Haciendo Amigos

Viernes, 2 de noviembre de 2012

Cada vez que levanto raíces y las echo en otra parte, me toca nuevamente comenzar a hacer amistades. Una de las pocas desventajas de trabajar desde casa es que casi no veo gente que no sea el flaco o mi hermano que vive en el piso de arriba. Y como no tengo compañeros de trabajo ni gente con la que me tope en el bus o metro rumbo al trabajo, hacer amigos no es tan orgánico como lo sería para otros, que llegan a trabajar a un nuevo lugar y ya tienen sus amistades incluidas en su combo laboral. Y si tomo en cuenta que soy una persona introvertida, que me cansa estar rodeada de gente y que necesito recargar baterías, salir a “hacer amigos” es agotador.

Por ahora he salido a lo que se llaman “meetups”. Es una página web donde se planean reuniones o salidas con algún interés en específico. Un día fuimos a caminar por todos los monumentos de Washington. Cerca de 8 millas en 5 horas con un grupo de caminantes que parecía que iban motorizados, y no había cómo relajarse y armar conversación. Los lunes y miércoles a las 6:30am hay otro meetup para salir a correr: son mucho más rápidos que yo, entonces voy a mi máximo y ellos bajan su paso para acompañarme, pero no me jodan que ahí no me da chance de decir ni mu… pero ya tengo gente con quién salir a correr por acá cerca. Y hay un meetup que me ha gustado bastante: el de tejido. Es que esa actividad solitaria se ha tornado en algo sociable: vamos a un bar/cafetería cercano, nos sentamos a tejer y 4 o 5 horas después de hablar de todo un poco, cada quien para su casa. Y sucedió algo mágico: un par de mujeres que van a las reuniones viven a pocas cuadras de mi casa, entonces nos regresamos juntas.

Siento que voy en la dirección correcta para hacer amistades. Con una de ellas ya he salido en otras ocasiones, a ir en busca de telas y artículos de pasamanería, y ella ha venido a dejarme unos materiales y yo la visité en su edificio y tejimos un rato. Cuando me refiero a ella, la llamo “mi amiga”. Pero sé que no es lo mismo tener una amiga para organizar algunas salidas que tener una amiga para llamar cuando uno tiene un mal día, para tomarse un té o salir a pasear sin planear, pero poco a poco.

Es complicado llegar nuevo a una ciudad: conocer gente que ya tiene sus amigos y sus planes y su vida armada, y que probablemente les cuesta meter en el día a día a una nueva persona. ¡Yo soy así también! Entonces le pongo buena cara y le meto el hombro a estas actividades: es difícil hacer amigos, y es una tarea que hay que tomarse en serio. Ahí voy.

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