Para la tierra

Jueves, 30 de abril de 2009

No soy demasiado buena en eso de publicar en la fecha de las efemérides. El día de la tierra vino y se fue, el día del árbol también, pero eso no significa que no piense en lo que eso significa y hasta puede que haga algo al respecto.

Resulta que a mi no me gusta para nada barrer y trapear. Es de esas tareas que las dejo para después tanto como sea posible. Las escobas me parecen asquerosas: me da ñáñaras desenredar el pelo y la mugre de las cerdas después de pasarla por la casa, y siento que levanta más polvo del que barre. Pero los trapeadores se llevan el premio. Ahí si me puedo ir en arcadas pensando que hay que meter la mano en el agua asquerosa múltiples veces para escurrir los pelos esos medio podridos del trapero, y ver como corre el chorro de agua negra por encima del guante y se baja por todo el brazo hasta gotear desde el codo. Puaj. Tengo un modelo que es de los que uno les mete un trapo, pero es lo más impráctico. En vez de tener una pinza metálica que agarra el trapo y lo suelta con un sencillo movimiento del seguro que se encuentra en el mango del trapero, tiene dos tuercas en la base que hay que soltar manualmente, FAIL.

Lo que me gusta usar es el antiecológico “swiffer” para barrer. Consiste en un cuadrado plástico con un mango articulado en la unión para darle movilidad. A este cuadrado se le pone por debajo una lámina de tela-papel-material milagroso electroestático que hace que el polvo se pegue furiosamente y no se suelte. El mío es una versión china del mismo aparato, creo que se llama Swiffter o algo así. Uno pasa un swiffer por debajo de una cama y trae consigo suficiente polvo y pelusa para hacer un par de conejos. Pero este “trapito” es desechable. Se inventó para que barras, saques todo el polvo de tu casa y después despegues el papelito de tu swiffer y lo tires a la caneca con todo el polvo que lleve acumulado. Yo lo uso por los dos lados, como para ahorrar, pero igual: eventualmente tendría uno que comprar recargas… y acá en Colombia no las he visto.

Trapero¿Qué podía hacer entonces? La lana acrílica, esa lana chillona plasticosa favorita de las abuelitas para cojines, cubrecamas y esas muñecas que tapan el papel higiénico es un imán para el polvo. Así que siguiendo un patrón que encontré en línea, me tejí una cubierta para mi swiffer pirata. Y me quedó lo más de divino. Lo mejor es que es de doble faz: el lado motosito sirve para barrer, pero si se le da vuelta, queda un lado rugoso perfecto para restregar pisos. Maravilloso. Si les interesa hacer uno, las instrucciones están acá. Yo lo veo fácil de modificar para otros aparatos, o inclusive, para cubrir la escoba y poder barrer debajo de muebles.

Trapero2Me animaría a modificar el patrón para cubrir una mopa de las que venden acá, pero resulta que la mopa que había comprado justo para que cumpliera este propósito de usarse para “trapear”: made in Colombia, se veía resistente y práctica… resultó ser una basura plástica que se rompió apenas la traté de usar.

¿No saben qué es una mopa? Una buena mopa es para mi lo que el champú 2 en 1 nunca logró ser. Quita el polvo y además deja limpio el piso. puedes restregar desde una distancia prudente haciendo uso del palo largo al que viene pegado. Lavar una mopa es sencillo, despegue la tela, si quiere la deja remojando en jabón y al día siguiente la echa a la lavadora, o la escurre y está lista para usar nuevamente. Claro. Una BUENA mopa.

Y bueno. Mi otra actividad ecológica de la semana fue plantar un jardín de hierbas y vegetales de hoja. Tengo germinando y esperando a que crezcan semillas de albahaca, orégano, lechuga, cilantro y hierbabuena. Me dio por sembrar el 28, y resulta que el 28 era el peor día del mes para sembrar, porque la luna está nueva y no se qué otros cuentos. Entonces el 29 planté un grupo de semillas de control: albahaca, cilantro y lechuga. A ver si germinan antes que las del 28, o si quedan siendo más saludables. Todo sea por la ciencia.

Macetitas

Mi jardín está hecho de recipientes reciclados donde estoy plantando las maticas, entonces ahí otra vez aplico la ecología: envases de helado, de queso crema, de mantequilla y de yogurt están listos para recibir los brotes apenas germinen y crezcan un poquito, y para germinar las semillas usé una caja de huevos e hice unos recipientes de papel periódico que reciclé del relleno que vino en una cartera que compré hace poco. Acá un videito para que vean lo fácil que fue. Lo mejor? Al momento de transplantar, no hay que sacarlo del papelito: se entierra el retoño con todo y “maceta”, y ésta se desintegrará.

Ahora no tendré que botar cilantro cada fin de semana, porque sólo me comí una parte.  El cilantro seguirá ahí, creciendo, mientras yo le quito las hojitas que me pueda comer. Igual con la lechuga: podré cosechar una lechuguita tierna orgánica cada que se me antoje.  Y la hierbabuena ni hablar: Cuando esté lista, los invitaré por unos mojitos cubanos.

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