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Sábado, 16 de octubre de 2010

Como conté ayer, nuevamente estoy en el gimnasio. Esta no es la primera vez que lo hago; si nos vamos hacia atrás en el historial de este blog, creo que en promedio una vez al año hago el esfuerzo de no perder esta batalla con la gordura. Tengo una rutina de pesas y cardio que es lo más de lacra, porque requiere que esté una hora entera dándole a la maquinita elíptica, o a la bicicleta y eso me genera un tedio tenaz.

Así que cambié esa opción por 2 clases seguidas de lo que sea que estén dando; mientras brinco y doy pataditas y trato de hacer aunque sea un abdominal observo a los entrenadores. He determinado que hay por lo menos 7 clases diferentes de instructores:

  • 1. el 1 3/4:

El instructor 1 y 3/4 es aquel que hace buenas coreografías y rutinas, pero los asistentes nunca pueden seguirlo. Resulta que su metrónomo interno está un toque desfasado y no todos los beats le duran igual. No es tan fácil de cuadrarse con él, puesto que por cada 2 o 3 pasos a ritmo estándar, el que le sigue dura un poquito menos.

Acción: Sigue a alguno de los individuos que se hacen al frente de la clase. Usualmente es una chica con buena definición muscular. Ella se aprende la coreografía y la hace a conciencia con un beat estable.  Si miras en algún momento al instructor, puede que lo pilles siguiéndola a ella también.

  • 2. Narciso:

    El instructor que adora estar en el gimnasio porque es un lugar en el que puede ver toda su musculatura en diferentes espejos al mismo tiempo. Sólo le falta guiñarse el ojo en el espejo y darse besitos de reojo. A veces en medio de las repeticiones de ejercicios puedes observarlo mientras recorre su musculatura con una mirada de deseo, y si toca algún otro músculo de su anatomía, lo hace con una suave caricia. A veces se desconcentra, embelezado por tanta guapura reflejada, y pierde la cuenta de los ejercicios, dejándote haciendo squats por interminables repeticiones mientras mira cómo sus gluteos, quadriceps y gastronemios se definen con cada movimiento.

    Acción: Por lo general son inofensivos, y este culto al cuerpo (el suyo propio) no le quita a la calidad de la clase. Sin embargo, un narcisimo extremo podría llevarlo a disminuir la cantidad de piel que su ropa cubre, y aumentar la dosis de licra en cada una de sus prendas. Ya queda a gusto del usuario si esto es algo bueno o malo.

    • 3. Y ustedes,  ¿quiénes son?

    El instructor que llega, hace una rutina frente al espejo y al rato se sorprende cuando se da cuenta que hay un grupo de gente detrás siguiendo sus pasos. Es aquel que no se fija si es la misma gente de siempre que llegó a la clase, o si es un grupo distinto o hay gente nueva, porque su rutina y clase no cambiarían. Como no necesita tomar agua, tampoco se le ocurre que hay que meter pausas de hidratación. A veces durante un ejercicio se levanta y da vueltas por la clase, corrigiendo postura en algunos. Cuando termina la vuelta, regresa a la colchoneta y sigue la cuenta como si no se hubiera tomado esa pausa mientras uno seguía dándole. Suele no darse por enterado cuando en la enésima repetición de un movimiento, es la única persona haciendo el ejercicio mientras los demás están o tirados en la colchoneta tratando de normalizar su respiración, enjugándose la cara con sus toallas y/o tomando agua. Sus conteos son a su propia velocidad, entonces ni bien has terminado de subir en tu abdominal completo cuando el instructor ya ha bajado y subido 3 veces. Se ha olvidado cómo era no tener músculos y ser principiante: dirá cosas super útiles como “trata de tocar el piso con la nariz” a alguien que nunca ha hecho lagartijas y que ni siquiera es capaz de sostener su peso en los brazos estirados.

    Acción: Ser desvergonzado y no tener miedo a salirse, ir a tomar agua, y estirarse, parar los ejercicios después de 30 repeticiones seguidas y seguir tu propio ritmo para las repeticiones.

