La Edad Dorada de la TV

Lunes, 28 de septiembre de 2009

Mucha gente asume que cuando digo que no tengo tele es que no veo Televisión. Pero resulta que tengo internet, un computador portátil, banda bastante ancha y una creciente adicción a las series de televisión gringas.

Mi amigo Velvet de PisoTres, dijo en algún Blogotemático que esta era la edad dorada de la TV, que había demasiada oferta y uno tenía que organizarse, programarse y priorizar para poder decidir qué es lo que uno tiene tiempo para ver, y tener la certeza que habrá series geniales que quedarán por fuera del horario. Me tomé a pecho esa recomendación y va creciendo mi lista de series que no me voy a perder esta temporada.

1. The Big Bang Theory. He tratado de escribir la descripción varias veces, y suena tan, pero tan, pero tan ñoño que mejor desisto en contarles de qué se trata y más bien les cuento por qué lo veo. Me hace reir un MONTÓN. El humor de la serie es como un gigantesco guiño personalizado a quienes pasamos metidos en internet y el mundo nerd-geek-desadaptadosocial. De cierta manera siento que me reinvindica como nerd, no como en “la revancha de los nerds”, sino que celebra la rareza y diversidad de nosotros los “raros”. Una serie en la que algunas veces puedo sentirme como que soy parte del club que entiende los chistes y para la que otras veces necesito usar google, por lo siento que no me subestima como audiencia.

2. Fringe. Muchos dicen que se parece a X-files, pero como no me vi esa serie sino que por pedacitos, pues les dejo a Uds. la comparación de tarea. Todo eso q la policía y el FBI no saben explicar les recae al equipo liderado por Olivia, una protagonista que nunca usa maquillaje y siempre se ve espectacularmente lista para patear traseros. Para mí, Joshua Jackson (el adorable Pacey de Dawson’s Creek) es perfecto en el personaje de Peter, el hijo de un genio inventor loco que también forman parte de una división del FBI que investiga todas esas cosas extrañas que suceden y tratan de descubrir los respectivos responsables.

3. Glee. Aclaro que con contadas excepciones (contada siendo 1, Avenue Q) odio los musicales. Eso que la gente anda felizmente por la calle hasta que los embarga un sentimiento tan fuerte que la única manera de expresarlo es cantando me da como pena ajena. Sin embargo con esta serie disfruto que me saquen de mi área de comfort. Se trata de un grupo de rechazados sociales que están en la base de la cadena alimenticia de la popularidad colegial: son miembros del grupo de canto coreografiado. Y la misión de la serie es que este equipo tiene que ganar el campeonato regional si quieren continuar, y la manera en que lo planean lograr es reclutar suficientes miembros haciendo que los estudiantes consideren que ser parte de un grupo de canto coreografiado como algo cool, y obviamente cantando y bailando y ensayando. Entonces en la serie hay canciones de la cultura popular, modernas, movidas, romanticonas, karaokeras, y con unas coreografías que dan ganas de levantarse y moverse, pero además los personajes son interesantes… son estereotipos absurdos que tienen perfecto sentido en el ambiente en el que se mueven. Es como una serie de superlativos. Los más y los menos, los mejores y los peores.  Como la adolescencia, un mundo de blanco y negro.

4. House. Esta serie del doctor amargado adicto a los narcóticos es predecible, formulaica y sin embargo me encanta. El Dr. House atiende un paciente con un mal misterioso y tras varios diagnósticos errados que empeoran la situación del pobre paciente, descubre que tiene algo que casi nunca es lupus y lo cura. Me gusta el cinismo y sentido cruel de humor del doctor, me encanta la manera como lo encarna Hugh Laurie, me hace reir y esta temporada que acaba de comenzar arrancó con el pie derecho y un bastón.

5. Bones. A David Boreanaz le luce mejor el papel de investigador del FBI que de vampiro bueno/malo/bueno de Buffy la CazaVampiros. Mentiras. Pero ya q Buffy no existe más, esta es otra buena manera de verlo. También hay tumbas, muertos, esqueletos y misterios, de la mano de una millonaria, brillante y guapa protagonista quien investiga los restos óseos que quedan después de un crimen para determinar causas, motivos e identidad. A diferencia de la mayoría de series de resolución de crímenes, ésta no se toma tan en serio.

