29 and I feel fine

Domingo, 18 de abril de 2010

Para ser alguien que no lidia bien con perder el control de las situaciones, extrañamente me encantan las sorpresas. A nivel de cumpleaños, recuerdo que una amiga llegó hasta la casa de mis papás en Guápiles con una torta de cumpleaños que me había hecho, me enteré cuando estaba en la portería pidiendo entrada. Fue genial. Pero este fin de semana se llevó el premio.

En primer lugar, completamente inesperado. Habiendo concierto y otras actividades sumadas a la ausencia de liquidez económica (y ya habiendo recibido el regalo por adelantado del Flaco), me agarraron de sorpresa. También estaba el hecho que cumplir años un lunes complica el festejo. Ni siquiera haberme encontrado a los cómplices en el parque con una pancarta hecha a mano que decía Feliz Cumpleaños me hizo sospechar. Fue hasta que nos subimos al carro que me di cuenta que efectivamente el amigo con el que íbamos a tardear tomando unos rones no era más que una historia y que salíamos rumbo a una finca.

La pasé genial. Tomando cuba libres, conversando, encendiendo una fogata perfecta en la chimenea, comiendo y con torta de cumpleaños, globos y serpentinas, persiguiendo gallinetas y armando un brinca brinca para darnos cuenta que el tirarse a descansar en una cama elástica es casi tan divertido como saltar en ella.

Así que por la sorpresa y por el fin de semana, que gracias.

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