi esposa qe siendo mi novia y es por qe los dos sabemos qe estamos un paso más cerca de cumplir con el sueño qe tenemos qe es estar viviendo juntos y compartiendo grandes y peqeños momentos.

Slow Show

Lunes, 25 de julio de 2011

Para escuchar:

 

http://youtu.be/-KhGUE_KjIo

Hasta la noche antes de mi boda no se me había ocurrido que haría falta música durante la recepción: mi hermana lo resolvió a la 1 am sacándome del recuerdo los nombres de las canciones que me gustaran que hablaran de amor. Resultó en un playlist fantástico. Esta canción, Slow Show de The National es mi favorita y es la que escucho en mi cabeza cuando recuerdo el día.


Durante días antes de la boda tenía miedo de perder la cédula, sin la cual no podríamos casarnos. Pensé en dejarla en casa con el pasaporte y andar una fotocopia y todo. El día de la boda, mi hermana estuvo arreglándome el pelo y maquillándome en la madrugada, y casi no tuvo tiempo de arreglarse ella: me quedé esperándola con mi hermano y salimos para la notaría. Casi llegando le pedí que me pasara la billetera para sacar la cédula y ponerla en un lugar más eficiente y resulta que no estaba. No tienen idea. Casi me da algo. Tuvimos que devolvernos, y ella subió a buscar la cédula en mi cartera. Finalmente apareció dentro de mi cuaderno de apuntes y fuimos hasta la notaría, llegando 2 minutos antes de la hora estipulada. En la noche, charlando con mis hermanos caí en cuenta que nunca nos pidieron la cédula.

From Boda

No tenía idea de cómo sería la ceremonia y tampoco habíamos hablado con el notario para saber qué diría ni nada.   Entonces cuando sacó el código civil y comenzó a hablar sobre nuestra obligación con la patria como ciudadanos casados de propragar la especie casi me da un ataque de risa. Y cuando reiteraba que teníamos que vivir juntos me daban ganas de responderle que esa también es nuestra prioridad, así que le avise a los gobiernos involucrados q nos colaboren.

Me hubiera gustado un fotógrafo profesional super cool para la boda, de esos q leen mentes y sacan fotos geniales pero nada cursis y que se encargan que haya ciertas fotos aunque a uno no se le ocurran:  porque hay fotos que me gustaría tener, como una donde me vea yo con el vestido y ramo con un fondo bonito, o de toda la gente de la fiesta. Ojalá tomadas con esos lentes q hacen q todo mundo parezca supermodelo.
Por suerte tengo muchas fotos que tomaron familia y amigos que me gustan y me hace feliz verlas. Lo lindo fue que apenas supieron que no teníamos fotógrafo, muuuchos llevaron sus cámaras y todaví me falta recibir algunas de las fotos. Un día de estos buscaré quién les de un vistazo y les haga arreglos de balance de tonos y recortar y esas cosas que saben hacer los fotógrafos para poderlas imprimir y tener en la casa.  Por otra parte, ya una amiga super talentosa se ofreció a hacernos unas fotos cuando el flaco venga a Costa Rica, entonces nos daremos el gusto del toque profesional.

From Boda

Lo mejor del día fue que mi hermana me acompañara. Compró el tiquete una semana antes con mucho sacrificio y salvó el día más de una vez. Hizo milagros durante su estadía: Velo, maquillaje y peinado fueron todos gracias a ella. Fue DJ, fotógrafa de bodas y cuando llegó la hora del brindis y no encontrábamos a mi papá, fue ella quien se levantó y habló y me di cuenta que no podría haber habido mejor persona para darlo. Fue genial. Mi hermano sirvió de correo entre usa y Colombia: nos trajo el segundo par de anillos que pedimos de las tallas correctas, trajo las telas de mi velo, los kindles de reposición que Amazon nos envió y además el juego de cartas fantástico de ZombieFluxx. Si me preguntan, la mejor manera de despedir la soltería es sobreviviendo una invasión zombie con los seres queridos. Aquí estamos la noche antes de la boda:

From Boda Joan y Juliana

En la notaría nos confundimos de anillos y el flaco no lograba que mi dedo entrara en el de él, y la comida del desayuno tenía una presentación completamente diferente a la que nos habían mostrado en la degustación (lástima que ese día no le tomamos fotos para reclamar), estábamos muy cansados en la tarde para salir a “celebrar” con rumba y tragos… pero a la larga esos detalles me recuerdan por qué esas bodas de revista son como las modelos fotoshopeadas: muy lindas pero falsas. Lo importante se hizo, la recepción resultó ser lo tranquilo y familiar que quisimos, nos ayudó mucha gente y aunque me hizo falta mi hermano que no pudo ir, sé que estuvo presente en pensamiento y espíritu.  Los amigos llegaron, la familia, todos se llevaron bien y se notaba que estaban muy felices por nosotros. Al final de cuentas lo importante no es tanto quién está en la boda, sino quién lo sigue acompañando a uno a lo largo del matrimonio.

