De Catar

Miércoles, 16 de marzo de 2011

Hace un par de meses cuando me invitaron a participar del foro de Al Jazeera en Catar ni me lo quería creer. Tomando en cuenta las dificultades de conseguir la visa, preferí no adelantarme a los hechos. Viendo el payaso soltando la risa. Y finalmente estaba ahí, en el avión, aterrizando en Doha.

panorámica del skyline en Doha

Claro que no todo fue tan sencillo: resulta que la visa que me habían dado tenía un pequeño error y como estaba en árabe yo ni cuenta me dí. Me cambiaron la nacionalidad y ahora el documento decía Turkmenistán… obviamente hubo problemas y por cosas del destino terminé esperando con otro asistente de la conferencia, un chico de Mauritania que llamó a sus contactos en Doha y logró que arreglaran nuestras visas. A partir de ese momento en que ya estaba oficialmente dentro de territorio catarí me di permiso de disfrutarlo.

¡Y cómo lo disfruté! Es un lugar tan distinto pero a la vez en muchas cosas se reconocía eso que tenemos todos en común sin importar a donde vayamos. Entonces vamos con un recuento de ideas y cosas vistas:

mix

-La vestimenta: yo iba con un poco de preocupación referente a cómo debía vestir y compré ropa que no fuera escotada ni de mangas muy cortas, y además llevaba camisas manga larga para poner por debajo. Pero a decir verdad el lugar es muy permisivo para con los “expats”. Me pareció super interesante la vestimenta de los cataríes: todo hombre de Catar se viste con el thobe que es como un camisón manga larga con cuello formal y mangas con mancuernas y que llega casi hasta el suelo. Lo usan perfectamente almidonado y de un blanco muy pulcro. En la cabeza usan el ghutra o keffiyeh, que se lo sostienen con una tira negra llamada ogaal. Así como uno se acuerda del Rey Hussein. Es considerada vestimenta formal, y más que tradición es una cuestión de orgullo.
Las mujeres por su parte hay en toda variedad de vestimenta: las que se tapan hasta los ojos, las que usan el niqab con los ojos al descubierto, las que se cubren todo el cabello, las que usan el velo pero permiten que se asome un poco de pelo al frente y las que no se cubren la cabeza del todo. Las abayas que usaban algunas eran lindísimas, y ellas se veían muy elegantes en ellas.

Souq Waqif

La Ciudad: Doha es una ciudad que huele a nuevo. Para los amantes de la arquitectura moderna es un paraíso. El museo de arte islámico diseñado por I.M.Pei era una locura, mostrando ese balance entre diseño modernísimo y lo tradicional. La parte que vimos y por la que estuvimos es la que sigue la Avenida Corniche, que va abrazando la bahía. A un extremo está el aeropuerto, el puerto y los museos y el mercado y al otro extremo estaba nuestro hotel.

Museo de Arte Islámico

El mercado o el Souq Waqif es un ejemplo de cómo Doha está construido para recibir visitantes. Si bien ahí había antes un mercado, en algún momento decidieron que necesitaba ser más auténtico y con mayor sabor local, así que rehabilitaron construcciones, quitaron algunas adiciones modernas que desentonaban y construyeron un complejo gigante al estilo antiguo. Le dicen el New Old Souq porque en efecto: cuando entregan la obra terminada, ya hasta la han avejentado profesionalmente para que uno sienta que está en un cuento de las mil y una noches. Es limpia, ordenada y el olor del tabaco frutal de las shishas permea el ambiente.

Souq Waqif

La Conferencia: Fue impresionante. Yo me considero medianamente informada de lo que sucede en el medio oriente gracias a mi trabajo, pero estar ahí y conocer a las personas que hicieron parte de la historia fue darme cuenta que mientras más aprende uno más le queda por aprender. Originalmente los blogueros íbamos a hacer foros y presentar diferentes proyectos: en mi caso me invitaron para contar sobre mi experiencia formando jóvenes en medios ciudadanos: pero faltando poco para la conferencia, les tocó cancelar la mayoría de foros para ese día porque sencillamente los nuevos desarrollos en Baréin y Libia requerían de toda la atención de los organizadores y reprogramaron los eventos.

panel de jóvenes activistas

Las mejores sesiones: De lo que logré conversar con otros asistentes coincidimos en que las sesiones más interesantes fueron la de los jóvenes activistas que contaron de sus experiencias de primera mano montando las revoluciones, la charla de los nuevos medios y cómo están cambiando el panorama, y la del nuevo rol del periodismo. A mi en lo personal me gustó el keynote de Lula da Silva y también la conversación que tuvimos con él por aparte.

