Cocina

El precio de comer bien

Domingo, 16 de octubre de 2011

Hace unos meses aprendí a comer. Suena raro decir eso a los 30, pero hasta que aprendí, no sabía que lo estaba haciendo mal. Era obvio: uno no gana peso de puro gusto, sino porque uno está comiendo de lo que uno debe o más de la cuenta. Así que me tocó aprender.

No es muy complicado que digamos. Todo el conocimiento lo tenía, lo que faltaba era ponerlo en práctica y tomármelo en serio. Eso que la mitad del plato debe estar compuesto por verduras y la otra mitad con proteína y una harina, acompañar d frutas y evitar la comida empaquetada. Y lo he hecho y me siento muy bien, mi salud está mejor y he bajado de peso… pero puedo entender por qué para tanta gente en el mundo, comer sano es una utopía.

La próxima vez que esté en un restaurante, fíjese en el precio de las ensaladas: por lo general, serán uno de los elementos más caros del menú.  Acá puedo pagar 7 USD por un plato de lechuga con algunas onzas de otras cositas encima. Por la mitad de eso podría comerme una hamburguesa, unas papas y una gaseosa pequeña.

En el super no mejora la cosa. Comer bien implica que uno está comiendo a las horas que debe, comida sana y suficiente. No aguantándose porque no hay nada en casa hasta que el hambre ataca y uno sale a buscar comida rápida. Claro que estamos pagando más. Pero también uno ve que mes a mes, los numeritos de los precios suben y suben, y el salario se queda igual.

Recuerdo una época en la que no podía subirme en el bus equivocado porque significaría que no me alcanzaría plata para irme en bus al trabajo. Tenía cada centavo metido y contado. Comía arroz y frijoles y huevo todos los días:  era lo más barato y lo que más llenaba. Hay gente que sólo le alcanza para comprar el arroz. Entonces sólo eso comen.  Porque el alza en la bolsa de leche que para otra persona implica que esa semana si se quiere ajustar al presupuesto no puede comprar esa marca de vino sino otra… pues para otra significará que ya no puede comprar leche. Yo no he estado en ese nivel de pobreza, apenas me puedo imaginar la angustia que pasará alguien.

Cuando el gobierno sale con iniciativas de nutrición infantil, cuando la gente piensa que el pobre es flaco entonces considero que eso puede ser cierto para la pobreza extrema, cuando la gente va a dormir sin comer, pero para la clase media baja, que vive de harinas porque es lo que más llena y que sale más barato, entendería por qué es que son gordos. Pueden estar comiendo las calorías necesarias, pero los nutrientes no.

Un paquete de galletas es más barato que una manzana. La leche es más cara que la gaseosa. El kilo de papa es más caro que el kilo de tomate, pero te va a llenar por más rato.  Yo soy una persona educada, privilegiada, que tengo medios para poder tomar mejores decisiones respecto a mi alimentación. Pero para alguien bajo la línea de la pobreza, o alguien que no tiene opciones para escoger en variedad, sino que lo que hace es comprar lo que puede pagar, que los medios le vendan coca cola y abajo le digan “coma más frutas y verduras” no le va a resolver nada.

 

Hoy es el Día Mundial de la Alimentación y también es el Blog Action Day…  escribí un post para Global Voices al respecto, pero me queda un vacío. Todos sabemos que hay problemas… pero no se me ocurre qué podría hacer para resolverlo.  Pienso en la comida que tuve que botar la semana pasada porque se puso mala y me da rabia conmigo misma.  Tal vez por ahí podría empezar. Darme cuenta que no se trata de comer bien por uno, sino que comer bien también implique no comprar más de la cuenta, no desperdiciar comida y seguir buscando soluciones.

I am proud to take part in Blog Action Day Oct 16, 2011 www.blogactionday.org

Manos en la Masa: Galletitas de Chocolate

Lunes, 15 de noviembre de 2010

Escribo para Manos en la Masa desde hace ya unos años publicando recetas de mis experimentos culinarios.  Esta es una de las más recientes, de unas galletas de chocolate que hago con bastante frecuencia porque son muy fáciles de hacer, no requieren ingredientes complicados ni batidora (que no tengo).   Sí requieren horno, que es una de las diferencias entre lo que cocino acá y lo que cocinaba en Colombia, cuando lo que tenía era un hornito tostador.  Valdría la pena ensayar a ver que tal. Bueno. Ya mucha cháchara, acá les va la receta, pueden leerla completa después del corte.

