Future Challenges: En busca del oro colombiano

Sábado, 13 de noviembre de 2010

Este artículo lo escribí para Future Challenges, y fue publicado el 2 de noviembre de el presente año en inglés bajo el título The Quest for Colombian Gold.  Acá les hago la traducción y el texto completo después del corte:

En busca del oro colombiano

Participar en la economía mundial con un mineral altamente estratégico y preservar el medio ambiente parecieran estar en contraposición cuando se habla de Colombia. Cuando agregamos a la mezcla asuntos como los derechos laborales de los empleados pareciera más difícil que nunca que esta nación latinoamericana pueda mantenerse en buenos términos con todos los intereses involucrados.

museo del oro 196

Comencemos con un poco de historia: la minería en Colombia se ha convertido en una importante fuente de ingresos para la nación,  ya que en el 2009 generó más de 8 mil millones de dólares, representando un 25% del total de las exportaciones del país.  Colombia está ubicado en el 4to lugar en el ranking mundial en exportación de carbón y también es  reconocida por su oro y esmeraldas.

La minería es definitivamente la niña de los ojos de muchos inversionistas y empresarios en Colombia, pero también es la fuente de ingreso de cientos de colombianos quienes trabajan en las minas en diferentes áreas del país. Blogs como Mineros del ChocóMinería Risaralda y Centro Nacional Minero brindan una perspectiva desde los ojos de aquellos más cercanamente relacionados con la extracción de estas materias primas. Uno rápidamente puede obtener un vistazo de aquellos asuntos que le importan más a muchos mineros: la  legalización de la minería de hecho y cómo le permitirá a los mineros tradicionales ser legalmente reconocidos en su labor, la necesidad de informar a otros sobre los renovados decretos de seguridad en las minerías subterráneasy el interés en tratar de limpiar sus nombres al respecto de conexiones con grupos paramilitares.

La minería segura y verde también es un tema que le preocupa a los mineros: la minería que daña el medio ambiente también los afectará a ellos y sus familias así como todos los demás que viven cerca de las minas. El Colectivo de Mineros del Chocó incluso ha apoyado campañas en contra de las minas a cielo abierto en Colombia, declarando que no se trata sobre negar la minería, pero sobre tener una minería social, económica y ambientalmente responsable.  Lo llaman minería con rostro humano y afirman:

“Sin minería no es posible la vida, las ideas de la no-minería son contra natura y contra historia, es parte de la histeria de unos pocos que usan los metales pero se niegan su origen”.

Entonces, ¿qué es lo que dicen algunas de las voces en contra de la minería? Parece que las discrepancias se centran en 3 asuntos principales: preocupaciones ambientales, tenencia de tierras y derechos humanos.

Del lado ambiental tenemos las preocupaciones bien conocidas sobre el impacto en las fuentes de agua, en la biodiversidad y en la calidad del aire y la tierra, pero también el asunto peliagudo de los permisos para la minería y extracción: parece que en los últimos años el gobierno ha dado permiso para la extracción en tierras que estaban también destinadas a la conservación o como reservas naturales. Y parece que el más reciente decreto también permite la extracción minera en áreas protegidas, entonces, de qué se las está protegiendo?

El Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y el Ministerio de Minas y Energía se presentaron en el  VI Feria Minera Internacional en Medellín y expresaron su interés en combatir los delitos mineros al crear una unidad interinstitucional que los combata al judicializar la minería ilegal y todos aquellos que aunque estén legalizados estén extrayendo productos en maneras dañinas para el medio ambiente.

Claro, que esto es más fácil decirlo que hacerlo: la historia de Colombia en su lucha contra el crimen no es la más exitosa. Después de todo, la guerra antidrogas en Colombia lleva alrededor de 15 años y pareciera que nunca se ganará. Entonces, ¿cuál es la certeza que estas nuevas leyes vayan a ayudar con los temas ambientales?