Twitteando a Lula da Silva

Lo adicional: Durante los días de conferencia nos pegamos escapaditas a la playa, a la piscina y a turistear. Como no había tiempo en el programa para ir a conocer la ciudad, nos lo tomamos. El primer día fuimos a la playa y nos sentamos un rato al sol, leyendo los documentos que necesitaríamos para la sesión de la tarde. Después fuimos al museo de arte islámico. Otro día fuimos a la piscina y jacuzzi, y al tercero nos fuimos al mercado.

golfo árabe

Lo extraño: Un día decidimos ir a tomarnos algo y terminamos en un bar de cigarros en el four seasons. Resulta que mi amigo de Mauritania andaba vestido con un túnica tradicional y un tipo de tocado en la cabeza, y casi no lo dejan entrar. Pero oh, no sabían con quién se metían, ¡era un grupo de periodistas y activistas! Inmediatamente varias personas sacaron sus cámaras de video y lo grabaron contando lo que estaba sucediendo. Ellos para evitar problemas, entonces lo dejaron acompañarnos, nada más que con la condición de que no podía pedir nada de alcohol. La ironía del caso es que este amigo no toma licor. En ese mismo lugar, es donde venden el siguiente coctel no apto para cardíacos ni tacaños:

El Coctel más caro de Qatar

La explicación que nos dio uno d los extranjerons trabajando en AJ English con el que andábamos era que esa era la política del local: no permitir la entrada a personas con ningún tipo de tocado o de sombrero, para así evitar tener a personas obviamente musulmanas tomando licor en el bar. Es decir, mientras no parezcan musulmanes no importa que tomen.

Es aparente que hay una doble moral respecto a los extranjeros y depende grandemente de qué parte del mundo vienen. Los expats británicos o gringos tienen derecho de ir a cualquier parte, pero hay una problemática seria con la población imigrante de trabajadores. Como un amigo nos contó, hay un día a la semana en los centros comerciales llamado “family day” y los hombres no pueden ir al centro comercial al no ser que estén acompañados por mujeres, a veces incluso a 3 mujeres por cada hombre. Según este amigo expatriado esta es la manera de evitar que los obreros provenientes de Filipinas, India o Bangladés puedan ir al centro comercial ya que en teoría no tendrían con quién ir. De igual manera, en el Souq Waqif, en la zona de restaurantes a la que fuimos, también filtran la población que puede ir, aunque no me quedó claro cómo es que lo hacen. Lo que sí es que el costo de la comida es un filtro en sí, y la población que va a esos lugares son o extranjeros del primer mundo (o que lo aparenten), turistas y cataríes.

Souq Waqif

Estampas: observé varias cosas curiosas que me llamaron la atención. Los hombres jóvenes cataríes andan juntos en grupos por las calles, pero no creo que vi un grupo de mujeres cataríes andando juntas. Ya que no se permite el alcohol, excepto en lugares donde hay turistas, en los restaurantes y cafés lo que ofrecen son los mocktails: jugos de frutas y cocteles mezclados que sencillamente se veían espectaculares. En un vaso, una capa de jugo de mango, encima una capa de jugo de kiwi, otra capa de jugo de fresas y coronado por jugo de guayaba blanca, que sabía como a cas, pero más dulce. También los helados son super populares, y por algún motivo me hizo gracia. Yo sé que el helado es algo universal, que le puede gustar tanto a hombres como a mujeres, pero no estoy acostumbrada a ver a hombres a las 11pm sentados alrededor de una mesa fumando shisha y comiendo banana splits. Los hombres también se demuestran afecto físicamente. Andar de las manos, abrazarse y tocarse la rodilla o brazo cuando hablan es super común y me costaba cambiar el cassette y no suponer que eran gay, aunque de lo que contaban por ahí, tampoco es extraño que algunos entren en relaciones con otros hombres sin identificarse como gay: sencillamente hay una faltante de mujeres con la cual relacionarse.

billetes

Otro día estaba en el souq y vi a un chiquillo de 13 años que andaba caminando por la calle con un halcón en el brazo. Resulta que en Catar, la caza con halcones es un deporte, y aunque quisimos llamar al muchacho para que posara para una foto, se nos escurrió.

También vi a un papá con su hijo, los dos vestidos tradicionalmente con thawb y ghutra rojiblanca y ogaal . A nosotros nos pareció extraño pero encantador, y al quedarme observando un rato me di cuenta que no éramos los únicos: otros hombres cataríes pasaban y se detenían a comentar con el hombre y a saludar efusivamente al niño, y se notaba que le estaban felicitando por seguir la tradición.

modernidad

También me gustaba el hecho de ver a estos chicos jóvenes, vestidos con el thawb y ghutra sentados fumando shisha, tomando té o café y 100 % pendientes de sus teléfonos móviles. Mujeres en la conferencia que estaban con la cabeza cubierta y un ipad en el regazo.

Regreso con la cabeza llena de ideas: desde que en el 2007 en PopTech tuve mi primera aproximación al mundo árabe gracias a ciertos ponentes, hasta este momento en el que lo viví de cerca unos días. Me encantó y lo repetiría sin pensarlo.

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