    • 4. Speed Freak

    Estoy convencida que el speed freak tiene café con redbull en su caramañola. Sus clases son a la velocidad de la luz, da brincos en vez de pasos, ni bien ha terminado una postura cuando ya está en la mitad de la siguiente. Es en su clase que podrás escuchar a todos los artistas de moda cantar como Alvin y las Ardillas, porque le sube la velocidad a todos sus CDs. Cuenta en voz alta y da gritos de ánimo! vamos! que le salen de la garganta como chillidos. La gente hace lo posible para seguirle el ritmo, pero tarde o temprano les toca definir si es mejor hacer el ejercicio tocando el piso con la mano y perderse los 2 siguientes pasos, o hacer una versión light del ejercicio pero seguir el ritmo. Cuando observa que la gente no le sigue el paso, se da cuenta que hay un problema y entonces llega a una solución lógica sólo para él: va y le sube el volumen a la música.

    Solución: igual que la anterior.

    • 5. Action Impro

    Siempre parece que estaba en el gimnasio cuando le recordaron que tenía una clase. Si la clase se llama “aeróbicos”, da algo parecido a yoga. Si dice “Tae-bo”, da aeróbicos. Si es kickboxing, hará ejercicios localizados. Los ejercicios que hace en preparación a la coreografía no se parecerán en nada, y pareciera que no recordara que existe la pierna izquierda: los ejercicios los hace de un lado, y se olvida de cambiar al otro, o lo hace 3 repeticiones antes de cambiar de ejercicio. Siempre usa la misma música, pero por algún motivo su CD no es un track continuo y le toca ir a cambiar de canción cada 3 ejercicios, o se queda uno haciendo rutinas en silencio.

    Acción: Evitarlo o adquirir una perspectiva Zen en la que cada momento del día es una aventura y un territorio por descubrir. cambiar de pierna cada 5 repeticiones de un ejercicio para preveer el caso que el instructor se olvide de ejercitar la otra pierna.

    • 6. El Eficiente

    Su clase está pre programada, las coreografías son armoniosas, los ejercicios se balancean perfectamente en que uno que te hace contraer un músculo hasta sentir que quema es seguido por el ejercicio que estira ese mismo músculo. Las repeticiones son el número perfecto para que las puedas hacer a conciencia y sólo sean las últimas 5 las que te duelen y sientes que se te va a caer la extremidad a pedazos, pero ya le ves fin entonces sigues con el esfuerzo. Hace pausas para tomar agua y estirar, ejercita músculos que no sabías que tenías y a cada ejercicio le pone opciones de resistencia, para principiantes, asistentes regulares y avanzados. La música acompaña pero no estelariza. Te exije más de lo que crees que puedes dar, pero te das cuenta que fuiste capaz. Siempre comienza a la hora que es y termina a la hora que es. Es como una máquina de instruir

    Acción: Como cualquier máquina, él da la clase igual sin importar quién está en el grupo. Las da de tal manera que son buenas para cualquier nivel, pero tampoco recibirás atención individualizada. Pero definitivamente sabe lo que está haciendo y hay que hacerle caso.

    • 7. La mejor amiga

    La instructora que llega y saluda a todos de nombre, se da cuenta quién faltó, quién hay nuevo y pregunta nombres para acordarse. Siempre está haciendo algún plan con gente del gimnasio para salir a una caminata, o a una carrera o incluso para ir a cine. Da tips de belleza y salud y se ha convertido en algo como terapeuta de sus alumnos, quienes van y le preguntan todo tipo de cosas incluso consejos laborales y de problemas del corazón. Es super eficiente para los ejercicios y cuando corrige tu postura lo hace usando tu nombre. Cuando camina por el grupo mientras uno hace un ejercicio, te felicita si lo estás haciendo bien y todo. Tiene buena condición física pero no intimida. Cuenta chistes que hacen gracia.

    Acción: Puede causar enamoramiento inmediato.

    ¿Con cuáles otros instructores se han encontrado?

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