En la notaría había una iguana de cemento en la fuente: yo quise que no estuviera sóla la iguana y le llevé representación de mis otros países: un ekeko peruano (tiene orígenes en el altiplano andino) y una nigüenta costarricense. El ekeko es un gordito dios de la prosperidad de los andes a quien le pones miniaturas de lo que buscas en la vida. La nigüenta es una niña gordita también que se está sacando nigüas (ácros) de los pies y que se acostumbraba a tener en las casas para traer suerte.

From Boda

Las invitaciones me ayudó a diseñarlas mi cuñada, el ramo y las flores de mi cabeza las armó una tía, la torta la mandamos a hacer y el velo lo armé yo.

 

Los anillos tienen movimiento y los dos son iguales. Lo que la gente más me pregunta: dónde los conseguimos y si no me parece muy grande y qué significa. Las respuestas:  son Kinekt gear rings. Los ví hace un tiempo en un blog y me gustaron y cuando necesitamos buscar anillos pues investigando anillos geeks volví a toparme con ellos y nos decidimos. No les miento, es un anillo grande. Pero mis manos también lo son y como no uso otra joyería, no compite con nada más. No es común tener anillos que no sean metales preciosos, pero creo que nosotros también nos salimos de lo común entonces nos van muy bien. No los compramos pensando en una simbología profunda, sino porque nos gustaron muchísimo y era un anillo que los dos nos podíamos comprometer a usar o hacerle el intento. Pero como a la gente le gustan las historias pues ahí les va una:

El anillo tiene una serie de engranajes redondos que al mover el borde del anillo giran y transmiten el movimiento al borde opuesto. Son dos tipos de piezas muy diferentes que trabajan en equipo, lo importante no es lo que tienen distinto sino lo que tienen en común y cómo encajan.   Si le cae arena o basura al anillo, dejará de funcionar entonces hay que cuidarlo y limpiarlo, pero el material es muy fuerte y tienen una garantía de por vida. El matrimonio, al igual que el anillo es una maquinaria que debe moverse armoniosamente y que con buen cuidado durará por siempre.


 

Me casé sin gafas. Me costó un montón tomar esa decisión, pero al final de cuentas voy a estarme cambiando a lentes de contacto y eventualmente cambiaría el estilo de los anteojos y además que el maquillaje se me veía super lindo y no quería tener que estar pensando en el ángulo de la cabeza para que no se vieran reflejos raros en los anteojos. Pero me tomé unas fotos con los lentes para recordar:

From Boda
From Boda

No me siento diferente después de la boda. Creo que yo me sentí casada en el momento en que tomamos la decisión de hacerlo. Para mi esa acción de comprometerme fue la que me hizo sentir distinto y mirar la vida de otra manera y la ceremonia y la notaría fue nada más la manera de hacerlo legal y compartirlo con los demás. Ahora viene la primera parte difícil: lidiar con un matrimonio a larga distancia y esperar que no pase mucho tiempo antes que podamos armar un hogar juntos, compartiendo el código postal.

A ver si la nigüenta y el ekeko nos colaboran.

Grandes Pasos y pequeños detalles

Sábado, 2 de julio de 2011

Llegué el 15 de junio a Colombia, a correr y alistar las cosas para la boda.

Suena tan raro decir eso… nunca planeé casarme con nadie. Cuando pensaba en mi futuro me imaginaba que sería alguien como Katherine, el personaje de Lindsay Duncan en Under the Tuscan Sun… super glamourosa, viviendo sola, usando sombreros fantásticos y disfrutando la vida, ojalá con un par de gatos. Si no saben de quién hablo, sale en el minuto 3:10 de este video y reaparece en el 5:55.

Nunca abrí una revista de novias con algo más que curiosidad que rápidamente se convertía en perplejidad y una sensación de “por qué se somete la gente a tanto estrés” y los programas de novias neuróticas me aterrorizaban… de hecho, todavía lo hacen. Sobra decir que no estaba NADA preparada para organizar una boda.  Obviamente mi boda no se parece en nada a las que salen en la tele o películas o revistas de esas y eso ha sido bueno y a la vez malo.

