Familia

La patria la llevamos en el paladar

Jueves, 2 de mayo de 2013

Este artículo fue publicado por primera vez en inglés el 29 de abril de 2013 en Future Challenges con el título Imigrantes económicos: conservando la cultura a través de la comida. Acá la traducción al español.

¿Como imigrantes económicos, dónde encontramos nuestra identidad cultural? Las respuestas probablemente son tan diferentes como cada uno de los imigrantes que llegan a un nuevo país. Así que decidí preguntarle a algunos de mis amigos latinoamericanos que también han migrado sobre los lazos que los conectan con la cultura de su hogar.

En general pareciera que los lazos culturales se encuentran primero en las personas y segundo en la comida. Que en la medida de lo posible hacemos pequeños sacrificios para obtener los objetos que nos ayudan a conectarnos con nuestro pasado, ya sea comprando ingredientes para cocinar una comida tradicional, pidiéndole a familia y amigos que nos envíen paquetes con comida que extrañamos o descubriendo en la ciudad cuál es la zona popular de imigrantes o sus restaurantes. En general, esta conexión cultural también trabaja en doble vía: una vez que salimos de nuestra tierra cambiamos, y la clave de la felicidad es aceptar esta nueva cultura híbrida.

Box of Traditional Costa Rican food items
En Londres, Diana recibe un paquete de su mamá en Costa Rica. Foto de Diana Trimiño, usada con su permiso.

 

Laura Vidal, quien vive en Francia me contó de un fenómeno extraño: ¡la nostalgia de comida se puede dar aún con platillos que ni siquiera nos gustan! Hay sabores que le recuerdan a Venezuela, a su cultura de origen e infancia y traen recuerdos del calor del hogar, incluso cuando esos sabores no le gustan. Yo he tenido la misma experiencia, cuando me encuentro dispuesta a pagar por un paquete de galletas, aunque de niña las detestara porque eran unas pastas asquerosas que nunca quería comer. Es como si  a través de la distancia, después de años, el valor de los recuerdos de las fiestas de cumpleaños y loncheras le gana a cualquier cuestión de gusto.

Para Katherine Cerdas, quien se mudó de Costa Rica a España, la cultura es algo que llevamos por dentro, algo que cargamos con nosotros como mezcla de  aprendizajes y costumbres. Entonces, cuando llegó la nostalgia, decidió aprender a cocinar en España, para poder cocinar platillos tradicionales costarricenses.

Katherine y yo tropezamos con el mismo reto: encontrar los ingredientes adecuados. Gracias a la globalización, ya hay algunos productos disponibles a través de fronteras, y ella ha sido capaz de encontrar tamales para diciembre hechos por una familia en Madrid, o enviados desde Alemania por correo. Es difícil encontrar los ingredientes regionales y étnicos para muchos platillos, como las hojas de plátano para los tamales, sobre todo si la comunidad imigrante de ese lugar no es particularmente numerosa.

En mi barrio puedo encontrar muchos productos centroamericanos así como peruanos, pero no puedo ir de compras con una receta específica en la mente, tengo que más bien ir a ver que encuentro y trabajar según esos parámetros. Hay supermercados más grandes dirigidos a la comunidad latinoamericana, pero ya que no vivo cerca ni tengo automóvil, no puedo llegar a ellos con facilidad. Internet me brinda la oportunidad de comprar algunos artículos, pero podría terminar pagando 10 veces lo que pagaría en casa por el mismo producto. Con un presupuesto es difícil justificar el gasto. Entonces aprendo a vivir sin eso, o cocino algo similar con ingredientes que sí se consiguen, haciendo mi propia versión de comida fusión colombiana. Aunque por más que pueda prepararme un perro caliente con huevos de codorniz, ensalada de repollo, ripio de papa, salsa de piña y queso encima, comerlo en casa no es lo mismo que parar en un carrito al lado de la calle, sentarse en la acera a comerlo y ver gente pasar.

Una de mis amigas desde kindergarten que ahora vive en USA descubrió esto también – que no es la comida en sí la que logra la conexión cultural, sino la gente alrededor de la mesa, el aspecto social de la comida. En Perú, los almuerzos familiares son importantes y algunos platos sólo se comparten como parte de una ocasión especial: entonces aunque haya restaurantes peruanos alrededor de la ciudad, no está la conexión con la familia y el sabor no es el mismo. Incluso los mismos ingredientes saben diferente cuando se consiguen en un lugar diferente.

La comida también se convierte en un lazo con el nuevo hogar. Para Denise Duncan, una autora Costarricense quien vive en España, esto ha generado algunas cejas levantadas cuando ella visita y las personas se enfrentan a sus nuevas preferencias alimenticias a la hora de la comida. Aunque ella siempre pide a quienes la visitan a España que le traigan una botella de la Salsa Lizano de Costa Rica, cuando ella viaja a Costa Rica ella trae consigo sus gustos recién adquiridos, tomando vinos españoles y usando aceite de oliva virgen, a pesar del costo adicional. Para ella, es parte de la riqueza de migrar, y disfruta ese proceso.

Otra amiga, Paula Calvo, descubrió que tenía más en común con su nueva cultura que con la que dejó detrás. Cuando se mudó de Costa Rica a Europa, se acercó a la historia de su familia. Aunque nunca había conocido a su abuela quien había imigrado de España a Costa Rica, pudo llegar a conocerla a través de las costumbres y tradiciones españolas que resonaron con su propia crianza y estas nuevas experiencias la acercaron a las mujeres de su familia, descubriendo que tenía más en común con España de lo que había pensado. Cuando regresa a Costa Rica y escucha comentarios de qué bueno que no se le ha pegado el acento, responde que aún si hubiera llegado con un nuevo acento, no debería importar. Hablar de una u otra manera no la hace menos persona. Y creo que esa es la lección que debemos aprender, que una cultura no es mejor que otra y que deberíamos estar abiertos al cambio tanto en nosotros como en los demás.

