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Sábado, 11 de septiembre de 2010

En pocos días vienen mis papás a Dallas a conocer al nuevo nieto. Eso de ser abuelo de lejos es complicado, mucho más que ser tía de lejos. Yo recuerdo que mi relación con mis abuelos fue casi inexistente ya que ellos viviendo en Colombia y yo en Perú, ver a alguien cada año o dos no sirve para estrechar lazos.  Y mis padres saben eso y creo que les duele un poco saber que muy posiblemente así será la relación con su nieto al no ser que se haga un gran esfuerzo.

Mi otro hermano ha colaborado con parte del esfuerzo: les pagó los tiquetes a Dallas y después a DC para que conozcan su nueva casa ganadora de premios.  Y me gusta mucho poder ver a mis papás a quienes dejé hace un par de meses en Medellín… y en otros cuántos meses los volveré a ver por allá para navidad.

Entonces hoy pasé la mañana acomodando la casa de huéspedes para admitir dos visitas más. Cambiamos el sofá cama de una persona por la cama nido que acomoda dos. Limpié el baño y desocupé repisas para las cosas de ellos. Ahora aspiraré y terminaré de recoger las cosas que tengo tiradas por todo lado.

Mientras tanto mi hermano tiene un “brisket” (falda) ahumándose con madera de nogal. Acá en Texas creo que es la manera más popular de cocinar y me parece algo exótico, sobre todo viniendo de una cultura en la que usualmente quienes hacen asados insisten en que tienen que verse llamas lamiendo (no de éstas)  la carne o algo anda mal. Acostumbrada a un ambiente en el que  los secadores de pelo son asistente indispensable para encender carbón si no es que usan gasolina o ACPM o chispas químicas, y que el asado es algo inmediato que ni bien se enciende el carbón y ya hay que estar comiendo o los comensales se desesperan.   En cambio acá se enciende el ahumador, se pone el fuego bajito y se mete la carne a la chimenea. Y ahí se quedará por más de 5 horas cocinándose.

Como muestra, mañana habrá un BBQ del barrio en una de las calles del vecindario, y ya los encargados de asar la carne ya están encendiendo las parrillas y comenzando a cocinar, porque seguramente estarán dándole todo el día y toda la noche cuidando las brasas y para mañana estará esa carne que se cae de los huesos y se deshace en la boca en una explosión de sabor.

Y bueno, así van avanzando las cosas por acá. Después de la visita de mis papás saldré yo rumbo a Nueva York, y después ya seguiré a Costa Rica y de pronto siento que el viaje se me va escurriendo entre los dedos y pronto regresaré a la realidad.

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