Caminata por el cáncer

Martes, 26 de octubre de 2010

El domingo salí con mis compañeros de yoga a la caminata AVON aprendo por mi vida. Resulta que AVON, marca de productos por catálogo hace estas caminatas en varios países, y le tocó el turno a Costa Rica.  A las 7:30 nos citamos frente al Teatro Nacional y de ahí salimos con nuestras camisetas rosadas no oficiales.  Vi mucha gente caminando por la avenida central con sus camisetas de la caminata, un montón de gente de rosado, de todas las edades.  La camiseta oficial costaba 3500 para la carrera y 2500 para la caminata, pero nosotros no nos organizamos a tiempo y nada más llevamos lo que teníamos.

Rosadito

Del Teatro Nacional bajamos caminando hasta el Centro Colón, y nos tocó capearnos a todos los chicos de las bandas de Colegio que estaban en el final del bulevar de la Avenida Central ensayando y formándose para tocar después de la carrera. Paseo Colón estaba dividido en 2, y no sabíamos muy bien por cuál lado caminar, porque parecía que a ambos lados igual seguían circulando vehículos.  Mucha gente caminaba como salmón rosado en contra de la corriente para llegar a la salida de la carrera.  Para cuando llegamos al Centro Colón ya había arrancado la carrera y justo que llegamos arrancó la caminata y nos devolvimos por la ruta oficial.

Me resultó impresionante ver tanta gente caminando por una causa, haciendo deporte con amigos y familia y no pude evitar que se me salieran unas lagrimitas cuando veía pasar a la gente que estaba en la carrera, eso siempre me conmueve.  Varios  señores que corrieron los 10 KM de la carrera empujando a sus hijos infantes en cochecitos, y una señora mayor que también hizo la carrera empujando a otra señora en silla de ruedas. Los deportistas en silla de ruedas quienes a lo último andaban pidiendo pase a los corredores mientras bajaban a toda velocidad por la CCSS, y me imagino que tenían que esforzarse todavía más para frenar y no atropellar a nadie.  Una señora caminando con un rótulo en la camiseta que decía: Camino porque sobreviví.

Mancha Rosada y la Meta

A las 9 ya habíamos terminado y estábamos desayunando y conversando en el Quiznos de la Avenida Central, como mucha otra gente de rosado, después de eso algunos de nosotros nos subimos caminando hasta la UCR, y ahí con un jugo de frutas nos sentamos a conversar.

Fue dura la madrugada, pero me encantó haber salido a caminar, y disfruté montones pasar un rato con mis compañeros de yoga. Pero también, ver la gente corriendo me hizo pensar que el próximo año quiero correr una carrera. Creo que será mi regalo para los 30: voy a aprender a correr.

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