Aventura

La patria la llevamos en el paladar

Jueves, 2 de mayo de 2013

Este artículo fue publicado por primera vez en inglés el 29 de abril de 2013 en Future Challenges con el título Imigrantes económicos: conservando la cultura a través de la comida. Acá la traducción al español.

¿Como imigrantes económicos, dónde encontramos nuestra identidad cultural? Las respuestas probablemente son tan diferentes como cada uno de los imigrantes que llegan a un nuevo país. Así que decidí preguntarle a algunos de mis amigos latinoamericanos que también han migrado sobre los lazos que los conectan con la cultura de su hogar.

En general pareciera que los lazos culturales se encuentran primero en las personas y segundo en la comida. Que en la medida de lo posible hacemos pequeños sacrificios para obtener los objetos que nos ayudan a conectarnos con nuestro pasado, ya sea comprando ingredientes para cocinar una comida tradicional, pidiéndole a familia y amigos que nos envíen paquetes con comida que extrañamos o descubriendo en la ciudad cuál es la zona popular de imigrantes o sus restaurantes. En general, esta conexión cultural también trabaja en doble vía: una vez que salimos de nuestra tierra cambiamos, y la clave de la felicidad es aceptar esta nueva cultura híbrida.

Box of Traditional Costa Rican food items
En Londres, Diana recibe un paquete de su mamá en Costa Rica. Foto de Diana Trimiño, usada con su permiso.

 

Laura Vidal, quien vive en Francia me contó de un fenómeno extraño: ¡la nostalgia de comida se puede dar aún con platillos que ni siquiera nos gustan! Hay sabores que le recuerdan a Venezuela, a su cultura de origen e infancia y traen recuerdos del calor del hogar, incluso cuando esos sabores no le gustan. Yo he tenido la misma experiencia, cuando me encuentro dispuesta a pagar por un paquete de galletas, aunque de niña las detestara porque eran unas pastas asquerosas que nunca quería comer. Es como si  a través de la distancia, después de años, el valor de los recuerdos de las fiestas de cumpleaños y loncheras le gana a cualquier cuestión de gusto.

Para Katherine Cerdas, quien se mudó de Costa Rica a España, la cultura es algo que llevamos por dentro, algo que cargamos con nosotros como mezcla de  aprendizajes y costumbres. Entonces, cuando llegó la nostalgia, decidió aprender a cocinar en España, para poder cocinar platillos tradicionales costarricenses.

Katherine y yo tropezamos con el mismo reto: encontrar los ingredientes adecuados. Gracias a la globalización, ya hay algunos productos disponibles a través de fronteras, y ella ha sido capaz de encontrar tamales para diciembre hechos por una familia en Madrid, o enviados desde Alemania por correo. Es difícil encontrar los ingredientes regionales y étnicos para muchos platillos, como las hojas de plátano para los tamales, sobre todo si la comunidad imigrante de ese lugar no es particularmente numerosa.

En mi barrio puedo encontrar muchos productos centroamericanos así como peruanos, pero no puedo ir de compras con una receta específica en la mente, tengo que más bien ir a ver que encuentro y trabajar según esos parámetros. Hay supermercados más grandes dirigidos a la comunidad latinoamericana, pero ya que no vivo cerca ni tengo automóvil, no puedo llegar a ellos con facilidad. Internet me brinda la oportunidad de comprar algunos artículos, pero podría terminar pagando 10 veces lo que pagaría en casa por el mismo producto. Con un presupuesto es difícil justificar el gasto. Entonces aprendo a vivir sin eso, o cocino algo similar con ingredientes que sí se consiguen, haciendo mi propia versión de comida fusión colombiana. Aunque por más que pueda prepararme un perro caliente con huevos de codorniz, ensalada de repollo, ripio de papa, salsa de piña y queso encima, comerlo en casa no es lo mismo que parar en un carrito al lado de la calle, sentarse en la acera a comerlo y ver gente pasar.

Una de mis amigas desde kindergarten que ahora vive en USA descubrió esto también – que no es la comida en sí la que logra la conexión cultural, sino la gente alrededor de la mesa, el aspecto social de la comida. En Perú, los almuerzos familiares son importantes y algunos platos sólo se comparten como parte de una ocasión especial: entonces aunque haya restaurantes peruanos alrededor de la ciudad, no está la conexión con la familia y el sabor no es el mismo. Incluso los mismos ingredientes saben diferente cuando se consiguen en un lugar diferente.

La comida también se convierte en un lazo con el nuevo hogar. Para Denise Duncan, una autora Costarricense quien vive en España, esto ha generado algunas cejas levantadas cuando ella visita y las personas se enfrentan a sus nuevas preferencias alimenticias a la hora de la comida. Aunque ella siempre pide a quienes la visitan a España que le traigan una botella de la Salsa Lizano de Costa Rica, cuando ella viaja a Costa Rica ella trae consigo sus gustos recién adquiridos, tomando vinos españoles y usando aceite de oliva virgen, a pesar del costo adicional. Para ella, es parte de la riqueza de migrar, y disfruta ese proceso.

Otra amiga, Paula Calvo, descubrió que tenía más en común con su nueva cultura que con la que dejó detrás. Cuando se mudó de Costa Rica a Europa, se acercó a la historia de su familia. Aunque nunca había conocido a su abuela quien había imigrado de España a Costa Rica, pudo llegar a conocerla a través de las costumbres y tradiciones españolas que resonaron con su propia crianza y estas nuevas experiencias la acercaron a las mujeres de su familia, descubriendo que tenía más en común con España de lo que había pensado. Cuando regresa a Costa Rica y escucha comentarios de qué bueno que no se le ha pegado el acento, responde que aún si hubiera llegado con un nuevo acento, no debería importar. Hablar de una u otra manera no la hace menos persona. Y creo que esa es la lección que debemos aprender, que una cultura no es mejor que otra y que deberíamos estar abiertos al cambio tanto en nosotros como en los demás.