Al final de cuentas, como imigrantes económicos tomamos una decisión de mudarnos a un lugar diferente por mejores oportunidades económicas, para experimentar nuevas culturas y aprender nuevas cosas. Esto no significa que le estemos dando la espalda a nuestra cultura de origen, y tampoco significa que no podemos cambiar. Tal vez no podamos comprar la comida importada, comer en restaurantes de nuestro país y regresar a casa o pedir productos en línea para saciar la nostalgia, pero los aspectos importantes de nuestra cultura, bueno, esos los cargamos por dentro.

El día más largo del año (que es el más corto también)

Viernes, 21 de diciembre de 2012

Hoy es el solsticio. Técnicamente significa que desde el verano, cada día se ha hecho segundos más cortos, y hoy es el día más corto del año, a partir de mañana, el sol se ocultará unos segundos después y así irá aumentando hasta llegar a verano! Pero a la vez, también es el día más largo para mi.

Desde hace 5 años no me he tomado unas vacaciones. Ni siquiera cuando me casé saqué vacaciones, fue un fin de semana y después a seguir trabajando el lunes.  En varios momentos tuve dos trabajos a la vez y hacía otras cosas freelance, entonces podía tener vacaciones de un lado, pero no pagadas… cuando uno es independiente, cada día libre uno sabe que representa menos dinero, menos productividad. Igual viajaba y paseaba, pero me llevaba el portátil y trataba de completar mis responsabilidades, no me desconectaba. Por eso hoy es un día mágico:  Hoy salgo a vacaciones!

Hasta el 2 de enero dispondré de mi tiempo. Podré sentarme a coser sin interrupciones por hoooooooras. Cocinar. Hornear. Dormir. Ver series completas.  Pero lo mejor es que mi hermana viene de paseo y está de vacaciones, y mi hermano también sacó los días libres.  Ir a patinar en hielo. Ir a esculcar en los museos, ir de compras, ir a ver Les Miserables al teatro.

Ha sido un año hermoso y difícil. Cambié de empleo, finalmente resolvimos todos los asuntos migratorios decidiendo abandonar Costa Rica definitivamente y vivir de lleno entre USA y con Colombia como mi segundo hogar. Cumplimos un año de matrimonio haciendo maletas para emigrar. Hemos organizado nuestra primera casa juntos y hemos aprendido a vivir juntos.  Tenemos nuestra salud, tenemos suficiente dinero para no tener que preocuparnos ni vivir contando los centavos a fin de mes. Estamos libres de deudas, tenemos lo que necesitamos. Estamos felices, estamos en familia.

Si todavía hay gente que pase por acá, pues les deseo unas felices fiestas y los mejores deseos.  Que el 2013 sea mucho mejor que el 2012 y que sean felices.

Me escuchó

Miércoles, 16 de mayo de 2012

El domingo tuve una leve crisis al contemplar lo que será nuevamente una mudanza por avión con gata, sobre todo porque estaríamos llegando a un lugar que no será nuestro destino final. Decir que mi gata no es una buena viajera es como decir que El Increíble Hulk no tiene el más dulce temperamento.  Es como me lo justifico cuando pienso en lo que significará viajar nuevamente por horas con un animal que desde que entre en su jaula hasta que llegue a su destino, no parará de aullar desconsolada.

Además de no viajar bien, la gata no lidia bien con eso de compartir su espacio con otros felinos: de estar en casa con un gatito, a estar en una con dos gatos adultos, parecía que siempre estábamos a un zarpazo de tener que ir a una visita veterinaria de emergencia. Además se le había concentrado la amargazón, no podía acariciarla porque me gruñía, andaba siempre de mal genio y parecía que algo irreversible había sucedido y esa gata cariñosa e independiente ya no estaba por ningún lado.

Entonces, esta semana estuve hablando con mi hermana del tema, contándole los pros y contras y las razones por las que tal vez sería mejor buscarle un hogar a la gata acá en Colombia donde no tuviera que lidiar con otros gatos, y tal vez recuperaría su buena disposición. Hablé con mi cuñada, hablé con el flaco: basicamente necesitaba sacarlo de mi sistema y ver si hablándolo lo podía procesar y dar con una mejor solución.

Creo que en una de esas, la gata escuchó. Porque desde entonces se está llevando bien con los otros gatos, no serán los mejores amigos, pero ya han podido dormir en la misma cama a 20 cm. de distancia y no ha habido pleito ni pelea. Me busca para que le de cariño, lo que no hacía desde hacía mucho, y deja que la acaricie y moleste sin perder el buen humor. Hasta le compré una correa para gatos, a ver si la puedo sacar a pasear a la calle, y dejó que se la pusiera y acomodara: el arnés no se lo dejé puesto, pero la correita al cuello con campanita la tiene puesta y creo que le gusta, no ha tratado de quitársela.

He de confesar que su misión de recapacitación está funcionando. Ahora estamos buscando cómo enviarla por separado a USA, y viajar después:  será un viaje más placentero para todos los involucrados.

Cuestiones culturales

Sábado, 14 de abril de 2012

Siento que hay una rara tendencia de engañar y mentirle a los niños con la idea que eso es “la ilusión de la infancia”.

