Comenzar de cero.

Lunes, 27 de julio de 2009

Un muchacho que decidió ver si alguien podía pasar de no tener casa ni trabajo a tener un apartamento (arrendado) un carro y un empleo estable en un año. Se graduó de la universidad, pero en su nueva vida no podía aprovechar ni mencionar sus estudios. Tendría que trabajar en un empleo de cuello azul.  La película esta de Into the Wild del muchacho que decide vivir fuera del sistema y se va a Alaska, donde come hierbitas y subsiste solo, abandonando a su familia. La de un señor quien vive en una cueva, y no utiliza dinero… y no porque no pueda sino porque ha decidido que no quiere. Mi amigo Gaurav que el año pasado decidió que viviría consumiendo lo menos posible: los productos básicos, pero que no compraría ni música, ni videos, ni libros, ni vino, ni comería por fuera de la casa alimentos preparados. La decisión no la tomó por estar en recesión, más bien él estaba en el negocio de crearle necesidades a la gente (mercadeo) y ganaba más dinero del que podía gastar. Fue porque creía que era posible, y que aprendería mucho sobre él mismo y sobre la mayoría de la población mundial quienes no pueden comprar y gastar al antojo. Las cientos de personas que han perdido el empleo en los últimos meses y les ha tocado inspirarse y buscar como rebuscarse para subsistir ellos y mantener la familia: y lo han logrado muchos también.

Hoy por hoy tengo una vida soñada. Trabajo en algo que me encanta, doy clases y me gusta un montón darlas. Vivo sola y me alcanza el dinero para cubrir mis necesidades básicas, algunos lujos y gracias a fortuna viajo mucho,  y sorprendentemente la mayoría no salen de mi bolsillo. Tengo por primera vez mis propias cosas: Cama, nevera, cocina, muebles. Pero el problema con vivir la vida ideal es qué hacer cuando esa vida ya no es posible. Qué sucede si uno pierde el empleo. Cuando por algún motivo cambian las reglas del juego. Hasta hace unos días, era una angustia constante. ¿Qué haría? Mi vida como la conozco se acabaría.

Como Edward Norton antes que se incendie su apartamento en Fight Club, me toca recordar que NO soy el trabajo, ni la gente con la que salgo, ni los restaurantes donde como, ni la ropa que uso, ni los libros que tiengo, ni el apartamento en el que vivo. Que el día de mañana puedo terminar sin nada, pero tengo la capacidad de comenzar de cero nuevamente, y la actitud para tomarlo como una aventura. Me da miedo, pero por lo menos no es ese miedo incapacitante.

Que lo más valioso lo llevo dentro de mi. Está en las experiencias de vida, en el conocimiento, en los libros que he leído, las películas vistas, los sentimientos, los lugares que he conocido, la gente con la que he conversado. Que así como arranqué mi vida de raíz hace 2 años para venirme a Colombia, lo puedo volver a hacer, aunque las circunstancias no sean planeadas. Puedo lanzarme a vivir otras experiencias en otros pueblos, otros países. No tengo graves ataduras. No tengo que mantener a nadie excepto a mi misma.

No es que quiera hacerlo. Estoy feliz donde estoy en este momento y con la gente con la que estoy. Por ahora estoy tranquila, y si decido seguir mi camino por el mundo espero que sea con cierta estabilidad económica. Pero por lo menos vivo con más paz, porque sé que si me toca, puedo comenzar de cero yo también.

Al final de cuentas, como me dijo mi hermana ayer, uno no yace en el lecho de muerte pensando: “debería haber trabajado más”. Que la vida es una gran aventura, y tal vez el secreto es verla y vivirla como tal.

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