Al final de cuentas, como imigrantes económicos tomamos una decisión de mudarnos a un lugar diferente por mejores oportunidades económicas, para experimentar nuevas culturas y aprender nuevas cosas. Esto no significa que le estemos dando la espalda a nuestra cultura de origen, y tampoco significa que no podemos cambiar. Tal vez no podamos comprar la comida importada, comer en restaurantes de nuestro país y regresar a casa o pedir productos en línea para saciar la nostalgia, pero los aspectos importantes de nuestra cultura, bueno, esos los cargamos por dentro.

Cavernas de Venado

Martes, 20 de septiembre de 2011

El fin de semana pasado fui en mi primera expedicion espeleológica oficial con Anthros.org … ya había ido a cavernas, pero había entrado en las que ya se conocían, como algo más didáctico o de práctica. Este fin de semana fuimos a buscar cavernas nuevas, y entramos a una que encontramos.

El sábado salimos en la tarde y llegamos a Ciudad Quesada como a las 9pm. Después de ir a comer algo, organizamos todo el equipo para el día siguiente. Como no sabíamos a lo que íbamos, teníamos que ir preparados: arnés, cuerdas, equipo de ascenso y decenso en cuerdas por si nos tocaba bajar en un pozo y el casco y las luces que es lo usual que se carga a cualquier caverna.  Y todo lo demás que se cargaría a una caminata: camiseta seca, comida y agua, entre otros.  Una parte del grupo había ido ese día  y habían encontrado algunas bocas de cavernas  y lugares que prometían: marcaron los puntos en el GPS e ingresaron en algunas, pero en una se dieron cuenta que no había oxígeno suficiente y les tocó salirse.

Madrugando fuimos a la zona de Cavernas de Venado (Gabinarraca) y dejamos los carros, y nos dirigimos hacia unos potreros. Resulta que por el tipo de suelos (karst) y por las formaciones de hundimientos (dolinas) uno puede predecir la presencia de cavernas. Habiendo una, es probable que existan más, y esas dolinas podrían tener una entrada hacia las grietas subterráneas.  Además, uno de los más veteranos en la exploración de cavernas en Costa Rica, Carlos Goicoechea, quien escribió un libro sobre la Caverna de Venado y la zona había localizado una entrada a una caverna hacía 15 años y la habían llamado Boca Garrapata. Teníamos una aproximación de dónde estaba localizada, pero como eso fue mucho antes que existiera GPS, era apenas un punto de partida.

Caminamos y revisamos los hundimientos, a punta de machete abriendo paso entre la vegetación. Cruzamos potreros con pasto altísimo por el que practicamente teníamos que pasar nadando, escalamos cercas de alambre para movernos dentro de la finca y en varios lugares pensamos que habíamos dado con las entradas, pero nada. Finalmente un hombre que andaba tendiendo a su ganado confirmó que había un par de bocas en un predio cercano y hasta ahí llegamos. El primero estaba rodeado de árboles y se escuchaba agua corriendo al fondo. Armamos las cuerdas para el decenso y dos de los chicos bajaron, mientras que otros dos del grupo subieron a la segunda boca. Habíamos determinado que haríamos la topografía de la caverna en la primera boca, así que nos quedamos esperando pero resulta que esa caverna resultó ser muy cortita y no valía la pena, entonces subimos a la segunda boca. Estaba rodeada de un cerco de alambre de púas, para que no cayera ninguna vaca al pozo, y había muchos árboles alrededor. La bajada al principio era pendiente y después había que descolgarse entre la pared y unas raíces, una bajada de unos 7 metros en dos etapas.  Llegamos a la caverna y resulta que sí había un curso de agua como habíamos sospechado, pero al contrario de lo que habíamos pensado, corría en la dirección opuesta de la boca de más abajo: es decir, aunque estaban aparentemente en la misma falla, corrían en direcciones opuestas.

La caverna se dividía en dos brazos, ambos muy angostos y todo el recorrido era sobre 30 cm de agua, más o menos. En algunas partes había que ir de lado para atravesar, y en otros tenía uno que tirarse al piso y gatear o arrastrarse para pasar. Llegaba hasta un sumidero, yo metí el cuerpo hasta donde más podía sin sumergir la cabeza y no se sentía que terminara, seguramente sí continúa hacia otra caverna, pero decidimos no avanzar más, en caso que fuera un pozo más profundo de lo pensado.

El el piso de la caverna por donde pasaba el agua  vimos fragmentos de tiestos que sospechamos son prehispánicos, creemos que seguro la erosión de la caverna trajo consigo tiestos y tierra y ahí quedaron sobre el camino.  Muchos fósiles de conchas en las paredes y algunos otros que no reconocimos pero podrían ser corales o algún tipo de hueso. Cangrejos, un murciélago y un pez sin temor a los humanos. También un hongo muy extraño, blanco y largo sobre el que había unas gotitas como de ámbar.  Hacia el otro extremo el pasaje se hacía tan angosto que no se podía ir de pie, ni siquiera de lado, así que había que avanzar arrastrándose. Tengo las rodillas moradas de ir gateando sobre piedras! Y después ni siquiera así, había que ir con el pecho al suelo y terminaba en otro sumidero.

No nos dio tiempo de hacer la topografía, pero ya la tenemos presente para regresar y hacerla con tiempo, ojalá quedándonos acampando más cerca del lugar y aprovechar para seguir buscando otras bocas y entradas.  Caminamos de regreso a donde habíamos dejado los carros y vimos un par de pavas y una familia de congos, y más restos de tiestos sobre el camino de tierra.  Llevábamos 12 horas de exploración,  pero parecía como que hubiéramos estado más tiempo de expedición…Y todavía había que regresar hasta San José, pobres los que iban manejando!   Finalmente a las 12:30, ya estábamos en casita, y a dormir.

