Verde te quiero verde

Miércoles, 5 de Agosto de 2009

Todavía me encanta pasear por Medellín y Antioquia. Me gusta el paisaje, cómo se ve Medellín desde arriba, cuando uno va saliendo o entrando a la ciudad. No me deja de asombrar el hecho que las montañas sean verdes. Pasé los años formativos de mi vida rodeada de lotes baldíos color arena y montañas que le hacían juego, el verde de la vegetación no deja de parecerme algo como un milagro. Acá se quejan que no hay suficientes parques, que son puro cemento. Y acá yo considero parque cualquier separador con árboles. Para que se hagan una idea: esta foto fue tomada por un Enrique Salazar, y es practicamente la misma vista que yo tenía desde mi apartamento, nada más que yo vivía más hacia la izquierda.

Las Lagunas de La Molina

Las Lagunas de La Molina

Detalles: ven el parquecito? A ese tienen que echarle agua Todos los Santos Días para que esté verde. El lote vacío que se ve detrás de la hora? Ese es el terreno “sin intervenir”. La laguna es verde… porque está tan contaminada que no crece más que algas y unos peces medio mutantes. Las montañas atrás son peladas. Los pocos árboles han sido plantados. Como nota capciosa, cuando había atentados terroristas en la ciudad, uno podía pararse en la terraza y mirar el hongo de la explosión elevarse sobre la ciudad al fondo a la izquierda. Muchas veces después de esos atentados, había muertos entre los militares, y esos arbolitos que se ven sobre el cerro en el centro de la foto están en el cementerio militar. Desde mi casa se escuchaba el redoble de tambores y los cañonazos en honor de los caídos.

Yo todos los días me fijo en los cerros tutelares de Medellín. Me encanta, aunque a algunos les ofenda, cómo los edificios se encaraman en las lomas y se mezclan con el verde. Me gusta todavía más ver que queda mucho verde todavía. Que de una acera puede crecer una planta, y que debajo de un puente o en el muro de una casa vieja puede prender una semilla y crecer un árbol, enganchado en las juntas. Me gusta ir por la carretera y ver Medellín desde arriba. un valle serpenteante donde el verde aparece a pesar del crecimiento de la ciudad. Que las canalizaciones son bordeadas de (aunque sea) 10 metros de vegetación. Cosas que acá muchos toman por sentado, pero quienes nos criamos en el desierto, se nos parecen mucho al Edén.

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