6. Flash Forward. Acaba de arrancar la semana pasada, y ya le voy viendo el perfil de buen sustituto para cuando LOST acabe esta última temporada. Me vi el piloto y me gustó un montón, así que estaré pendiente de su desarrollo. Están a tiempo para desatrasarse, no hay miles de episodios que ver para ponerse al día. Básicamente un día de tantos, toda la población mundial queda inconsciente por un periodo de 2 minutos con 17 segundos y durante ese tiempo sus mentes viajan a una fecha 6 meses hacia el futuro. Ahora la misión es descubrir qué fue lo que pasó, por qué sucedió, si sucederá otra vez y cómo lidiar a nive personal con lo que vieron de cada uno de sus futuros. Además, el protagonista es Joseph Alberic Twisleton-Wykeham-Fiennes (menos mal que agarró d nombre de tablas Joseph Fiennes a secas) y la actriz que hacía de Penny en Lost. O sea, casi como verse con viejos amigos.

7. Lost. Clásico que está por terminar. Es una de esas series que cuando no la ves no entiendes NADA. Te aburre. Pasas el canal con frustración porque “agh, otra vez están dando LOST”. Hasta que la ves en orden. Yo me había visto la primera temporada en un fin de semana que alquilé los DVDs, pero cerró el alquiler de videos y me quedé sin LOST, hasta hace poco que en el periodo de 2 semanas me senté a ver las 4 temporadas que me faltaban para ponerme al día. Una cosa excelente de verlo así de golpe, es que no quedas en ascuas entre episodios y temporadas, pero eso es justamente lo que genera que no podás decir “un episodio más y me voy a dormir”. Porque al final de ese episodio sucede algo emocionante y sencillamente TIENES que saber qué va a seguir, si se salvan, mueren o se subliman y transforman. Queda una última temporada, y esa fue la razón para ponerme al día. Quiero vivir la serie en su desenlace como la pretendieron: con incertidumbre que te dura una semana para que se acabe. Estamos pendientes para cuando arranque la temporada… siento que falta muuucho todavía.

8. True Blood. Esta está al final de la lista no porque me guste menos, sino porque en estos momentos está Off-season. Esta es una historia de las relaciones entre vampiros y humanos después de la invención de sangre sintética que estos seres inmortales pueden consumir en vez de tener que explirmir a sus bolis humanos por sustento. Tiene romance, mucho sexo, intrigas y un vampiro rubio que me hace suspirar. Siendo suspirar código por desear encontrármelo en un callejón oscuro de noche para hacerle cochinaditas, o como dice la canción de la serie: hacer cositas malas. Ya terminaron la 2da temporada, y hay contrato por varias más, así que vale la pena engancharse.

9. Lie to Me. También está off-season [EDITADO: Me vengo a enterar que ya arrancó la 2da temporada! Woohooo] Vean un episodio de la serie y se encontrarán aplicando lo que aprendieron con las personas que los rodean. O sea, es hasta didáctico. Uno observa el día a día de una organización que se dedica a analizar a las personas y su lenguaje corporal para definir si están mintiendo o diciendo la verdad. Obviamente la serie es apasionante porque quién mejor para mentir que aquellos quienes sabe exactamente cómo poder engañar al sistema?

10. Grey’s Anatomy. Esta serie está al puro final porque sencillamente es un placer culposo y mejor la camuflo. Es una novela que transcurre en un hospital, algo así como ER pero sin tomarse tan en serio. Es Melrose Place con General Hospital, y es de las pocas series que me sacan lágrimas de vez en cuando. Drama, drama, drama y buena música.

Bueno. Éstas son las que me gustan. Sé que me faltan muchas otras recomendadas que no me ha dado tiempo de ver: InTreatment, Mad Men, Weeds, Dexter, etc. Pero como les dije, hay que escoger, y espero algún día también darles el tiempo y espacio a las otras.

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