La receta es de Cooking Light, una fuente maravillosa de recetas con todo el sabor y muchas menos calorías. Para mi han resultado ser una receta para hacer un par de veces al mes y cuando se la he servido a visitas, se han extasiado con ellas.

galleticas

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alistando todo

Sábado, 11 de septiembre de 2010

En pocos días vienen mis papás a Dallas a conocer al nuevo nieto. Eso de ser abuelo de lejos es complicado, mucho más que ser tía de lejos. Yo recuerdo que mi relación con mis abuelos fue casi inexistente ya que ellos viviendo en Colombia y yo en Perú, ver a alguien cada año o dos no sirve para estrechar lazos.  Y mis padres saben eso y creo que les duele un poco saber que muy posiblemente así será la relación con su nieto al no ser que se haga un gran esfuerzo.

Mi otro hermano ha colaborado con parte del esfuerzo: les pagó los tiquetes a Dallas y después a DC para que conozcan su nueva casa ganadora de premios.  Y me gusta mucho poder ver a mis papás a quienes dejé hace un par de meses en Medellín… y en otros cuántos meses los volveré a ver por allá para navidad.

Entonces hoy pasé la mañana acomodando la casa de huéspedes para admitir dos visitas más. Cambiamos el sofá cama de una persona por la cama nido que acomoda dos. Limpié el baño y desocupé repisas para las cosas de ellos. Ahora aspiraré y terminaré de recoger las cosas que tengo tiradas por todo lado.

Mientras tanto mi hermano tiene un “brisket” (falda) ahumándose con madera de nogal. Acá en Texas creo que es la manera más popular de cocinar y me parece algo exótico, sobre todo viniendo de una cultura en la que usualmente quienes hacen asados insisten en que tienen que verse llamas lamiendo (no de éstas)  la carne o algo anda mal. Acostumbrada a un ambiente en el que  los secadores de pelo son asistente indispensable para encender carbón si no es que usan gasolina o ACPM o chispas químicas, y que el asado es algo inmediato que ni bien se enciende el carbón y ya hay que estar comiendo o los comensales se desesperan.   En cambio acá se enciende el ahumador, se pone el fuego bajito y se mete la carne a la chimenea. Y ahí se quedará por más de 5 horas cocinándose.

Como muestra, mañana habrá un BBQ del barrio en una de las calles del vecindario, y ya los encargados de asar la carne ya están encendiendo las parrillas y comenzando a cocinar, porque seguramente estarán dándole todo el día y toda la noche cuidando las brasas y para mañana estará esa carne que se cae de los huesos y se deshace en la boca en una explosión de sabor.

Y bueno, así van avanzando las cosas por acá. Después de la visita de mis papás saldré yo rumbo a Nueva York, y después ya seguiré a Costa Rica y de pronto siento que el viaje se me va escurriendo entre los dedos y pronto regresaré a la realidad.

Las comidas del alumbrado del Río Medellín

Jueves, 13 de diciembre de 2007

Desde que llegué a Medellín, mis papás han insistido que tengo que ver los alumbrados en Navidad. Finalmente llegó esa época del año, y estuve muy emocionada mientras semana a semana iba viendo como avanzaban los preparativos por el río. Cada pedacito de árbol en papel metálico y luces, las líneas de luces onduladas que cruzaban el río, los detalles en el puro centro que cuelgan… no podía esperar a que los encendieran.

Entonces sucedió. Los encendieron. Y pasé por ahí en taxi por la noche y era demasiada la gente. Pasé al par de días, y todavía era demasiada gente. Y así me ha sucedido todos estos días. Son multitudes y no me animo a enfrentarme a tantas personas, a tanto tumulto. Entonces apenas las veía desde el puente, en el taco indecente que se arma ahí para q la gente vea alumbrados. Mi hermana me asignó la tarea que fuera a investigar y escogiera los mejores puestos de comida para ir a tragar como cerdas comida de calle, pero escogidita. Eventualmente me tocaría hacer ese recorrido, ojalá no durante fin de semana.

Hoy, fue el día. Después de grabar el podcast, me regresé caminando, y pasé por la zona de alumbrado. En realidad pasé por la zona de comidas, ya que tenía un hambre atroz. De esas que lo ponen a uno de mal genio. Necesitaba comer. Fue mucha mi tristeza al darme cuenta que a pesar que la comida puede ser hecha ahí al momento, frente a la vista, la tenían ya preparada y esperando que alguien la comprara. Quién sabe desde qué hora.

