Las fotos palidecen frente al recuerdo de Los Andes

Martes, 25 de mayo de 2010

Hace más de un mes mi cámara estiró la pata. Ya tenía sus 4 años encima y reparaciones al hombro, sin embargo la mojadita en el viaje a la caverna de los guácharos la terminó d matar. Entonces me tocó viajar sin cámara de fotos, o más bien, con la cámara del celular. Y la batería del celular dura una miseria si se usa la cámara, así que en gran parte, no tengo fotos del viaje.

Ahora iba a subir las fotos de los imponentes paisajes del recorrido por encima de los Andes que se hace para viajar entre Santiago de Chile y Mendoza en Argentina. Y al ver las fotos noto que no le hacen justicia a los paisajes. Que todo era mucho más lindo en persona.

Suena raro, pero en los viajes anteriores con cámara en mano, pues casi que los paisajes los vi a través de la pantalla. O reflejaban mejor la realidad. Este viaje lo vi con los ojos y el alma y las imágenes que les puedo mostrar palidecen en comparación.

Ejemplo:

La imponencia de los Andes cuando uno va subiendo y subiendo y de pronto entre los picos más altos se deja ver una cumbre nevada. Esa cumbre que juega con uno durante el recorrido, apareciendo y desapareciendo entre las otras montañas. Esas laderas agrestes en piedra y arena, con apenas unas ramitas de verdor, nada como el descaro exhuberante de la vegetación por estos lados pasaban por la ventana mientras subía por un apretado zigzag en el que íbamos ganando y ganando altura.  En un marco del azul más profundo, de ese que se ve sólo cuando estás lejos de las ciudades, encaramada en las montañas, se mezclaban el gris, el rojo y el blanco de las montañas.

Ahora, miren las poco inspiradoras fotos.

Meh.

Además:  hubiera sido imposible captar en la cámara el cielo absolutamente estrellado y transparente de las 3am cuando hicimos el viaje de regreso a Santiago. Con ese brazo de la vía láctea  atravesándose por la mitad, y millones de estrellas titilando.  Esos vacíos en negro absoluto que eran los picos de los Andes eclipsando las estrellas y la sensación de frío y vacío y de estar ahí.

Entonces mi cerebro guardará esas memorias con todo el detalle que ameritan esas experiencias irrepetibles, nuevas, inspiradoras.  Eso, y también buscaré a mis amigos y les pediré que me manden sus fotos con cámaras profesionales. Y que gracias :)

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