Todo comenzó para el día de los inocentes, April Fools (1 de abril). A algunas señoras les pareció interesante pintar las uñas de los pies de los niños mientras dormían, maquillarles la cara, dejar huellitas diminutas por ahí como rastro de sus diabluras.  Cuando los niños despiertan, entonces les dicen que fueron los duendes que hacen diabluras y les muestran las diferentes evidencias de que los duendes llegaron.

Prueba #2. Día de San Patricio. La misma cosa, pero las huellas todas son verdes, y además se hacen “trampas” para atrapar a los duentes, o se les deja comida (así como a Santa Claus).

Prueba #3.  Pascua. Los niños plantan un frijol de gomita (jellybeans), y al día siguiente en vez de un frijol hay una paleta, quod erat demonstrandum que de los frijoles de goma nacen paletas.  También el mismo truco de las huellas de conejo para que sepan que pasó por ahí el conejo de pascua dejando huevos de chocolate.

Prueba #4:  El hada de los dientes. Ahora hay un servicio que te permite tomarle una foto a los niños y agregar un hada de los dientes para tener pruebas que vino a visitar durante la noche y que les deje plata a cambio de un diente. Además, la gente paga por ese servicio.

Prueba #5: los niños creen que “Santa Claus” trae los regalos, y decirle a un niño que Santa no existe, (o nunca enseñarles eso) es casi casi como robarles la niñez.

Soy yo la única amargada del planeta que cree que esto es muy raro? El mundo ES un lugar maravilloso lleno de cosas reales que pueden ser causa de ilusión, sin necesidad de inventar personajes o situaciones. Enseñarle a un niño a plantar algo real puede tener mucho más de beneficio que el placer instantáneo y completamente falso de creer que de un dulce puede salir un dulce más grande.  Por un lado se le enseña a los niños a temerle a los extraños y por otro es completamente aceptable que un extraño barrigón entre a las casas todos los años… niños que crecen pensando que los conejos ponen huevos, que las fotos aunque se vean muy mal manipuladas… no mienten. Que un ratón que quiere construir un castillo entra a la casa, anda por la cama, se arrastra por la almohada donde dormimos y escarba un diente para dejar una moneda a cambio. Tal vez de ahí venga el miedo a los dientes, y a la idea que con un poco de avaricia de por medio, no tendrían que esperar a que se caigan los dientes para poder suplir un déficit de ladrillitos de marfil. Después nos sorprendemos cuando los niños crecen y creen todo lo que leen en internet. Tal vez sea q nuestros países son tan inverosímiles que más bien nos toca demostrar que las cosas tienen lógica, causas y consecuencias en nuestros hogares.  O seguramente todo esto sucede en América Latina y yo he estado viviendo una burbuja donde pienso que es importado o muy extranjero, cuando no es ni lo uno ni lo otro.

Mis recuerdos más tempranos de navidad no son pensar que venía santa o el niño dios, sino saber que eran mis padres. Eso no evitó que escribiera cartas al “niño dios” y me asegurara que mis padres las vieran antes de yo enviarlas… pero creo que todos sabíamos como era la cosa. Recuerdo un día que vi a mi hermano y mamá escondiendo huevos de pascua por todo el jardín, y después nos pusieron a buscarlos. Es de los recuerdos más bonitos que tengo de mi infancia, y no hubo conejo de por medio. Yo no lidiaba bien con los engaños…  De hecho, una parte de los recuerdos rencorosos de mi infancia son de las mentiras que me dijeron. Que si no comía me iban a poner inyecciones de carne molida, cuando yo había visto el inyectador de carnes de mi madre en la cocina, con su aguja de .5 cm de diámetro.  Que la doble línea amarilla de la carretera era el carril para las bicicletas.  Que uno reconocía a los toros de las vacas porque tenían cachos.   Recuerdo la decepción cuando descubrí que esas cosas eran mentira, y eso que todavía era muy niña.  Todavía me da mal genio, y eso todo sucedió hace más de 20 años.  Y mejor ni me meto a explicar la confusión con la que llegué a mi primera confesión a admitir que todavía no creía en eso de Adán y Eva porque nadie había podido explicarme dónde cuadraban los dinosaurios en toda esa historia.

La niña que fui no acepta que sea visto como inocente mentirles a los niños para diversión de los adultos.  Creo que hay maneras de decir las verdades difíciles de manera que no sea más información de la que un niño pueda aceptar, pero de ahí a inventar que las cigüeñas y repollos porque el adulto no tiene la madurez suficiente para explicarle a los niños cuál es su origen es irresponsable.   Seguro le di más de un dolor de cabeza a padres cuyas hijas pensaban que los bebés venían de Europa o de repollos o de cigüeñas, hasta que yo iba por mi libro que tenía dibujos que lo explicaban y les mostraba que no, que los bebés venían de la barriga de la mamá.

Pero acepto que muchos crecimos creyendo algunas mentiras, y que tal vez hay gente que recuerda esas mentiras como con ilusión. Tal vez alguien no sabía que el pollo que se comía era lo mismo que hacía pio pio y se veía peludito y amarillito en los libros de dibujos y vivió para contarlo. O que sienta que la navidad no hubiera sido lo mismo sin creer que los regalos los compraba un viejo barrigón o un niño en un pesebre.   Sé que ya poca gente me lee por estas partes, pero si están por ahí y llegaron hasta aquí, ¿será que me cuentan de esos recuerdos suyos de las “ilusiones” de la infancia, y si la verdad era parte o no de ella?