Granada, Nicaragua

Miércoles, 7 de septiembre de 2011

La semana pasada estuve en un foro regional en Granada, Nicaragua. Es un lugar hermoso. Fantástico. Para visitar y volver.

From Granada 2011

Granada es una de las primeras ciudades del continente americano, y está en el mismo lugar en el que se fundó en 1524. Creo que hay que agradecer que la ola de “desarrollo” que atacó Costa Rica en los 70s de derribar edificios “viejos” para construir parqueaderos y grandes cubos con ventanas se saltó esta ciudad, porque los edificios históricos, los techos de tejas de barro y el ambiente que se vive en la ciudad es gracias a que conserva su patrimonio arquitectónico y cultural.

From Granada 2011

Me recordó a la primera Costa Rica que conocí cuando vine de Perú en 1994. Pocos carros, mucha bicicleta,  un ritmo lento y tranquilo y el aire que huele a pueblo. Sus carreteras están señalizadas, no tienen huecos y son poco transitadas. Fuimos por un camino adoquinado hasta la laguna de Apoyo y estaba impactada: 8 años de construida y parece nueva. Qué envidia.

From Granada 2011

Nos hospedamos en el hotel Gran Francia, a un lado del parque central, en una casa histórica con su patio interno y balcones que sustituyó la fuente del medio por una piscina que no tuvimos oportunidad de estrenar.

From Granada 2011

Tengo que confesar que la delegación costarricense no quedó muy bien parada… por lo menos en lo que a socialización se refiere. La primera noche en vez de ir a bailar y tomar con el resto de la gente, optamos por comprar unas cervecitas y nos sentamos en uno de los balcones del hotel y estuvimos conversando hasta que nos agarró el sueño, mucho antes de la media noche.  Al día siguiente sí hicimos acto de presencia en el bar elegido y después de varias toñas y victorias, hasta una bailadota nos echamos.  Definitivamente, así como q super sociables no fuimos: creo que nos dimos cuenta que nos caímos muy bien entre nosotros, teníamos el sentido del humor parecido y un ritmo de vida similar… es decir que preferimos profundizar en los lazos existentes más que extendernos y hacer nuevos lazos superficiales.

From Granada 2011

La madrugada del viernes salí a trotar. Bajé por la calle la Calzada hasta el malecón, y corrí a las orillas del Lago Cocibolca (Nicaragua). El lago de agua dulce más grande y que tiene además tiburones de agua dulce… tenía que verlo de cerca.  Me agarró la lluvia regresando al hotel,  y ya arrancó la segunda jornada del foro.

 

From Granada 2011

 

Nos dieron un tour de varios pueblos: fuimos a Masaya al mercado de artesanías y ¿adivinen quién se olvidó la plata en el hotel? Menos mal tenía unos dólares guardados por ahí por si me antojaba de algo (un plato de madera). Igual me encontré con que la globalización es maravillosa y a la vez terrible. Chivas colombianas a las que les pintan “Nicaragua”, bolsos guatemaltecos o de la Indi… pero también hay objetos tradicionales o que sabés que son hechos localmente y a precios más bajos de lo que pagaría uno en Costa Rica. También pude aprovechar la visita que hicimos a una fábrica y escuela  de alfarería (2 tazas y un tazón). Grabé un video del proceso natural con el que elaboran la cerámica, me impresionó mucho. Nos llevaron a la laguna de Apoyo, un lindo cráter y cenamos ahí, lástima que llegamos de noche, hubiera sido fantástico poder ver el atardecer desde ahí.   Ya regresamos a Granada y al dancing!

From Granada 2011

Nuestro vuelo salía hasta las 4pm, entonces tuvimos toda la mañana del viernes disponible para turistear por ahí. Fuimos al mercado central y aunque llevé la cámara no tomé fotos. Era tanta la gente, tanto el calor, tanto el movimiento que aproveché para vivirlo a través de mis ojos y no del lente. Además compré una pitaya y un delantal de chancera. Mi hermana lo vio y peló los ojos del horror diciendo que estaba horrible.  Yo lo veo TAN feo que resulta bonito. Además la señora que me lo vendio alabó sus 3 zippers y 3 bolsillos, sus múltiples encajes y cintas. Y por otra parte, yo lo veo y pienso en Doña Silvia y otras mujeres como ella, que mantienen a sus familias a través de la costura. Y ahí le voy agregando a mi colección de delantales: ya tengo uno mexicano, ahora el nicaragüense y cuando vaya a algún otro país, otro delantal será! Dimos un vuelta por la ciudad, nos tomamos un jugo de pitaya y luego nos comimos la fruta que compré y ya era hora de empacar e irnos.

From Granada 2011

Quedo con las ganas de regresar a Nicaragua.  Como fuimos con plan de alimentación por lo del foro, pues no tuve la oportunidad de saborear la comida tradicional… ni siquiera un vigorón! Quiero ir nuevamente, regresar a los mercados y comprar hamacas y un baúl labrado como el que tiene mi mamá. Ir a la isla de Ometepe un par de días. Ir a León. Visitar las playas de las que tanto me han hablado. Definitivamente, creo que es un tesoro por descubrir.

Aquí les dejo el album de fotos. No le hacen justicia al lugar.