Bueno porque va a ser lo que nosotros queremos que sea, no lo que la sociedad o las revistas o las expectativas de otros nos indican que debe ser. Aclaro que si a alguien le gusta y le emociona la idea de la boda super elaborada y con cientos de invitados y puede pagarlo, genial. Pero qué triste que terminen haciendo todo eso por obligación y no sea algo que los vaya a hacer feliz a ellos.

Es malo porque muchas veces tenemos que explicar y lidiar con el juicio de otra gente, usualmente extraños, quienes sienten que deben opinar sobre todo lo que no estamos haciendo “como se debe”.    Desde la elección del pastel, a la cantidad de invitados, el hecho que no sea por la iglesia, por el color del vestido, por decidir no tener anillo de compromiso,  por el pelo, por casarme con gafas y no aprovechar para verme “diferente”.  Esa es la q más me revienta. Por qué querría verme diferente el día de mi boda si soy muy feliz con quien soy? Sí, tampoco soy inmune y a veces me da un poco de inseguridad sobre mi apariencia, pero no tiene nada que ver con usar anteojos y tener el pelo rizado, muchasgracias.  Afortunadamente no es algo que nos mantenga angustiados y despiertos en la noche, pero sí cositas que al momento chocan y amargan un poco hasta que me acuerdo que al final de cuentas quien se casa soy yo y no ellos y a mi me gusta mucho cómo lo vamos a hacer.

El flaco y yo estamos pagando todo, y desde el principio establecimos que no nos endeudaríamos para casarnos, o sea, que todo lo estamos pagando a contado y sólo con la plata que ya tenemos. De las cosas que nos parecen importantes y que es una meta para nosotros como pareja es la de no tener deudas de consumo  y que si nos endeudáramos, sería para pagar algo que sea una inversión, como una casa por ejemplo, o equipo para trabajar.  Endeudarnos para pagar una fiesta sencillamente no va con nuestra manera de ver el mundo y que eso signifique que tiene que ser algo sencillo y pequeño no nos molesta en lo más mínimo.

Al principio queríamos algo íntimo sólo con los padres e invitarlos a almorzar, luego mis hermanos se unieron a la fiesta y amigos solicitaron que los incluyéramos y bueno, al final no es todos los días que uno se casa así que nos pusimos a buscar salón para hacer una pequeña recepción.  Mi mamá encontró un hotel en el que se podrá hospedar mi familia que viene del exterior y además nos pueden organizar todo para un desayuno de recepción y sólo nos toca pagar por la comida. YEAH. Después de ver los datos de bodas de otras personas me doy cuenta que no tener que pagar por sillas, por cubiertos, por manteles, por mesas, por flores y por alquilar el local… es una ganga :D

Nos casaremos en una notaría, y será en las horas de la mañana.  Puesto que yo no estoy confirmada y ninguno va a misa, eso de casarnos por la iglesia como que ni nos llamó la atención.  En la notaría organizan una pequeña ceremonia a la que podemos llevar 10 invitados, que son la familia inmediata de cada uno y ya, luego iremos al hotel para el desayuno.

Tendremos torta de chocolate. Lo que para muchos es normal, pero pareciera que acá en Colombia es sacrílego eso de no casarse con la “torta de novias” que es una cosa negra llena de frutas y nueces y pasas y macerada en vino.  Les encanta tanto la torta de novias (o torta negra envinada) que en las pastelerías la gente puede comprar un pedazo y comérselo, y también es la torta que usan para bautizos, graduaciones, cumpleaños y esas ocasiones elegantes. Odio la torta envinada. La he probado varias veces… y siempre compruebo que no es idea mía, realmente no me gusta. En realidad es una ventaja, puesto que por una torta envinada le cobran a uno el doble. Entonces mandamos a hacer la torta por encargo para que se ve bonita por fuera y sea deliciosa por adentro.

Hasta después de tener todo programado es que mandamos a hacer las invitaciones… y ya dentro de una semana es la boda y apenas hoy me las entregaron (están lindísimas) . Como nos vamos de paseo de fin de semana entonces hasta el martes las repartiremos.  La ventaja es que quienes van a la boda ya están invitados y saben, nada más recibirán la invitación como un formalismo. Y por cómo las redactamos nos servirán como anuncio de la boda para los que no pudimos invitar o que no pudieron venir, ésas las enviaremos después de la boda.

Nunca me visto de blanco, de hecho no tengo ni siquiera una camiseta, brassiere o calzón de ese ¿color?.  Y como tampoco soñé nunca con una boda de blanco, pues naturalmente decidí que me casaría con un vestido de un color que me gustara y que podría volver a usar. Tuve suerte y un par de días antes de venirme a Colombia lo encontré y me encanta. Hace un par de días conseguí los zapatos y ya estoy casi lista.  El flaco ya consiguió su ropa y se ve absurdamente guapo. Como así.  Creo que lo único medio tradicional que tendré es que voy a usar un velo que tengo pendiente hacer con mi hermana.