El flaco se manifiesta

Jueves, 18 de agosto de 2011

Hace unos días le pedí al flaco que escribiera algo para el blog, específicamente su perspectiva de nuestro matrimonio, la boda y cómo es esto de una relación a larga distancia. Así que en sus propias palabras, aquí se los dejo. [Nota del editor.- el flaco insiste en que la u después de la q es una vagabundería inaportante.]:

- “Flaco, ud está loco!”
- “¿Por qé?”
- “Cualqiera qe no conozca la situación pensaría eso”

Esa fue parte de la conversación qe tuve con un amigo de toda la vida cuando le dije qe me iba a casar. Cuando me decían comentarios de qe el matrimonio mata el amor, respondía qe en los cuentos qe me leía mi mamá los personajes qe se casaban eran felices y qe comían perdices, sólo para mostrar qe ese comentario es un simple cuento como los finales de las historias para niños. A la pregunta de qe si estaba nervioso respondía con qe no tenía razones de estarlo por qe la idea de casarnos la tomamos simplemente por qe qeremos vivir juntos y compartir muchos más momentos qe por la distancia se nos hace dificil y no por qe el matrimonio sea un compromiso para toda la vida frente a la sociedad, a dios o lo qe diga la ceremonia. El compromiso de estar juntos ya lo habíamos hecho desde antes, desde qe empezamos con los planes de conseguir trabajo o de ir de visita y de ver qé se podía hacer para qedarme en el pais de Medea y estar viviendo juntos en la misma ciudad. Ese era el plan y estábamos empeñados en lograrlo.

Debo admitir qe estuve alejado de los planes de cómo sería la boda, cómo adornar el lugar donde sería y ese tipo de detalles, pero me pareció genial cómo resultó todo y estoy muy agradecido con las personas qe nos ayudaron en el proceso de organizar la boda qe resultó ser mas complejo de lo qe pensaba.

En la notaría el único momento donde me puse nervioso fue cuando me tocó leer algo y es por qe soy super malo para leer en público, pero después de esto ya tenía el esperado anillo en el dedo y no hice mas qe jugar con él durante la ceremonia.

Para la “fiesta” inicialmente la idea era en un simple almuerzo sólo con la familia cercana para agradecerles por el apoyo qe nos dieron a lo largo de los 4 años y unos cuantos meses de noviazgo, pero después por variados motivos decidimos tener un grupo algo más grande con gente con la qe qisieramos compartir el momento y no ser tan egoístas con la felicidad qe íbamos a tener ese día. Entonces invitamos más gente qe de una u otra forma nos hubieran acompañado en la relación de noviazgo, pero sin llegar al punto de invitar gente sólo por cordialidad.

De la recepción son tan poqitos los detalles qe me hubiera gustado mejorar qe se pueden pasar por alto, además qe la idea inicial de compartir con gente cercana se cumplió y fue muy grato estar en compañia de las personas qe estuvieron con nosotros desde qe empezamos como una parejita de novios, conocer familiares nuevos y hablar con familiares ya conocidos. Lo triste pero inevitable es qe por la cantidad de gente y la ocasión, pasamos poco tiempo con todos los invitados ya que nos tocaba estar saltando de mesa en mesa, una charla cortica y pase a la mesa siguiente, ademas de posar para la cantidad de fotografos que resultaron en la recepción.

Después del matrimonio, me hicieron más preguntas. ¿Me siento diferente? No. El compromiso ya lo habíamos hecho antes y el hecho de tener un anillo no creo le de mas validez a éste. Mi cuñada sabía qe Medea se iba de Colombia después y me dijo qe era diferente ver qe la novia se fuera a ver qe la esposa se fuera. Primero pensé qe no tenía qe ser diferente, pero después caí en cuenta qe sí había una diferencia, pero fue lo contrario a lo qe ella dijo. No fue más triste verla cruzar la puerta para ir a tomar el avión siendo mi esposa qe siendo mi novia y es por qe los dos sabemos qe estamos un paso más cerca de cumplir con el sueño qe tenemos qe es estar viviendo juntos y compartiendo grandes y peqeños momentos.

Slow Show

Lunes, 25 de julio de 2011

Para escuchar:

 

http://youtu.be/-KhGUE_KjIo

Hasta la noche antes de mi boda no se me había ocurrido que haría falta música durante la recepción: mi hermana lo resolvió a la 1 am sacándome del recuerdo los nombres de las canciones que me gustaran que hablaran de amor. Resultó en un playlist fantástico. Esta canción, Slow Show de The National es mi favorita y es la que escucho en mi cabeza cuando recuerdo el día.


Durante días antes de la boda tenía miedo de perder la cédula, sin la cual no podríamos casarnos. Pensé en dejarla en casa con el pasaporte y andar una fotocopia y todo. El día de la boda, mi hermana estuvo arreglándome el pelo y maquillándome en la madrugada, y casi no tuvo tiempo de arreglarse ella: me quedé esperándola con mi hermano y salimos para la notaría. Casi llegando le pedí que me pasara la billetera para sacar la cédula y ponerla en un lugar más eficiente y resulta que no estaba. No tienen idea. Casi me da algo. Tuvimos que devolvernos, y ella subió a buscar la cédula en mi cartera. Finalmente apareció dentro de mi cuaderno de apuntes y fuimos hasta la notaría, llegando 2 minutos antes de la hora estipulada. En la noche, charlando con mis hermanos caí en cuenta que nunca nos pidieron la cédula.

