Día del Padre

Domingo, 19 de junio de 2005

Hoy estoy trabajando en la oficina… y voy notando las características de esa raza extraña que trabaja feriados, domingos y fechas especiales. Los que nos apuntamos para trabajar el shift d la noche en navidad, trabajamos los primeros de enero y pedimos horas extras en semana santa. En el caso de hoy, somos los que no tenemos padres con nosotros ya sea por biología o geografía. Mientras alrededor de Costa Rica y el mundo hay familias sentadas alrededor de mesas cargadas de comida, celebrando a los abuelos, tíos, parejas o a si mismos, también estamos los que por voluntado u obligación venimos a sentarnos frente a un monitor, máquina o mostrador. En mi caso, trabajar domingo representa un ingreso adicional, oportunidad de canjear horas para ir a la caja a lidiar con médicos, y algo que ocupa el tiempo que probablemente pasaría en mi casa sentada dándole vuelta a álbumes de fotos y extrañando la sensación de ser parte de una “familia”.

Repartidos por el continente, creo que hoy los miembros de mi familia estamos todos nostálgicos. Cada uno por su lado recuerda a sus muertos y a los que están vivos y lejanos. Mi hermano lidiando con su separación y divorcio, mi otro hermano con su soledad y enfermedad, mi hermana dándole apoyo a su pareja quien ayer estuvo en la misa de aniversario de la muerte de su padre: ambas trabajando también para ocupar la mente. Mis padres extrañando a los propios, en una familia donde priman las mujeres y los hombres parecieran no ser longevos.

Me pregunto en las historias de todos aquellos que también están ocupando mente y manos en otros oficios: cuántos serán padres ausentes, cuántos padres sin saberlo, cuántos estarán pensando en qué será haber conocido al proveedor de esa mitad de sus cromosomas, cuántas estarán sufriendo abusos por parte de la persona a la que hoy se honra, cuántos habrán que son padres en todo sentido menos el biológico, cuántas madres que han sido padre y madre a la vez. Cuántos habrá que están peleados con sus padres y no son capaces de romper las barreras y acercarse? Cuántos estarán descubriendo hoy que también son padres; que hay una criatura creciendo en el vientre de su amada?

Hoy agradezco que finalmente pude romper la barrera entre mi papá y yo. Esa barrera que impedía la conversación, que hacía de cada palabra un insulto oculto, que nos convirtió en extraños el uno para el otro. Agradezco que pudimos sentarnos y conversar cara a cara de nuestros problemas, de nuestras inseguridades. Que pudimos decirnos que nos queríamos. Hace un año casi muere mi papá, víctima de un crimen sin sentido. Es un milagro que solo 2 de las balas disparadas a quemarropa le hayan impactado, que tuviera quemaduras creadas por el roce de las balas, una en la sien y otra sobre el corazón en vez de perforaciones en esos lugares… que a pesar de ser diabético no haya muerto desangrado por tener sangre que no coagula bien, que haya sucedido frente a la casa y no en un lugar solitario, que mi mamá haya estado despierta a esas horas sin saber que mi papá estaba en el país para presenciarlo y llamar una ambulancia para ayudar, según ella, a una víctima desconocida.

Que dicha que logré aprender a apreciar a mi papá sin tener que perderlo, pudiendo todavía hablar con él, pedirle sus consejos, y entender que por más que no compartamos opiniones, él sólo tiene mi felicidad en mente cuando me hace alguna sugerencia. Ojalá en mi vida logre hacer lo que él ha hecho para ayudar a comunidades, para ganarse el cariño de pequeños pueblos como benefactor, para cientos de estudiantes como inspiración y mentor, por haber trabajado duro para levantar una familia, para darle apoyo a quienes lo necesitaban.

Feliz Día Papá

Comentarios:

Haz tu comentario

RSS