 

Pelo y maquillaje me lo haré yo sóla… en pocas palabras odio los salones de belleza y a las estilistas que inmediatamente asumen que la única manera de verse bien es con el pelo cepillado y aplanchado.  Por lo del maquillaje, no tengo ningún recomendado de confianza que no sospeche que me vaya a dejar como bataclana o vedette cincuentona:  tengo un trauma de maquillistas y gracias, pero paso.  Es tanto mi trauma con los salones de belleza que ayer fui a que me aplicaran un tinte y aunque no sucedió nada trágico en el salón, la desatención del personal y la insistencia de todas las personas que me atendieron por que me cepillara el pelo (lo tomaban como si fuera lo más lógico del mundo) fue suficiente para que me pusiera a llorar en la casa.  Los ODIO.

Los anillos los mandamos a pedir por internet y son unos super ñoños que nos encantaron. Ninguno de los dos usamos anillos ni joyas, pero éste fue un diseño por el que los dos haremos la excepción.  Decidimos que no haríamos lo del anillo de compromiso: el compromiso entre nosotros está y no necesitamos símbolos.. y pensando en que se vienen gastos bastante fuertes para nosotros como tiquetes de avión y gastos consulares y trámites de residencia y otros, pues mejor invertimos ese dinero del anillo en esos trámites que representan mucho mejor el compromiso entre nosotros.

Estoy satisfecha. A pesar de los problemitas que han surgido ya lo importante está. Mis hermanos y mi mamá han resultado ser los resolvedores de problemas por excelencia, brindando apoyo y consiguiendo encargos imposibles. Mis suegros han sido un gran apoyo durante todo el tiempo que he estado acá en la casa de ellos.

Estamos a 8 días de la boda. Los dos emocionados.  Será fenomenal.

 

PD. He estado un toque obsesionada con las bodas de otros a través de internet. Encontré el bálsamo perfecto para las bodas de revista y películas en ciertas páginas que se centran en las bodas pequeñas, diferentes, que se salen de lo normal.  Por si alguien quiere darles un vistazo, las recontra recomiendo:  The Offbeat Bride, RockandRoll Bride, A Practical Wedding, Green Wedding Shoes.

Los Ezequieles de mi vida Parte 2

Lunes, 23 de mayo de 2011

Hace dos años honré a los Ezequieles y Ezequielas del mundo. Hoy hablaré de  un Ezequiel en particular. Uno del que hace un año me estaba despidiendo sabiendo que me iba a otro país y no sabíamos que nos depararía el futuro.

Ezequiel. …novios que son el buen chico. El buena gente. El que no es el más guapo ni el más emocionante ni el más cotizado pero tiene un corazón de oro. Es el viaje en botecito de pedales del parque de diversiones, no la montaña rusa.

Repetimos la depedida en enero con muchas más lágrimas y tristeza, porque en mi mente ya creía saber qué tenía el futuro para nosotros: un adiós y el cierre de ese capítulo. Un fue muy bonito y mejor nos despedimos.

…el chico Ezequiel es como el Dr. Salinas de Café con Aroma de Mujer. Un hombre bueno, soltero, sin vicios, destinado a nunca tener a su Gaviota porque ella siempre se irá con el otro. El Ezequiel es por el que apostaríamos aún sabiendo que va a perder ante Sebastián Vallejo. Aunque Sebastián sea un borracho que hace numeritos en la calle, que te ignora unos meses y que después vuelve a buscarte aunque está casado, el Dr. Salinas nunca podrá contra él.

Pero pasó el tiempo y aunque no se perdió el contacto, por mi lado traté de ir reconstruyendo la vida, acostumbrándome a la ausencia. Después de todo, uno emigra y siente que pierde las raíces; que no tiene sentido aferrarse a un pasado.  Que, como decía una valla hace muchos años en Las Palmas…  Atrás ni pa coger impulso.

Los Ezequieles estarán ahí con sopa de pollo cuando estés enferma, te harán cariño en la cabeza cuando estés tirada en la cama llorando porque te acaban de dar malas noticias. Son los que te acompañan a las fiestas de familia, a los funerales, a hacer trámites aburridos que tardan todo el día. Es justamente con el que te sientas frente a frente, cada quién en su computador, trabajando un viernes o sábado en la noche, mandandose mensajes por messenger y jugando con los pies debajo de la mesa. A veces los modelos de Ezequiel vienen sin chip culinario, pero no importa… los Ezequieles quieren hacer las cosas bien y aprenderán a cocinar. Tal vez no lo más rico e inspirado, pero siempre podrán sorprenderte con unos pancakes, una sopita, o unos sanduchitos que no tendrás que levantarte a preparar. Nunca te celarán, no te controlarán ni se sentirán intimidados porque tengas tu propia vida aparte de la relación.

