Justicia

Sábado, 11 de junio de 2011

Por cosas de la vida estoy acá sentada en una charla sobre la reforma tributaria. Por lo general es un tema que no me interesa mucho, pero hoy mencionaron algo que me resonó fuertemente, sobre todo porque en mi caso, fue algo que aprendí hace varios años por mi propia cuenta.

Resulta que aunque soy una profesional, egresada de la universidad y demás, también he vivido en una situación de pobreza relativa en diferentes épocas de mi vida. Eso que uno no puede subirse a un bus más durante el mes porque el presupuesto se descuadra.

Cuando la noción de poder ahorrar es un sueño imposible, porque éxito financiero era llegar a fin de mes sin tener que pedir prestado.
Aquí rápidamente les cuento: José Luis Arce del Concejo Nacional de supervisión Financiera nos dio una visión de la situación fiscal del país: básicamente hay un déficit. El estado está gastando más de lo que está recaudando. Se necesita una reforma fiscal. José María Villalta quien es Diputado de Frente Amplio habló de los problemas que tienen los proyectos que se han presentado de reforma tributaria, en el que no es equitativa la tributación, hay vacíos y es fácil para quienes tienen mucha plata pagar abogados para descubrir maneras de eludir los impuestos. Juan Carlos Mendoza García, presidente de la Asamblea Legislativa, entonces cayó en el problema de aumentar el impuesto de ventas, que es uno de los proyectos propuestos y pasarlo de 13% a 15%… y ahí es cuando no pude hacer más que asentir.

El sistema de porcentajes de primera entrada me parece que es un sistema justo: es decir, si me toca repartir gastos con alguien que gana el doble que yo, se me ocurriría sugerir que paguemos por porcentajes. Que se yo, que cada uno de 10% de sus ingresos para X fin. Pero en mi época de pobreza de las que les hablé antes, aprendí que el sistema no es tan justo.

Cuando uno vive mes a mes y no tiene ahorros, la flexibilidad está a un mínimo en lo que es gastos. Un alquiler de  500 USD no es lo mismo si uno gana 1000 USD o si gana 5000. No es un porcentaje equitativo. Es injusto de cierta manera, que para quien gana muy bien tiene toda una variedad de lugares para vivir de muchos precios, y que representan un bajo porcentaje de sus ingresos, mientras para quien gana poco, no tiene opciones de casas baratas.
Cuando suben un impuesto a las ventas, en teoría parecería que es una ley que nos afecta a todos por igual y por lo tanto es equitativa, y nada está más alejado de la realidad.

Para la gente que gana dinero a diario y tienen q repartir un salario mínimo  para la compra de alimentos y arriendo, q suban los impuestos o costos le pesa muchísimo más que para quien tiene más plata. Es la diferencia que sentí en aquellas épocas, cuando en el supermercado miraba si este mes podría comprar algún alimento o no. O cuando subieron los pasajes de transporte público y me di cuenta que tendría que reformular todo mi presupuesto porque esa pequeña alza en bus, significaba que tendría que recortar del rubro de alimentación.  Para quien tiene plata, el q suban un pasaje de bus no lo afecta en lo más mínimo. Sólamente los afecta el aumento en el precio d la gasolina, pero para los peatones también va el golpe al bolsillo.

Hay una injusticia muy grande en este mundo. Los pobres cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos y nosotros, los de la clase media nos cuesta suplir el costo de vida pero tampoco podemos ser beneficiarios de los proyectos para los más pobres. Ahí, en un limbo en el que no tenemos derecho de soñar con casa propia porque ni nos darán un préstamo en un banco, ni tampoco podríamos solicitar una casa de interés social. Que para los que tienen carro, se los comen los intereses para pagar el préstamo y que muchas veces no les alcanza para pagar un seguro de vehículo y cuando llega el momento de pagar el marchamo ahí se va todo el salario de un mes.

Que si cobran impuestos en los ingresos del extranjero no sean los pobres que reciben remesas para la subsistencia quienes tengan que sacar grandes tajadas de su dinero sacrificando necesidades básicas mientras que los millonarios con sus cuentas offshore terminan pagando con su dinero destinado a lujos.

Me encantaría ser brillante y tener respuestas para estas preguntas, tener una idea genial para que los ricos paguen como ricos y los pobres como pobres, ser una luminaria que pudiera formular un proyecto de ley que supliera las necesidades del país sin ser una daga en el costado de quienes pagan los impuestos.

Lo bueno es que el enfoque de esta charla justamente es salir con propuestas o criterios mínimos necesarios para una política fiscal del Estado. Por lo menos me anima saber que hay gente en situaciones de poder quienes sí están interesados en generar más justicia y soluciones.

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