Yo <3 Audiolibros

Viernes, 2 de abril de 2010

Ya en el pasado he mencionado que no siempre leo libros, sino que los escucho.

No sé por qué siento que esto es como una sucia confesión, que me mirarán con desprecio y de una vez entro a la defensiva, a justificar por qué escuchar y leer un libro tienen el mismo valor de entretenimiento. Pero sí. Desde hace varios meses me he dedicado a escuchar novelas a través de mi reproductor MP3 que he de confesar: lo conseguí específicamente porque era bueno para audiolibros.

Antes los audiolibros eran unas versiones resumidas de las obras literarias, como una manera de “escaparse” de la lectura. Yo aclaro: me gusta escuchar obras completas, “unabridged”. Sin cortes, completas. No me gusta que alguien más decida por mí qué era lo relevante de la lectura y qué no.

¿Qué es lo que me gusta de los audiolibros?

1. Puedo hacer multitasking con mucha facilidad: leer y cocinar es casi que imposible, o se te quema algo o se te ensucia el libro. El audiolibro no me incomoda mientras cocino, hago oficio, limpio el cuarto, me organizo para dormir.
2. No interrumpe mi rutina de sueño. Cuando leo antes de dormir, si está muy bueno el libro puedo quedarme despierta por horas y horas pasando páginas, la lámpara me desvela un poco también. Con el audiolibro puedo ponerlo en “sleep” unos 20 minutos. Si es una parte lenta de la historia, me duermo durante ese tiempo, pero si está entretenido, puedo volver a activar el timer unas 3 o 4 veces, pero el máximo que me quedo despierta después de ir a dormir es 1.5 horas. Igual es tiempo de descanso, puesto que estoy acostada, con los ojos cerrados, con la luz apagada y relajada.
3. Me permite disfrutar más de los viajes. Yo me mareo bastante en los viajes, así que leer me era imposible. Ahora igual puedo avanzar en la historia, pero no afecta mi salud, además me permite bloquear la horrible música que acostumbran poner en los buses interdepartamentales.
4. Ya no le temo al insomnio. Usualmente la angustia de no poder dormir aumenta esa misma imposibilidad. Entonces con el audiolibro le quito tensión al asunto. Yo me acuesto, escucho mi cuento… sea cual sea el resultado, salgo ganando. Si me relajo, me duermo. Si no me duermo, escucho más libro.
5. No ocupan espacio. Ahora que ando en plan mudanza, la idea de recolectar más libros me aterra. Tengo que dejar muchos de mis libros. Esto me ayuda a desapegarme, escucho el audiolibro y disfruto la historia, y queda guardado el archivo digital que no ocupa espacio.
6. Rinden. Es frustrante tener un libro un día, y al día siguiente ya lo terminé de leer. La relación entre el costo y las horas de entretenimientos que proveen los audiolibros es mucho más satisfactoria.

Tampoco son perfectos, estas son las cosas q no me gustan:

1. Tardo más tiempo escuchando un libro que leyéndolo. Yo soy muy veloz para leer texto, pero para un audiolibro tengo que ir al ritmo de otra persona, el lector. Entonces ni manera de devorarme un libro de tapa a tapa en un día como era usual. A veces me hace falta, ¡quiero llegar al final YA! Y no hay manera de apresurar la cosa.
2. Pérdida de detalles. A veces los libros que leo vienen con mapas. O los nombres de los personajes son parecidos. O se escriben raro los lugares. Entonces es más difícil para mi guardar memoria de lugares, distancias, y otros elementos relevantes porque sólo tengo el audio para guiarme.
3. Los otros sentidos Observar la portada, mirar los dibujos a veces es malo (hay portadas completamente inaportantes) pero hay otras que son chéveres. Hay libros con ilustraciones al principio de cada capítulo (por ejemplo Harry Potter) que uno se las pierde. Tampoco puedo sostener el libro con las manos. No hay posibilidad de ver notas al pie, de ver diferencias en los textos.
4. Hay lectores inmamables. En este caso, un libro puede ser bueno, pero si la persona a quien contrataron para leer el texto tiene una voz aburridora, cansona, o hace malas las voces de los personajes, no habrá manera de lograrlo con el libro.
5. Retomar donde quedé es complicado. Tenemos más formas de ubicarnos con la vista al pasar páginas por si perdimos donde estamos. Con el audiolibro, al no ser q nos acordemos en qué minuto íbamos, nos toca retroceder y guiarnos por el audio únicamente.

Mi intención no es convencer a los que no les gustan los audiolibros por X o Y motivos. Es como de esas cosas que te encantan o las odias y ya. Pero para los que nunca han ensayado, pues les recomiendo que le den una oportunidad a los audiolibros. Comiencen tal vez con cuentos si no se animan a algo más largo. Mauricio Duque Arrubla hace unas Lecturas de Tabaquería en las que lee cuentos, artículos y capítulos de novelas. O busquen en google “Audiolibros gratis”. O no.

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