De pronto nació la posibilidad de que el Ezequiel se viniera de visita, como ya habíamos venido juntos años atrás. Y una vez acá, que pudiera conseguir un trabajo. Y que una vez que tuviera trabajo, pues así podía quedarse y estaríamos juntos nuevamente.  Pero cuando te dan un no rotundo en un consulado, de pronto quedás con las manos vacías.

Hay momentos de duda. De querer tener un Rhett Butler en la vida, que te sorprendan de alguna manera para sacarte de la rutina. Pero recapacitemos: en una relación hay que hacer las cosas de a dos, no es todo problema de ellos. Que si quiero hacer algo más que comer y ver películas, es cuestión de decirlo y organizarlo. Ellos son llevaderos y se apuntan a cualquier plan. Es cierto, no bailan, pero nunca te van a hacer un numerito de celos porque bailes con cualquier otro, o te metas en grupos de baile o salgas con tus amigos a bailar. Que de ellos no es la culpa que en vez de salir uno se quede todo el día en la cama sin hacer nada: uno puede hacer planes de picnic, o de ir a la montaña, de ir a caminar.
Eso sí. Muchas veces ellos dirán que no. Te tocará ir a hacer todo eso sola. Pero cuando regreses a casa empapada después de la caminata porque les agarró un aguacero, allá estarán con un chocolate caliente y una toalla esperándote.

Entonces ¿qué hacer cuando te destraman los sueños y deseos? ¿Cuando los cuidadosos planes, tranquilos y estables, resultan insuficientes?  Pues uno hace esas cosas que anteriormente pensaba que nunca haría.  Decidís que no hay que cumplir con las expectativas de nadie más que de las propias. Que las cosas se pueden hacer a como uno quiere y decide y no como se “estila”.

En julio, en el Medellín en el que nos conocimos y disfrutamos juntos, mi Ezequiel y yo iremos a una oficinita, firmaremos un papel, nos intercambiaremos anillos y diremos que sí. Sabemos que no será fácil el proceso de resolver residencias y cambiar de país y muchas mudanzas, pero tenemos muy claro que queremos estar juntos, trabajar hombro a hombro y que sea para siempre.  Y que cuando nuevamente lleguen las épocas de calma, de quieta felicidad en conjunto, de rutina de vernos las caras todos los días todo el tiempo, de salir a los mismos lugares y hablar con la misma gente y hacer las mismas cosas, nos parecerá lo más maravilloso del mundo.

Cortitos

Jueves, 23 de septiembre de 2010

-Fui al Dallas Zoo otra vez. Pingüinos, leones, guepardos, jirafas, cebras, okapis (una mezcla entre cebra, burro y ratón mickey mouse)  y mucha caminada. Fotos acá.

- Ayer estuve en el jardín botánico y arboretum de Dallas. Una cosa preciosa, bien mantenida y había la cantidad más grande de calabazas que hubiera visto antes en mi vida decorando todos los caminos… no tomé tantas fotos, pero en estos días las subiré.

-Dos días de mucha caminada resultaron en que no fui al gimnasio ninguno de esos días. Hoy ya fui y quedé hecha una piltrafa.

-Mañana será más caminada. Comienza el Texas State Fair, el paraíso de todo lo frito, y las artes manuales tradicionales y animales y carruseles y esas cosas. Trataré de tomar aunque sea unas fotos, de las deep fried margaritas y el deep fried beer y subirme a la rueda de chicago más grande que he visto en mi vida.  Creo que lo disfrutaré un montón!

No hay noticias

Viernes, 30 de julio de 2010

Me gustaría contarles de la ciudad de Dallas, la situación nacional, las fiestas y salidas y paseos.

Pero no, no tengo nada de eso para contar. En cambio podría decirles que mi respeto por las amas de casa aumenta cada día más, sobre todo si son madres.  Que mis planes de dieta se ven truncados por comidas ricas llenas de carnes y tortillas y ensaladas monumentales, pero también de meriendas y snacks.  Que mi sobrino cada 2 o 3 días me pregunta si me voy a quedar a vivir con ellos, y cuando le cuento que todavía me voy a quedar un rato más, aunque no a vivir, me responde que estará muy triste cuando me vaya.

