Faivel va al Oeste

Martes, 16 de febrero de 2010

Nada más para contarles que el ratoncito ya fue liberado.

Hoy El Flaco lo encontró en el balde, y rápidamente buscó con qué taparlo. Encontró un cojín. Como le pareció insuficiente, le puso otro cojín encima. Y una báscula. Yo seguía durmiendo. Después del almuerzo nos tocó definir qué hacer con Jorgito. ¿Cómo sacarlo de la casa? ¿Dónde lo iríamos a soltar? Definimos que la canalización a unas 7 cuadras de la casa sería suficientemente lejos para un animalito de su tamaño, sobre todo porque de camino hay un centenar de casas más cercanas y apetitosas. Así que quitamos rápidamente la báscula y los dos cojines, y tapamos el balde con una bolsa. Le dimos vuelta al balde, cayó el ratoncito a la bolsa y quitamos la bolsa. TADA!

Su nuevo hogar

Su nuevo hogar

Luego un huequito a la bolsa para q no se asfixiara el roedor y a la caja d zapatos. Caminamos y lo soltamos, pero el tontillo se dio un paseo por el puento y la acera antes de regresar al lugar que habíamos escogido como el propicio: lleno de matas, pasto y una quebrada. Se escondió entre unas briznas de hierba y ahí lo dejamos.

jorgito el enmantequillado se esconde

jorgito el enmantequillado se esconde

No sabemos si Jorgito dejó descendencia, familia o dependientes, así que la trampa sigue activada y preparada. Pero ya nos aprendimos la rutina, y dentro de pocos días, tampoco será ya mi problema.

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