De búsquedas de apartamentos

Domingo, 18 de mayo de 2008

Hace unos días Carolina Aguirre AKA La Peleadora AKA Mi alter ego hablaba del mercado inmobiliario y sus manías para definir incorrectamente los apartamentos. En mi caso, tener un periódico con un listado coherente ya sería ganancia. Por el momento, me ha tocado la vieja y comprobada manera de recorrer por las calles buscando a ver qué me parece bueno, bonito y barato.


He encontrado los tres casos, pero no juntos. Tengo un par de teorías sobre por qué alguien tendría tan caro un cuchitril. Podría ser que están desfazados un par de años y felizmente andan construyendo castillos en las nubes dentro de la burbuja inmobiliaria que se va acercando cada vez más sin que lo noten a las agujitas del desplome. La otra opción es que tienen TANTAS deudas, que el apartamento tiene que convertirse en su única fuente para pagarlas y le ponen ese precio como para que les resuelva sus problemas económicos.

Otra cosa que he visto es el de casas con letreros de “Se arrienda”, pero cuando llamas, resulta que no, que está en venta. Nuevamente pienso en las deudas: ésas están tan altas y crecidas que con un alquiler no se pueden cubrir: hay que vender y pagar.

El caso es que hay muy poco de donde escoger. Fui a ver un galpón en un segundo piso en unas condiciones deplorables, y cobraban un millón de pesos. Sí, era espacioso, si te gustan los graneros. Baños inmundos, de tubo pelado en vez de ducha, y sólo un baño funcionaba. Muchas gracias, pero no.

Otro apartamento quedaba al puro frente de una fábrica de mangueras. El escándalo era impresionante. Ese ni lo vi por dentro: estuve esperando una hora a la señora que lo muestra que “ya ahorita estaba por regresar”… nunca se apareció. Otro apartamento que vi no tenía patio para secar la ropa: en este país donde las secadoras de ropa son todo un lujo, es casi que obligado tener un patio, un lugar donde puedas secar los calzones y bluyines y cobijas. El señor de bienes raíces recomendó secarlos desde las ventanas. Gracias, pero no.

Uno de los apartamentos tenía vista al patio, es decir, las ventanas daban todas al interior de la casa, no al exterior. Unas ventanitas de respiradero del tamaño de un ladrillo aportaban ventilación a la pieza principal. No estaba tan mal, pero el precio no lo justificaba.

Encontré uno que me gustó. OBVIAMENTE no es ni tan bonito, ni tan barato, ni tan práctico ni tan cool como el otro. Pero lo puedo pagar a pesar que mi salario cada mes es menos debido a la devaluación del dolar. Es más lejos del metro, me tocaría bus o caminar bastante, pero el bus pasa por la pura puerta. El lunes voy a conseguir los documentos que necesito presentar, y a ver si el martes presento los documentos a los corredores de bienes raíces.

Si algo, aprendí la lección anterior: uno hace tratos con una persona directamente y todo te sale más barato, pero no tienes asegurado que van a respetar los acuerdos. Tengo pesadillas donde ya tengo la cama doble ahí en la pieza y hay que desocupar el apartamento y tengo que conseguir quién baja la cama los 6 pisos y la lleva hasta su nuevo destino. Por lo menos con una agencia hay un poco más de seguridad que no te van a desalojar sin aviso.

Entonces ahí estoy, esperando a ver qué sucede, preguntándome:

¿Será que encontraré el apartamento para mi?
¿Será que la ropa se secará sin sol directo?
¿Por qué nunca diseñarán las cocinas con espacio para la nevera?
¿Por qué pintarán los apartamentos verde institucional?

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