From Boda

No tenía idea de cómo sería la ceremonia y tampoco habíamos hablado con el notario para saber qué diría ni nada.   Entonces cuando sacó el código civil y comenzó a hablar sobre nuestra obligación con la patria como ciudadanos casados de propragar la especie casi me da un ataque de risa. Y cuando reiteraba que teníamos que vivir juntos me daban ganas de responderle que esa también es nuestra prioridad, así que le avise a los gobiernos involucrados q nos colaboren.

Me hubiera gustado un fotógrafo profesional super cool para la boda, de esos q leen mentes y sacan fotos geniales pero nada cursis y que se encargan que haya ciertas fotos aunque a uno no se le ocurran:  porque hay fotos que me gustaría tener, como una donde me vea yo con el vestido y ramo con un fondo bonito, o de toda la gente de la fiesta. Ojalá tomadas con esos lentes q hacen q todo mundo parezca supermodelo.
Por suerte tengo muchas fotos que tomaron familia y amigos que me gustan y me hace feliz verlas. Lo lindo fue que apenas supieron que no teníamos fotógrafo, muuuchos llevaron sus cámaras y todaví me falta recibir algunas de las fotos. Un día de estos buscaré quién les de un vistazo y les haga arreglos de balance de tonos y recortar y esas cosas que saben hacer los fotógrafos para poderlas imprimir y tener en la casa.  Por otra parte, ya una amiga super talentosa se ofreció a hacernos unas fotos cuando el flaco venga a Costa Rica, entonces nos daremos el gusto del toque profesional.

From Boda

Lo mejor del día fue que mi hermana me acompañara. Compró el tiquete una semana antes con mucho sacrificio y salvó el día más de una vez. Hizo milagros durante su estadía: Velo, maquillaje y peinado fueron todos gracias a ella. Fue DJ, fotógrafa de bodas y cuando llegó la hora del brindis y no encontrábamos a mi papá, fue ella quien se levantó y habló y me di cuenta que no podría haber habido mejor persona para darlo. Fue genial. Mi hermano sirvió de correo entre usa y Colombia: nos trajo el segundo par de anillos que pedimos de las tallas correctas, trajo las telas de mi velo, los kindles de reposición que Amazon nos envió y además el juego de cartas fantástico de ZombieFluxx. Si me preguntan, la mejor manera de despedir la soltería es sobreviviendo una invasión zombie con los seres queridos. Aquí estamos la noche antes de la boda:

From Boda Joan y Juliana

En la notaría nos confundimos de anillos y el flaco no lograba que mi dedo entrara en el de él, y la comida del desayuno tenía una presentación completamente diferente a la que nos habían mostrado en la degustación (lástima que ese día no le tomamos fotos para reclamar), estábamos muy cansados en la tarde para salir a “celebrar” con rumba y tragos… pero a la larga esos detalles me recuerdan por qué esas bodas de revista son como las modelos fotoshopeadas: muy lindas pero falsas. Lo importante se hizo, la recepción resultó ser lo tranquilo y familiar que quisimos, nos ayudó mucha gente y aunque me hizo falta mi hermano que no pudo ir, sé que estuvo presente en pensamiento y espíritu.  Los amigos llegaron, la familia, todos se llevaron bien y se notaba que estaban muy felices por nosotros. Al final de cuentas lo importante no es tanto quién está en la boda, sino quién lo sigue acompañando a uno a lo largo del matrimonio.

En la notaría había una iguana de cemento en la fuente: yo quise que no estuviera sóla la iguana y le llevé representación de mis otros países: un ekeko peruano (tiene orígenes en el altiplano andino) y una nigüenta costarricense. El ekeko es un gordito dios de la prosperidad de los andes a quien le pones miniaturas de lo que buscas en la vida. La nigüenta es una niña gordita también que se está sacando nigüas (ácros) de los pies y que se acostumbraba a tener en las casas para traer suerte.

From Boda

Las invitaciones me ayudó a diseñarlas mi cuñada, el ramo y las flores de mi cabeza las armó una tía, la torta la mandamos a hacer y el velo lo armé yo.

 

Los anillos tienen movimiento y los dos son iguales. Lo que la gente más me pregunta: dónde los conseguimos y si no me parece muy grande y qué significa. Las respuestas:  son Kinekt gear rings. Los ví hace un tiempo en un blog y me gustaron y cuando necesitamos buscar anillos pues investigando anillos geeks volví a toparme con ellos y nos decidimos. No les miento, es un anillo grande. Pero mis manos también lo son y como no uso otra joyería, no compite con nada más. No es común tener anillos que no sean metales preciosos, pero creo que nosotros también nos salimos de lo común entonces nos van muy bien. No los compramos pensando en una simbología profunda, sino porque nos gustaron muchísimo y era un anillo que los dos nos podíamos comprometer a usar o hacerle el intento. Pero como a la gente le gustan las historias pues ahí les va una:

El anillo tiene una serie de engranajes redondos que al mover el borde del anillo giran y transmiten el movimiento al borde opuesto. Son dos tipos de piezas muy diferentes que trabajan en equipo, lo importante no es lo que tienen distinto sino lo que tienen en común y cómo encajan.   Si le cae arena o basura al anillo, dejará de funcionar entonces hay que cuidarlo y limpiarlo, pero el material es muy fuerte y tienen una garantía de por vida. El matrimonio, al igual que el anillo es una maquinaria que debe moverse armoniosamente y que con buen cuidado durará por siempre.