Que cambio pañales y juego con niños y tengo a un bebé en brazos durante diferentes momentos del día. Que estoy viendo narconovelas en la noche con mi hermano y me da nostalgia el hablado colombiano.  Que hay días en los que tengo que llegar a colgar la ropa empapada en el baño por jugar con agua en el jardín y otros días en los que bailo música ochentera en medio de los pasillos de los supermercados porque mi sobrino me lo pide.

Paso menos tiempo frente al computador que nunca.  Igual logro hacer el trabajo que necesito hacer y me he vuelto más eficiente.

Y también les contaría que a pesar de llenar mis días de actividades, igual me queda tiempo para extrañar al flaco. Y ya.

Regalos

Domingo, 4 de julio de 2010

Hoy tuve una conversación de esas corazón a corazón con mi mamá, quien me hará mucha falta cuando me vaya, y sé que yo también le haré falta a ella.  En la noche, mi papá me entregó unos audífonos inalámbricos que le había admirado con este escrito:

Cuando quieras ver la tele

sin que se oiga alrededor,

colócate los audífonos

que no requieren cordón.

Con audífonos sin cables,

cosas de ciencia moderna,

no suena la imagen que ves

pero oyes en tu cabeza.

Es un calmante de ruidos

ese aparato pequeño

puedes ponerle volumen

y a nadie quitas el sueño.

Luis Hernán Rincón

Támesis, 4 de julio de 2010.

Me hace sentir querida y me gusta poderme llevar un poquito de cada uno ahora que me vaya y quién sabe cuándo nos volvamos a ver.

De hijos biológicos y de los ideológicos

Miércoles, 14 de mayo de 2008

Hay personas que tienen hijos para dejar su huella en el universo, una versión altamente compleja del “Jhon estuvo aquí” rayado en las paredes de atractivo turístico. Otros no tenemos ese espíritu de preservar la especie y hemos decidido si dejaremos marca en este mundo, será a nivel de proyectos, ideas y vidas cambiadas. Esta es una opción un tanto más complicada, ya que cada proyecto adquiere el peso de ser el “preservador de mi memoria” y entonces cualquier fallo o bemol lo veo como un reflejo de quién soy. Así como los padres se enorgullecen en tener hijos que le sigan los pasos, me he convertido en la madre neurótica, controladora y sofocante de mis proyectos.

Soy la madre que poco acepta que su hijo siga por un camino diferente, por lo menos no antes de cumplir los 18 e independizarse y que otros tomen la batuta. Mientras estoy yo a cargo, siento que cargo con la responsabilidad de iniciativas que no salen exactamente como me gustaría. La que ve a su hijo gordito y se lo imagina, siempre por su propio bien, de atleta de triatlón, y después se decepciona cuando el hijo no quiere lo que ella quiere para él. Mis eventos son ese chiquito gordito. Para que llegue a triatlonista se requieren años de energía, de impulso y motivación además de mucho, mucho trabajo. Pero se puede lograr y es una meta fabulosa. Fabulosa y poco realista cuando me propongo a verlo en una triatón en 3 semanas. Quiero lo mejor para ellos, siempre y cuando no se aleje mucho de mi mundo conocido. Tengo expectativas absurdamente altas de lo que quiero y practicamente me estoy poniendo en una situación donde la decepción es inminente.

También pensé sobre el apartamento y la sensación devastadora que me dio saber que se había escurrido de mis manos. Fue mi equivalente de la adopción de un niño. Ya le tienes nombre, apretaste manos con los padres que lo darán en adopción cerrando el trato como caballeros, el cuarto está decorado, saliste a comprarle ropa y juguetes y muebles divinos para el cuarto, y cuando menos lo esperas, se echan para atrás los padres y deciden dar el niño a los abuelos. Porque después de todo son familia.

En mi caso, la casa o espacio del que me rodeo, mi espacio vital de creación, es basicamente una definición de quién soy, lo siento muy fuertemente como una extensión mía. Creo que donde vivo refleja mi interior. Encontrar un lugar que resonara conmigo fue fantástico, fue enamorarme a primera vista. Hice mil y un planes, mentales y en papel (un par de distribución del espacio.) El que la dueña se echaran para atrás cuando estaba todo establecido y parte pagada, fue algo que no me esperé que sucediera. Yo que usualmente me prevengo, esta vez me fui de bruces.

Ya estoy de mejor ánimo. Pasé por las etapas del duelo y ya estoy reestableciéndome. Inclusive pude sentarme y resolver este aspecto interno. Porque sé ahora que mi decisión de no tener hijos al que más beneficiará será a los futuros no-niños. Merecen una madre que los deje ser ellos mismos.

