Mujer en la Red: ¿género?

Domingo, 18 de julio de 2010

boton_verde_295Cuando arrancó internet muchos tuvieron la idea que sería una utopía en el que cualquiera podría llegar a ser lo que quisiera, que el cielo sería el límite. Que no habría género, ni edad, ni nacionalidad, que romperíamos fronteras, que aprenderíamos de cosas inimaginables y que podríamos conectarnos con personas tan disímiles a nosotros que ya no habría lugar a malentendidos ni prejuicios.

Pero voy a retomar un poco la historia humana y su fama al predecir futuros. El mundo está a punto del apocalipsis cada 3 o 4 años, sin embargo la televisión no acabó con el cine, la gripe porcina no decimó a la población humana, el Y2K no jodió las computadoras y segurito que el mundo seguirá existiendo después del 2012.

Entonces no es raro que también se haya fallado en este vaticinio sobre cómo dejaríamos de lado la biología para adentrarnos en un mundo cerebral y emocional. Y difícilmente podemos más que imaginarnos cómo sería el mundo del que hablaban en el manifiesto cyborg. De la misma manera que nunca he podido responder a la pregunta de “y cómo se siente tener una melliza” tampoco puedo responder cómo se siente ser mujer en la red porque no conozco las alternativas. Sólo que estamos. Que como mujer siento que soy embajadora y representante del género. Y que cuando dicen “vieja bruta” muchos creen que hay dos insultos en esa frase.

En mis inicios en la red traté de crearme una personalidad en línea que no fuera obvia respecto al género, porque llegar a un chat como mujer era como ser chuleta en perrera. Pero más temprano que tarde caía la fachada de la neutralidad porque establecer relaciones interpersonales con la gente que se encuentre en la red y mantener género incierto parecieran excluirse mutuamente.

Con la mano en el corazón: si conociera a alguien en la red que no me quisiera decir si es hombre o mujer también sospecharía de sus intenciones. Aunque en mi cabeza sé que esto no debería ser problema, que la sexualidad no es un asunto de absolutos, si soy muy honesta conmigo misma tendría que admitir que tal vez no calza con mi noción del mundo tener a una persona en cercana que no pueda definir como algo. Osea, no tendría problema con alguien que se identificara como hermafrodita, intersexo, transgénero o cualquier otra definición, pero el no saber cómo acomodar a esa persona en mi visión de mundo como que no es opción.

Así me he formado: en el mundo fuera de la red, los formularios dicen F o M y hay que marcar una de las dos opciones. Al ingresar a una red social por lo general también nos hacen esa pregunta y son pocas las que ofrecen una alternativa a esa polaridad. Para muchas es algo cotidiano: ver cuadrito, marcar casilla correspondiente. Pero habrá quienes piensen primero en los resultados que buscan, en la actitud que esperan encontrar y en cómo quieren que la comunidad reaccione antes de marcar la opción y escojan la que se ajuste más a sus necesidades. Y esperando que en el futuro no les toque enderezar malentendidos y ánimos caldeados cuando se sepa la verdad.

Porque de la misma manera como nos define ser mujer, también nos define nuestra edad, dónde vivimos, cómo nos vemos, cómo nos expresamos, el vocabulario que usamos, nuestros referentes culturales. Ésas son las cosas que van armando el avatar que nos representa en la red, esa idea nebulosa que quienes me leen se hacen a través de la distancia, de donde agarran pedacitos de cada post o de frases y arman una imagen de cómo debo ser según lo que escribo.

Pero tal vez las cosas han cambiado, y yo tan cuadrada y anticuada las sigue viendo a como las viví. Algunas noches sueño que estos adolescentes que se visten de rosado y se cortan el pelo igual que todos sus amigos y amigas ya lo han superado. Que para ellos el no saber es parte de vivir en este mundo, que de pronto el equivocarse cuando ya es muy tarde y hay sentimientos de por medio no sea tan trágico.

Pero por mientras a seguir levantando la mano y haciendo presencia. Festival de Blogs

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