Jordi Claramonte: Estética y política del procomún
Miércoles, 11 de noviembre de 2009
Estamos en el Seminario aCCCeso, un Seminario de Creatividad, Comunidad y Ciencia del 11 al 13 de Noviembre de 2009 en San José de Costa Rica. Pueden seguir el transcurso de la conferencia a través de identi.ca, usando el tag #aCCCeso, igual también por twitter.
JORDI CLARAMONTE ARRUFAT, España
Estudió la carrera de Filosofía en la UNED. Una vez licenciado anduvo investigando en varias universidades españolas (Valencia, Complutense de Madrid y Autónoma de Barcelona) y tuvo la oportunidad de trabajar y enseñar en instituciones como el MIT, la universidad de Yale o la NYU en Nueva York.También ha realizado trabajos de traducción crítica, edición y selección de textos como en Estética Relacional de Michel Bourriaud (Paidos, Barcelona, 2006) , El asalto a la cultura, (Ed. Virus, Barcelona 2002) o el Manual de la Guerrilla de la comunicación, de Stewart Home (Ed. Virus, Barcelona 2000). En la actualidad prepara una edición crítica de “Arte como experiencia” de John Dewey.
Se doctoró en la UNED con una tesis sobre la “autonomía” , esa extraña idea que ha acompañado tanto al desarrollo del arte como de las teorías políticas y sociales más radicales. A lo largo de estos años ha combinado su trabajo como investigador en el área de la Estética y la Teoría de las Artes con frecuentes incursiones en el terreno del arte más contextualizado en términos sociales y políticos.
Durante todo este tiempo de trabajo ha sido responsable de algunas publicaciones como Modos de Hacer: Arte político, esfera pública y acción directa, (Ed. Universidad de Salamanca, 2001) o Ciberactivismo (Ed. Virus, Barcelona 2005) contribuyendo con textos propios y criterios de estructuración.
Tiene una web en la que, de un modo nada exhaustivo, ha ido colocando algunos de los textos producidos más recientemente: http://jordiclaramonte.blogspot.com/
***
Jordi comienza con preguntas: ¿qué es la estética y cómo ha pasado de ser una Teoría de la sensibilidad a convertirse en una Teoría del arte?
El laboratorio del procomún viene investigando estos temas desde diferentes perspectivas: artistas plásticos, científicos, filósofos, escritors y demás están profundizando en el procomún estético. La estética era una teoría de la sensibilidad, algo que nos permite explicarno con qué nos acoplamos, nos emocionamos, cómo nos involucramos con las cosas que no pueden ser explicadas reduciéndolas a conceptos. Entonces de ahí se sabe como construir poesía, arte, música. Hegel convirtió la estética en una Teoría del arte. Ya no se habla de una estética en el procomún, como algo comunitario del que todos departían. Al convertirse en teoría del arte, entonces lo que antes se disfrutaban libremente quedan involucrados en las academias de las diferentes artes.
Los cambios económicos también se ven: igual que la gente se acomodaba con sus campos de labor, campos comunitarios que usaban todos, pero en algún momento los ricos se dan cuenta que era más lucrativo sacar a los jornaleros, porque generaba más ingreso tener ovejas pastando que tener personas cultivando para sobrevivir. Entonces cercaron territorios, sacaron a los 3000 granjeros y metieron 30 familias de pastores. Pero eventualmente pensaron que era más lucrativo aún tener en vez de ovejas, campos de caza, y que los amigos de plata vinieran a cazar y dejar sus ingresos, y esas 30 familias pasaron de 30 a 1 sola, que eran los guardaparques.
Lo mismo sucede con el arte: antes había arte premoderno. Mucha gente producía, aportaba y generaba cosas. Después pasan a las “ovejas” que requiere de críticos, editores, productores, y son menos los que pueden producir bienes de arte. Y el caso de los campos de caza sería cuando vamos a las bienales o exposiciones internacionales, donde son un mínimo los beneficiados, y son usualmente los ricos.
Lo que se pierde en el camino es que se extrañan y se desconectan los repertorios al domesticarse las competencias y se pierde la capacidad instituyente. Como ejemplo está el flamenco: hay muchos tipos de variaciones, pero eventualmente llega a haber un filtro que limita esta variedad. Los artistas se han ido desconectando de las culturas que antes generaban estas diferentes formas. Las competencias de cómo se hace algo bien, también se han ido estandarizado, son los “expertos” quienes definen qué es arte y que no, pero el común ya no puede definirlo.
Ahora nos cuentan dos tragedias: La Tragedia de los Comunes, de Garret Hardin y la Tragedia de los Anticomunes de Michael Heller. Hardin hablaba de cuando existían los campos comunes: si todos nos beneficiamos de los campos comunes, la gente tenderá a meter más ovejas o cultivar más cosas y cada quien querrá tener más uso de ese recurso, hasta que se seque el campo. Lo mismo sucede con los ríos, los bosques, las cosas que son de todos. Cuando un recurso compartido tiene demasiados dueños, puede ser explotada… pero en la tragedia de los anticomunes se establece que cuando tiene demasiados dueños, también puede ser subutilizada: es difícil poner de acuerdo a todos los dueños y entonces el edificio, el auditorio, el terreno, queda sin ser usado.
Todo esto lleva a que los procomunes estéticos pueden ser el modelo para armar un laboratorio de la autonomía. Cuando hay un pueblo que está sobrepoblado, lo que hace la gente naturalmente es fundar otro pueblo. Eso puede suceder también con el arte y sus competencias. Laboratorio como un lugar donde suceden cosas y la autonomía el momento en el que tenemos control de lo que sucede.
¿Cómo se puede hacer? No es llamándolo Estética 2.0, puesto que esta noción viene de mucho antes. Lo llaman lenguajes de patrones generativos, esto viene también de la arquitectura, que establecía cuáles son los elementos que hacen que uno se sienta a gusto en un lugar: cómo se escoge que la ventana va en el lugar en el que va y que tiene la forma que tiene, a lo largo del mundo.También se usan los sistemas modales, cruzando repertorios y competencias de la manera que vienen haciéndolo a través del tiempo. Se piensa en el autor como en su basa del latín: alguien que aumenta el conocimiento.
Para una estética del procomún se requiere que los repertorios tengan alcance antropológico y no sólo cultural. Que cualquiera pueda acoplarse con estas formas a su manera. Por ejemplo, la música tiene esa característica, en cualquier cultura se puede disfrutar, y no hay que imitar otra cultura, puede adoptarse y apreciarse desde la cultura propia. También que las competencias deben ser instituyentes y no meramente instrumentales. Que todos nosotros podemos cuestionar el orden en que está conformado algo y tengamos el potencial de transformarlo. Que no venga de arriba de manera inamovible. Recuperar las competencias instituyentes y reconstruir los repertorios de formas nos permitirá aumentar nuestra capacidad común de obrar y comprender.
Procomún es una palabra antigua que se ha tratado de reevaluar y traerla nuevamente a uso, porque se ajusta al concepto como “creative commons” y abriga esta noción de bienes comunes compartidos.

Medea. Peruano-colombiana bilingüe, costarricense por costumbre.









[...] http://medeamaterial.com/2009/11/jordi-claramonte-estetica-y-politica-del-procomun/ Ya está la charla de Jordi en medeamaterial [...]