Viviendo una vida amargada

Sábado, 26 de abril de 2008

Días como hoy que antes de las 5:30 ya he pasado 10 horas en un bus refrigerado, con las rodillas inflamadas por el frío, con un asiento roto y completamente aplastada por el asiento reclinable delantero, despierta la mayor parte del viaje y por lo menos escuchando música hasta que se me gastó la batería del ipod y me quedé escuchando el espantoso reggaetón que tenían “ambientando” la cabina, llego a odiar la humanidad. En serio que sí.

Me bajé del bus sin poder doblar las rodillas rumiando las diferentes causas del odio. Odio a las personas que conversan a pulmón henchido en los buses a las 3am, a las que no saben que las cortinas de los buses se cierran de noche porque si a ud no le molesta la luz para dormir es por respeto a los que estàn al otro lado del pasillo y que sì les molesta. Odio a los de la tortura metro, la gente que estorba en las escaleras, a las que se ponen a conversar por celular en la pura puerta del metro y que vean los demás como pasan. A los que se recuestan en las barras e impiden que uno se agarre. A los que se plantan en el centro del pasillo y no se corren un pelo cuando la gente necesita subirse o bajarse. A los que le hablan a uno cuando uno tiene audífonos puestos. Pero más que todo odiaba el hecho que llegaría a mi casa y estaría llena de gente que tendría que lidiar con todo el bagaje de mi mal genio cuando lo que yo quería era nada más un buen lugar para dormir. Pensé en un motel, en serio que sí.

Soñé que llegaba a mi apartamento propio. Que la gata me saludaba y lo único que me pedía era agüita fresca y un poco de comida a cambio. Que podía tirar la mochila en la entrada del cuarto y meterme entre las cobijas. Que las cortinas estuvieran cerradas y bloqueaban toda la luz. Que pudiera desaparecerme un buen rato del resto de la humanidad para no someterlos a mi mal genio. Pero no: Llegué y las cosas no estaban tan cual las habìa dejado. En vez de una cama libre de obstáculos, bajaron mi ropa del tendedero y ahí está en montañas sobre la cama. Hay visitas entonces tampoco es como que puedo prender luces y abrir closet y guardar todo. Gente cantaba en la calle y se escuchaba por la ventana y me daban ganas de tener macetas con geranios para tirarles encima. Entonces alguien en el edificio se metió al baño y a nivel auditivo no existe diferencia entre que lo hagan en un apartamento 4 pisos arriba o en la misma pieza mía: al incompetente ingeniero o arquitecto se le ocurrió que una pared medianera es buen lugar para poner tubos de agua y desagüe y gracias a eso me doy cuenta cuando cualquiera de los inquilinos o propietarios de este lado del edificio sufren de incontinencia o les da por bañarse a las 6am un sábado.

Así que renuncié a la idea de dormir y me fui por la segunda opción: me convertí en una de las detestables que se bañan a las 6am, salí y me metí a trabajar en el estudio y cerré la puerta, rezando que se me bajara el mal genio antes que alguien me encontrara y me atosigara con preguntas:
“quetalcomotevaquetaltefuecomoestuvoelviajequetalbogota
llamastealatiapachayaltiopetateysaludasteysalistedeturismo
yvisitastelaferiadellibroydondetequedasteyquecomisteyaque
horallegasteycuantogastasteenpasajesyenbusesyentransporte
ycomoestabaeltraficofuisteamonserrateporqueteregresastetanpronto?”

No estoy de humor. Hoy en día casi nunca estoy de humor. Familia o no, necesito un letrero de no molestar mientras aparece el apartamento a donde me pueda ir con una colchoneta, unas cobijas y mi portátil. Y seré feliz. Y ellos también.

El cuarto de las bacinillas

Sábado, 29 de marzo de 2008

Ser parte de una familia con la que compartes lazos de consanguineidad te condena a un par de cosas:
1. conocerás todas las mañas y hábitos insoportables de ellos y te los tendrás que aguantar.
2. Entenderás que terminarás heredando aquellos que más piedra te den.

En mi caso es la bendita manía de llenarse de cosas. De no poder botar ninguna factura, recibo, papelito, bolsa, recuerdo, regalo o producto gratuito de higiene entregado en un hotel.

Llegué a Medellín con una mochila, una maleta y pagando un HP sobrepeso de equipaje que no es cuento. Me encontré con que mi habitación ya tenía el clóset habitado por las cosas de mis padres. Procedí a la titánica faena de guardar mis cosas en el par de repisas desocupadas, y fue complicado que entraran todas. La situación actual es la misma: la ropa hacinada en el closet compitiendo con libros, cajas, productos de belleza, lana, telas, manualidades, etc etc etc… a excepción que poco a poco logré eliminar casi que todo vestigio de las cosas de mis padres y aún así mis cosas han logrado multiplicarse para ocupar todo el espacio liberado existente.

