dificil decir adiós

Domingo, 19 de febrero de 2012

Ayer llegué a Costa Rica, mi hermana me recibió en el aeropuerto y nos vinimos para la casa. Me hacía mucha falta! Este viaje es diferente a los anteriores, que eran uno de tantos. Este es diferente porque es el último.

Me toca hacer listas, vender cosas, organizar prioridades. Por ahora, mi gata es la principal, llevármela de una vez.  Cuando llegó el carro, la gata se asomó por la ventana y maulló. Yo me bajé y la saludé, y salió de la casa disparada, bajando los 3 pisos hasta donde estábamos a saludar. Fue bonito que me recibiera como siempre, como si el tiempo no hubiera pasado.  Decir que durmió conmigo toda la noche suena a especial, pero en realidad supongo que esta cama es más de ella que mía. Son 8 años de compañía y espero que sean muchos más.

Esta mudanza está sacando mi emo interno: he dejado mensajes que nadie lee en mi muro de facebook y he escrito en este blog, pero son menos de 3 personas en Costa Rica a las que les he dicho de la resolución negativa y que esta es mi última vez en Costa Rica.  Mi hermana creo que es la única que me comenta en Facebook: si uno no se ve con alguien en persona y tampoco comparten virtualmente, creo que sencillamente el lazo de amistad ahí ya no está.  Ya tantas veces me he ido a otras partes que creo que para muchos ya ha sido desgastante tanta despedida. Ya se han despedido de mi varias veces en el pasado, nunca sabiendo si volvería o me quedaría por allá. También entiendo que para muchos, esta será una de esas veces y tendrán razón. También quiero protegerme: si no lo hago una cosa impactante e importante, podré pretender que no me va a doler, que no me afecta, que todo ha sido mi idea desde el inicio.

Pero por hoy, sí me iré a ver con unos amigos de Monteverde que están de visita en San José.  Ya una vez nos encontramos en Medellín, otras veces he ido hasta Monteverde, o ellos han bajado a San José. Mañana coincidiré en San José con una amiga que vive en Panamá y aprovecharé para contarle y ponerla al día…  Con ellos casi ni se siente a despedida, y eso me alegra: son personas que saben de mudanzas y de mantener el contacto a pesar de las distancias y el tiempo. Y creo que para el resto del tiempo que esté en San José,  haré el esfuerzo de verme con todas las personas que quieran verse conmigo.

 

 

 

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