Yo soy de las que por más que el algodón de azúcar esté a la par de la máquina… si está en bolsa no me sabe tan rico. Yo quiero algodón que salga directamente de la máquina al palito, que todavía se sienta caliente. Lo mismo que las carnitas, que las hamburguesas, que los perros o los chuzos con papas y arepa. Quiero comidita recién hecha, o por lo menos recién calentada. Pero algo que está en un plato de plástico con las salsas encima ahí llenándose de polvo y moscas, paso.

Fue una decepción. Yo tenía esas ganas de comer lo que fuera, pero tampoco quiero morirme de salmonela o de hepatitis. Y caray. Ahora que lo pienso, me hubiera gustado ver algodón de azúcar.

Cocina Peruana por Misia Peta 9na Edición

Martes, 7 de agosto de 2007


Uno sabe que un libro de cocina promete 496 páginas de puro entretenimiento cuando su primera receta comienza:

Pachamanca a la Moda Gaga

Leña gruesa, piedras grandes, hojas de plátano, 1 chancho, algunas gallinas, conejos, 1 cabrito, 1/2 ternera, papas, yucas, camotes, choclos, sal, manteca, achiote, vinagre, comino, pimienta

La víspera se matan los animales y lavan bien.

Adaptación

Domingo, 29 de julio de 2007

Tener pareja a mi siempre me ha cambiado… de pronto cosas que no me interesaban se vuelven atractivas y comienzo a sumarle música, intereses y actividades nuevas al repertorio de “cosas para hacer un sábado en la noche”.

Cuando voy a donde el flaco usualmente seguimos sus pautas: comemos arepa con algo, jugamos Frets of Fire, vemos series de anime, jugamos emulador de NES, o lo veo jugar Wow, siempre y cuando no se esté dedicando a pescar que para mi tiene el equivalente de entretenimiento de ver pintura secar. Debido al tamaño de nuestras casas, usualmente voy a la de él. En mi casa no hay manera de no tropezar encima de los otros habitantes (pa y ma), entonces me siento mal cuando por respeto tienden a encerrarse en su cuarto para darme “espacio” o cuando deciden brindarle atención a mis amigos y casi que les hacen responder un cuestionario con preguntas que van desde “¿que planes tienes para los próximos 5 años?” a “¿cuál es tu posición frente a las políticas de despeje de Uribe?”. La otra situación incómoda para mi es que tienen la tendencia de asomarse y fijarse en la película que uno está viendo para ver si se quedan a verla, y lo calculan perfectamente para entrar justamente es la única escena de desnudos de la película de acción o resulta que es algo como “La Pianista” y me pongo de todos los colores sintiendo que les debo alguna explicación por mis elecciones cinematográficas. Así que por respeto a todos los involucrados, usualmente me evito úlceras y no traigo invitados a casa.

Hoy fue la excepción: cuando iba a salir a una reunión en la mañana, mi mamá me enfrentó con el temible “Usted tiene la casa de hotel” y decidí que tal vez es estrés por no saber en qué y con quién empleo el tiempo libre. Después de todo ayer me hizo por teléfono la escenita de : así que va “a ver películas” con un “amigo”… acaso es un “amigo con derecho”?

Así que “mi amigo” el flaco vino para acá con el plan de hacer cupcakes para estrenar el kit que me regaló mi cuñada y mientras se hacían, ver el par de películas que alquilamos ayer y no les encontramos donde traían subtítulos: La Vida de los otros en Alemán y La maldición de la flor dorada en chino.

No contaba con que las películas se quedaran sobre la mesa de su casa, donde las habíamos dejado frustrados antes de subir a bajar los codecs y entretenernos con SuperMario 3… él se trajo la caja vacía. Ya era tarde, así que decidimos que en vez de quequitos, estrenaríamos la “previously loved” wafflera. Mis papás estaban sentados en la mesa del comedor jugando scrabble, nosotros nos refugiamos en la cocina con la puerta abierta. El plan B resultó ser las cosas que me gustan a mi: waffles con almíbar de fresas frescas, chocolate caliente, después programas de cocina en la tele y tejido. Entre los programas de cocina, decidí que estar en un sofá con espacio para que pase el espíritu santo entre nosotros era perfecto para avanzar con mi media tejida. Así que fui a buscar mis materiales y me fijé en el otro proyecto que tengo pendiente: una bufanda de Gryffindor tejida circularmente. Confiada en el trabajo adelantado anteriormente enseñándole los “algoritmos” y “fórmulas” para tejer, regresé a la sala, le puse la bufanda en las manos y pasamos el resto de la noche tejiendo.

¿Lo más lindo? Al final me dice con las manos llenas de bufanda: “hey, la próxima vez que salgamos me llevas esto para seguir haciéndolo”. Houston, tenemos un nuevo fan del tejido.