 

Me casé sin gafas. Me costó un montón tomar esa decisión, pero al final de cuentas voy a estarme cambiando a lentes de contacto y eventualmente cambiaría el estilo de los anteojos y además que el maquillaje se me veía super lindo y no quería tener que estar pensando en el ángulo de la cabeza para que no se vieran reflejos raros en los anteojos. Pero me tomé unas fotos con los lentes para recordar:

From Boda
From Boda

No me siento diferente después de la boda. Creo que yo me sentí casada en el momento en que tomamos la decisión de hacerlo. Para mi esa acción de comprometerme fue la que me hizo sentir distinto y mirar la vida de otra manera y la ceremonia y la notaría fue nada más la manera de hacerlo legal y compartirlo con los demás. Ahora viene la primera parte difícil: lidiar con un matrimonio a larga distancia y esperar que no pase mucho tiempo antes que podamos armar un hogar juntos, compartiendo el código postal.

A ver si la nigüenta y el ekeko nos colaboran.

Grandes Pasos y pequeños detalles

Sábado, 2 de julio de 2011

Llegué el 15 de junio a Colombia, a correr y alistar las cosas para la boda.

Suena tan raro decir eso… nunca planeé casarme con nadie. Cuando pensaba en mi futuro me imaginaba que sería alguien como Katherine, el personaje de Lindsay Duncan en Under the Tuscan Sun… super glamourosa, viviendo sola, usando sombreros fantásticos y disfrutando la vida, ojalá con un par de gatos. Si no saben de quién hablo, sale en el minuto 3:10 de este video y reaparece en el 5:55.

Nunca abrí una revista de novias con algo más que curiosidad que rápidamente se convertía en perplejidad y una sensación de “por qué se somete la gente a tanto estrés” y los programas de novias neuróticas me aterrorizaban… de hecho, todavía lo hacen. Sobra decir que no estaba NADA preparada para organizar una boda.  Obviamente mi boda no se parece en nada a las que salen en la tele o películas o revistas de esas y eso ha sido bueno y a la vez malo.

Bueno porque va a ser lo que nosotros queremos que sea, no lo que la sociedad o las revistas o las expectativas de otros nos indican que debe ser. Aclaro que si a alguien le gusta y le emociona la idea de la boda super elaborada y con cientos de invitados y puede pagarlo, genial. Pero qué triste que terminen haciendo todo eso por obligación y no sea algo que los vaya a hacer feliz a ellos.

Es malo porque muchas veces tenemos que explicar y lidiar con el juicio de otra gente, usualmente extraños, quienes sienten que deben opinar sobre todo lo que no estamos haciendo “como se debe”.    Desde la elección del pastel, a la cantidad de invitados, el hecho que no sea por la iglesia, por el color del vestido, por decidir no tener anillo de compromiso,  por el pelo, por casarme con gafas y no aprovechar para verme “diferente”.  Esa es la q más me revienta. Por qué querría verme diferente el día de mi boda si soy muy feliz con quien soy? Sí, tampoco soy inmune y a veces me da un poco de inseguridad sobre mi apariencia, pero no tiene nada que ver con usar anteojos y tener el pelo rizado, muchasgracias.  Afortunadamente no es algo que nos mantenga angustiados y despiertos en la noche, pero sí cositas que al momento chocan y amargan un poco hasta que me acuerdo que al final de cuentas quien se casa soy yo y no ellos y a mi me gusta mucho cómo lo vamos a hacer.

El flaco y yo estamos pagando todo, y desde el principio establecimos que no nos endeudaríamos para casarnos, o sea, que todo lo estamos pagando a contado y sólo con la plata que ya tenemos. De las cosas que nos parecen importantes y que es una meta para nosotros como pareja es la de no tener deudas de consumo  y que si nos endeudáramos, sería para pagar algo que sea una inversión, como una casa por ejemplo, o equipo para trabajar.  Endeudarnos para pagar una fiesta sencillamente no va con nuestra manera de ver el mundo y que eso signifique que tiene que ser algo sencillo y pequeño no nos molesta en lo más mínimo.

Al principio queríamos algo íntimo sólo con los padres e invitarlos a almorzar, luego mis hermanos se unieron a la fiesta y amigos solicitaron que los incluyéramos y bueno, al final no es todos los días que uno se casa así que nos pusimos a buscar salón para hacer una pequeña recepción.  Mi mamá encontró un hotel en el que se podrá hospedar mi familia que viene del exterior y además nos pueden organizar todo para un desayuno de recepción y sólo nos toca pagar por la comida. YEAH. Después de ver los datos de bodas de otras personas me doy cuenta que no tener que pagar por sillas, por cubiertos, por manteles, por mesas, por flores y por alquilar el local… es una ganga :D

Nos casaremos en una notaría, y será en las horas de la mañana.  Puesto que yo no estoy confirmada y ninguno va a misa, eso de casarnos por la iglesia como que ni nos llamó la atención.  En la notaría organizan una pequeña ceremonia a la que podemos llevar 10 invitados, que son la familia inmediata de cada uno y ya, luego iremos al hotel para el desayuno.

Tendremos torta de chocolate. Lo que para muchos es normal, pero pareciera que acá en Colombia es sacrílego eso de no casarse con la “torta de novias” que es una cosa negra llena de frutas y nueces y pasas y macerada en vino.  Les encanta tanto la torta de novias (o torta negra envinada) que en las pastelerías la gente puede comprar un pedazo y comérselo, y también es la torta que usan para bautizos, graduaciones, cumpleaños y esas ocasiones elegantes. Odio la torta envinada. La he probado varias veces… y siempre compruebo que no es idea mía, realmente no me gusta. En realidad es una ventaja, puesto que por una torta envinada le cobran a uno el doble. Entonces mandamos a hacer la torta por encargo para que se ve bonita por fuera y sea deliciosa por adentro.