 

<table style=”width:auto;”><tr><td><a href=”https://picasaweb.google.com/lh/photo/3g_iEn1BzGi6QIYDtyylN4G0pZtCJKtLFr4aVue2v5c?feat=embedwebsite”><img src=”https://lh6.googleusercontent.com/-9eA5o4KcO7c/Tmfsik74aLI/AAAAAAAADFI/9rt7u5cAiI4/s400/DSCF3049.JPG” height=”266″ width=”400″ /></a></td></tr><tr><td style=”font-family:arial,sans-serif; font-size:11px; text-align:right”>From <a href=”https://picasaweb.google.com/jules.rincon/Granada2011?authuser=0&authkey=Gv1sRgCI7Bi8W4kKn4OQ&feat=embedwebsite”>Granada 2011</a></td></tr></table>

Vuelve la mula al trigo

Martes, 9 de agosto de 2011

En enero del 2006 publiqué un post llamado Hamstereando. Fue uno de mis reiterados intentos de ponerme en forma, de bajar de peso, de agarrarle el gusto al ejercicio.  Alguna gente se ofendió, otra gente trató de hacerme entender que había algo más allá de lo que percibía: el post llegó a tener 29 comentarios. De hecho, uno de los comentarios era muy crítico y una chica, Iris, me contactó en aquel entonces para demostrarme que no era cuestion de ser un hamster: que se podía salir a las calles y correr y que eso fuera algo que se hiciera por gusto y no obligación.  Fui con ella  a la carrera Sol y Arena en Puntarenas, en los que corrió por la playa: la vi salir de la meta acompañada de un montón de otras personas, y la vi llegar con una cara de triunfo sobre el cansancio. Había mejorado su marca personal.

Me gustaría decir q ese fue el punto de cambio, que ahí fue que yo descubrí que se podía ejercitar y ser feliz. Pero no. Dejé el gimnasio cuando cambié de trabajo, nunca aprendí a comer ordenadamente y desde entonces he subido y bajado de peso repetidas veces.

Pensé que tendría q tomar un momento cumbre en mi vida para bajar de peso. Pero ni eso, llego el momento de mi boda y feliz amarré mi vida a la de otra persona pesando más de lo que he pesado en toda mi vida.  Pero algo había cambiado.

Resulta que hace unos meses me inscribí en un curso de espeleología. Fui a unas exploraciones de cavernas que me dejaron con ganas de más, pero rápidamente me di cuenta que tenía que hacer algo y bajar de peso, porque hay muchas grietas y gateras en las que sencillamente no podría pasar. En corredores me lanzé a una, y estuve ahí atrapada mientras averiguaba cómo podría hacer para que tetas, abdomen y caderas pasaran por ahí. Fue un parto fue vergonzoso, y supe que no podría repetirse tal humillación.

Al final del curso, conocí a una chica guatemalteca espeleóloga también que recién se había mudado a Costa Rica mientras hace su maestría. Y resulta que vive cerca de mi casa y en las mañanas sale a trotar. Por un impulso que todavía no comprendo, le dije “ey, avisame cuando salgás a trotar que te acompaño, yo nunca lo he hecho pero nunca es tarde”. Y un par de meses después las dos estábamos saliendo 3 veces por semana recorriendo 6.5 Km en menos de una hora y conversando. Descubrí que me gustaba correr, sentir el pavimento bajo los pies, ver los carros y la gente y tener esos pequeños lugares de las calles q se convierten en favoritos. Pero mis pies no lo soportaron y me dio fascitis plantar y llegó al punto que ni siquiera podía caminar sin cojear y con mucho dolor.

Reposé del ejercicio casi 2 meses y mi peso aumentó.  La recomendación había sido comprar zapatillas adecuadas para correr con suficiente acolchonamiento, pero entre gastos inesperados y necesarios que tuve q hacer y clientes mala paga, pues la situación económica no me lo permitía. Tampoco sabía cuál tipo de zapato debía comprar: de lo que leía lo más importante era ir a una tienda especializada donde miraran mi pie y determinaran el tipo de zapato que yo necesito.   La otra recomendación fue bajar de peso.

No saben ustedes el chichón q me dio. O sea, justo me meto en esta locura de salir a trotar para bajar de peso, y no sólo la báscula no se movió ni un gramo durante los 2 meses de ejercicio, sino que mis medidas AUMENTARON. Y ADEMÁS gracias a trotar, me había jodido mis pies y con costos podía caminar. No hay justicia. No quedó más remedio: tendría que ponerme a dieta.

Las dietas y yo somos viejas amigas. Me han servido para bajar de peso en el pasado. Lamentablemente apenas se termina la dieta, regreso a comer como antes, todas las cosas deliciosas que no me había permitido y zas, subía nuevamente y aumentaba. Lo que necesitaría es algo que fuera posible mantener de por vida. Que fuera saludable. Que no requiriera comprar barritas marca X o inscribirme a un plan en el que me cobraran esta vida y la próxima por adelantado.  Entonces conseguí una recomendación de nutricionista y manos a la obra.

Ya llevo 12 días siguiendo el plan alimenticio. Me gusta mucho, tiene perfecto sentido y a ratos me siento tonta porque no es nada nuevo. Básicamente: comer menos harinas, comer más frutas y verduras, tratar de que la comida sea lo más natural posible y de evitar alimentos procesados. Tomar agua y comer siguiendo estas cantidades y proporciones según mi peso actual, actividad física y peso meta.  Y EJERCICIO.

Entonces no hubo de más. Salí a caminar. Y caminando me di cuenta que me hacía falta correr. El fin de semana pasado caminé con mi hermana hasta la tienda de zapatos y de regreso.  Y me inscribí en una carrera de 8K, Corre por mí.

Así es. Ni bien llevo semana y media de haberme reunido con una nutricionista que me recomendó hacer ALGO de ejercicio y comer bien, y voy y me inscribo en una carrera… y ni siquiera  la de 4k, de una vez a los 8. Ya tengo un plan de entrenamiento progresivo en 5 semanas, para darle tiempo a mis pies de sanar, mi amiga guatemalteca regresa de Guate y nuevamente saldremos a trotar en las mañanas. Estoy comiendo sano, me siento fuerte y sé que lo lograré. Ahí estare: el 2 de octubre ingresaré al Estadio Nacional sudada, cruzaré la meta y estaré con una sonrisa de oreja a oreja.