Me cuesta tanto botar cosas! Tanta mudanza donde me he hecho la valiente y he declarado “he leído este libro 7 veces ya, yo creo que no lo necesito más” y tarde o temprano vuelvo a comprar el libro. Ropa que deshecho para luego lamentarme porque era JUSTO lo que completaría el look de la noche. Facturas que elimino sin pensarlo mucho y después resulta que era vital para poder reclamar algún tipo de permiso, documento, certificado, etc. etc. etc. Cada vez que tiro algo, lucho contra esa voz interna que me recuerda que cuando uno anda de casa en casa, son las cosas de uno lo que dan la sensación de hogar. Lucho también contra la voz de mi educación posterior que me dictamina que uno no es lo que tiene, que uno puede desapegarse de las cosas, liberarse y ser libre. Lucho contra el recuerdo que me señala que he vivido con lo básico y logré salir a delante, y la antagonista que se mofa y pregunta si era realmente vivir o apenas sobrevivir.

Miro alrededor en la casa de mis padres y veo cómo la tentación se vuelve peligro. Cada cosita de la casa de mis padres tiene su historia: sólo en el baño hay unos huevos de piedras checas, unas cerámicas chulucanas traídas desde Perú y unos cuadros de las filipinas. En. el. baño. En la cocina está una colección de platos decorativos de diferentes orígenes, teteras que han recorrido el mundo y otra serie de “recuerditos” y variedad de souvenirs que estorban pero no se botan y lo que hacen es recoger polvo. El problema es que ya no hay espacio para guardar adornos y rotarlos, como nos recomienda Martha Stewart. Las cosas están a la vista y expuestas porque en ningún clóset caben. Porque a pesar de ser 3 personas en un apartamento de 3 habitaciones más la de servicio, cada milímetro disponible para guardar cosas está ocupado.

Mi papá, que si está leyendo esto probablemente le piquen los dedos para comentar y sienta la obligación de defenderse y argumentar en contra, tiene un clóset lleno de cajas con libros. Estoy segura que ni siquiera hay una noción concreta de cuáles libros o papeles están en qué caja, y tengo la certeza que en 3 o 4 años no ha necesitado ninguno de los documentos ahí alojados como para tener que meterse a buscar algo. Inclusive creo que he visto alguna que otra caja que fue empacada antes de 1994 para la primera mudanza y que ahí ha viajado sellada, imperturbada en su travesía por 4 o 5 diferentes casas. Hay unos parlantes que no están conectados a nada. No se usan. Para conectarlos hay que pelar cables y hacer uno que otro mcguyver, para ver si es que funcionan. Tienen más de 20 años ahí sentados y cuando traté de averiguar si podía abrirlos para que reencarnaran en una cartera con parlantes para cargar mi ipod y amenizar fiestas… la respuesta fue no. Para qué quería dañar unos parlantes perfectamente buenos? Entonces ahí siguen. desconectados. seguramente por unos 20 años más. Hay videos de betamax en el clóset. Nosotros no tenemos ni hemos tenido betamax.

Yo escribo estas cosas y pienso en mi propio clóset. Yo traje desde Costa Rica cosas que no he usado, libros que no he leído y ropa que nunca me la he puesto. Algunas cosas, como la ropa, se la pasé a mi hermana en alguna de las visitas para que las aprovechara, otras a mi mamá. Unos libros volaron de vuelta conmigo y se quedaron de viaje. Pero por cada cosa que ha pasado a manos que las aprecian más, aparecen 3 nuevas que van a esa pila de cosas de “algún día las usaré”. Telas por ejemplo, o lanas. Cartulinas, pinturas acrílicas, pinceles. Muchas veces me olvido que existen, hasta que llega el momento de guardar alguna otra cosa que algún día me podría servir, o que siento que no debo botar. Como la bolsa con ropa interior y medias con huecos que quería descartar. No siendo capaz de cortar por lo sano, las puse en una bolsa plástica y fueron a parar al fondo del clóset por si acaso me arrepiento de algo y siento que no puedo vivir una vida plena y feliz sin mis rotosas medias de félix el gato, o descubra un patrón para hacer una colcha con medias viejas con valor sentimental.

En la parte alta de mi clóset encontré 2 bloques de hicopor (tecnopor). Estoy segura que venían alrededor de algún equipo electrónico, pero no tengo ni idea cual. Lo que me da miedo es que no me acuerdo si fue que los guardé yo, porque me podrían servir de algo, o si los que los guardaron fueron mis papás, probablemente por la misma razón. En este momento, cualquiera de las dos opciones es perfectamente posible.

RSS