Hipocresía

Viernes, 15 de octubre de 2010

Hoy toda alegre desperté lista para trabajar. Global Voices es partner de el Blog Action Day, y como tal, pues hay que escribir contenido que vaya de acorde con la meta este año, de bloguear sobre el agua. Y mirando y mirando los videos que usaría para el artículo caí en cuenta que mis hábitos en estos últimos días han sido lo más de hipócritas.

De las primeras cosas que hice al llegar a Costa Rica fue inscribirme al gym. Ir al gimnasio es un hábito que por muchos años he querido adquirir, y ya vamos cumpliendo la semana de asistencia todos los días, un logro absoluto. Pero cuál es el dilema que me hace sentir como un ecoloco? Bueno, en primer lugar, que me ducho cada vez que regreso del gimnasio, porque la sudada que me pego es bárbara. Y que lo hago acá en casa, pero peor aún, es que estoy lavando mi ropa del gimnasio todos los días. Lo oyeron.

Reeeesulta que yo muy previsora compré 2 pantalones y varias camisetas para el gym, pensando que serían suficientes. Eso me indica que no se contar, sobre todo porque son 5 días como mínimo a la semana que hay que ir. Además, sólo tengo 2 tops y resulta que cuando uno ejercita a conciencia, suda absoluta y desagradablemente todo. Como así:
igualitiiica nomás

solo que mil veces menos sexy. Entonces llego a casa y directo a la lavadora a remojar. Y debido al clima super húmedo, toma por lo menos un día completo en secarse, así que me toca lavar todos. los. berracos. días.

Obviamente gasto un MONTÓN de agua. Porque aunque llene el tanque al mínimo, y busque más ropa para lavar, igual apenas hay 3 trapos ahí flotando en el agua. Entonces hoy me puse la mano en el corazón y la otra en el bolsillo y fui a comprar más ropa para ejercitar. Terminé con 2 tops que estoy segura que me harán más flaca, más guapa y con las tetas más paradas, porque por lo que pagué por ellos más vale que hagan todo eso. Y además compré 1.25 metros de tela para hacerme unos pantaloncitos para el gym. Ya por lo menos podré lavar una vez a la semana o algo así menos drástico.

Por otra parte, las múltiples duchadas en el día también siguen haciendo que suba y suba el contador del agua. Entonces he optado que, dados mis hábitos ermitaños y que no me toca salir de madrugada a trabajar, me bañaré una vez al día, después de hacer ejercicio. Rebuscaré en esta casa a ver si encuentro botellas de gaseosa para meter en los tanques del servicio, y subiré un vasito para lavarme los dientes.

Porque si es tan fácil ahorrar agua, no puede ser que nada más porque a mi no me hace falta, no haga el esfuerzo para que a otros no les falte.

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