De paseo

Viernes, 18 de diciembre de 2009

Hace rato que no escribo, y no porque no haya qué contar, sino porque tal vez sí lo hay pero es más interesante vivirlo que narrarlo.

Terminé mi estadía en CR por este año: me vi con amigos de teatro, hablamos de la vida, de proyectos, nos pusimos al día, compartí. Me hacía falta salir con mis amigos existencialistas, analíticos, introspectivos, creativos y luchadores. Con mis amigas con las que me puedo sentar y conversar por horas y horas seguidas de un millón de temas.

Por primera vez en mi vida estoy interactuando con una criatura de escasos años. Es raro, pero la última vez que pasé tiempo con un niño de casi 3 años fue cuando yo tenía 3 años. No me asusta tanto como me asustaba la idea. Aunque por ahora creo que prefiero ser Tía Medea quien puede jugar, ayudarle a ir al baño, bañar, conversar y leerle cuentos, pero regresar a mi propio espacio, a estar en la compañía de cualquier criatura 24 horas al día, 7 días a la semana.

Una de las cosas que más me emociona es que voy a pasar navidad con todos mis hermanos. Los 4 de nosotros no hemos estado juntos desde el 2004, que estuvimos 1 día todos en la casa con mi papá: le habían disparado y todos volamos a acompañarlo. Ahora pasaremos navidad juntos, y aunque sería mejor que también estuvieran mis papás, en otra ocasión será.

Me preguntaron qué había conocido de la ciudad. La respuesta es que nada. Pero eso no es de extrañar a nadie. Vine con el plan de pasar en familia y estoy muy dispuesta a hacerlo. No me armé planes propios, acá voy y vengo con la corriente, ayudo en lo que necesito ayudar, he tenido mucho trabajo así que he pasado también horas y horas pegada a un computador… así que cuando no tengo que trabajar, he apagado el aparato, me he alejado y me he dedicado a cocinar, comer, jugar y nada más relax familiar. No he dejado de lado las manualidades: he hecho regalos, adornos y todavía tengo algunos proyectos en remojo. Me han prestado una máquina de coser, he comprado implementos y a ratos, en la noche, me siento prendo el tele bien bajito y me siento a trabajar, cosiendo a mano, pegando, bordando, planeando.

Desde ya voy maquinando cómo será mi vida el próximo año. Se avecinan muchos cambios, pero con mi sentimiento de que si lo digo lo echo a perder nada más les avisaré que definitivamente estaré corriendo alrededor de la casa con mi maleta cuando suenen las 12 campanadas.

Y como un pequeño detallito de lo que he estado haciendo acá en Dallas: mi sobrino cumple 3 años en unos días, y para el colegio al que va, que es un programa que se llama “Día de descanso para los padres” en el que juega, comparte y hace actividades que requieren goma, escarcha y pinturas por cantidades, llevó unas tortas para compartir y celebrar su cumpleaños. Las hicimos en casa y yo las decoré y he de admitir que quedaron espectaculares:
IMG_0502

Acá el producto terminado:
IMG_0514

Haz tu comentario

RSS