Hasta después de tener todo programado es que mandamos a hacer las invitaciones… y ya dentro de una semana es la boda y apenas hoy me las entregaron (están lindísimas) . Como nos vamos de paseo de fin de semana entonces hasta el martes las repartiremos.  La ventaja es que quienes van a la boda ya están invitados y saben, nada más recibirán la invitación como un formalismo. Y por cómo las redactamos nos servirán como anuncio de la boda para los que no pudimos invitar o que no pudieron venir, ésas las enviaremos después de la boda.

Nunca me visto de blanco, de hecho no tengo ni siquiera una camiseta, brassiere o calzón de ese ¿color?.  Y como tampoco soñé nunca con una boda de blanco, pues naturalmente decidí que me casaría con un vestido de un color que me gustara y que podría volver a usar. Tuve suerte y un par de días antes de venirme a Colombia lo encontré y me encanta. Hace un par de días conseguí los zapatos y ya estoy casi lista.  El flaco ya consiguió su ropa y se ve absurdamente guapo. Como así.  Creo que lo único medio tradicional que tendré es que voy a usar un velo que tengo pendiente hacer con mi hermana.

 

Pelo y maquillaje me lo haré yo sóla… en pocas palabras odio los salones de belleza y a las estilistas que inmediatamente asumen que la única manera de verse bien es con el pelo cepillado y aplanchado.  Por lo del maquillaje, no tengo ningún recomendado de confianza que no sospeche que me vaya a dejar como bataclana o vedette cincuentona:  tengo un trauma de maquillistas y gracias, pero paso.  Es tanto mi trauma con los salones de belleza que ayer fui a que me aplicaran un tinte y aunque no sucedió nada trágico en el salón, la desatención del personal y la insistencia de todas las personas que me atendieron por que me cepillara el pelo (lo tomaban como si fuera lo más lógico del mundo) fue suficiente para que me pusiera a llorar en la casa.  Los ODIO.

Los anillos los mandamos a pedir por internet y son unos super ñoños que nos encantaron. Ninguno de los dos usamos anillos ni joyas, pero éste fue un diseño por el que los dos haremos la excepción.  Decidimos que no haríamos lo del anillo de compromiso: el compromiso entre nosotros está y no necesitamos símbolos.. y pensando en que se vienen gastos bastante fuertes para nosotros como tiquetes de avión y gastos consulares y trámites de residencia y otros, pues mejor invertimos ese dinero del anillo en esos trámites que representan mucho mejor el compromiso entre nosotros.

Estoy satisfecha. A pesar de los problemitas que han surgido ya lo importante está. Mis hermanos y mi mamá han resultado ser los resolvedores de problemas por excelencia, brindando apoyo y consiguiendo encargos imposibles. Mis suegros han sido un gran apoyo durante todo el tiempo que he estado acá en la casa de ellos.

Estamos a 8 días de la boda. Los dos emocionados.  Será fenomenal.

 

PD. He estado un toque obsesionada con las bodas de otros a través de internet. Encontré el bálsamo perfecto para las bodas de revista y películas en ciertas páginas que se centran en las bodas pequeñas, diferentes, que se salen de lo normal.  Por si alguien quiere darles un vistazo, las recontra recomiendo:  The Offbeat Bride, RockandRoll Bride, A Practical Wedding, Green Wedding Shoes.

Los Ezequieles de mi vida Parte 2

Lunes, 23 de mayo de 2011

Hace dos años honré a los Ezequieles y Ezequielas del mundo. Hoy hablaré de  un Ezequiel en particular. Uno del que hace un año me estaba despidiendo sabiendo que me iba a otro país y no sabíamos que nos depararía el futuro.

Ezequiel. …novios que son el buen chico. El buena gente. El que no es el más guapo ni el más emocionante ni el más cotizado pero tiene un corazón de oro. Es el viaje en botecito de pedales del parque de diversiones, no la montaña rusa.

Repetimos la depedida en enero con muchas más lágrimas y tristeza, porque en mi mente ya creía saber qué tenía el futuro para nosotros: un adiós y el cierre de ese capítulo. Un fue muy bonito y mejor nos despedimos.

…el chico Ezequiel es como el Dr. Salinas de Café con Aroma de Mujer. Un hombre bueno, soltero, sin vicios, destinado a nunca tener a su Gaviota porque ella siempre se irá con el otro. El Ezequiel es por el que apostaríamos aún sabiendo que va a perder ante Sebastián Vallejo. Aunque Sebastián sea un borracho que hace numeritos en la calle, que te ignora unos meses y que después vuelve a buscarte aunque está casado, el Dr. Salinas nunca podrá contra él.

Pero pasó el tiempo y aunque no se perdió el contacto, por mi lado traté de ir reconstruyendo la vida, acostumbrándome a la ausencia. Después de todo, uno emigra y siente que pierde las raíces; que no tiene sentido aferrarse a un pasado.  Que, como decía una valla hace muchos años en Las Palmas…  Atrás ni pa coger impulso.

