Recuento

Lunes, 25 de junio de 2007

Una mazorca de por lo menos 45 cm de largo se pasa de mano en mano mientras escuchamos champeta de Pikó El Isleño. Dejo la mazorca para recibir un vaso con cerveza del que tomo un trago y lo paso al siguiente. Y así tomamos y comemos entre todos.

Detesto el sentimiento de culpa que me generan esos letreros que dicen “a cambio de una contribución voluntaria”. Preferiría que le dieran un valor específico al trabajo o lo dieran de gratis. Siempre siento que doy demasiado o muy poco. Esta vez di lo que podía a cambio que me estamparan mi chaqueta. Me quedó suficiente para irme a casa.

A la 12am los niños que en la tarde estuvieron jugando y meciéndose en las hamacas, ahora corrían entre la gente recogiendo botellas y latas tiradas para entregar a algún adulto al día siguiente a cambio de algo de dinero.

Ella bailaba al frente de la tarima y con movimientos borráchicos descordinados se bajaba los pantalones y se subía su blusa y top. Entonces aquel Juan bautista al que le bailaba se dio media vuelta y bailó con otra.

Un DJ debería darse cuenta de su público. Si los que estaban bailando eufóricos momentos atrás se sientan… algo no anda bien. No debería seguir mezclando al mismo ritmo como si estuviera en su casa, solo, jamming para si.

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