Slow Show

Lunes, 25 de julio de 2011

Para escuchar:

 

http://youtu.be/-KhGUE_KjIo

Hasta la noche antes de mi boda no se me había ocurrido que haría falta música durante la recepción: mi hermana lo resolvió a la 1 am sacándome del recuerdo los nombres de las canciones que me gustaran que hablaran de amor. Resultó en un playlist fantástico. Esta canción, Slow Show de The National es mi favorita y es la que escucho en mi cabeza cuando recuerdo el día.


Durante días antes de la boda tenía miedo de perder la cédula, sin la cual no podríamos casarnos. Pensé en dejarla en casa con el pasaporte y andar una fotocopia y todo. El día de la boda, mi hermana estuvo arreglándome el pelo y maquillándome en la madrugada, y casi no tuvo tiempo de arreglarse ella: me quedé esperándola con mi hermano y salimos para la notaría. Casi llegando le pedí que me pasara la billetera para sacar la cédula y ponerla en un lugar más eficiente y resulta que no estaba. No tienen idea. Casi me da algo. Tuvimos que devolvernos, y ella subió a buscar la cédula en mi cartera. Finalmente apareció dentro de mi cuaderno de apuntes y fuimos hasta la notaría, llegando 2 minutos antes de la hora estipulada. En la noche, charlando con mis hermanos caí en cuenta que nunca nos pidieron la cédula.

From Boda

No tenía idea de cómo sería la ceremonia y tampoco habíamos hablado con el notario para saber qué diría ni nada.   Entonces cuando sacó el código civil y comenzó a hablar sobre nuestra obligación con la patria como ciudadanos casados de propragar la especie casi me da un ataque de risa. Y cuando reiteraba que teníamos que vivir juntos me daban ganas de responderle que esa también es nuestra prioridad, así que le avise a los gobiernos involucrados q nos colaboren.

Me hubiera gustado un fotógrafo profesional super cool para la boda, de esos q leen mentes y sacan fotos geniales pero nada cursis y que se encargan que haya ciertas fotos aunque a uno no se le ocurran:  porque hay fotos que me gustaría tener, como una donde me vea yo con el vestido y ramo con un fondo bonito, o de toda la gente de la fiesta. Ojalá tomadas con esos lentes q hacen q todo mundo parezca supermodelo.
Por suerte tengo muchas fotos que tomaron familia y amigos que me gustan y me hace feliz verlas. Lo lindo fue que apenas supieron que no teníamos fotógrafo, muuuchos llevaron sus cámaras y todaví me falta recibir algunas de las fotos. Un día de estos buscaré quién les de un vistazo y les haga arreglos de balance de tonos y recortar y esas cosas que saben hacer los fotógrafos para poderlas imprimir y tener en la casa.  Por otra parte, ya una amiga super talentosa se ofreció a hacernos unas fotos cuando el flaco venga a Costa Rica, entonces nos daremos el gusto del toque profesional.

From Boda

Lo mejor del día fue que mi hermana me acompañara. Compró el tiquete una semana antes con mucho sacrificio y salvó el día más de una vez. Hizo milagros durante su estadía: Velo, maquillaje y peinado fueron todos gracias a ella. Fue DJ, fotógrafa de bodas y cuando llegó la hora del brindis y no encontrábamos a mi papá, fue ella quien se levantó y habló y me di cuenta que no podría haber habido mejor persona para darlo. Fue genial. Mi hermano sirvió de correo entre usa y Colombia: nos trajo el segundo par de anillos que pedimos de las tallas correctas, trajo las telas de mi velo, los kindles de reposición que Amazon nos envió y además el juego de cartas fantástico de ZombieFluxx. Si me preguntan, la mejor manera de despedir la soltería es sobreviviendo una invasión zombie con los seres queridos. Aquí estamos la noche antes de la boda:

From Boda Joan y Juliana

En la notaría nos confundimos de anillos y el flaco no lograba que mi dedo entrara en el de él, y la comida del desayuno tenía una presentación completamente diferente a la que nos habían mostrado en la degustación (lástima que ese día no le tomamos fotos para reclamar), estábamos muy cansados en la tarde para salir a “celebrar” con rumba y tragos… pero a la larga esos detalles me recuerdan por qué esas bodas de revista son como las modelos fotoshopeadas: muy lindas pero falsas. Lo importante se hizo, la recepción resultó ser lo tranquilo y familiar que quisimos, nos ayudó mucha gente y aunque me hizo falta mi hermano que no pudo ir, sé que estuvo presente en pensamiento y espíritu.  Los amigos llegaron, la familia, todos se llevaron bien y se notaba que estaban muy felices por nosotros. Al final de cuentas lo importante no es tanto quién está en la boda, sino quién lo sigue acompañando a uno a lo largo del matrimonio.

En la notaría había una iguana de cemento en la fuente: yo quise que no estuviera sóla la iguana y le llevé representación de mis otros países: un ekeko peruano (tiene orígenes en el altiplano andino) y una nigüenta costarricense. El ekeko es un gordito dios de la prosperidad de los andes a quien le pones miniaturas de lo que buscas en la vida. La nigüenta es una niña gordita también que se está sacando nigüas (ácros) de los pies y que se acostumbraba a tener en las casas para traer suerte.

From Boda

Las invitaciones me ayudó a diseñarlas mi cuñada, el ramo y las flores de mi cabeza las armó una tía, la torta la mandamos a hacer y el velo lo armé yo.