Los Ezequieles estarán ahí con sopa de pollo cuando estés enferma, te harán cariño en la cabeza cuando estés tirada en la cama llorando porque te acaban de dar malas noticias. Son los que te acompañan a las fiestas de familia, a los funerales, a hacer trámites aburridos que tardan todo el día. Es justamente con el que te sientas frente a frente, cada quién en su computador, trabajando un viernes o sábado en la noche, mandandose mensajes por messenger y jugando con los pies debajo de la mesa. A veces los modelos de Ezequiel vienen sin chip culinario, pero no importa… los Ezequieles quieren hacer las cosas bien y aprenderán a cocinar. Tal vez no lo más rico e inspirado, pero siempre podrán sorprenderte con unos pancakes, una sopita, o unos sanduchitos que no tendrás que levantarte a preparar. Nunca te celarán, no te controlarán ni se sentirán intimidados porque tengas tu propia vida aparte de la relación.

De pronto nació la posibilidad de que el Ezequiel se viniera de visita, como ya habíamos venido juntos años atrás. Y una vez acá, que pudiera conseguir un trabajo. Y que una vez que tuviera trabajo, pues así podía quedarse y estaríamos juntos nuevamente.  Pero cuando te dan un no rotundo en un consulado, de pronto quedás con las manos vacías.

Hay momentos de duda. De querer tener un Rhett Butler en la vida, que te sorprendan de alguna manera para sacarte de la rutina. Pero recapacitemos: en una relación hay que hacer las cosas de a dos, no es todo problema de ellos. Que si quiero hacer algo más que comer y ver películas, es cuestión de decirlo y organizarlo. Ellos son llevaderos y se apuntan a cualquier plan. Es cierto, no bailan, pero nunca te van a hacer un numerito de celos porque bailes con cualquier otro, o te metas en grupos de baile o salgas con tus amigos a bailar. Que de ellos no es la culpa que en vez de salir uno se quede todo el día en la cama sin hacer nada: uno puede hacer planes de picnic, o de ir a la montaña, de ir a caminar.
Eso sí. Muchas veces ellos dirán que no. Te tocará ir a hacer todo eso sola. Pero cuando regreses a casa empapada después de la caminata porque les agarró un aguacero, allá estarán con un chocolate caliente y una toalla esperándote.

Entonces ¿qué hacer cuando te destraman los sueños y deseos? ¿Cuando los cuidadosos planes, tranquilos y estables, resultan insuficientes?  Pues uno hace esas cosas que anteriormente pensaba que nunca haría.  Decidís que no hay que cumplir con las expectativas de nadie más que de las propias. Que las cosas se pueden hacer a como uno quiere y decide y no como se “estila”.

En julio, en el Medellín en el que nos conocimos y disfrutamos juntos, mi Ezequiel y yo iremos a una oficinita, firmaremos un papel, nos intercambiaremos anillos y diremos que sí. Sabemos que no será fácil el proceso de resolver residencias y cambiar de país y muchas mudanzas, pero tenemos muy claro que queremos estar juntos, trabajar hombro a hombro y que sea para siempre.  Y que cuando nuevamente lleguen las épocas de calma, de quieta felicidad en conjunto, de rutina de vernos las caras todos los días todo el tiempo, de salir a los mismos lugares y hablar con la misma gente y hacer las mismas cosas, nos parecerá lo más maravilloso del mundo.

Cortitos

Jueves, 23 de septiembre de 2010

-Fui al Dallas Zoo otra vez. Pingüinos, leones, guepardos, jirafas, cebras, okapis (una mezcla entre cebra, burro y ratón mickey mouse)  y mucha caminada. Fotos acá.

- Ayer estuve en el jardín botánico y arboretum de Dallas. Una cosa preciosa, bien mantenida y había la cantidad más grande de calabazas que hubiera visto antes en mi vida decorando todos los caminos… no tomé tantas fotos, pero en estos días las subiré.

-Dos días de mucha caminada resultaron en que no fui al gimnasio ninguno de esos días. Hoy ya fui y quedé hecha una piltrafa.

-Mañana será más caminada. Comienza el Texas State Fair, el paraíso de todo lo frito, y las artes manuales tradicionales y animales y carruseles y esas cosas. Trataré de tomar aunque sea unas fotos, de las deep fried margaritas y el deep fried beer y subirme a la rueda de chicago más grande que he visto en mi vida.  Creo que lo disfrutaré un montón!

No hay noticias

Viernes, 30 de julio de 2010

Me gustaría contarles de la ciudad de Dallas, la situación nacional, las fiestas y salidas y paseos.

Pero no, no tengo nada de eso para contar. En cambio podría decirles que mi respeto por las amas de casa aumenta cada día más, sobre todo si son madres.  Que mis planes de dieta se ven truncados por comidas ricas llenas de carnes y tortillas y ensaladas monumentales, pero también de meriendas y snacks.  Que mi sobrino cada 2 o 3 días me pregunta si me voy a quedar a vivir con ellos, y cuando le cuento que todavía me voy a quedar un rato más, aunque no a vivir, me responde que estará muy triste cuando me vaya.

Que cambio pañales y juego con niños y tengo a un bebé en brazos durante diferentes momentos del día. Que estoy viendo narconovelas en la noche con mi hermano y me da nostalgia el hablado colombiano.  Que hay días en los que tengo que llegar a colgar la ropa empapada en el baño por jugar con agua en el jardín y otros días en los que bailo música ochentera en medio de los pasillos de los supermercados porque mi sobrino me lo pide.

Paso menos tiempo frente al computador que nunca.  Igual logro hacer el trabajo que necesito hacer y me he vuelto más eficiente.

Y también les contaría que a pesar de llenar mis días de actividades, igual me queda tiempo para extrañar al flaco. Y ya.

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