Sobre el dilema de tenencia de tierra, Francisco Ramirez ha escrito extensamente como parte del Grupo Semillas, una organización enfocada en la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, derechos colectivos y soberanía alimentaria.  Ya desde el 2007 escribió de unas miedosas estadísticas al respecto del desplazamiento forzado y el impacto que las compañías multinacionales mineras estaban teniendo en la población:

“La pobreza en el campo aumentó a un 67%, en la ciudad a un 64%, el 23.4% de la población vive en la indigencia, hay mas de 3 millones de desempleados, alrededor de 4 millones de desplazados forzados, se mueren 160 niños diariamente de hambre, desnutrición y falta de atención medica, el 85% de los jóvenes no tiene derecho a la educación universitaria…en conclusión la industria minera produce no solo un grave impacto en la tierra sino fundamentalmente en la población que vive en ella”.

También, en el 2006, los pobladores del sur de la región de Bolívar en Colombia afirmaron que fueron desplazados por las acciones conjuntas de las corporaciones multinacionales y los grupos militares, después que se descubrió que sus tierras eran ricas en oro. En su comunicado de prensa declararon:

“Nuestras comunidades han trabajado y vivido en la región, subsistiendo de la minería y la agricultura desde hace varias generaciones. Hace 10 años, multinacionales del sector minero, motivadas por la gran riqueza de la región, han querido usurpar nuestro territorio, desarrollando a lo largo de los años la misma estrategia a través del asesinato, el terror, el saqueo, etc. apoyadas por el Estado y el paramilitarismo.”

Aunque la situación de Colombia respecto al paramilitarismo no es tan grave como lo fue alguna vez, el gobierno todavía está luchando para lidiar con los efectos violentos de estas expropiaciones forzadas. El asunto que queda sería la preocupación referente a los derechos humanos de quienes viven de la minería o alrededor de ellas. Para los mineros en sí, la inseguridad con la que se enfrentan en el desempeño de sus labores que en los últimos 10 años han causado más de 200 muertes. El problema es uno complejo:  se están estableciendo reglamentos para proteger la seguridad de los mineros, pero aquellas empresas practicando la minería ilegal no son el tipo de empresas que se preocuparán sobre la reglamentación de seguridad, si ni siquiera cumplen con la reglamentación para fines operacionales. El director de la Cámara Colombia de la Minería, César Díaz Guerrero, explica cuáles son algunos de los retos que enfrenta el gobierno al regular estas actividades:

“La licencia de exploración a veces se demora hasta tres años, mientras el ilegal simplemente traslada una retroexcavadora y está produciendo a la semana…Lo que tenemos hoy es el resultado acumulado de décadas con un manejo no adecuado de la minería. El desafío es colosal y no se puede cambiar de la noche a la mañana”.

Usualmente se acusa a  Ingeominas, el Insituto Colombiano de Geología y Minería de ser responsabe de los accidentes. Mauricio Flechas, quien coordina las operaciones del instituto en Boyacá donde hay más de 14,500 bocaminas para la extracción de carbón abiertas,  argumentó que la responsabilidad también está en los empresarios y alcaldes responsables de las minas y zonas en las que están localizadas las minas, ya que la mayoría de los accidentes se hubieran prevenido en las minas oficiales si se hubiesen establecido las medidas de seguridad.

La minería seguirá dándose en Colombia y ya el gobierno ha puesto sus ojos en el Coltán, una combinación de columbita-tantalita que se usa en todo tipo de dispositivos electrónicos y que es conocido popularmente como oro azul. Seguramente, incluso los detractores más vocales de la minería tendrían que considerar que es debido al Coltán que pueden tener sus gadgets incluyendo celulares, computadores, reproductores de mp3 y juegos de videos o la televisión satelital.  Tal vez la historia corta pero violenta del Coltán traerá el mensaje rápidamente a casa: la minería está aquí para quedarse, ahora nada más tenemos que asegurarnos que se haga de la mejor manera posible, protegiendo el medio ambiente, la salud de las personas en la industria y los derechos humanos de todos los involucrados.

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