 

Los anillos tienen movimiento y los dos son iguales. Lo que la gente más me pregunta: dónde los conseguimos y si no me parece muy grande y qué significa. Las respuestas:  son Kinekt gear rings. Los ví hace un tiempo en un blog y me gustaron y cuando necesitamos buscar anillos pues investigando anillos geeks volví a toparme con ellos y nos decidimos. No les miento, es un anillo grande. Pero mis manos también lo son y como no uso otra joyería, no compite con nada más. No es común tener anillos que no sean metales preciosos, pero creo que nosotros también nos salimos de lo común entonces nos van muy bien. No los compramos pensando en una simbología profunda, sino porque nos gustaron muchísimo y era un anillo que los dos nos podíamos comprometer a usar o hacerle el intento. Pero como a la gente le gustan las historias pues ahí les va una:

El anillo tiene una serie de engranajes redondos que al mover el borde del anillo giran y transmiten el movimiento al borde opuesto. Son dos tipos de piezas muy diferentes que trabajan en equipo, lo importante no es lo que tienen distinto sino lo que tienen en común y cómo encajan.   Si le cae arena o basura al anillo, dejará de funcionar entonces hay que cuidarlo y limpiarlo, pero el material es muy fuerte y tienen una garantía de por vida. El matrimonio, al igual que el anillo es una maquinaria que debe moverse armoniosamente y que con buen cuidado durará por siempre.


 

Me casé sin gafas. Me costó un montón tomar esa decisión, pero al final de cuentas voy a estarme cambiando a lentes de contacto y eventualmente cambiaría el estilo de los anteojos y además que el maquillaje se me veía super lindo y no quería tener que estar pensando en el ángulo de la cabeza para que no se vieran reflejos raros en los anteojos. Pero me tomé unas fotos con los lentes para recordar:

From Boda
From Boda

No me siento diferente después de la boda. Creo que yo me sentí casada en el momento en que tomamos la decisión de hacerlo. Para mi esa acción de comprometerme fue la que me hizo sentir distinto y mirar la vida de otra manera y la ceremonia y la notaría fue nada más la manera de hacerlo legal y compartirlo con los demás. Ahora viene la primera parte difícil: lidiar con un matrimonio a larga distancia y esperar que no pase mucho tiempo antes que podamos armar un hogar juntos, compartiendo el código postal.

A ver si la nigüenta y el ekeko nos colaboran.

Grandes Pasos y pequeños detalles

Sábado, 2 de julio de 2011

Llegué el 15 de junio a Colombia, a correr y alistar las cosas para la boda.

Suena tan raro decir eso… nunca planeé casarme con nadie. Cuando pensaba en mi futuro me imaginaba que sería alguien como Katherine, el personaje de Lindsay Duncan en Under the Tuscan Sun… super glamourosa, viviendo sola, usando sombreros fantásticos y disfrutando la vida, ojalá con un par de gatos. Si no saben de quién hablo, sale en el minuto 3:10 de este video y reaparece en el 5:55.

Nunca abrí una revista de novias con algo más que curiosidad que rápidamente se convertía en perplejidad y una sensación de “por qué se somete la gente a tanto estrés” y los programas de novias neuróticas me aterrorizaban… de hecho, todavía lo hacen. Sobra decir que no estaba NADA preparada para organizar una boda.  Obviamente mi boda no se parece en nada a las que salen en la tele o películas o revistas de esas y eso ha sido bueno y a la vez malo.

Bueno porque va a ser lo que nosotros queremos que sea, no lo que la sociedad o las revistas o las expectativas de otros nos indican que debe ser. Aclaro que si a alguien le gusta y le emociona la idea de la boda super elaborada y con cientos de invitados y puede pagarlo, genial. Pero qué triste que terminen haciendo todo eso por obligación y no sea algo que los vaya a hacer feliz a ellos.

Es malo porque muchas veces tenemos que explicar y lidiar con el juicio de otra gente, usualmente extraños, quienes sienten que deben opinar sobre todo lo que no estamos haciendo “como se debe”.    Desde la elección del pastel, a la cantidad de invitados, el hecho que no sea por la iglesia, por el color del vestido, por decidir no tener anillo de compromiso,  por el pelo, por casarme con gafas y no aprovechar para verme “diferente”.  Esa es la q más me revienta. Por qué querría verme diferente el día de mi boda si soy muy feliz con quien soy? Sí, tampoco soy inmune y a veces me da un poco de inseguridad sobre mi apariencia, pero no tiene nada que ver con usar anteojos y tener el pelo rizado, muchasgracias.  Afortunadamente no es algo que nos mantenga angustiados y despiertos en la noche, pero sí cositas que al momento chocan y amargan un poco hasta que me acuerdo que al final de cuentas quien se casa soy yo y no ellos y a mi me gusta mucho cómo lo vamos a hacer.

El flaco y yo estamos pagando todo, y desde el principio establecimos que no nos endeudaríamos para casarnos, o sea, que todo lo estamos pagando a contado y sólo con la plata que ya tenemos. De las cosas que nos parecen importantes y que es una meta para nosotros como pareja es la de no tener deudas de consumo  y que si nos endeudáramos, sería para pagar algo que sea una inversión, como una casa por ejemplo, o equipo para trabajar.  Endeudarnos para pagar una fiesta sencillamente no va con nuestra manera de ver el mundo y que eso signifique que tiene que ser algo sencillo y pequeño no nos molesta en lo más mínimo.