Creo que la noche fue provechosa para nosotros y confusa para mis papas… por sus caras creo que no saben cómo clasificar al chico flaco y alto que cocinó postres y tejió feliz con la hija mientras veían No te lo Pongas, programas de cocina y torneos de poquer por TV.

Almuerzo para el día del padre

Domingo, 17 de junio de 2007

Una receta fácil, tardé 2 horas en total, desde la preparación hasta servirlo a la mesa.

El menú:

Cañón de Cerdo con champiñones y salsa de vino blanco


Sazonar el lomo de cerdo con sal y pimienta. En una olla mediana derretir una barra de margarina, agregar 3/4 de la caja de champiñones en rebanadas, cuando estén suaves los champiñones, agregar un chorrito de vino blanco.
Cubrir el lomo de cerdo con esta salsa de mantequilla y champiñones y llevar a un horno a 350 F, de 45 minutos a una hora. Me basé en esta receta.

Arroz integral con cebolla verde, maíz y hongos

El arroz lo hice en microondas, luego sofreí la cebolla verde, el resto de los champiñones y una lata de maíz dulce. Cuando estaba lista la mezcla de vegetales, lo agregué al arroz hecho y revolví bien para integrar los ingredientes.

Ensalada sencilla de lechuga, cilantro y tomate con aderezo de albahaca

En la refri tengo un frasco de pesto de albahaca (albahaca, aceite de oliva, queso parmesano, piñones, ajos en procesador de alimentos o licuadora y hágalos papilla) que hize la semana pasada. A una cucharada del pesto le agregué vinagre, agua y listo. Aderezo instantáneo.

Budín de manzanas

2 rebanadas de pan integral se remojan en una mezcla de un huevo batido, crema de leche y leche condensada. Se cocinan las manzanas con canela, vainilla y un poquito de agua en el microondas, se mezcla todo y se lleva nuevamente al microondas para incorporar los ingredientes y cocinar la mezcla de pan.

Buen provecho!

Torta Fácil de Chocolate

Sábado, 26 de mayo de 2007

Ayer en la mañana metí las manos en la cocina e hice una torta de chocolate para celebrar un cumpleaños. Bajé la receta de internet, salí con faldita, sandalias y cartera a comprar los ingredientes, regresé a investigar conversiones para moldes y descubrí que mi molde refractario de lasaña sirve igual que dos moldes redondos de 9 pulgadas. 2.8 litros de capacidad, guonderful. Por suerte el cumpleañero estaba más interesado en el sabor que en la apariencia, entonces la torta fue un éxito. La receta después del corte.


Torta Fácil de Chocolate
Torta de capas
Esta fácil torta de chocolate es hecha con cocoa y se mezcla en un solo tazón.

2 tazas harina de torta cernida (descubrí que para hacer esta harina se miden 2 tazas de harina regular cernida, se sacan dos cucharadas de harina y se sustituyen con dos de maicena)
1 1/2 tazas de azúcar
1/2 cucharadita de bicarbonato de soda
2 cucharaditas de polvo de hornear
1/4 cucharadita de sal
2/3 taza de cocoa sin azúcar
2/3 tazas de manteca vegetal
2 huevos
1 cucharadita de vainilla
2/3 taza de leche
1/2 taza agua tibia

Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente antes de iniciar. Engrasar y enharinar dos moldes de 9 pulgadas. (O cualquier combinación de moldes con una capacidad total de 2.8 litros)

Cernir la harina, después medirla. En un tazón grande, cernir juntos la harina, el azúcar, el bicarbonato, el polvo de hornear, la sal y la cocoa. Agregar la manteca vegetal, los huevos, la vainilla, la leche y el agua; mezclar a baja velocidad por 3 minutos. Vertir la mezcla en los moldes preparados. Hornear en un horno precalentado a 350 F de 30 a 35 minutos, o hasta que un palillo de dientes o un cuchille insertado en el centro salga limpio. Dejar enfriar en los moldes sobre una rejilla por 15 minutos, sacar de los moldes y colocar la torta directamente en la rejilla para terminar de enfriarse completamente.

Algo que me olvidé hacer fue nivelar los bordes de la torta antes de montar una capa sobre la otra, entonces se resquebrajó. Lo mejor es con un cuchillo cortar la parte superior que queda un poco levantada y así cuando pongas una capa sobre la otra, no se rajarán las capas.

Rellené la torta con arequipe (dulce de leche) y la cubrí con más arequipe. Para la próxima usaré unas fresas, crema batida y merengue en el interior, para ver que tal me sale el chocofresas.

La receta salió de Diana´s Kitchen

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