Al principio queríamos algo íntimo sólo con los padres e invitarlos a almorzar, luego mis hermanos se unieron a la fiesta y amigos solicitaron que los incluyéramos y bueno, al final no es todos los días que uno se casa así que nos pusimos a buscar salón para hacer una pequeña recepción.  Mi mamá encontró un hotel en el que se podrá hospedar mi familia que viene del exterior y además nos pueden organizar todo para un desayuno de recepción y sólo nos toca pagar por la comida. YEAH. Después de ver los datos de bodas de otras personas me doy cuenta que no tener que pagar por sillas, por cubiertos, por manteles, por mesas, por flores y por alquilar el local… es una ganga :D

Nos casaremos en una notaría, y será en las horas de la mañana.  Puesto que yo no estoy confirmada y ninguno va a misa, eso de casarnos por la iglesia como que ni nos llamó la atención.  En la notaría organizan una pequeña ceremonia a la que podemos llevar 10 invitados, que son la familia inmediata de cada uno y ya, luego iremos al hotel para el desayuno.

Tendremos torta de chocolate. Lo que para muchos es normal, pero pareciera que acá en Colombia es sacrílego eso de no casarse con la “torta de novias” que es una cosa negra llena de frutas y nueces y pasas y macerada en vino.  Les encanta tanto la torta de novias (o torta negra envinada) que en las pastelerías la gente puede comprar un pedazo y comérselo, y también es la torta que usan para bautizos, graduaciones, cumpleaños y esas ocasiones elegantes. Odio la torta envinada. La he probado varias veces… y siempre compruebo que no es idea mía, realmente no me gusta. En realidad es una ventaja, puesto que por una torta envinada le cobran a uno el doble. Entonces mandamos a hacer la torta por encargo para que se ve bonita por fuera y sea deliciosa por adentro.

Hasta después de tener todo programado es que mandamos a hacer las invitaciones… y ya dentro de una semana es la boda y apenas hoy me las entregaron (están lindísimas) . Como nos vamos de paseo de fin de semana entonces hasta el martes las repartiremos.  La ventaja es que quienes van a la boda ya están invitados y saben, nada más recibirán la invitación como un formalismo. Y por cómo las redactamos nos servirán como anuncio de la boda para los que no pudimos invitar o que no pudieron venir, ésas las enviaremos después de la boda.

Nunca me visto de blanco, de hecho no tengo ni siquiera una camiseta, brassiere o calzón de ese ¿color?.  Y como tampoco soñé nunca con una boda de blanco, pues naturalmente decidí que me casaría con un vestido de un color que me gustara y que podría volver a usar. Tuve suerte y un par de días antes de venirme a Colombia lo encontré y me encanta. Hace un par de días conseguí los zapatos y ya estoy casi lista.  El flaco ya consiguió su ropa y se ve absurdamente guapo. Como así.  Creo que lo único medio tradicional que tendré es que voy a usar un velo que tengo pendiente hacer con mi hermana.

 

Pelo y maquillaje me lo haré yo sóla… en pocas palabras odio los salones de belleza y a las estilistas que inmediatamente asumen que la única manera de verse bien es con el pelo cepillado y aplanchado.  Por lo del maquillaje, no tengo ningún recomendado de confianza que no sospeche que me vaya a dejar como bataclana o vedette cincuentona:  tengo un trauma de maquillistas y gracias, pero paso.  Es tanto mi trauma con los salones de belleza que ayer fui a que me aplicaran un tinte y aunque no sucedió nada trágico en el salón, la desatención del personal y la insistencia de todas las personas que me atendieron por que me cepillara el pelo (lo tomaban como si fuera lo más lógico del mundo) fue suficiente para que me pusiera a llorar en la casa.  Los ODIO.

Los anillos los mandamos a pedir por internet y son unos super ñoños que nos encantaron. Ninguno de los dos usamos anillos ni joyas, pero éste fue un diseño por el que los dos haremos la excepción.  Decidimos que no haríamos lo del anillo de compromiso: el compromiso entre nosotros está y no necesitamos símbolos.. y pensando en que se vienen gastos bastante fuertes para nosotros como tiquetes de avión y gastos consulares y trámites de residencia y otros, pues mejor invertimos ese dinero del anillo en esos trámites que representan mucho mejor el compromiso entre nosotros.

Estoy satisfecha. A pesar de los problemitas que han surgido ya lo importante está. Mis hermanos y mi mamá han resultado ser los resolvedores de problemas por excelencia, brindando apoyo y consiguiendo encargos imposibles. Mis suegros han sido un gran apoyo durante todo el tiempo que he estado acá en la casa de ellos.

Estamos a 8 días de la boda. Los dos emocionados.  Será fenomenal.

 

PD. He estado un toque obsesionada con las bodas de otros a través de internet. Encontré el bálsamo perfecto para las bodas de revista y películas en ciertas páginas que se centran en las bodas pequeñas, diferentes, que se salen de lo normal.  Por si alguien quiere darles un vistazo, las recontra recomiendo:  The Offbeat Bride, RockandRoll Bride, A Practical Wedding, Green Wedding Shoes.

Caverna Corredores

Lunes, 28 de febrero de 2011

Anoche regresamos de Ciudad Neily, en donde andaba de gira con el grupo de espeleología Anthros (GEA). A mi me encantó todo. Me pareció genial la caminata, la caverna fue increíblemente aventurera, entre otras cosas me tocó nadar en ríos subterráneos, escalar, encaramarme y pasar por un agujero del diámetro de mi cuerpo.  Salimos llenos de barro hasta las orejas y fue fantástico y maravilloso y quedé enamorada de la experiencia.

1. Planear la ruta con antelación vale oro: hay q tener en cuenta la hora pico, la presa, carreteras cerradas y puentes caídos (te estoy mirando a vos, puente de Acosta). No hacerlo puede sumarle HORAS a un viaje que ya de por sí es largo.

2. Si en las recomendaciones le piden no llevar jeans ni tenis a la caverna… No lleve jeans y tenis. Y si decide irse en tenis y jeans y se cholla toda y además se tuerce el tobillo por usar zapatos sin buen soporte, por FAVOR no haga como la María Dolores del grupo que hizo que la cargaran todo el camino de regreso al carro, para que después no tuviera ni inflamado el tobillo.

3. Un pulpo puede pasar por un orificio mucho más pequeño que él: mientras su pico cartilaginoso logre pasar, el resto del cuerpo se puede estrujar y hacerlo también. En una caverna habrá momentos en los que desearás haberle prestado más atención a los pulpos cuando te toque atravesar un orificio que a todas luces parezca tener un diámetro es más pequeño que el del pantalón que te pusiste en la mañana.

4. Algo que aprendí de caminar en ríos y cavernas: Tenés que dar todo paso con mucha seguridad. Hay muchos tramos que si la pensás demasiado, no lo lograrás porque te puede dar miedo. A veces nada más hay que dar el paso: uno de fijo ha hecho mayores distancias bajándose de una cama camarote o brincando un charco.

5. Las botas de hule son una buena compra: Con volcarla le sacás el agua, y se secan super rápido y además brindan buen soporte a los tobillos.  Según los muchachos con experiencia en la espeleología, los zapatos caros igual se desbaratan en 3 meses de estarlos metiendo en cavernas: además, si te toca comprar botas nuevas, no te costarán un ojo de la cara.

Yo me compré unas que me quedaron perfectas en la tienda, pero cuando me las fui a poner en el calor de Ciudad Neily descubrí que me quedaban un toque ajustadas: no podía meter el pie con doble media. Así que nada más usé las medias de futbol y a pesar de estar preocupada por el tamaño, salí con mis pies en excelente estado: ninguna ampolla ni laceración causada por las botas. Un éxito completo.

6. Las cavernas no son para personas fóbicas: si le tiene miedo a ensuciarse, a las arañas, murciélagos, a nadar, a los espacios cerrados o a las alturas, mejor piense en otro tipo de hobby.

7. Las barras de proteínas son buenísimas para ahuyentar el hambre durante estos paseos y son muy livianas. Con una manzana estarás listo para horas de esfuerzo, aunque parece que la opción más popular sigue siendo la lata de atún abrefácil.

8. Si el primer día usted se lastimó lo suficiente como para que la tuvieran que sacar cargada… lo lógico sería que le toque descansar el pie al día siguiente. El que usted vaya a la caminata del segundo día no nos hará pensar en que tiene poderes sobrehumanos sino en que se aprovechó de los pobres muchachos que tuvieron que cargarla el día anterior.

9. La zona sur del país todavía está muy conservada. Ríos con renacuajos y peces, y cientos de ranitas diminutas hicieron que fuera un paseo libre de zancudos y mosquitos.

10. El llevar un colchón inflable puede sonar un toque ridículo, pero hará que puedan descansar en la noche en vez de quedar más aporreados al despertarse, lidiando con piedritas y palos debajo de la tienda de campaña.

11.  Esto lo aprendí de mi amigo Edgar Rincón. Si vas a empantanarte varios días durante un paseo, no tiene sentido ensuciar más ropa de la cuenta.  Usar la ropa sucia del primer día todos los otros días es completamente aceptable. Confirmado al ver que los más experimentados también hacen lo mismo. Tal vez cambiamos camisetas y ya.

12. Pocas veces he ido a campamentos mejor organizados. El transporte entre todos, las comidas, el entrenamiento, el lugar.  Espero que se repita muchas veces en el futuro.

Espeleología

Jueves, 24 de febrero de 2011

La espeleología (del griego σπηλαιου spelaion que significa cueva-logía, tratado), es unaciencia cuyo objeto es la exploración y estudio de las cavidades subterráneas.-Wikipedia

Puede que no parezca, pero me encantan las expediciones aventureras. Ir a embarrarme, a arrastrarme por el pantano, a ensuciarme es algo que disfruto, pero no hago lo suficiente. Hace un mes decidí cambiar eso al matricularme en un curso de espeleología con un instituto acá en Costa Rica.

Todo fue porque un amigo publicó en su muro de facebook la información sobre el curso. Lo ví, me llamó la atención, hice click, me enteré del curso y me animé. Le dije a mi hermana y a los días ya estábamos inscritas.  Este fin de semana será nuestra primera gira, iremos a la zona sur del país por Ciudad Neilly y ahí entraremos a la caverna Corredores.

Para preparnos hemos estado en lecciones sobre la geología de la zona, la formación de las cavernas, medidas de seguridad, técnicas de descenso y ascenso en una sola cuerda, información sobre flora y fauna de las cavernas, también hemos estudiado mapas (cartografía) y uso de GPS, cómo tomar fotos en las cavernas y hoy veremos la parte de cómo mapear cuevas.

Estoy encantada. Acá en la sala ya está lista la carpa, el colchón inflable, las bolsas de dormir y la comida. Ya fuimos a la ropa americana (ropa de 2da) a comprar prendas desbaratables y ensuciables para arrastrarnos en el fango guanoso de la caverna; tengo una mochila escolar para echar la merienda, casco y agua; hoy estuve estrenando mis botas de hule con las que iré a caminar.  En la noche empacaré mi maletín para tenerlo listo para la salida mañana a las 5pm, porque me toca hacer mil y un mandados antes de eso.  Hasta tengo un moleskine nuevecito cuadriculado listo para destinarlo a libreta de expedición.

Lo que les quedaré debiendo son fotos: La última vez que llevé mi cámara a una caverna, salí con una cámara mojada e inservible y perdí todas las fotos que había hecho.  Además, sin trípode ni modo “bulb” no creo que valga la pena. Más bien iré dispuesta a tomar fotos mentales y a guardar bien todo en la memoria.

¡No me aguanto las ganas de ya estar allá!

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